Comentario – Viernes V de Tiempo Ordinario

(Mc 7, 31-37)

Esta curación del sordomudo, donde se ve a Jesús dando varios pasos para poder curarlo, presenta visos de ser una narración histórica, ya que este procedimiento no sirve para resaltar el poder de Jesús, que se manifestaría mejor si lo hubiera curado sólo con un apalabra o con un gesto.

Pero estos detalles indican que Jesús prefería curar contando con la cooperación y la aceptación de la persona. Como el sordo no podía escuchar sus palabras, Jesús se comunica con él a través del tacto, tocando sus oídos y su lengua. Los dedos de Jesús expresaban la cercanía del amor que se hace íntimo.

La saliva es expresión de gran ternura. Normalmente limpiamos con nuestra propia saliva las cosas que amamos con ternura y las personas (los niños) que son parte de nuestra vida y de nuestro corazón.

Al levantar los ojos al cielo Jesús expresa que su poder viene del Padre.

La expresión de la gente “todo lo hizo bien” muestra que en Jesús se manifiesta el poder creador de Dios, que al crear el mundo veía que “era bueno”. Así se muestra que la obra de Jesús restauraba la bondad de la creación.

Oración:

“Toca mis oídos, Señor, para que pueda escucharte; toca mi lengua para que pueda hablar de ti y comunicar tu amor a los demás; porque todo mi ser está hecho para el encuentro contigo y para reflejar tu amor”.

 

VÍCTOR M. FERNÁNDEZ
El Evangelio de cada día