Vísperas – Miércoles de Ceniza

VÍSPERAS

MIÉRCOLES DE CENIZA

INVOCACIÓN INICIAL

V/. Dios mío, ven en mi auxilio
R/. Señor, date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

HIMNO

¿Para qué los timbres de sangre y nobleza?
Nunca los blasones
fueron lenitivo para la tristeza
de nuestras pasiones.
¡No me des coronas, Señor de grandeza!

¿Altivez? ¿Honores? Torres ilusorias 
que el tiempo derrumba.
Es coronamiento de todas las glorias
un rincón de tumba.
¡No me des siquiera coronas mortuorias!

No pido el laurel que nimba el talento,
ni las voluptuosas
guirnaldas de lujo y alborozamiento.
¡Ni mirtos ni rosas!
¡No me des coronas que se lleva el viento!

Yo quiero la joya de penas divinas
que rasga las sienes.
Es para las almas que tú predestinas.
Sólo tú la tienes.
¡Si me das coronas, dámelas de espinas! Amén.

SALMO 138: DIOS ESTÁ EN TODAS PARTES Y LO VE TODO

Ant. Señor, tu saber me sobrepasa

Señor, tú me sondeas y me conoces;
me conoces cuando me siento o me levanto,
de lejos penetras mis pensamientos;
distingues mi camino y mi descanso,
todas mis sendas te son familiares.

No ha llegado la palabra a mi lengua,
y ya, Señor, te la sabes toda.
Me estrechas detrás y delante,
me cubres con tu palma.
Tanto saber me sobrepasa,
es sublime, y no lo abarco.

¿Adónde iré lejos de tu aliento,
adónde escaparé de tu mirada?
Si escalo el cielo, allí estás tú;
si me acuesto en el abismo, allí te encuentro;

si vuelo hasta el margen de la aurora,
si emigro hasta el confín del mar,
allí me alcanzará tu izquierda,
me agarrará tu derecha.

Si digo: «Que al menos la tiniebla me encubra,
que la luz se haga noche en torno a mí»,
ni la tiniebla es oscura para ti,
la noche es clara como el día.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Señor, tu saber me sobrepasa

SALMO 138

Ant. Yo, el Señor, penetro el corazón, sondeo las entrañas, para dar al hombre según su conducta.

Tú has creado mis entrañas,
me has tejido en el seno materno.
Te doy gracias,
porque me has escogido portentosamente,
porque son admirables tus obras;
conocías hasta el fondo de mi alma,
no desconocías mis huesos.

Cuando, en lo oculto, me iba formando,
y entretejiendo en lo profundo de la tierra,
tus ojos veían mis acciones,
se escribían todas en tu libro;
calculados estaban mis días
antes que llegase el primero.

¡Qué incomparables encuentro tus designios,
Dios mío, qué inmenso es su conjunto!
Si me pongo a contarlos, son más que arena;
si los dos por terminados, aún me quedas tú.

Señor, sondéame y conoce mi corazón,
ponme a prueba y conoce mis sentimientos,
mira si mi camino se desvía,
guíame por el camino eterno.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Yo, el Señor, penetro el corazón, sondeo las entrañas, para dar al hombre según su conducta.

CÁNTICO de COLOSENSES: HIMNO A CRISTO, PRIMOGÉNITO DE TODA CRIATURA

Ant. Por medio de él fueron creadas todas las cosas, y todo se mantiene en él.

Damos gracias a Dios Padre,
que nos ha hecho capaces de compartir
la herencia del pueblo santo en la luz.

Él nos ha sacado del dominio de las tinieblas,
y nos ha trasladado al reino de su Hijo querido,
por cuya sangre hemos recibido la redención,
el perdón de los pecados.

Él es imagen de Dios invisible,
primogénito de toda criatura;
porque por medio de él
fueron creadas todas las cosas:
celestes y terrestres, visibles e invisibles,
Tronos, Dominaciones, Principados, Potestades;
todo fue creado por él y para él.

Él es anterior a todo, y todo se mantiene en él.
Él es también la cabeza del cuerpo: de la Iglesia.
Él es el principio, el primogénito de entre los muertos,
y así es el primero en todo.

