Misa de la familia

DOMINGO IV DE CUARESMA

SALUDO
Dios Padre, rico en misericordia, que nos hace vivir en Cristo y nos da su Espíritu para que acojamos la grandeza de su amor, esté con todos nosotros.

ENTRADA
Al celebrar la Eucaristía, Memorial de Jesús muerto y resucitado, estamos llamados a descubrir el tesoro de la fe que llevamos dentro. Con frecuencia sentimos que la fe es una carga, un conjunto de obligaciones y preceptos que reducen la libertad y ahogan el deseo de avanzar. Nada más lejos de la realidad; la fe en Jesús es un don, un regalo, que recibimos del Padre. Otra cosa es que nosotros no lo vivamos así y que nos quedemos en formas, usos y costumbres ya caducas. Nosotros tenemos que celebrar el regalo de la fe, la salvación que recibimos de Dios en Cristo Jesús. Todo el que cree en Él tiene vida eterna, nos dice San Juan. Pues ánimo, hermanos, porque los problemas y las dificultades que encontramos en el camino nunca podrán quitarnos la alegría, nunca podrán apartarnos del Camino.

Que esta celebración nos haga valorar más y mejor la fe que hemos recibido, y que la fuerza del Padre nos ayude a ser testigos valientes del Evangelio.

ACTO PENITENCIAL
Confiados en el Amor que Dios nos tiene, aunque vivamos apartados de Él, reconocemos nuestros pecados y pedimos perdón:

– Cuando rechazamos a las personas que con su vida entregada son una llamada a nuestra conciencia dormida. SEÑOR, TEN PIEDAD.
– Cuando reducimos la fe a unas prácticas vacías y rutinarias que no son generadoras de vida ni de esperanza. CRISTO, TEN PIEDAD.
– Cuando nuestro modo de actuar da ante los demás la imagen de un Dios lejano y condenador. SEÑOR, TEN PIEDAD.

Danos, Señor, tu perdón, pues acudimos a ti llenos de espe­ranza y de confianza. Por Jesucristo nuestro Señor.

ORACION COLECTA
Dios de bondad y misericordia, que en la plenitud del tiempo nos entregaste a tu Hijo Jesús; que el contemplar su entrega mueva nues­tra vida al compromiso en favor de la verdad y de la justicia, de modo que todas las personas puedan descubrirte como el Dios Padre que salva y da la vida. Por nuestro Señor.

LECTURA NARRATIVA
El texto que ahora escucharemos narra el dramático final del reino de Judá, motivado por su infidelidad a la Alianza que habían pactado con Dios. Esta situación motiva el destierro, la deportación y la ruina. