Vísperas – Martes I de Cuaresma

VÍSPERAS

MARTES I DE CUARESMA

INVOCACIÓN INICIAL

V/. Dios mío, ven en mi auxilio
R/. Señor, date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

HIMNO

Libra mis ojos de la muerte;
dales la luz que es su destino.
Yo, como el ciego del camino,
pido un milagro para verte.

Haz de esta piedra de mis manos
una herramienta constructiva;
cura su fiebre posesiva
y ábrela al bien de mis hermanos.

Que yo comprenda, Señor mío,
al que se queja y retrocede;
que el corazón no se me quede
desentendidamente frío.

Guarda mi fe del enemigo
(¡tantos me dicen que estás muerto!…).
Tú que conoces el desierto,
dame tu mano y ven conmigo. Amén.

SALMO 19: ORACIÓN POR LA VICTORIA DEL REY

Ant. El Señor da la victoria a su Ungido

Que te escuche el Señor el día del peligro,
que te sostenga el nombre del Dios de Jacob;
que te envíe auxilio desde el santuario,
que te apoye desde el monte Sión.

Que se acuerde de todas tus ofrendas,
que le agraden tus sacrificios;
que cumpla el deseo de tu corazón,
que dé éxito a todos tus planes.

Que podamos celebrar tu victoria
y en el nombre de nuestro Dios alzar estandartes;
que el Señor te conceda todo lo que pides.

Ahora reconozco que el Señor
da la victoria a su Ungido,
que lo ha escuchado desde su santo cielo,
con los prodigios de su mano victoriosa.

Unos confían en sus carros,
otros en su caballería;
nosotros invocamos el nombre
del Señor, Dios nuestro.

Ellos cayeron derribados,
nosotros nos mantenemos en pie.

Señor, da la victoria al rey
y escúchanos cuando te invocamos.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. El Señor da la victoria a su Ungido.

SALMO 20: ACCIÓN DE GRACIAS POR LA VICTORIA DEL REY

Ant. Al son de instrumentos cantaremos tu poder.

Señor, el rey se alegra por tu fuerza,
¡y cuanto goza con tu victoria!
Le has concedido el deseo de su corazón,
no le has negado lo que pedían sus labios.

Te adelantaste a bendecirlo con el éxito,
y has puesto en su cabeza una corona de oro fino.
Te pidió vida, y se la has concedido,
años que se prolongan sin término.

Tu victoria ha engrandecido su fama,
lo has vestido de honor y majestad.
Le concedes bendiciones incesantes,
lo colmas de gozo en tu presencia;
porque el rey confía en el Señor,
y con la gracia del Altísimo no fracasará.

Levántate, Señor, con tu fuerza,
y al son de instrumentos cantaremos tu poder.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Al son de instrumentos cantaremos tu poder.

CÁNTICO del APOCALIPSIS: HIMNO DE LOS REDIMIDOS

Ant. Has hecho de nosotros, Señor, un reino de sacerdotes para nuestro Dios.

Eres digno, Señor, Dios nuestro,
de recibir la gloria, el honor y el poder,
porque tú has creado el universo;
porque por tu voluntad lo que no existía fue creado.

Eres digno de tomar el libro y abrir sus sellos,
porque fuiste degollado
y con tu sangre compraste para Dios
hombres de toda raza, lengua, pueblo y nación;
y has hecho de ellos para nuestro Dios
un reino de sacerdotes,
y reinan sobre la tierra.

Digno es el Cordero degollado
de recibir el poder, la riqueza, la sabiduría,
la fuerza, el honor, la gloria, y la alabanza.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Has hecho de nosotros, Señor, un reino de sacerdotes para nuestro Dios.

LECTURA: St 2, 14.17.18b

¿De qué le sirve a uno, hermanos míos, decir que tiene fe, si no tiene obras? ¿Es que esa fe lo podrá salvar? La fe, si no tiene obras, por sí sola está muerta. Enséñame tu fe sin obras, y yo, por las obras, te probaré mi fe.