Porque en él quiso Dios que residiera toda la plenitud.
Y por él quiso reconciliar consigo todos los seres:
los del cielo y los de la tierra,
haciendo la paz por la sangre de su cruz.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Por medio de él fueron creadas todas las cosas, y todo se mantiene en él.

LECTURA: Flp 2, 12b-15a)

Seguid actuando vuestra salvación con temor y temblor, porque es Dios quien activa en vosotros el querer y la actividad para realizar su designio de amor. Cualquier cosa que hagáis, sea sin protestas ni discusiones, así seréis irreprochables y límpidos, hijos de Dios sin tacha.

RESPONSORIO BREVE

R/ Yo dije: Señor, ten misericordia.
V/ Yo dije: Señor, ten misericordia.

R/ Sáname, porque he pecado contra ti.
V/ Señor, ten misericordia.

R/ Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
V/ Yo dije: Señor, ten misericordia.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha.

Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha.

PRECES

Demos gracias a Dios Padre, que estableció en la sangre de Cristo una alianza nueva y eterna con su pueblo y la renueva en el sacramento del altar, y supliquémosle, diciendo:

Bendice, Señor, a tu pueblo

Dirige, Señor, por los caminos de tu voluntad, el sentir de los pueblos y la mente de sus gobernantes,
— para que procuren con empeño el bien común.

Aumenta el fervor de aquellos que, habiéndolo dejado todo, siguieron a Cristo,
— para que manifiesten con su testimonio la vida de la Iglesia.

Tú que creaste a todos los hombres a imagen tuya,
— haz que sintamos horror de las injusticias y desigualdades entre los hombres.

Llama a tu amistad y a tu verdad a los que viven alejados de ti,
— y a nosotros enséñanos cómo podemos ayudarlos.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Admite a los difuntos a tu gloria,
— para que te alaben eternamente.

Llenos de fe, invoquemos juntos al Padre común, repitiendo la oración que Jesús nos enseñó:
Padre nuestro…

ORACION

Señor, fortalécenos con tu auxilio al empezar la Cuaresma, para que nos mantengamos en espíritu de conversión; que la austeridad penitencial de estos días nos ayude en el combate cristiano contra las fuerzas del mal. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

Amén.

CONCLUSIÓN

V/. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R/. Amén.

Lectio Divina – Miércoles de Ceniza

1.- Oración introductoria.

Señor, en este miércoles de ceniza, quiero pedirte que me purifiques el corazón de todo aquello que me ata, me esclaviza o me nubla la mente para no ver con transparencia cuál es tu plan, tu proyecto, tu programa de vida cristiana. Y, una vez conocido, te pido que me des tu gracia para cumplirlo.

2.-Lectura reposada de la Palabra. Mateo: 6, 1-6 16-18

Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de lo contrario no tenéis recompensa de vuestro Padre celestial.

Por tanto, cuando hagas limosna, no mandes tocar la trompeta ante ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles para ser honrados por la gente; en verdad os digo que ya han recibido su recompensa.

Tú, en cambio, cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha; así tu limosna quedará en secreto y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.

Cuando oréis, no seáis como los hipócritas, a quienes les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para que los vean los hombres. En verdad os digo que ya han recibido su recompensa.

Tú, en cambio, cuando ores, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre, que está en lo secreto, y tu Padre, que ve en lo secreto, te lo recompensará

Cuando ayunéis, no pongáis cara triste, como los hipócritas que desfiguran sus rostros para hacer ver a los hombres que ayunan. En verdad os digo que ya han recibido su paga.

Tú, en cambio, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara, para que tu ayuno lo note, no los hombres, sino tu Padre, que está en lo escondido; y tu Padre, que ve en lo escondido, te recompensará.

3.- Qué dice el texto.

Meditación-reflexión

Este evangelio forma parte del Sermón del Monte donde las exigencias que se nos pide a los cristianos no son condiciones para entrar en el Reino maravilloso que nos trae Jesús sino consecuencias de haber entrado en él de una manera gratuita por parte de Dios. Las tres obras tradicionales de piedad: la oración, la limosna y el ayuno se daban entre los judíos y también en otras religiones. Las tres responden a las tres dimensiones del hombre:

a)  con relación a Dios.

b)  con relación a los hombres en su aspecto social  y

c)   con relación a uno mismo, especialmente en su aspecto físico.

