Meditación – Miércoles V de Tiempo Ordinario

Hoy es miércoles V de Tiempo Ordinario.

La lectura de hoy es del evangelio de Marcos (Mc 7, 14-23):

En aquel tiempo, Jesús llamó a la gente y les dijo: «Oídme todos y entended. Nada hay fuera del hombre que, entrando en él, pueda contaminarle; sino lo que sale del hombre, eso es lo que contamina al hombre. Quien tenga oídos para oír, que oiga».

Y cuando, apartándose de la gente, entró en casa, sus discípulos le preguntaban sobre la parábola. Él les dijo: «¿Así que también vosotros estáis sin inteligencia? ¿No comprendéis que todo lo que de fuera entra en el hombre no puede contaminarle, pues no entra en su corazón, sino en el vientre y va a parar al excusado?» —así declaraba puros todos los alimentos—. Y decía: «Lo que sale del hombre, eso es lo que contamina al hombre. Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen las intenciones malas: fornicaciones, robos, asesinatos, adulterios, avaricias, maldades, fraude, libertinaje, envidia, injuria, insolencia, insensatez. Todas estas perversidades salen de dentro y contaminan al hombre».

Hoy aparece —controvertidamente—la fundamental cuestión del «corazón»: es ahí —y no fuera— donde se «teje» la trama de la historia humana. En Marcos vemos el cambio radical que Jesús ha dado al concepto de pureza ante Dios: no son las prácticas rituales lo que purifica. La pureza y la impureza tienen lugar en el corazón del hombre y dependen de la condición de su corazón. Y antes que un «rearme» (esfuerzo) ético, el punto decisivo es el encuentro con Dios en Jesucristo: Él nos purifica.

La palabra «corazón» se refiere a la interrelación interna de las capacidades perceptivas del hombre, en la que también entra en juego la correcta unión de cuerpo y alma, como corresponde a la «totalidad» del hombre. Sin aislar la razón o la voluntad, el hombre ha de aceptar de Dios su propio «ser cuerpo» y «ser espíritu», viviendo la corporeidad de su existencia como riqueza para el espíritu.

—El corazón ha de ser puro, profundamente abierto y libre para ver a Dios.

REDACCIÓN evangeli.net

Liturgia – Santa Escolástica

SANTA ESCOLÁSTICA, virgen, memoria obligatoria

Misa de la memoria (blanco)

Misal: 1ª oración propia y el resto del común de vírgenes (para una virgen) o de santos (para una monja), o de un domingo del Tiempo Ordinario; Prefacio común o de la memoria.

Leccionario: Vol. III-impar

  • Gén 2, 4b-9. 15-17. El Señor Dios tomó al hombre y lo colocó en el jardín de Edén.
  • Sal 103. ¡Bendice, alma mía, al Señor!
  • Mc 7, 14-23. Lo que sale de dentro es lo que hace impuro al hombre.

Antífona de entrada
Ven, esposa de Cristo, recibe la corona que el Señor te ha preparado desde la eternidad.

Monición de entrada y acto penitencial
Hermanos, al celebrar hoy la memoria de Santa Escolástica, iniciadora junto con su hermano san Benito de la vida monástica femenina; sobre quien Dios derramó abundancia de dones celestiales, comencemos la celebración de los sagrados misterios de la Eucaristía pidiendo perdón a Dios por nuestros pecados.

Yo confieso…

Oración colecta
AL celebrar la fiesta de santa Escolástica, virgen,
te rogamos, Señor, que, por su ejemplo,
te sirvamos con caridad pura
y alcancemos los saludables efectos de tu amor.
Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración de los fieles
Antes de acercarnos a participar en la mesa del Señor presentemos a Dios Padre nuestra oración por nosotros y por todos los hombres.

1.- Para que la Iglesia cada día con más gozo la Buena Noticia del Evangelio. Roguemos al Señor.

2.- Para que las órdenes monásticas se vean enriquecidas, por intercesión de santa Escolástica, con nuevas vocaciones y santidad de vida. Roguemos al Señor.

3.- Para que quienes gobiernan los pueblos sean iluminados por el Evangelio. Roguemos al Señor.

4.- Para que los pobres y los que pasan hambre encuentren ayuda en sus necesidades. Roguemos al Señor.