RESPONSORIO BREVE

R/ Yo dije: Señor, ten misericordia.
V/ Yo dije: Señor, ten misericordia.

R/ Sáname, porque he pecado contra ti.
V/ Señor, ten misericordia.

R/ Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
V/ Yo dije: Señor, ten misericordia.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Tú, cuando vayas a rezar, entra en tu aposento y, después de cerrar la puerta, reza a tu Padre.

Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Tú, cuando vayas a rezar, entra en tu aposento y, después de cerrar la puerta, reza a tu Padre.

PRECES

A Cristo, el Señor, que nos mandó velar y orar a fin de no sucumbir en la tentación, digámosle confiadamente:

Señor, escucha y ten piedad.

Señor, tú que prometiste estar presente cuando tus discípulos se reúnen en tu nombre para orar,
— haz que oremos siempre unidos a ti en el Espíritu Santo, a fin de que tu reino llegue a todos los hombres.

Purifica de todo pecado a la Iglesia penitente
— y haz que viva siempre en la esperanza y el gozo del Espíritu Santo.

Amigo del hombre, haz que estemos siempre atentos, como tú nos mandaste, al bien del prójimo,
— para que la luz de tu amor brille a través de nosotros ante todos los hombres.

Rey pacífico, haz que tu paz reine en el mundo
— y que nosotros trabajemos sin cesar para conseguirla.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Tú que has muerto para que nosotros tengamos vida,
— da la vida eterna a los que han muerto.

Unidos fraternalmente como hermanos de una misma familia, invoquemos al Padre común de todos:
Padre nuestro…

ORACION

Señor, mira con amor a tu familia y, a los que moderan su cuerpo con la penitencia, aviva en su espíritu el deseo de poseerte. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

Amén.

CONCLUSIÓN

V/. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R/. Amén.

Lectio Divina – Martes I de Cuaresma

1.-Oración introductoria.   

Hoy, Señor, vengo a Ti   para que seas Tú el que me enseñes a rezar. Porque no se trata de rezar, sino de rezar bien, tal y como Tú nos enseñaste. Esto de la oración es tan antiguo como el mundo: rezan los paganos, rezan los judíos, pero tú, Señor, tienes un modo distinto de rezar que yo quiero aprender de ti. Maestro bueno, enséñame a orar como Tú orabas  cuando te dirigías al Padre.

2.- Leo despacio la palabra del evangelio. Mateo 6, 7-15

Y al orar, no charléis mucho, como los gentiles, que se figuran que por su palabrería van a ser escuchados. No seáis como ellos, porque vuestro Padre sabe lo que necesitáis antes de pedírselo. Vosotros, pues, orad así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu Nombre; venga tu Reino; hágase tu Voluntad así en la tierra como en el cielo. Nuestro pan cotidiano dánosle hoy; y perdónanos nuestras deudas, así como nosotros hemos perdonado a nuestros deudores; y no nos dejes caer en tentación, mas líbranos del mal. Que si vosotros perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; pero si no perdonáis a los hombres, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras ofensas.

3.- Qué dice el texto

Meditación-Reflexión

El buen amigo quiere lo mejor para su amigo. Jesús nos ha dicho que somos sus amigos. Y ha puesto la esencia de su amistad en no tener secretos con nosotros: “Sois mis amigos  porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer” (Jn. 15,15). Y uno de los secretos más preciosos que nos ha revelado ha sido “su modo de orar”. Sabemos que los judíos, en tiempo de Jesús, no podían pronunciar, por respeto, el nombre propio de Dios: YAVÉ. Sólo el Sumo Sacerdote, una vez al año, en el día de la Expiación (el YOM KIPPUR) en voz baja y entre una nube de incienso decía “Yavé”. Y viene Jesús y se dirige a Dios no llamándole Yavé,  sino Abbá-Papá. Jesús habla con Dios con el encanto, el cariño y la confianza que un niño habla con su papá.  Esto es algo tan grande y asombroso que cambia radicalmente nuestra relación con Dios. Se acabó la religión de la lejanía y el miedo. Ha estallado la religión del cariño, la ternura, la sencillez y la abrasadora cercanía de Dios. Dios es mi Papá. ¿No es como para volverse loco de emoción?