Jesús no puede ir en contra de estas tres prácticas en sí, pero las quiere “purificar” y “profundizar”.  No es suficiente hacer cosas buenas, sino que hay que tener en cuenta “desde donde las hacemos”. Las obras han de despojarse de todo egoísmo, de todo orgullo, de toda vanidad. Hay que orar, hay que dar limosnas, hay que ayunar, pero “no para que nos vea la gente” sino el Padre del cielo que “ve en lo secreto” y está dentro de nuestro propio corazón. Por lo demás, cuando uno ora ya no está rezando a un Dios impersonal, sino a un Dios personal y que además es mi Padre. Cuando hago limosnas no me sitúo ante gente extraña que me solicita una ayuda, sino ante unos hermanos con quienes yo debo compartir. Y esto lo debo hacer “sin que sepa la mano izquierda lo que hace la derecha”. Y cuando ayuno y paso hambre, caigo en la cuenta de la cantidad de hermanos míos que pasan hambre todos los días, incluso que mueren de hambre.  Hay también otras clases de ayuno que debo asumir como “parte de la Cruz de cada día”. Pero no me lleno de tristeza, ni dejo que se marquen en mis mejillas las huellas del sufrimiento, sino que perfumo mi cuerpo para que nadie lo note, excepto mi Padre que ve en lo escondido. El dar gusto a ese Padre, el parecerme a ese Padre y “marcar sus huellas en mí alma” ésa será mi recompensa. Y obrando así, seremos “la sal del mundo”. La sal, al entrar en el puchero, se pierde; pero deja sazonada la comida. Es necesario cambiar este mundo tan soso e insípido.

Palabra del Papa.

“La oración es un crisol en el que nuestras expectativas y aspiraciones son expuestas a la luz de la palabra de Dios, se sumergen en el diálogo con Aquél que es la verdad y salen purificadas de mentiras ocultas y componendas con diversas formas de egoísmo (cf. Spe Salvi n.33) Por eso, la oración es garantía de apertura a los demás. Quien se abre a Dios y a sus exigencias, al mismo tiempo se abre a los demás, a los hermanos que llaman a la puerta de su corazón y piden escucha, atención, perdón, a veces corrección, pero siempre con caridad fraterna. La verdadera oración es el motor del mundo, porque lo tiene abierto a Dios. Por eso, sin oración no hay esperanza, sino sólo espejismos. En efecto, no es la presencia de Dios lo que aliena al hombre, sino su ausencia: sin el verdadero Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, las esperanzas se transforman en espejismos, que llevan a evadirse de la realidad. En cambio, hablar con Dios, permanecer en su presencia, dejarse iluminar y purificar por su palabra, nos introduce en el corazón de la realidad, en el íntimo Motor del devenir cósmico; por decirlo así, nos introduce en el corazón palpitante del universo. (Benedicto XVI, Homilía miércoles 6 de febrero 2008)

4.- Qué me dice hoy a mí esta Palabra. (Guardo silencio).

5.- Propósito. Procuro hacer una obra buena destacada sin que nadie se entere.

6.- Dios me ha hablado hoy a través de su Palabra. Ahora yo le respondo con mi oración.

Señor, hoy día de la ceniza, quiero caer en la cuenta no de lo que tengo, ni de lo que valgo, ni de lo que puedo. Quiero caer en la cuenta de lo que “soy”. Y la esencia de lo que soy es “que no soy nada”. Un poco de ceniza. Eso es lo que nos entregan después de la incineración de un ser querido. Ésa es nuestra pequeñez. Pero esa poca cosa que yo soy “está hecha a imagen y semejanza de Dios”.  Yo, con lo poco que soy, soy amado de Dios. Y ésa es nuestra grandeza. Como diría Teresa de Jesús: ¡Engrandecéis nuestra nada!

