Lectio Divina – Lunes I de Cuaresma

1.- Introducción.

Hoy, Señor, vengo a la oración con un poco de miedo. Miedo a que me preguntes: Y tú ¿quién dices que soy yo? Yo no puedo darte una respuesta fingida, ni teórica, ni escapista. Dame valor para sondearme a mí mismo y descubrir lo que hay en mi corazón de trigo o de paja. Quiero vivir con sinceridad ante Ti.

2.- Lectura reposada del evangelio.

Del santo Evangelio según san Mateo 16, 13-19

Llegado Jesús a la región de Cesarea de Filipo, hizo esta pregunta a sus discípulos: «¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del hombre?» Ellos dijeron: «Unos, que Juan el Bautista; otros, que Elías, otros, que Jeremías o uno de los profetas». Díceles él: «Y vosotros ¿quién decís que soy yo?» Simón Pedro contestó: «Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo». Replicando Jesús le dijo: «Bienaventurado eres Simón, hijo de Jonás, porque no te ha revelado esto la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos. Y yo a mi vez te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. A ti te daré las llaves del Reino de los Cielos; y lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos».

3.- Qué dice el texto.

Meditación-Reflexión

A Jesús no le importa demasiado la opinión que de  Él tenga la gente de fuera. Pero sí le interesa la opinión de los suyos, los que estamos cerca, los que escuchamos su Palabra cada día, los que nos acercamos a la Mesa Eucarística. No escamoteemos la respuesta. No sirven respuestas teóricas, aprendidas en libros o sermones. Jesús nos pregunta hoy a ti y a mí: ¿Qué significo yo en tu vida? ¿En qué ha cambiado tu vida desde que me conoces? ¿Soy para ti una fuente de alegría, de paz,  de autenticidad, de servicio desinteresado hacia los hermanos? ¿Vivirías igual si no me hubieras conocido? Jesús le hace a Pedro la promesa de entregarle la Iglesia. Jesús conocía bien a Pedro: su sinceridad, su entrega, también su confianza en sí mismo: “Aunque todos te abandonen, yo no”.  Pedro cae tres veces en la pasión. Al resucitar, Jesús no le quita nada de lo que le ha prometido. Será el primer Papa. Pero antes quiere que cure su altanería y sea humilde. Y, sobre todo, quiere que las tres negaciones sean superadas por las tres afirmaciones de amor. “Tú, sabes todo, Tú sabes que te amo”. Cristo no quiere que recordemos los pecados para humillarnos, para que sintamos complejos de culpabilidad, para que siempre vayamos con la cabeza baja. Quiere que el recuerdo de nuestros pecados perdonados por la misericordia de Dios nos lleve a un amor entrañable, lleno de gratitud.  

Palabra del Papa

“Pedro responde: «Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo». Acto seguido, Jesús pronuncia la declaración solemne que define, de una vez por todas, el papel de Pedro en la Iglesia: «Y yo a mi vez te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia (…). A ti te daré las llaves del reino de los cielos; y lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos». Las tres metáforas que utiliza Jesús son en sí muy claras: Pedro será el cimiento de roca sobre el que se apoyará el edificio de la Iglesia; tendrá las llaves del reino de los cielos para abrir y cerrar…; por último, podrá atar o desatar, es decir, podrá decidir o prohibir lo que considere necesario para la vida de la Iglesia, que es y sigue siendo de Cristo. Siempre es la Iglesia de Cristo y no de Pedro. Así queda descrito con imágenes muy plásticas lo que la reflexión sucesiva calificará con el término: «primado de jurisdicción». Benedicto XVI, 7 de junio de 2006.

4.- Qué me dice hoy a mí esta palabra de Dios ya meditada. (Guardo silencio)

5.-Propósito: Haré una oración especial por el Papa Francisco, pidiendo a Dios que le dé fuerzas para llevar adelante la renovación de la Iglesia.

6.- Dios me ha hablado hoy a mí a través de su Palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.

Señor, Tú has querido fundar tu Iglesia sobre la roca firme del amor. Haz que todos sepamos responder a las llamadas del Papa Francisco que nos pide una Iglesia acogedora, amiga de los pobres, sencilla, cercana a los problemas de la gente, con unos pastores que te amen a Ti y amen también al pueblo que se les ha encomendado. Ojalá que esta reforma del Papa sea bien recibida por todos.


ORACIÓN EN TIEMPO DE LA PANDEMIA.

Señor Resucitado: Mora en cada uno de nuestros corazones, en cada enfermo del hospital, en todo el personal médico, en los sacerdotes, religiosos y religiosas dedicados a la pastoral de la salud,  en los gobernantes de las naciones y líderes cívicos, en la familia que está en casa, en nuestros abuelos, en la gente encarcelada, afligida, oprimida y maltratada, en personas que hoy no tienen un pan para comer, en aquellos que han perdido un ser querido a causa del coronavirus u otra enfermedad. Que Cristo Resucitado nos traiga esperanza, nos fortalezca la fe, nos llene de amor y unidad, y nos conceda su paz. Amén