Palabra del Papa

Nuestra oración es muy a menudo, una petición de ayuda en momentos de necesidad. Y esto es normal para el hombre porque necesitamos ayuda, necesitamos de los demás, necesitamos de Dios. Así es que para nosotros es normal pedirle algo a Dios, buscar su ayuda; y debemos tener en cuenta que la oración que el Señor nos enseñó: el «Padre nuestro» es una oración de petición, y con esta oración el Señor nos enseña la importancia de nuestra oración, limpia y purifica nuestros deseos, y de este modo limpia y purifica nuestro corazón. Así es que, si de por sí es algo normal que en la oración pidamos alguna cosa, no debería ser siempre así. Hay también ocasión para dar gracias, y si estamos atentos, veremos que recibimos de Dios tantas cosas buenas: es tan bueno con nosotros que conviene, es necesario darle gracias. Y esta debe ser también una oración de alabanza: si nuestro corazón está abierto, a pesar de todos los problemas, apreciamos también la belleza de su creación, la bondad que nos muestra en su creación. (Benedicto XVI, 20 de junio de 2012).

4.- Qué me dice hoy a mí este texto. (Guardo silencio)

5.-Propósito: Rezar hoy la oración del Padre Nuestro como si fuera la primera vez que lo hago.

6.- Dios me ha hablado hoy a través de su Palabra y ahora yo le respondo con mi oración

Hoy, Señor, quiero acabar mi oración dándote inmensas gracias por habernos enseñado a orar. Gracias porque nos has dado, como un inmenso regalo, tu propia oración. Te pido que rece esta maravillosa oración sin prisas, sin rutina, sabiendo y saboreando cada una de las palabras y que, de vez en cuando, me pase como a Santa Teresa que, CUANDO REZABA EL Padre Nuestro, en la primera palabra “se atascaba” y no podía seguir.

ORACIÓN EN TIEMPO DE LA PANDEMIA

Señor Resucitado: Mora en cada uno de nuestros corazones, en cada enfermo del hospital, en todo el personal médico, en los sacerdotes, religiosos y religiosas dedicados a la pastoral de la salud,  en los gobernantes de las naciones y líderes cívicos, en la familia que está en casa, en nuestros abuelos, en la gente encarcelada, afligida, oprimida y maltratada, en personas que hoy no tienen un pan para comer, en aquellos que han perdido un ser querido a causa del coronavirus u otra enfermedad. Que Cristo Resucitado nos traiga esperanza, nos fortalezca la fe, nos llene de amor y unidad, y nos conceda su paz. Amén

La Vida de Jesús – Fco. Fernández-Carvajal

3.- UN ELOGIO A MARÍA

Lc 11, 27-28

En medio de estos sinsabores que le producían los fariseos, recibió el Señor una alegría. Alguien mencionó a su Madre.

Todavía estaba Él hablando cuando de entre la multitud exclamó una mujer: Bienaventurado el vientre que te llevó y los pechos que te criaron. Era como decir: ¡qué afortunada es tu madre! ¡Qué envidia! En el ánimo de aquella mujer hicieron honda impresión el vigor y la sabiduría de las palabras de Jesús, y no pudo por menos de expresar su admiración con esta ingenua y tierna sencillez. Como madre que era, sin duda, imaginaba la dicha y noble orgullo que debía de experimentar la que había dado al mundo aquel hijo tan sabio en palabras y tan poderoso en obras. Su exclamación, natural y espontánea, recuerda la predicción de María: Desde ahora me llamarán bienaventurada todas las naciones. Es la primera voz entre las incontables que se levantarán a lo largo de los siglos en honor de la Virgen[1].