ORACIÓN MIENTRAS DURA LA PANDEMIA

Señor Resucitado: Mora en cada uno de nuestros corazones, en cada enfermo del hospital, en todo el personal médico, en los sacerdotes, religiosos y religiosas dedicados a la pastoral de la salud,  en los gobernantes de las naciones y líderes cívicos, en la familia que está en casa, en nuestros abuelos, en la gente encarcelada, afligida, oprimida y maltratada, en personas que hoy no tienen un pan para comer, en aquellos que han perdido un ser querido a causa del coronavirus u otra enfermedad. Que Cristo Resucitado nos traiga esperanza, nos fortalezca la fe, nos llene de amor y unidad, y nos conceda su paz. Amén

Lectura continuada del Evangelio de Mateo

Mateo 4, 12-17

«12Pero, escuchando que Juan había sido entregado, volvió a Galilea. 13Y, abandonando Nazaret y yéndose, se estableció en Cafarnaún, junto al mar, en territorio de Zabulón y Neftalí, 14para que se cumpliera lo dicho por medio del profeta Isaías: 15‘Tierra de Zabulón y tierra de Neftalí, camino del mar, allende el Jordán, Galilea de los gentiles; 16el pueblo que habitaba en tinieblas vio una gran luz, y a los que habitaban en tierra y sombra de muerte una luz les brilló’.

17Desde entonces comenzó Jesús a proclamar y a decir: “Convertíos, porque el reino de los cielos está llegando”.

Es difícil establecer una articulación clara porque el v. 17 es considerado un nuevo comienzo: el inicio de la primera parte del evangelio. Pero la expresión «desde entonces» ofrece la conexión con los vv. 12-16. El texto tiene tres partes: a) El comienzo (vv. 12-13) forma la transición geográfica del capítulo 3 o de 2,22 y prepara lo siguiente. b) Los vv. 14-16 hacen un comentario sobre el establecimiento de Jesús a base de una extensa cita de cumplimiento. c) El v. 17 contiene el enunciado principal, el comienzo de la proclamación de Jesús con sus primeras frases, destacadas con dos verbos: «proclamar y decir», igual que la proclamación de Juan en 3,2, y en términos muy similares a los del discurso encomendado a los discípulos en 10,7.

  • Después del arresto del Bautista, Jesús vuelve a Galilea. El texto emplea el verbo «entregar» para manifestar el paralelismo entre Jesús y Juan en el destino final. Abundan las indicaciones geográficas. La expresión «Galilea de los gentiles [= paganos]» es la más importante para Mateo. Deja claro en su evangelio que Jesús era el Mesías de Israel, que actuó en sinagogas de Israel y que prohibió a sus discípulos misionar fuera de Israel (cf. 10,5-6). Pero con esta expresión Mateo intenta anticipar que la misión de Jesús desencadenó la llegada de la salvación a los paganos. Desde la perspectiva futura de la salvación orientada a los paganos y en coincidencia con el plan de Dios, comienza Jesús en el v. 17 su proclamación a Israel. También las citas de cumplimiento en 2,23 y 12,18-21 sugieren esta perspectiva universalista: para Mateo es importante que la salvación para los paganos sea una perspectiva bíblico-profética.
  • «Desde entonces» recoge todo lo relacionado con el afincamiento de Jesús en Cafarnaún. Jesús inicia su proclamación del reino de los cielos. «Evangelio» es para Mateo, simplemente, el anuncio del «reino» que hace el Jesús terreno. La frase de «Convertíos, porque está llegando el reino de los cielos» interpreta en la línea de Mateo lo que significa la fe en el evangelio. Es significativa la palabra inicial «convertíos» en imperativo. El imperativo precede y predomina en el mensaje mateano de Jesús: según el plan de Dios, Jesús, el Hijo de Dios justo y triunfador de Satanás, proclamó en Galilea las exigencias, a la luz del inminente reino de los cielos, para la futura salvación de los paganos. La proximidad del reino de los cielos no es, para Mateo, un contenido yuxtapuesto a la llamada penitencial, un contenido secundario («indicativo») de la proclamación, sino el testimonio que la fundamenta, intensifica y corona.