5.- Para que Dios nos conceda tener un corazón puro y sincero. Roguemos al Señor.

Escucha, Padre, nuestra oración, y derrama tu gracia sobre todos los hombres, para que evitemos toda maldad que sale de dentro y mancha nuestro corazón. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
RECIBE, Señor,
la ofrenda de nuestra humildad,
en la memoria de la virgen santa Escolástica
y concédenos, por esta ofrenda inmaculada,
consumirnos constantemente en ferviente
y santo amor delante de ti.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión          Cf. Lc 10, 42
Esta virgen prudente ha escogido la parte mejor y no le será quitada.

Oración después de la comunión
TE pedimos, Señor,
que el fruto del don del cielo penetre nuestros cuerpos y almas,
para que sea su efecto, y no nuestro sentimiento,
el que prevalezca siempre en nosotros.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Santoral 10 de febrero

SANTA ESCOLÁSTICA, Virgen (543 d.C.)

Por San Gregorio sabemos que esta santa, hermana gemela de san Benito, según la tradición, se consagró a Dios desde su más tierna edad. No se sabe si vivía en su casa o en alguna comunidad religiosa, pero sí hay datos de que cuando su hermano residió en Monte Casino, ella se hallaba en Plombariola, probablemente fundando y gobernando un monasterio, a unos ocho kilómetros de distancia del convento de san Benito. San Gregorio nos dice que san Benito era superior de monjas y de monjes, y parece evidente que santa Escolástica debió ser la abadesa de las monjas dirigidas por su hermano. Tenía la costumbre de visitar a san Benito una vez al año, y como no estaba permitido que entrara al monasterio, él salía a su encuentro para llevarla a una casa de confianza, donde los hermanos pasaban la velada orando, cantando himnos de alabanza a Dios y discutiendo asuntos espirituales.

San Gregorio hace una notable descripción de la última de estas visitas. Después de haber pasado el día como de costumbre, se sentaron a cenar y entonces Escolástica, presintiendo quizá que no volvería a ver a su hermano, rogó que no partiera aquella noche sino hasta el día siguiente, para tener la oportunidad de pasar el tiempo dialogando sobre los gozos del cielo. Benito no era capaz de quebrantar sus reglas pasando una noche fuera de su monasterio y como resultaran inútiles los ruegos de Escolástica, apeló a Dios con una ferviente oración para que interviniera en su ayuda. Apenas había terminado su plegaria, cuando estalló una tormenta tan violenta, que san Benito y sus compañeros se vieron obligados a quedarse en la celda. El santo increpó a Escolástica con estas palabras: “Dios te perdone, hermana; ¿qué has hecho?” A lo que ella respondió: “Te pedí un favor y me lo negaste. Se lo pedí a Dios y Él me lo ha concedido”. Convencido Benito de la intervención divina, se manifestó dispuesto a hacer lo que su hermana deseaba y ambos pasaron la noche hablando de las cosas santas y de los bienaventurados que ya gozaban de una felicidad, a la que ambos aspiraban ardientemente. Al salir el sol, se separaron y tres días después, Santa Escolástica murió. San Benito estaba en esos momentos solo en su celda, absorto en la oración y tuvo la visión del alma de su hermana ascendiendo al cielo con figura de paloma. Lleno de alegría, dio gracias a Dios y salió para anunciar a sus hermanos la muerte de Escolástica. Por mandato suyo, algunos monjes fueron a buscar el cuerpo y le dieron sepultura en una tumba que ya habían preparado. Ahí mismo fue enterrado san Benito cuando murió y, como dice el cronista: “fue así como un mismo sepulcro reunió los cuerpos de aquellos cuyas almas habían estado siempre íntimamente unidas en el Señor”. Al parecer, sus reliquias fueron trasladadas a Francia en el siglo VII y depositadas en Le Mans.

No sabemos prácticamente nada de Santa Escolástica, excepto el resumen de los dos capítulos de Los Diálogos de San Gregorio, vol. II, pp. 33-34.

Alan Butler

Laudes – Santa Escolástica

LAUDES

SANTA ESCOLÁSTICA, virgen

(480?-547?). Hermana de san Benito. Vivió monacalmente.

