Notas para fijarnos en el evangelio

• Jesús se pone al alcance de quienes viven al margen de la sociedad (40 y 45). El “leproso” (40) es un impuro, es decir, un excluido de la comunidad.

• El “leproso” era el herido por Dios; prácticamente quedaba excluido del pueblo elegido y le esperaba una vida miserable. Este hombre con fe no se resigna a su suerte y acude a Jesús.

• Jesús se compadece (41) de la persona oprimida por el mal. Algunos manuscritos del Evangelio de Marcos lo traducen por “indignación” en vez de “lastima” o de “compadecido”; en este caso haría falta entender que Jesús se indigna ante la presencia del mal; su acción, por lo tanto, es fruto de una “compasión” que de verdad es lo que significa la palabra: sufrir con el que sufre… hasta rebelarse contra la injusticia.

• Así se nos habla del corazón compasivo de Jesús. El amor no margina a nadie, sino que sale al encuentro del otro.

• Jesús “tocó” (41) a aquel a quien nadie quiere tocar por miedo a contaminarse, tanto físicamente como espiritualmente, puesto que es pecador.˝ 

• Afronta la problemática implicándose del todo en ella, no a distancia. Pero, sobre todo valora la persona por encima de cualquier consideración.

• La Acción –“extendió la mano y lo tocó”– y la Palabra –“le dijo”– (41) siempre van juntas en Jesús. Expresa, con su palabra, la voluntad que el leproso “quede puro” (41).

• Es la voluntad salvífica de Dios, el único que puede regenerarnos con su misericordia.

• Pero que nos regenera “tocándonos”, actuando con nosotros y haciéndonos actuar (43-45). Por esto podemos decir que su palabra es eficaz (Heb 4,12): hace lo que dice (42).

• Jesús ¿evita la publicidad? Jesús invita al hombre a hacer aquello que puede reincorporarlo a la sociedad según la Ley (44): cuando el sacerdote ratifique oficialmente que aquel hombre ya no tiene la lepra (Lv 14,2-32), podrá ser un ciudadano entre los demás.

• Según la Ley, es al sacerdote, al que le compete rehabilitarlo y readmitirlo en la comunidad.

• Lo que aquí se ha traducido diciendo “esto los servirá de prueba”, hay quien lo traduce diciéndolo como acusación contra ellos: “para que les sirva de condenación”.

• En todo caso tal declaración no sólo atestiguará la curación del leproso, sino también la autoridad y el poder salvador de Jesús (superior a la Ley mosaica).

• Si nos fijamos en “el leproso” (40), vemos que se acerca a Jesús con humildad: “de rodillas” (40). Su petición expresa la fe en el poder de Jesús: “si quieres puedes” (40). Y da testigo de Jesús, de lo que ha hecho con él (45). Su alegría y testimonio es señal viviente que la salvación de Dios ha llegado para todo el mundo.