Comentario – Miércoles de Ceniza

(Mt 6, 1-6. 16-18)

El texto da por supuesta la validez de esta triple práctica de la limosna, el ayuno y la oración, y no niega su valor; pero invita a purificar la intención con que se realizan estas prácticas. Hechas con el deseo de ser bien vistos por la sociedad no tienen valor a los ojos de Dios, y la única paga que merecen es el vano reconocimiento social, la alabanza del mundo.

A esta renuncia a la apariencia el texto le atribuye un valor peculiar, y es esa renuncia lo que hace que se prometa una recompensa divina a la limosna, la oración y el ayuno. La insistencia de este texto nos indica que la actitud de querer complacer a los demás es muy fuerte y muy difícil de desarraigar. De hecho, muchas de las tristezas, insatisfacciones y angustias de la vida del hombre provienen de estar pendientes de las miradas ajenas, de necesitar ser aceptados y reconocidos, de no recibir de los demás la atención que necesitamos. Por eso, la propuesta que nos hace el evangelio de hacer algunas cosas sólo para ofrecerlas ante la mirada de Dios, es un llamado a la liberación.

En el caso de la limosna, el pedido de que no sepa la mano izquierda lo que hace la derecha es una invitación a la gratuidad total, a hacer el bien porque sí, sin detenerse siquiera en la autocomplacencia.

En el caso del ayuno invita incluso a hacer todo lo posible por disimularlo, perfumando la cabeza, de manera que se ofrezca una imagen de bienestar y no de privación, para que los demás no nos elogien por nuestro sacrificio. Esto implica una completa renuncia a la apariencia, de manera que la renuncia a la vanidad da al ayuno su auténtico valor.

Y en el caso de la oración invita a ofrecer un espacio exclusivo para Dios, que pierde completamente su sentido si se lo busca para ser bien visto. Tiene que haber una oración donde sólo cuente Dios, donde sea su presencia la que inunde todo, sanando así toda necesidad de ser reconocidos, mimados, tenidos en cuenta. En esta oración liberadora sucede lo que decía Thomas Merton: “Cuando estoy a solas, dejo de ser un solitario”.

Oración:

“Señor, dame la gracia de renunciar al cuidado de la imagen, a la preocupación por la apariencia, y concédeme que pueda hacer obras buenas sólo para ti; purifícame de la vanidad y libérame de desgastar mis energías pensando en la mirada de los demás”.

 

VÍCTOR M. FERNÁNDEZ
El Evangelio de cada día

Sacrosanctum Concilium – Documentos Vaticano II

Revisión del año litúrgico

107. Revísese al año litúrgico de manera que, conservadas o restablecidas las costumbres e instituciones tradicionales de los tiempos sagrados de acuerdo con las circunstancias de nuestra época, se mantenga su índole primitiva para que alimente debidamente la piedad de los fieles en la celebración de los misterios de la redención cristiana, muy especialmente del misterio pascual. Las adaptaciones, de acuerdo con las circunstancias de lugar, si son necesarias, háganse según la norma de los artículos 39 y 40.

Comentario Domingo I de Cuaresma

Oración preparatoria

Oh Dios Padre:

Jesús, tentado en el “desierto”, como nosotros en nuestra vida, supo superar toda tentación: toda búsqueda de sí mismo. Haz que busquemos nuestros lugares de “desierto”, momentos de soledad Contigo para escuchar tu Palabra. Toca y mueve nuestro corazón para:

– vivir de tu Palabra, como Jesús, y superar todo egoísmo;
– hacer opción por vivir según tu corazón en medio de todo lo que nos toca vivir; – vencer todo miedo a lo que nos cuesta, toda pereza para aceptar lo ingrato;
– hacer ayuno de todo lo superficial e innecesario que nos tienta tanto hoy día;
– convertir nuestro ayuno en compartir lo nuestro con los que padecen necesidad;
– mirar con corazón inquieto y dolorido a los sufrientes de este mundo.

AMEN.

Mc 1, 12-15

«12Y, de inmediato, el Espíritu le empuja [a Jesús] al desierto, 13y estuvo en el desierto cuarenta días, tentado por Satanás. Y estaba con las fieras, y los ángeles le servían.

