Misa del domingo: misa con niños

DOMINGO I DE CUARESMA

 

SALUDO

Dios nuestro Padre, que en Jesucristo cl Señor inaugura su Reinado, con la fuerza del Espíritu, esté con todos nosotros.

ENTRADA

Bienvenidos, hermanos, a esta celebración con la que comenzamos la Cuaresma, tiempo de preparación que ha de llevarnos a contemplar la entrega hasta la mucrtc de Jesús, en la esperanza de su gloriosa Resu­rrección. Todo tiene sentido en el proyecto salvador de Dios para la huma­nidad, y sabemos que el mal, la injusticia y la muerte no han de triunfar, porque lo definitivo es la Vida, y Vida en Dios. Cierto que pasamos difi­cultades, que vivimos en tensión, que un día también nosotros dejaremos esta vida…, pero no es menos cierto que vivimos en la esperanza de com­partir la misma suerte del Señor, y ésta es la Vida. A esta vida en pleni­tud nos preparamos ya, fiados de Su Palabra.

Estamos en Cuaresma, hermanos. Que la llamada a renovarnos, la lla­mada a la conversión, no caiga en saco roto. Que encuentre nuestra aco­gida y disponibilidad.

ACTO PENITENCIAL

Confiando en el perdón de Dios Padre que no tiene límites, acudirnos a Él reconociendo nuestros pecados:

– Tú, que miras el corazón de las personas, lo noble de cada uno. SEÑOR, TEN PIEDAD.

– Tú, que nos llamas a la vida plena, a la justicia, a la salvación. CRIS­TO, TEN PIEDAD.

– Tú, que nos llevas al Padre y nos envías a dar testimonio de tu Nom­bre. SEÑOR, TEN PIEDAD.

En tu misericordia confiamos; danos, Señor, tu perdón. Poi Jesucristo nuestro Señor.

ORACIÓN COLECTA

Dios y Padre nuestro, que nos concedes prepararnos con esta Cuaresma a la muerte y resurrección de Jesús; envíanos tu Espíritu y abre nuestros corazones para que caminemos tras tu Hijo hasta la Cruz, en la espera de la Resurrección. Por nuestro Señor Jesucristo.

LECTURA NARRATIVA

La relación entre Dios y las personas se basa en la filiación, en la entrega y en la libertad. De un modo incondicional Dios ofrece su amis­tad a todos los hombres en términos de Alianza. El primero en compro­meterse es Dios mismo. Al pueblo le toca corresponder.

LECTURA APOSTÓLICA

Vivir plenamente la fe en Jesús ha sido siempre una tarea ardua. La carta de Pedro que vamos a leer trata de animar la fe de los cristianos y de que afronten las dificultades de esa fe; y el autor propone el ejemplo del testimonio de Jesús.

LECTURA EVANGÉLICA

El desierto significa la renuncia y el no apegarnos a esas seguridades humanas que con frecuencia nos atan y esclavizan. Jesús, al inicio de su vida pública, se retira al desierto tratando de descubrir las motivaciones de su entrega y cómo ha de desarrollar el anuncio del reino de Dios.

ORACION DE LOS FIELES

Con fe, pidámosle a Dios que escuche la oración de su pueblo. Respondamos cantando: KYRIE, ELEISON.

  1. Para que cada vez más, en toda partes, en todos los corazones, triunfe el bien por encima del mal. KYRIE, ELEISON.
  2. Para que los enfermos alcancen salud y fortaleza, y los que viven angustiados encuentren la paz del espíritu. KYRIE, ELEISON.
  3. Para que la luz de Jesucristo ilumine a los que en esta Cuaresma se preparan para el bautismo. KYRIE, ELEISON.
  4. Para que este tiempo de Cuaresma sea, para toda la Iglesia, un tiempo de renovación en la fidelidad al Evangelio. KYRIE, ELEISON.
  5. Para que cada uno de nosotros seamos siempre levadura y testimonio de amor y de esperanza. KYRIE, ELEISON.

Escúchanos, Padre, y danos la vida nueva de Jesucristo. Que vive y reina por los siglos de los siglos.

 

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Señor, traemos al altar el pan y el vino con el ruego de que, trans­formados por la fuerza del Espíritu, nos ayuden a vivir buscando siempre la justicia y la paz, superando todas las tentaciones que quie­ran llevarnos al camino del egoísmo y la insolidaridad. Por Jesucristo.

PREFACIO

En verdad es bueno glorificarte, Dios Padre nuestro, en esta celebra­ción y durante toda la vida. Tenemos un nuevo motivo de alabanza, al ofrecernos este ticmpo de gracia que es la Cuaresma, la invitación al cam­bio de actitudes que nos hagan más libres, más humanos, más solidarios, más como Tú esperas de nosotros,

Mira, Señor, con tu infinita paciencia este mundo lleno de dolor; pero mira también el deseo de tantas personas que queremos vivir en tu pre­sencia, aunque no acertemos cómo hay que hacerlo. Haz, Señor, que esta Cuaresma sea un seguirte a Ti, fuente de todo bien, y que tras el camino por el desierto sepamos aclamarte, entonces, ahora y siempre, con este him­no con tu honor: Santo, Santo, Santo.

 

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

La Eucaristía termina, Señor, pero sigue la vida de cada día y la misión de hacerte presente en cada momento; nos sentimos enviados por ti para ser en el mundo testigos de tu Amor; no permitas que lo olvidemos y renueva siempre nuestra entrega y nuestra solidaridad. Por Jesucristo.

DESPEDIDA

Comenzar con esperanza e ilusión es la mejor manera de garantizar que el camino prosiga. Animados, pues, en el comienzo de la Cuaresma, dispongámonos a emprender con ilusión la marcha haciendo fraternidad en nuestro mundo.