“De ti depende”

1.- Marcos nos muestra de nuevo a Jesús haciendo realidad la Buena Noticia. Enseñaba con autoridad, expulsaba demonios y curaba en sábado. El hombre está por encima del sábado. El amor está por encima de la ley. Hoy vemos cómo cura a un leproso. Era una desgracia en aquel tiempo contraer la enfermedad de la lepra, no sólo por el sufrimiento físico, sino sobre todo por la marginación social y religiosa a la que estaban sometidos los leprosos. Se les consideraba como personas “apestadas”, eran separados de la comunidad y del culto y tenían que vivir alejados de todos, como “excomulgados”. La lepra, decían, era consecuencia de su pecado, el castigo por su mala conducta, tenían que tocar una campanilla y gritar cuando pasaban por un camino: ¡Impuro, impuro! Quizá lo hacían para evitar el contagio, pero no cabe duda de que la actitud ante ellos era sumamente humillante y vejatoria.

2. – Jesús, en cambio, se acerca al leproso y le toca con su mano. Dos actitudes, dos verbos entre los muchos que emplea Marcos en su evangelio: acercarse y tocar. Un ejemplo para nosotros y una llamada de atención: tenemos que acercarnos al necesitado, acogerle con cariño y estar dispuestos a tenderle nuestra mano. Las manos sirven a veces para golpear, para rechazar, para desplazar al otro. Jesús emplea su mano para perdonar, para acoger, para ayudar, para apoyar al que se tambalea, para guiar al que no encuentra el camino. El Papa Benedicto XVI ha recordado en su reciente encíclica “Dios es amor” que Jesús ha unido el mandamiento del amor a Dios con el de amor al prójimo. Amar, según el Papa, es “ocuparse del otro y preocuparse por el otro”. Se trata de un amor oblativo, que se entrega al otro, es decir del amor entendido como “agapé”, auto donación gratuita y generosa al hermano. Dios nos ama personalmente y apasionadamente. Lo ha demostrado en Jesús de Nazaret y lo podemos comprobar en la curación del leproso. Su amor está por encima de la justicia humana. Frente a la legislación rigurosa y discriminatoria que excluía a los leprosos, Jesús actúa con misericordia –poniendo el corazón en la miseria–. El cura y, sobre todo, pone sus ojos de amor en aquel hombre. Hemos de aprender a mirar no con nuestros ojos, sino desde los ojos y sentimientos de Jesús, que se fija en el necesitado y sale a su encuentro. Sólo pide fe, la confianza del leproso, que le dice: “Si quieres, puedes curarme”. Y Jesús….le devolvió la salud y la dignidad.

3. – Hoy se celebra la “Campaña Contra el Hambre de Manos Unidas”. Para los cristianos la caridad no es una especie de actividad de asistencia social, que se podría dejar a otros, sino que es algo que pertenece a su naturaleza y a su esencia. La Iglesia es la familia de Dios en el mundo, ha subrayado Benedicto XVI. En el mundo no debe haber nadie que sufra por falta de lo necesario. Es necesario luchar por la justicia y por el orden justo de la sociedad. Por eso este año Manos Unidas nos propone este lema: “Otro mundo es posible, depende de ti”. Vivimos en un mundo globalizado, con sus aspectos positivos y también negativos, como es la explotación económica y el hambre que sufren los países del Sur.

La parábola del Buen Samaritano tiene hoy una actualización bien concreta. ¿Qué actitud tomamos ante esas personas que están tiradas al borde del camino?, ¿puedo ser yo un “buen samaritano” para ellos? Depende de ti y de mí hacer algo para que esta gran lacra deshumanizadora del hambre desaparezca. Comencemos ya ahora a tener actitudes de amor hacia el necesitado. El consuelo, el cuidado de la persona herida, el ejercicio de la misericordia con el prójimo es lo que hoy día llamamos solidaridad. Es la participación personal en las necesidades y sufrimientos del otro. No se trata de dar, sino de “darse”, es manifestar al hermano sufriente que “lo que a ti te pasa, a mí me importa y me conmueve”. De ti depende que el mundo cambie…

José María Martín OSA