14Después que Juan fue entregado, fue Jesús a Galilea, proclamando el evangelio de Dios 15y diciendo: “Ha sido cumplido el tiempo y está llegando el reino de Dios: convertíos y creed en el evangelio”».

PALABRA DE DIOS 

 

CONTEXTO

Con el comienzo de la Cuaresma, volvemos a los inicios del evangelio de Marcos. El texto litúrgico nos presenta el relato de las tentaciones de Jesús en el desierto, según la versión breve y sobria de Marcos. Si leemos los paralelos de Mateo y Lucas, veremos que éstos desarrollan mucho más el relato. Después, encontramos las primeras palabras de Jesús en el evangelio, que ya leíamos domingos atrás, con lo que se pone en marcha la etapa decisiva de la historia de la salvación. A este evangelio le precede el episodio del bautismo de Jesús, ungido por el Espíritu, proclamado “Hijo amado” por Dios; preparado, pues, para iniciar su misión. A este evangelio sucede la llamada a los primeros discípulos que, tal como se presenta en Marcos, es la primera señal de la cercanía del Reino de Dios: importancia decisiva del discipulado, importancia decisiva de todos nosotros.

TEXTO

El evangelio de hoy tiene dos unidades textuales pequeñas pero muy significativas: A) Vv. 12-13: Jesús es empujado al desierto por el Espíritu y, allí, es tentado por el diablo. B) Vv. 14-15: Jesús comienza su proclamación en Galilea. En la primera unidad, el desierto y los cuarenta días evocan, tras el paso del mar Rojo, el camino de Israel por el desierto durante cuarenta años hasta llegar a la tierra prometida. Jesús es como el nuevo Israel que, empujado por el Espíritu, vuelve a revivir la experiencia fundante del primer Israel, pueblo elegido. Pero el pueblo desconfió, murmuró y tentó a Dios, mientras que Jesús demuestra que está completamente entregado al plan de Dios; Jesús, en la prueba, permanece fiel. Los cuarenta días evocan también a Moisés en el Sinaí escribiendo en las tablas las palabras de la alianza, y a Elías camino del Horeb. Jesús se presenta en continuidad con los grandes hitos de la historia de la salvación, pero el texto evangélico se preocupará de mostrar cómo supera a todas las anteriores etapas. En la segunda unidad, que ya vimos en el domingo III del Tiempo Ordinario, se destacan las primeras palabras de un Jesús ya pertrechado para ser heraldo del Reino de Dios. Cuatro afirmaciones fundamentales: a) el tiempo se ha cumplido = ha llegado el momento decisivo de la historia y, con Jesús, irrumpe el momento definitivo de la revelación de Dios; b) el Reino de Dios está cerca = no ha llegado aún, pero las consecuencias de su cercanía ya se pueden experimentar (“ya sí, todavía no”); c) la llamada a la conversión = después de experimentar esa cercanía del Reino de un Dios a favor de sus criaturas, se trata de cambiar la mentalidad, dejarse atravesar totalmente por esa experiencia nueva; d) la llamada a la fe en el Evangelio = esta Buena Nueva es creíble, tiene fiabilidad, merece toda nuestra confianza.

ELEMENTOS A DESTACAR

• Jesús entre las fieras (cf. Dt 8,15; 32,10; Nm 21,6). Parece convivir en armonía, como el primer Adán (Gn 2,4-25). Jesús, nuevo Adán, inicia una nueva historia (nuevo comienzo: Gn 1,1 = Mc 1,1). La meta señalada por Is 11,6-8, la paz mesiánica, ya ha comenzado por Jesús. Él es una fuerza para la paz y la reconciliación: ¿Qué nos sugiere en estos tiempos nuevos para nuestro pueblo?

• La escena de los ángeles sirviendo a Jesús indica que Jesús tenía su única fuerza y alimento en Dios (Jn 4,34: “Mi alimento es hacer la voluntad del que me ha enviado y llevar a cabo su obra”). ¿Dónde tenemos nosotros nuestra fuerza y nuestro alimento? ¿Cuántos dioses ocultan la presencia de Dios en nuestra vida?

• El anuncio de Jesús y la importancia del orden de tal anuncio: no se pide la conversión para poder experimentar la bondad del Reino, sino que primero hay que experimentar esa bondad para llegar al cambio de mentalidad.

