Liturgia – Domingo VI de Tiempo Ordinario

VI DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

Misa del domingo (verde)

Misal: Antífonas y oraciones propias. Gloria. Credo. Prefacio dominical.

Leccionario: Vol. I (B)

  • Lev 13, 1-2. 44-46. El leproso vivirá solo y tendrá su morada fuera del campamento.
  • Sal 31.Tú eres mi refugio, me rodeas de cantos de liberación.
  • 1Cor 10, 31-11, 1. Sed imitadores míos como yo lo soy de Cristo.
  • Mc 1, 40-45.La lepra se le quitó, y quedó limpio.

Antífona de entrada Cf. Sal 30, 3-4
Sé la roca de mi refugio, oh, Dios, un baluarte donde me salve, tú que eres mi roca y mi baluarte; por tu nombre dirígeme y aliméntame.

Monición de entrada
Un domingo más nos hemos reunido de nuevo como comunidad cristiana en torno al altar para celebrar la Eucaristía, un encuentro privilegiado con el Señor que se acerca hasta nosotros para ofrecernos su amor y su misericordia.

Hoy, además, bajo el lema “La Corresponsabilidad en el Bien Común”, celebramos la jornada de Manos Unidas, y ofrecemos la Misa por todos los que en el mundo pasan hambre, pidiendo al Señor que transforme nuestros corazones y las políticas de las naciones para que exista un reparto más justo de las riquezas de la creación.

Acto penitencial
Dejémonos tocar, pues, Dios, y comencemos la celebración de los sagrados misterios suplicándole que nos libre de nuestros pecados y debilidades.

  • Tú, que siempre escuchas al humilde y sencillo. Señor, ten piedad.
  • Tú, que estás cerca de los atribulados y salvas a los abatidos. Cristo, ten piedad.
  • Tú, que no quieres la muerte del pecado, sino que se convierta y viva. Señor, ten piedad.

Se dice Gloria.

Oración colecta
SEÑOR,
Tú que te complaces en habitar en los rectos y sencillos de corazón;
concédenos vivir por tu gracia de tal manera
que merezcamos tenerte siempre con nosotros.
Por nuestro Señor Jesucristo.

Se dice Credo.
Confesemos ahora nuestra fe en el Dios libertador, el Dios que da vida.

Oración de los fieles
Sabiendo que Dios es nuestro refugio y salvación, y que tiende su mano poderosa sobre nuestras enfermedades y miserias, presentémosle con humildad y confianza nuestras súplicas.

1.- Por la Iglesia; para que, acogiendo a todos, sea portadora del amor de Dios hacia los enfermos y todos los que sufren, y fiel transmisora del perdón de los pecados. Roguemos al Señor.

2.- Por las vocaciones sacerdotales y religiosas; para que no falten en nuestra diócesis sacerdotes y religiosos servidores humildes de la paz, la justicia y el amor. Roguemos al Señor.

3.- Por nuestro mundo y nuestra sociedad; para que los intereses económicos y la preocupación por la seguridad no distraiga a los gobernantes de trabajar en serio para que desaparezcan la pobreza, el hambre y la explotación de los débiles. Roguemos al Señor.

4.- Por todos los leprosos de hoy día, como los marginados de la sociedad y despreciados por el color de su piel, por pertenecer a otra clase social o por su reputación moral;  para que sientan siempre cercana la fuerza de Dios que no les abandona. Roguemos al Señor.

5.- Por todos nosotros; para que no demos nunca motivo de escándalo a nadie, y todo cuanto hagamos sea siempre para gloria de Dios, que es nuestro refugio. Roguemos al Señor.

Escúchanos, oh Padre, y sánanos del pecado que nos separa y de la discriminación que nos degrada; ayúdanos a verincluso en el rostro del leproso la imagen de Cristo que sangra en la cruz, para ayudar en la obra de la Redención y contar tu misericordia a  los hermanos. Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración sobre las ofrendas
SEÑOR,
que esta oblación nos purifique y nos renueve,
y sea causa de eterna recompensa
para los que cumplen tu voluntad.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión   Cf. Sal 77, 29-30
Comieron y se hartaron, así el Señor satisfizo su avidez; no los defraudó según su deseo.

Oración después de la comunión
ALIMENTADOS con el manjar del cielo te pedimos, Señor,
que busquemos siempre las fuentes
de donde brota la vida verdadera.
Por Jesucristo nuestro Señor.