A esta bienaventuranza, de orden natural, añade enseguida Jesús otra de orden sobrenatural: Bienaventurados más bien los que escuchan la palabra de Dios y la guardan, la ponen en práctica. Con estas palabras no desvirtuaba Jesús el elogio tributado a María, la más dichosa de las madres, pues Ella siempre había observado fidelísimamente la voluntad divina; pero aprovecha la ocasión y eleva el elogio a un plano superior. Más vale, viene a decir, estar unidos por la fidelidad en el cumplimiento de la voluntad de Dios que, por relaciones de parentesco, por muy estrechas que sean. Las dos bienaventuranzas se reúnen, pues, en María, como han anotado muchos Santos Padres.


[1] A Jesús le llegaría este elogio hasta lo más hondo del alma. Comienza ya a cumplirse el Magnificat… Es san Lucas el único que nos ha trasmitido este pequeño incidente de tanto sabor popular.

Comentario – Martes I de Cuaresma

(Mt 6, 7-15)

Este texto rechaza el modo de orar de algunos paganos. Ellos creían que debían dar mil explicaciones a los dioses para convencerlos de que tenían que escucharlos, porque consideraban que esos dioses no eran capaces de conocer sus necesidades y entonces había que elaborar un discurso atractivo y lleno de argumentos para convencerlos. Jesús nos dice que nuestro Padre Dios no necesita que lo convenzamos con argumentos y palabras seductoras, porque conoce bien nuestras necesidades. Pero esto no significa que no oremos frecuentemente, ni que no debamos ser insistentes en la súplica (Lc 11, 5-8; 18, 1). Luego Jesús enseña un modelo de oración, el Padrenuestro, donde se comienza adorando al Padre y pidiéndole lo principal, que es la venida de su Reino y el cumplimiento de su voluntad. Sólo después le suplicamos por nuestras necesidades; pero en la súplica del Padrenuestro, esas necesidades se reducen a lo esencial, a lo indispensable, al pan de cada día. Además, hay que destacar que luego del Padrenuestro, donde pedimos ser perdonados así como nosotros perdonamos a los demás, se resalta esta necesidad de perdonar a otros para poder suplicar el perdón de Dios.

Pero lo más importante es que Jesús nos invita a decir “Padre”; y eso significa que nos invita a unirnos a él en su relación con el Padre. También el Espíritu Santo, cuando habita en nuestros corazones, nos invita a clamar “Padre”. De esta manera, se nos invita a expresar el anhelo más profundo de nuestro corazón necesitado, porque nosotros estamos hechos para ir al Padre. Por el bautismo, esa inclinación se convierte en la atracción de Jesús hacia su Padre amado, porque pasamos a ser “hijos en el Hijo”. Por eso San Ignacio de Antioquía, cuando lo llevaban para ser comido por los leones, sentía en su interior un profundo gozo, que él expresaba diciendo: “Hay dentro de mí un manantial que clama y grita: ¡Ven al Padre!”.

Oración:

“Señor, dame la gracia de ser simple en mi diálogo contigo, de suplicarte como un niño, dejando todo en tus manos con plena confianza. Pero concédeme que además de pedirte sea capaz de santificar tu nombre sobre todo en la misericordia y el perdón”.

 

VÍCTOR M. FERNÁNDEZ
El Evangelio de cada día

Sacrosanctum Concilium – Documentos Vaticano II

Primacía de la Liturgia solemne

113. La acción litúrgica reviste una forma más noble cuando los oficios divinos se celebran solemnemente con canto y en ellos intervienen ministros sagrados y el pueblo participa activamente.

En cuanto a la lengua que debe usarse, cúmplase lo dispuesto en el artículo 36; en cuanto a la Misa, el artículo 54; en cuanto a los sacramentos, el artículo 63, en cuanto al Oficio divino, el artículo 101. 