INVOCACIÓN INICIAL

V/. Señor, ábreme los labios.
R/. Y mi boca proclamará tu alabanza

INVITATORIO

Se reza el invitatorio cuando laudes es la primera oración del día.

Ant. Venid, adoremos al Señor, rey de las vírgenes.

SALMO 66: QUE TODOS LOS PUEBLOS ALABEN AL SEÑOR

El Señor tenga piedad y nos bendiga,
ilumine su rostro sobre nosotros;
conozca la tierra tus caminos,
todos los pueblos tu salvación.

Oh Dios, que te alaben los pueblos,
que todos los pueblos te alaben.

Que canten de alegría las naciones,
porque riges el mundo con justicia,
riges los pueblos con rectitud
y gobiernas las naciones de la tierra.

Oh Dios, que te alaben los pueblos,
que todos los pueblos te alaben.

La tierra ha dado su fruto,
nos bendice el Señor, nuestro Dios.
Que Dios nos bendiga;
que le teman hasta los confines del orbe.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

HIMNO

Nos apremia el amor, vírgenes santas;
vosotras, que seguisteis su camino,
guiadnos por las sendas de las almas
que hicieron de su amar amor divino.

Esperasteis en vela a vuestro Esposo
en la noche fugaz de vuestra vida,
cuando llamó a la puerta, vuestro gozo
fue contemplar su gloria sin medida.

Vuestra fe y vuestro amor fue fuego ardiente
que mantuvo la llama en la tardanza,
vuestra antorcha encendida asiduamente
ha colmado de luz vuestra esperanza.

Pues gozáis ya las nupcias que el Cordero
con la Iglesia de Dios ha celebrado,
no dejéis que se apegue nuestro fuego
en la pereza y sueño del pecado.

Demos gracias a Dios y, humildemente,
pidamos al Señor que su llamada
nos encuentre en vigilia permanente,
despiertos en la fe y en veste blanca. Amén.

SALMO 62: EL ALMA SEDIENTA DE DIOS

Ant. Libremente confieso a Cristo; de Cristo está sedienta mi alma; deseo estar por siempre con Cristo.

Oh Dios, tú eres mi Dios, por ti madrugo,
mi alma está sedienta de ti;
mi carne tiene ansia de ti,
como tierra reseca, agostada, sin agua.

¡Cómo te contemplaba en el santuario
viendo tu fuerza y tu gloria!
Tu gracia vale más que la vida,
te alabarán mis labios.

Toda mi vida te bendeciré
y alzaré las manos invocándote.
Me saciaré como de enjundia y de manteca,
y mis labios te alabarán jubilosos.

En el lecho me acuerdo de ti
y velando medito en ti,
porque fuiste mi auxilio,
y a la sombra de tus alas canto con júbilo;
mi alma está unida a ti,
y tu diestra me sostiene.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Libremente confieso a Cristo; de Cristo está sedienta mi alma; deseo estar por siempre con Cristo.

CÁNTICO de DANIEL: TODA LA CREACIÓN ALABE AL SEÑOR

Ant. Vírgenes del Señor, bendecid al Señor; el que sembró en vosotras el deseo de la virginidad ha coronado ya su obra.

Criaturas todas del Señor, bendecid al Señor,
Ensalzadlo con himnos por los siglos.

Ángeles del Señor, bendecid al Señor;
cielos, bendecid al Señor.

Aguas del espacio, bendecid al Señor;
ejércitos del Señor, bendecid al Señor.

Sol y luna, bendecid al Señor;
Astros del cielo, bendecid al Señor.

Lluvia y rocío, bendecid al Señor;
Vientos todos, bendecid al Señor.

Fuego y calor, bendecid al Señor;
fríos y heladas, bendecid al Señor.

Rocíos y nevadas, bendecid al Señor;
témpanos y hielos, bendecid al Señor.

Escarchas y nieves, bendecid al Señor;
noche y día, bendecid al Señor.

Luz y tinieblas, bendecid al Señor;
rayos y nubes, bendecid al Señor.

Bendiga la tierra al Señor,
ensálcelo con himnos por los siglos.

Montes y cumbres, bendecid al Señor;
cuanto germina en la tierra, bendiga al Señor.

Manantiales, bendecid al Señor;
mares y ríos, bendecid al Señor.

Cetáceos y peces, bendecid al Señor;
aves del cielo, bendecid al Señor.

