Para la catequesis – Domingo III de Cuaresma

Domingo III de Cuaresma

Éxodo 20:1-7; Salmo 18:8.9.10.11; 1Corintios 1:22-25; Juan 2:13-25

Jesús Purifica el Templo

Cuando se acercaba la pascua de los judíos, Jesús llegó a Jerusalén y encontró en el templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas con sus mesas. Entonces hizo un látigo de cordeles y los echó del templo, con todo y sus ovejas y bueyes; a los cambistas les volcó las mesas y le tiró al suelo las monedas; y a los que vendían palomas les dijo: “Quiten todo de aquí y no conviertan en un mercado la casa de mi Padre”. En ese momento, sus discípulos se acordaron de lo que estaba escrito: el celo de tu casa me devora. Después intervinieron los judíos para preguntarle: “¿Qué señal nos das de que tienes autoridad para actuar así?” Jesús les respondió: “Destruyan este templo y en tres días lo reconstruiré”. Replicaron los judíos: “Cuarenta y seis años se ha llevado la construcción del templo, ¿y tú lo vas a levantar en tres días? “Pero él hablaba del templo de su cuerpo. Por eso, cuando resucitó Jesús de entre los muertos, se acordaron sus discípulos de que había dicho aquello y creyeron en la escritura y en las palabras que Jesús había dicho. Mientras estuvo en Jerusalén para las fiestas de Pascua, muchos creyeron en El, al ver los prodigios que hacía. Pero Jesús no se fiaba de ellos, porque los conocía a todos y no necesitaba que nadie le descubriera lo que es el hombre, porque él sabía lo que hay en el hombre.

Reflexión

En el templo judío se ofrecían sacrificios de animales y la gente tenía que ir a comprarlos allí mismo. ¿Por qué Jesús bota a los cambistas o financieros del templo? (Jesús se indigna porque solo están allí para hacerse ricos y no tienen devoción a Dios. Para Jesús lo más importante es que Dios reciba el honor que merece.) Los judíos le preguntan qué señal les da de que tiene autoridad para hacer esto, ¿qué contesta Jesús? (“Destruyan este templo y en tres días lo reconstruiré”.) ¿A qué se refiere Jesús? (La señal será cuando el templo de su cuerpo muera en la cruz y resucite en tres días, demostrando que es Dios.) Jesús conoce lo que hay en nuestro corazón. ¿Cómo podemos limpiar nuestro corazón de distracciones, odios, perezas, y todo que no le da gloria a Dios para adorarlo como lo merece? (Poner a Dios primero dándole tiempo suficiente a la oración diaria; participar con toda nuestra atención en la misa; reconciliar con los enemigos; ser amable a todos; ayudar en la casa y en el colegio; hacer nuestra tarea; ser honestos; ser obedientes a nuestros padres, a nuestros maestros, y a los mandamientos de Dios…)

Actividad

En la siguiente página, revisar las partes de la Iglesia. ¿Cuáles corazones más alegran a Jesús cuando entran a adorarle?

Oración

Señor, Tú eres el buen y amoroso Rey del Universo. Ayúdanos a limpiar el templo de nuestro corazón para que puedas sentirte feliz allí y para poder adorarte como te lo mereces. Amen.