Misa de la familia

¡ESCÚCHALE!. Descarga su Palabra en tu corazón

1.- ACOGIDA

  Hermanos y hermanas:

Bienvenidos a celebrar la Eucaristía. Seguimos preparándonos para celebrar bien la muerte y resurrección de Jesús. En este 2º domingo de Cuaresma, Jesús sube con Pedro, Santiago y Juan al monte Tabor donde se transfigura delante de ellos. Jesús quiere decirnos que encontrarnos con él en la oración es lo más importante, que quiere acompañarnos en las dificultades y cruces de la vida y que hay que vivir lo que celebramos en su templo cada domingo. Que hoy y ahora nos sintamos con Jesús en el Tabor de la  Eucaristía y que acojamos las palabras del Padre: “Este es mi hijo, mi amado, escuchadlo”.

      (Se podrían colocar en el presbiterio biblias diferentes, el cartel del camino hacia la pascua de Fano con una frase: “40 días caminando: 2ª etapa, subida al Tabor. ¡Escúchale”)

 

2.- PERDÓN

Antes de compartir la Palabra y el Pan, reconocemos con humildad que necesitamos el perdón de Dios y de los hermanos.

  • Tú que conoces la dureza de nuestro corazón, que estamos necesitados de conversión. Señor, ten piedad.
  • Tú que quieres acompañarnos y darnos fortaleza en las cruces y dificultades de la vida. Cristo, ten piedad.
  • Tú que conoces nuestra falta de oración, de escucha de tu Palabra. Señor, ten piedad.

 

3.- MONICIÓN A LAS LECTURAS

La 1ª lectura sigue mostrándonos los momentos principales de la historia del pueblo de Dios, en clave de alianza o pacto que Dios hace con su pueblo. Hoy escuchamos la alianza de Dios con Abraham, el hombre siempre fiel a Dios, el padre de los creyentes. San Palo nos recuerda que Jesucristo nos ha traído la salvación y la vida para siempre. Y en el evangelio de la transfiguración descubrimos en Jesús toda la luz, toda la grandeza y toda la fuerza de Dios. Acerquémonos a él y sigámosle.

4.- PETICIONES

Con la confianza propia de hijos, presentemos nuestras necesidades y súplicas al Dios nuestro Padre.

R.-Señor, enséñanos a orar.

1.- Para que la Iglesia nos ayude a encontrarnos con Cristo. Oremos.

2.- Para que en las familias se escuche la Palabra de Dios y juntos el domingo participemos en la Eucaristía. Oremos.

3.- Para que valoremos más el crecimiento del espíritu, estar con el Señor, visitarle y alimentarnos con su Pan. Oremos.

4.- Para que la Palabra de Dios ilumine nuestra vida, oriente nuestros actos y fortalezca nuestro espíritu. Oremos.

5.- Para que sepamos mirar a las cruces de la vida con esperanza, con fe, seguros de la victoria final. Oremos.

6.- Para que los que escuchamos a Dios cada domingo en la eucaristía salgamos ilusionados por ser sus testigos también en la vida diaria. Oremos.

7.- Para que los jóvenes puedan encontrar trabajos que les permitan vivir, y nadie deba temer por el futuro. Oremos.

Confiamos, Señor, que nuestras vidas están en tus manos y que tu hijo amado camina a nuestro lado. Y vive y reno por los siglos de los siglos. Amén.

 

5.- OFRENDAS

  • BIBLIA O LIBRO DE ORACIONES: Jesús, lo más importante de nuestra vida es estar contigo, crecer en amistad contigo, orar. Al presentarte esta Biblia queremos expresar nuestro deseo de escuchar con atención tu Palabra en la familia, en los momentos de silencio, en la eucaristía, para conocerte mejor y amarte más.
  • LA CRUZ: En el monte de la transfiguración nos enseñas que tenemos que aprender a mirar las cruces de la vida con fe, sabiéndonos acompañador por ti. Al ofrecerte esta cruz queremos recordar a todos aquellos que sufren o lo están pasando mal, que confíen en ti, que sientan tu apoyo, tu fuerza y que nosotros no les fallemos nunca.
  • PAN Y VINO: A través del pan y del vino tú te sigues transfigurando y te sigues haciendo presente en nuestras vidas, siendo para nosotros, luz, fuerza, palabra y alimento. Gracias por ser eucaristía y salvación.

