Lectura continuada del Evangelio de Mateo

Mateo 4, 18-22

18Caminando por [la ribera d]el mar de Galilea, vio a dos hermanos, Simón, llamado Pedro, y su hermano Andrés, echando la red en el mar, porque eran pescadores.

19Y les dice: “Venid detrás de mí y os haré pescadores de hombres”.

20Y ellos al instante, dejando las redes, le siguieron.

21Y, avanzando adelante, vio a otros dos hermanos, Santiago el de Zebedeo y su hermano Juan, que estaban en la barca con su padre Zebedeo arreglando sus redes; y los llamó.

22Y ellos al instante, dejando la barca y a su padre, le siguieron.

Esta nueva unidad comienza sin nombrar al sujeto Jesús y conecta así con el v. 17. «Galilea» (vv. 12.18) y «mar» (v. 13) sirven de enlace con la sección anterior; «seguir» (vv. 20.22.25), con la siguiente. Las dos sub- secciones (vv. 18-20 y vv. 21-22) son paralelas. Los lectores entrevén que eso ocurre siempre que alguien es llamado por Jesús. La elaboración mateana de su fuente (Mc 1,16-20) mejora el texto en lo estilístico y narrativo.

  • Mateo describe la llamada de dos parejas de hermanos. No figura el nombre de Jesús. Los lectores saben por el contexto anterior que él es el Hijo de Dios que superó las tentaciones y anuncia ahora el reino de los cielos. Camina a la orilla del mar. Los lectores recuerdan las palabras que Isaías pronunció sobre la región de Zabulón y Neftalí junto al mar y sienten que ahora comienza a brillar en las tinieblas la luz de la que habló el profeta.
  • Jesús ve a los dos primeros hermanos. Introduce a Simón, desde el principio, como el Pedro conocido por la comunidad. Como primer apóstol (cf. 10,2), es llamado en primer lugar en los sinópticos. Jesús aborda a los dos pescadores cuando están echando la red y los invita a abandonar su trabajo para hacer de ellos pescadores de hombres: con esta promesa se abre un amplio horizonte de futuro. Los discípulos reciben un primer encargo de «pescar» hombres: el mandato de misión en 28,19-20 aclarará definitivamente lo que Jesús quiere decir.

Los dos hermanos abandonan al instante su red y siguen a Jesús. La palabra «seguir», importante para Mateo, aparece aquí por primera vez. El adverbio «al instante» y el abandono de las redes, sin arrastrarlas a tierra, muestran la obediencia radical de ambos. Los lectores evocarán el abandono de la familia y de los bienes que va ligado al seguimiento.

  • El relato se repite con otros dos hermanos (vv. 21-22). Queda claro que los dos hijos abandonan a su padre terreno cuando siguen a Jesús. También en 8,21-22; 10,35 y 19,27 se subraya la ruptura de los seguidores con su familia. Mateo, a diferencia de Marcos, no hace referencia a los jornaleros de Zebedeo, porque son superfluos para el relato: la cámara del narrador se concentra totalmente en el abandono del padre terreno, lo cual forma parte del seguimiento (cf. 10,35.37). Las palabras finales de ambos episodios, exactamente paralelas en el v. 20 y en el v. 22, muestran dónde se centra el interés del evangelista: en la obediencia de los llamados, que para los lectores, también discípulos de Jesús, son personajes de identificación.
  • Mateo narra en este texto el comienzo de la historia de Jesús: desde el principio, inmediatamente después de haber iniciado Jesús su proclamación del reino de los cielos, hay discípulos con él. Desde el principio están ahí como testigos de su actividad, como oyentes de su anuncio, como los primeros de los futuros apóstoles (cf. 10,2). Ya al comienzo de su historia, Jesús muestra el futuro de los discípulos: serán pescadores de hombres. Serán los apóstoles que el Resucitado envía a todas las naciones (cf. 28,19-20). De ese modo, el comienzo de la historia de Jesús es a la vez el comienzo de la historia de la comunidad.
  • Mateo radicaliza la exigencia del seguimiento. Hay que mencionar, además del abandono «instantáneo» de las redes y del padre, la relevancia que tiene el abandono del padre carnal en el texto mateano. Es posible que haya aquí un eco de la dolorosa ruptura con la sinagoga, agravada en la situación de diáspora y que implicaba la escisión en las familias. En todo caso, esa obediencia radical, que implica la ruptura con la familia, se exige en Mateo a todos los miembros de la comunidad.