Comentario Domingo I de Cuaresma

Oración preparatoria

Oh Dios Padre:

Jesús, tentado en el “desierto”, como nosotros en nuestra vida, supo superar toda tentación: toda búsqueda de sí mismo. Haz que busquemos nuestros lugares de “desierto”, momentos de soledad Contigo para escuchar tu Palabra. Toca y mueve nuestro corazón para:

– vivir de tu Palabra, como Jesús, y superar todo egoísmo;
– hacer opción por vivir según tu corazón en medio de todo lo que nos toca vivir; – vencer todo miedo a lo que nos cuesta, toda pereza para aceptar lo ingrato;
– hacer ayuno de todo lo superficial e innecesario que nos tienta tanto hoy día;
– convertir nuestro ayuno en compartir lo nuestro con los que padecen necesidad;
– mirar con corazón inquieto y dolorido a los sufrientes de este mundo.

AMEN.

Mc 1, 12-15

«12Y, de inmediato, el Espíritu le empuja [a Jesús] al desierto, 13y estuvo en el desierto cuarenta días, tentado por Satanás. Y estaba con las fieras, y los ángeles le servían.

14Después que Juan fue entregado, fue Jesús a Galilea, proclamando el evangelio de Dios 15y diciendo: “Ha sido cumplido el tiempo y está llegando el reino de Dios: convertíos y creed en el evangelio”».

PALABRA DE DIOS 

 

CONTEXTO

Con el comienzo de la Cuaresma, volvemos a los inicios del evangelio de Marcos. El texto litúrgico nos presenta el relato de las tentaciones de Jesús en el desierto, según la versión breve y sobria de Marcos. Si leemos los paralelos de Mateo y Lucas, veremos que éstos desarrollan mucho más el relato. Después, encontramos las primeras palabras de Jesús en el evangelio, que ya leíamos domingos atrás, con lo que se pone en marcha la etapa decisiva de la historia de la salvación. A este evangelio le precede el episodio del bautismo de Jesús, ungido por el Espíritu, proclamado “Hijo amado” por Dios; preparado, pues, para iniciar su misión. A este evangelio sucede la llamada a los primeros discípulos que, tal como se presenta en Marcos, es la primera señal de la cercanía del Reino de Dios: importancia decisiva del discipulado, importancia decisiva de todos nosotros.

TEXTO

El evangelio de hoy tiene dos unidades textuales pequeñas pero muy significativas: A) Vv. 12-13: Jesús es empujado al desierto por el Espíritu y, allí, es tentado por el diablo. B) Vv. 14-15: Jesús comienza su proclamación en Galilea. En la primera unidad, el desierto y los cuarenta días evocan, tras el paso del mar Rojo, el camino de Israel por el desierto durante cuarenta años hasta llegar a la tierra prometida. Jesús es como el nuevo Israel que, empujado por el Espíritu, vuelve a revivir la experiencia fundante del primer Israel, pueblo elegido. Pero el pueblo desconfió, murmuró y tentó a Dios, mientras que Jesús demuestra que está completamente entregado al plan de Dios; Jesús, en la prueba, permanece fiel. Los cuarenta días evocan también a Moisés en el Sinaí escribiendo en las tablas las palabras de la alianza, y a Elías camino del Horeb. Jesús se presenta en continuidad con los grandes hitos de la historia de la salvación, pero el texto evangélico se preocupará de mostrar cómo supera a todas las anteriores etapas. En la segunda unidad, que ya vimos en el domingo III del Tiempo Ordinario, se destacan las primeras palabras de un Jesús ya pertrechado para ser heraldo del Reino de Dios. Cuatro afirmaciones fundamentales: a) el tiempo se ha cumplido = ha llegado el momento decisivo de la historia y, con Jesús, irrumpe el momento definitivo de la revelación de Dios; b) el Reino de Dios está cerca = no ha llegado aún, pero las consecuencias de su cercanía ya se pueden experimentar (“ya sí, todavía no”); c) la llamada a la conversión = después de experimentar esa cercanía del Reino de un Dios a favor de sus criaturas, se trata de cambiar la mentalidad, dejarse atravesar totalmente por esa experiencia nueva; d) la llamada a la fe en el Evangelio = esta Buena Nueva es creíble, tiene fiabilidad, merece toda nuestra confianza.

ELEMENTOS A DESTACAR

• Jesús entre las fieras (cf. Dt 8,15; 32,10; Nm 21,6). Parece convivir en armonía, como el primer Adán (Gn 2,4-25). Jesús, nuevo Adán, inicia una nueva historia (nuevo comienzo: Gn 1,1 = Mc 1,1). La meta señalada por Is 11,6-8, la paz mesiánica, ya ha comenzado por Jesús. Él es una fuerza para la paz y la reconciliación: ¿Qué nos sugiere en estos tiempos nuevos para nuestro pueblo?

• La escena de los ángeles sirviendo a Jesús indica que Jesús tenía su única fuerza y alimento en Dios (Jn 4,34: “Mi alimento es hacer la voluntad del que me ha enviado y llevar a cabo su obra”). ¿Dónde tenemos nosotros nuestra fuerza y nuestro alimento? ¿Cuántos dioses ocultan la presencia de Dios en nuestra vida?

• El anuncio de Jesús y la importancia del orden de tal anuncio: no se pide la conversión para poder experimentar la bondad del Reino, sino que primero hay que experimentar esa bondad para llegar al cambio de mentalidad.

• Sendas palabras se repiten en cada unidad: desierto y evangelio. El primero es el escenario donde Jesús demuestra su total capacidad y entrega al servicio del Reino; el segundo es compendio de su misión. ¿En qué “escenarios” salimos victoriosos para entregarnos al servicio del Reino? ¿En cuáles salimos derrotados? Es en éstos donde encontramos la verdad de lo que realmente somos y de lo que realmente estamos dispuestos a ser. ¿Qué es, o puede ser, una buena nueva para nosotros? ¿Qué buena nueva podemos y debemos transmitir hoy?

 

Paso 1 Lectio: ¿Qué dice el texto? Atiende todos los detalles posibles. Imagina la escena. Destaca todos los elementos que llaman la atención o te son muy significativos. Disfruta de la lectura atenta. Toma nota de todo lo que adviertas.

 

Paso 2 Meditatio: ¿Qué me dice Dios a través del texto? Atiende a tu interior. A las mociones (movimientos) y emociones que sientes. ¿Algún aspecto te parece dirigido por Dios a tu persona, a tu situación, a alguna de tus dimensiones?

 

Paso 3 Oratio: ¿Qué le dices a Dios gracias a este texto? ¿Qué te mueve a decirle? ¿Peticiones, alabanza, acción de gracias, perdón, ayuda, entusiasmo, compromiso? Habla con Dios…

 

Paso 4 Actio: ¿A qué te compromete el texto? ¿Qué ha movido la oración en tu interior? ¿Qué enseñanza encuentras? ¿Cómo hacer efectiva esa enseñanza?