Misa del domingo: misa con niños

DOMINGO VI DEL TIEMPO ORDINARIO

 

SALUDO

La gracia, la paz y el amor de Dios Padre, de Jesucristo el Señor y del Espíritu Consolador estén con todos vosotros.

ENTRADA

El Mensaje de Jesús, el Reino que inaugura, nos dice que la grande­za, la gloria de Dios es la vida plena de las personas: «yo he venido para que tengáis vida», nos dice Jesús. Así pues, nada de cultos vacíos, nada de rutinas sin compromiso, sino entrega, servicio y disponibilidad. Todo lo que sea cerrarnos sobre nosotros mismos y no querer ver la realidad, no tiene nada que ver con Jesús. Jesús siente lástima por el leproso, pero enseguida actúa, le cura, le salva, le reincorpora a la sociedad: esa es la voluntad del Padre: Dios nunca es una carga sino la luz, la ayuda, la fuer­za para cuantos creemos en Él.

Que esta celebración de nuestra fe, hermanos, nos ayude a vivir en medio del mundo como verdaderos testigos del Amor que en Jesús ha venido a curar y salvar.

ACTO PENITENCIAL

Sabemos que tenemos limitaciones y pecados, que nuestra entrega deja mucho que desear. Pidamos perdón de todo lo que nos aparta del amor:

– Cuando reducimos el mensaje de Jesús a unas prácticas vacías, que no son alivio para las personas. SEÑOR, TEN PIEDAD.

– Cuando reducimos el mensaje de Jesús a una ideología, a recetas para todo momento, que a nada nos comprometen. CRISTO, TEN PIE­DAD.

– Cuando reducimos el mensaje de Jesús a unas seguridades aparentes y ya logradas, que ahogan la creatividad y la apertura. SEÑOR, TEN PIEDAD.

Dios del amor y del perdón, aparta de nosotros todo mal y ayúdanos a vivir en Ti. Por Jesucristo nuestro Señor.

ORACIÓN COLECTA

Dios y Padre nuestro, que pones la plenitud de la vida de las per­sonas en el servicio y la entrega por amor; al celebrar este memorial de Jesús te pedimos que su ejemplo liberador nos ayude a todos a vivir cerca de quienes sufren, llevándoles alivio, paz y esperanza. Por nuestro Señor Jesucristo.

LECTURA NARRATIVA

La lectura del Levítico nos acerca a la forma de pensar del antiguo Israel, donde toda enfermedad humana, y especialmente las de la piel, hacían impuro a quien la padecía. A la enfermedad se unía la exclusión, el luto, el ser apartados de lo social y religioso.

LECTURA APOSTÓLICA

En la vida cristiana todo lo que hacemos y creemos debería ir enca­minado a la mayor gloria de Dios, sabiendo que esa gloria no consiste en pronunciar bellos himnos; lo que glorifica de verdad a nuestro Dios es todo lo que hagamos por el bien de las personas, por mejorar su vida, por hacerla más conforme a su condición de hijo de Dios.

LECTURA EVANGÉLICA

Con Jesús ha llegado la Buena Noticia de Dios, de modo que quien le ve actuar puede descubrir al mismo Dios. Un enfermo de lepra, apartado por su enfermedad de todo círculo social, le dirige a Jesús un ruego lleno de confianza: si quieres, puedes curarme. Y la fe del enfermo, la con­fianza en Jesús, realiza la curación.

ORACIÓN DE LOS FIELES

Como el leproso del evangelio, llenos de confianza en Jesús, pidámosle por las necesidades de todos los hombres y mujeres, hermanos nuestros. Oremos diciendo: SEÑOR JESÚS, ESCÚCHANOS:

1.- Por la Iglesia, por todos los cristianos. Que seamos portadores del amor, la misericordia y la salvación que Dios nos ofrece. OREMOS:

2.- En este día de la Campaña contra el Hambre, oremos por todos los que, en todo el mundo, viven la pobreza y la precariedad. Que aumente la conciencia de la fraternidad universal para ayudar a curar las sociedades y las personas más necesitadas. OREMOS:

3.- Por los responsables políticos y económicos, y por las entidades y organizaciones que trabajan en proyectos de desarrollo en el Tercer Mundo. Que con su trabajo se consiga que todos puedan vivir con dignidad en su propio país. OREMOS

4.- Por… OREMOS:

5.- Por todos nosotros, reunidos este domingo para celebrar la Eucaristía. Que, siguiendo el ejemplo de Jesús, busquemos siempre lo que conviene a los demás, y lo hagamos a gloria de Dios. OREMOS:

OREMOS: Escúchanos, Señor Jesús, y danos tu salvación. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.

 

 ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Señor, estos dones que ahora te presentamos nos renueven y nos fortalezcan para que vivamos de tal modo que en todo cumplamos tu voluntad de que nos amemos unos a otros como hermanos. Por Jesu­cristo.

PREFACIO

Te damos gracias y te bendecimos, Señor, por todo lo creado, por todo lo que de Ti recibimos en cada momento de nuestra vida. Y, en especial, te damos gracias por Jesús, nuestro hermano, que no dudó en compartir nues­tras alegrías y nuestras penas para mostrarnos cómo es tu Amor y cómo debe ser nuestra respuesta agradecida. Él nos enseña a sentirte aquí, entre nosotros, y a llamarte Padre de todos. Por eso, desde Jesús sabemos que lo más importante es trabajar por hacer posible la fraternidad entre todos.

Haznos, Señor, de los tuyos, y haz que nuestra vida sea respuesta a tu amor, mientras nos unimos a todas las personas buenas para proclamar tu gloria diciendo: Santo, Santo, Santo…

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Llegue a Ti, Señor, nuestra acción de gracias por esta celebración que nos ha unido; que cuanto aquí hemos compartido sea fuerza para que seamos solidarios con las personas, conocedores de que la única manera de amarte a Ti es amar a nuestros hermanos. Por Jesucristo.

 DESPEDIDA

Acabada la Eucaristía es necesario prolongar este milagro de la fraternidad y la presencia de Jesús en cada momento de nuestra vida. Vayamos en paz.