6.- VÍDEOS O PPW PARA ESTE DOMINGO: 2º domingo de Cuaresma –B.

7.- SUGERENCIAS:

  • Tal como indica Fano en sus dibujos para la cuaresma 2018 se puede hacer un cartel grande que se  va coloreando todas las semanas y añadiéndoles bocadillos:

https://drive.google.com/drive/folders/1BKKLFB2h9ekmy8uhhn5_sw1BnpcJpqVg

  • Seguimos cantando con gestos la canción Cuarenta días caminando del Grupo Ixcis:  https://www.youtube.com/watch?v=WiSWRZkem5Q
  • Enviad a vuestros compañeros por wassap el dibujo siguiente:
  • Podemos preparar una lamparilla para cada niño, se las damos apagadas y ellos las llevan para un lugar arriba donde se las vamos encendiendo y las colocan a la vez que alguien lee: “Con estas lamparillas queremos expresar nuestra alegría porque Jesús se ha hecho luz para nuestra vida, nuestra esperanza. Sabemos que un día nos llenaremos de  luz porque seremos totalmente hijos de Dios”.
  • Podríamos llenar el presbiterio de Biblias distintas y un pergamino con una inscripción: “Escuchadle” y dialogamos. Dios nos manda escuchar a Jesús, hacerle caso. ¿En qué hemos de hacerle caso.

Música – Domingo II de Cuaresma

Entrada: Me invocará (Apendice)  Invoco al Dios Altísimo CLN 723 Transfigurame (Liturgia de las Horas Nº 04) Nos has llamado al desierto CLN 126
En Latin: Tibi dixit cor meum.
Misa de Cuaresma: (Canto Gregoriano)
Salmo y Aclamación antes del evangelio: Caminaré en presencia del Señor (Propio)
Ofrendas: Attende Domine. CLN 101
Cordero de Dios: de Climent CLN-N 8
Comunión: Grande es tu ternura (Cantos varios)  Oigo en mi corazón CLN 540
Desde lo hondo CLN 529;   Llorando los pecados CLN 110
Final: Silencio o música gregoriana o polifónica. Si me levanté CLN 107

Recursos – Ofertorio Domingo II de Cuaresma

PRESENTACIÓN DE UN FAROL ENCENDIDO

(Hace esta ofrenda uno de los o una de las militantes de la comunidad o cualquiera de las personas adultas que está comprometida en alguna actividad política, sindical o cívica. Entrega el farol al Presidente, que lo deposita sobre la mesa del altar. Luego dice:)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, yo te traigo hoy este farol encendido, en este domingo en el que estamos recordando la transfiguración de tu Hijo. Esta luz es el símbolo de Jesucristo. Es luz mortecina, porque tan sólo expresa una anticipación de su resurrección. Y te la ofrezco como expresión de mi lucha y de la lucha de tu Iglesia por la transformación del mundo. La queremos hacer según tu Hijo Jesucristo y a sabiendas de que la definitiva nos la regalarás Tú en tu Reino.

PRESENTACIÓN DE UNA CRUZ

(Puede hacer la ofrenda una persona enferma o un anciano o anciana de la comunidad)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Yo te traigo, Señor, esta pequeña cruz, que es el símbolo de mi enfermedad y de cuantos sufren por cualquier motivo en este mundo. Te la ofrezco en la esperanza de que Tú la unas a la de Jesucristo, tu Hijo, por la cual nos llegó la salvación al ser el único sacrificio que te ha sido agradable. Ayúdame, Señor, a tomar cada vez más clara conciencia de que sólo la cruz es el germen de la vida, que espero compartir con tu Hijo resucitado. A través del testimonio de alegría de todos los enfermos y enfermas, ayuda a las personas sanas a que valoren la cruz como necesaria para su total transfiguración.