• Sendas palabras se repiten en cada unidad: desierto y evangelio. El primero es el escenario donde Jesús demuestra su total capacidad y entrega al servicio del Reino; el segundo es compendio de su misión. ¿En qué “escenarios” salimos victoriosos para entregarnos al servicio del Reino? ¿En cuáles salimos derrotados? Es en éstos donde encontramos la verdad de lo que realmente somos y de lo que realmente estamos dispuestos a ser. ¿Qué es, o puede ser, una buena nueva para nosotros? ¿Qué buena nueva podemos y debemos transmitir hoy?

 

Paso 1 Lectio: ¿Qué dice el texto? Atiende todos los detalles posibles. Imagina la escena. Destaca todos los elementos que llaman la atención o te son muy significativos. Disfruta de la lectura atenta. Toma nota de todo lo que adviertas.

 

Paso 2 Meditatio: ¿Qué me dice Dios a través del texto? Atiende a tu interior. A las mociones (movimientos) y emociones que sientes. ¿Algún aspecto te parece dirigido por Dios a tu persona, a tu situación, a alguna de tus dimensiones?

 

Paso 3 Oratio: ¿Qué le dices a Dios gracias a este texto? ¿Qué te mueve a decirle? ¿Peticiones, alabanza, acción de gracias, perdón, ayuda, entusiasmo, compromiso? Habla con Dios…

 

Paso 4 Actio: ¿A qué te compromete el texto? ¿Qué ha movido la oración en tu interior? ¿Qué enseñanza encuentras? ¿Cómo hacer efectiva esa enseñanza?

Para la catequesis – Domingo I de Cuaresma

Domingo I de Cuaresma

Génesis 9, 8-15; Salmo 25, 4-5, 6-7, 8-9; 1Pedro 3, 18-22; Marcos 1, 12-15

Jesús es puesto a prueba

En aquel tiempo, el Espíritu impulsó a Jesús a retirarse al desierto, dónde permaneció cuarenta días y fue tentado por Satanás. Vivió allí entre animales salvajes, y los ángeles le servían. Después de que arrestaron a Juan el Bautista, Jesús se fue a Galilea para predicar el evangelio de Dios y decía:” Se ha cumplido el tiempo y el Reino de Dios ya está cerca. Arrepiéntanse y crean en el evangelio”.

Reflexión

El Espíritu impulsó a Jesús a retirarse al desierto. ¿Han sentido alguna vez el impulso del Espíritu para estar solos con Dios para orar? Quizás necesitaron consolación y/o sanación de una herida, dirección en alguna duda, paz en tiempo de tribulación… Compartir. Jesús permaneció en el desierto durante 40 días. ¿Saben de otro instante importante en la biblia donde el numero 40 ocurre? (Después que Dios salvó al pueblo de Egipto de la esclavitud, permanecieron en el desierto 40 años preparando para la entrada a la Tierra Prometida, Canaán.) El número 40 significa tiempo de preparación en la biblia. ¿Para qué preparaba Jesús? (Pronto empezaba su vida pública donde enseñaba sobre el amor de Diosa todos.) Jesús se prepara orando y ayunando. ¿Rezas a Dios para pedirle que esté contigo cuando vas a hacer algo importante? Compartir. En el desierto, Satanás lo tentó, tratando de destruir el plan de Dios de salvarnos. ¿Sientes a veces tentaciones de no hacer lo que te piden los mayores? ¿Le pides ayuda a Dios para resistir las tentaciones? Jesús resistió las tentaciones y después fue a Galilea a predicar el evangelio de Dios. ¿Qué decía? (El Reino de Dios ya está cerca. Arrepiéntanse y crean en el evangelio.)

Actividad

En la siguiente página, dibujar una línea de la frase que refleja resistir una tentación a una flor y a una espina, al contrario. En la otra página, hacer el crucigrama del evangelio.

Oración

A veces es más fácil, Señor; buscar lo más cómodo. Danos espíritu de sacrificio y fuerzas en nuestras tentaciones. Ayúdanos a seguirte siempre, sirviendo a nuestros hermanos. Llena nuestros corazones con amor y perdón para los que nos hieren. Amen.