Fieras y ganados, bendecid al Señor;
ensalzadlo con himnos por los siglos.

Hijos de los hombres, bendecid al Señor;
bendiga Israel al Señor.

Sacerdotes del Señor, bendecid al Señor;
siervos del Señor, bendecid al Señor.

Almas y espíritus justos, bendecid al Señor;
santos y humildes de corazón, bendecid al Señor.

Ananías, Azarías y Misael, bendecid al Señor
ensalzadlo con himnos por los siglos.

Bendigamos al Padre y al Hijo con el Espíritu Santo,
ensalcémoslo con himnos por los siglos.

Bendito el Señor en la bóveda del cielo,
alabado y glorioso y ensalzado por los siglos.

Ant. Vírgenes del Señor, bendecid al Señor; el que sembró en vosotras el deseo de la virginidad ha coronado ya su obra.

SALMO 149: ALEGRÍA DE LOS SANTOS

Ant. Que los santos se alegren en la gloria, pues han conseguido una brillante victoria sobre la carne y la sangre.

Cantad al Señor un cántico nuevo,
resuene su alabanza en la asamblea de los fieles,
que se alegre Israel por su Creador,
los hijos de Sión por su Rey.

Alabad su nombre con danzas,
cantadle con tambores y cítaras;
porque el Señor ama a su pueblo
y adorna con la victoria a los humildes.

Que los fieles festejen su gloria
y canten jubilosos en filas:
con vítores a Dios en la boca
y espadas de dos filos en las manos:

para tomar venganza de los pueblos
y aplicar el castigo a las naciones,
sujetando a los reyes con argollas,
a los nobles con esposas de hierro.

Ejecutar la sentencia dictada
es un honor para todos sus fieles.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Que los santos se alegren en la gloria, pues han conseguido una brillante victoria sobre la carne y la sangre.

LECTURA: Ct 8, 7

Las aguas torrenciales no podrán apagar el amor, no anegarlo los ríos. Si alguien quisiera comprar el amor con todas las riquezas de su casa, se haría despreciable.

RESPONSORIO BREVE

R/ Oigo en mi corazón: Buscad mi rostro.
V/ Oigo en mi corazón: Buscad mi rostro.

R/ Tu rostro buscaré, Señor.
V/ Buscad mi rostro.

R/ Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
V/ Oigo en mi corazón: Buscad mi rostro.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Ésta es la virgen prudente que, unida a Cristo, resplandece como el sol en el reino celestial.

Benedictus. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR. Lc 1, 68-79

Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo,
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por la boca de sus santos profetas.

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
realizando la misericordia
que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abrahán.

Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.

Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tinieblas
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Ésta es la virgen prudente que, unida a Cristo, resplandece como el sol en el reino celestial.

PRECES

Alabemos con gozo a Cristo, que elogió a los que permanecen vírgenes a causa del reino de los cielos, y supliquémosle, diciendo:

Jesús, rey de las vírgenes, escúchanos.

Oh Cristo, que como esposo amante colocaste junto a ti a la Iglesia, sin mancha ni arruga,
— haz que esta Iglesia sea siempre santa e inmaculada.

Oh Cristo, a cuyo encuentro salieron las vírgenes santas con sus lámparas encendidas,
— no permitas que falte nunca el óleo de la fidelidad en las lámparas de las vírgenes que se han consagrado a ti.

Señor Jesucristo, a quien la Iglesia virgen ha guardado siempre fidelidad intacta y pura,
— concede a todos los cristianos la integridad y la pureza de la fe.

Tú que concedes hoy a tu pueblo alegrarse por la festividad de santa Cecilia virgen y mártir,
— concédele también gozar siempre de su valiosa intercesión.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Tú que recibiste en el banquete de tus bodas a las vírgenes santas,
— admite benigno a los difuntos en el convite festivo de tu reino.

Ya que somos hijos de Dios, oremos a nuestro Padre como Cristo nos enseñó:
Padre nuestro…

ORACION

Te rogamos, Señor, al celebrar la fiesta de santa Escolástica, virgen, que, imitando su ejemplo, te sirvamos con un corazón puro, y alcancemos así los saludables efectos de tu amor. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

Amén.

CONCLUSIÓN

V/. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R/. Amén.