PRESENTACIÓN DE UN TRANSISTOR

(Lo puede hacer cualquier miembro de la comunidad. Tras entregárselo al Presidente, dice:)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, yo te traigo este transistor, que me sirve para ponerme en contacto con uno de los medios de comunicación más populares y que utiliza el oído, como el sentido fundamental de la persona. Con él quiero expresar que todos nosotros y nosotras somos oyentes de tu Palabra, que queremos vivir a tu escucha en todo momento y así acoger a tu Hijo amado. Ayúdanos.

PRESENTACIÓN DE UNA ROCA

(Lo realiza una persona adulta de la Comunidad)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Yo te traigo, Señor, esta roca, como signo de que te reconocemos como nuestro refugio y fortaleza. Es más, no queremos tener otro. Te pedimos que, si somos víctimas de la tentación y los cantos de sirena de este mundo, Tú nos abras los ojos y los oídos del corazón para no dejarnos enredar por ellos.

MATERIAL de un RETIRO COMUNITARIO o de un CURSO DE BIBLIA

(Algún miembro activo de la Comunidad Parroquial presenta la Carpeta del material del Retiro, o del Curso de Biblia)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor y Padre nuestro, Tú nos has invitado a mirar a tu Hijo amado y a escucharle atentamente. Lo queremos hacer, Señor. De ahí que te presentamos el material de trabajo del último RETIRO realizado en Comunidad (o el último Curso de Biblia). Nos sirvió para conocerle más, pero necesitamos seguir en el camino iniciado. Nos comprometemos a realizarlo también en esta Cuaresma.

Oración de los fieles – Domingo II de Cuaresma

Elevemos, hermanos, a nuestro Padre Común nuestras preces en este día que Jesús se transfigura ante nosotros para que su cuerpo luminoso sea lámpara para nuestros pasos. Y respondemos:

QUE TU LUZ NOS MUESTRE EL CAMINO

1.- Por el Papa Francisco, por los nuevos cardenales, por los obispos, presbíteros, diáconos y por todo el pueblo de Dios, para que sepamos ver que Jesús, con su luz, su palabra y su pan nos conforta siempre. OREMOS

2.- Por los responsables de todas las naciones y en especial por los encargados de la economía y los administradores de todos los recursos, para que a nadie le falte el pan, la casa y la libertad. OREMOS

3.- Por los profesores y alumnos de todo el mundo y de todas las religiones para que sepan enseñar y aprender que el amor es el mejor medio para la paz y el bienestar. OREMOS

4.- Por los pobres, los huérfanos, las viudas sin recursos, los ancianos, los inmigrantes y los perseguidos, para que reciban el apoyo moral y económico de todos nosotros. OREMOS

5.- Por los niños y adolescentes que completan los diferentes ciclos de catequesis cristiana, para que el Espíritu les muestre el bello camino de seguir a Dios Padre y a su Hijo Único. OREMOS

6.- Por todos los presentes en la Eucaristía –y por los que no pudieron o no quisieron venir–, para que la mesa del Pan y la Palabra nos sirva, especialmente, en la subida de la Cuaresma hacia la Pascua. OREMOS

Recibe, Dios Nuestro, estas oraciones que te presentamos con fe y humildad.

Por Jesucristo Nuestro Señor

Amén.


Oremos a Dios Padre con ilusión y amor para que nos acompañe en este camino ascendente que es la Cuaresma y atienda las peticiones que con fe le hacemos. Respondamos todos unidos:

SEÑOR, AYÚDANOS A CAMINAR.

1. – Por el Papa, los obispos, sacerdotes y todos aquellos que dedican su vida a mostrarnos el camino, que el Señor En este camino que es la Cuaresma, hay veces que nos resulta más difícil seguir los caminos del Señor. Así, pues le pedimos: los ilumine siempre para que sean luz y guía para su pueblo. OREMOS

2. – Por los dirigentes de las naciones para que encuentren entre ellos caminos de unión y colaboración, para el mutuo enriquecimiento de sus pueblos. OREMOS

3. – Por los que sufren a causa de la enfermedad propia o de seres queridos para que el Señor les asista y encuentren siempre una palabra de esperanza en su camino. OREMOS

4. – Por todos aquellos que pasan necesidad para que encuentren en los demás una mano que les socorra. OREMOS

5. – Por todos los periodistas y reporteros para que sea su vida un ejemplo de profesionalidad y servicio dedicado a la verdad. OREMOS

6. – Por todos los cristianos que celebramos este tiempo sagrado de la Cuaresma, y en especial, a nosotros, presentes en esta Eucaristía dominical, para que este camino nos ayude a ver a los demás como hermanos y nos acerque a la unión de todos los seguidores de Cristo. OREMOS

Señor, ante tu transfiguración nuestra alma está presta a seguirte, ayúdanos para que esta presteza continúe en los momentos más difíciles. Te lo pedimos por Jesucristo Nuestro Señor

Amen.

Comentario al evangelio – Martes I de Cuaresma

El camino cuaresmal que hemos iniciado nos pide hoy tomar conciencia de la importancia de la oración en nuestra vida cristiana. La oración es uno de los tres dinamismos de nuestro compromiso cuaresmal junto con el ayuno y la caridad hacia los más necesitados. La liturgia nos invita a meditar el texto del evangelio que no hemos leído el miércoles de ceniza. Como queriendo asegurar una mayor atención de nuestro corazón sobre la oración. Es una invitación hacer de la oración una expresión auténtica de nuestro ser discípulos.

El profeta Isaías nos asegura: «así será mi palabra que sale de mi boca» (Is 55,11). Esta palabra eficaz, enviada por Dios sobre la tierra, que regresa a Él después de haber cumplido su propósito, se ha hecho carne, es Jesús: por eso, su palabra está cargada de una potencialidad extraordinaria. Él nos dice: «Ustedes oren así: ¡Padre nuestro!» (Mt 6,9)». De ahí, que la invitación de Jesús a orar «así» no es simplemente la entrega de una formula mágica, para repetirla de forma mecánica. Es la entrega de un programa de vida, que «condensa su propia experiencia de Dios: la fe en el Reino y su preocupación por el mundo».

Podremos decir que oramos «así» como el Señor nos ha enseñado, cuando seamos capaces de vivir «así» como el Evangelio nos pide. Vida y oración deben ir siempre de la mano. La cuaresma como «viaje de regreso a Dios» es un tiempo propicio para potenciar nuestra oración. La cual nos lleva a esa intimidad con el Padre, que no solo escucha nuestra oración, sino que nos atrae a su corazón para conformarnos según su misericordia y perdón. La oración evangélica no funciona «a fuerza de palabras» (Mt 6,7), sino en la confianza del discípulo en el único maestro y Señor de nuestra vida. 

Así pues, orar es cultivar nuestra relación de amistad con Dios, acoger en el silencio del corazón la fuerza performativa de su Palabra para que nos transforme. Como señaló el papa Francisco en su homilía del miércoles de ceniza: «La conversión del corazón, con los gestos y las obras que la expresan, sólo es posible si parte del primado de la acción de Dios. Lo que nos hace volver a Él no es presumir de nuestras capacidades y nuestros méritos, sino acoger su gracia. Nos salva la gracia, la salvación es pura gracia, pura gratuidad».

Pidamos al Señor que nos enseñe a orar, que nos de la capacidad de hacer nuestra oración con su mismo corazón, para que crezca en nosotros cada día su misma experiencia de filiación y fraternidad. De esta manera, con su gracia nuestra oración nos impulsará a vivir y actuar, así como oramos.

Edgardo Guzmán, cmf.