¿Qué me quiere decir hoy Jesús?

Jesús es tentado en el desierto – Marcos 1, 12-15

En aquel tiempo, el Espíritu empujó a Jesús al desierto, donde se quedó cuarenta días, dejándose tentar por Satanás; vivía entre alimañas, y los ángeles le servían. Cuando arrestaron a Juan, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios; decía: – Se ha cumplido el plazo, está cerca el Reino de Dios. Convertíos y creed la Buena Noticia

Explicación

Los atletas, antes de realizar una prueba difícil, se concentran, se entrenan y comprueban si están preparados o no para participar en ella. Eso mismo hizo Jesús, antes de dar comienzo al anuncio del Evangelio: se retiró al desierto y cogió fuerzas para cumplir su misión con sencillez y cariño, dejando de lado lo espectacular y cómodo.

Fr. Emilio Díez Ordóñez y Fr. Javier Espinosa Fernández

Comentario al evangelio – Miércoles de Ceniza

Tenemos 40 días. Hoy comienza la Cuaresma. Somos invitados a vivir un tiempo precioso de renovación y crecimiento personal – comunitario. Un año más iniciamos un itinerario, un entrenamiento, un proceso que quiere llevarnos a la meta de la Pascua. Y particularmente, en este año caracterizado por la pandemia, el Papa Francisco nos invita a vivirlo renovando con intensidad las tres virtudes teologales, es decir, los hábitos que Dios infunde en la inteligencia y en la voluntad de la persona para ordenar sus acciones a Dios mismo: la fe, la esperanza y la caridad.

Destaco dos párrafos del mensaje del Papa para la Cuaresma de este año:

– “En este tiempo de Cuaresma, acoger y vivir la Verdad que se manifestó en Cristo significa ante todo dejarse alcanzar por la Palabra de Dios, que la Iglesia nos transmite de generación en generación. Esta Verdad no es una construcción del intelecto, destinada a pocas mentes elegidas, superiores o ilustres, sino que es un mensaje que recibimos y podemos comprender gracias a la inteligencia del corazón, abierto a la grandeza de Dios que nos ama antes de que nosotros mismos seamos conscientes de ello”. 

– “Vivir una Cuaresma de caridad quiere decir cuidar a quienes se encuentran en condiciones de sufrimiento, abandono o angustia a causa de la pandemia del Covid. En un contexto tan incierto sobre el futuro, recordemos la palabra que Dios dirige a su Siervo: «No temas, que te he redimido» (Is 43,1), ofrezcamos con nuestra
caridad una palabra de confianza, para que el otro sienta que Dios lo ama como a un hijo.”

Convertíos a mi de todo corazón, escuchamos en la profecía de Joel (1ª lectura). Convertirse significa volver la mirada a Dios, buscarle y dejarnos encontrar por Él.

Que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha. El evangelio nos recuerda hoy que cuando hagamos limosna, ayunemos o recemos, que sea con autenticidad, no para cumplir ni por el qué dirán o para quedar bien ante los demás. Por lo tanto, hoy es un buen día para preguntarme en mi oración personal o cuando me impongan la ceniza sobre mi cabeza: Señor, ¿qué ayuno necesito? ¿Cuáles son las obesidades que me hacen pesado y torpe a la luz del Espíritu? ¿De qué me tengo que vaciar para que tú puedas entrar más en mi? ¿Qué limosna puedo dar? ¿Qué parte de mi no acabo de entregar a los demás? ¿En qué aspectos de mi persona puedo ser más generoso y oblativo? ¿Qué oración puedo hacer? ¿Cómo intimar más contigo en lo secreto de mi habitación?

Todas estas preguntas y prácticas cuaresmales nos invitan a ser más misericordiosos, a crecer en el amor, a estar más cerca de Dios para vivir dentro de cuarenta días su Pascua, su paso por nuestra vida. ¡Ánimo! Es una aventura preciosa que merece la pena vivir. Déjate sorprender por Dios en este tiempo de búsqueda y preparación. De todo corazón, ¡feliz Cuaresma!

Juan Lozano, cmf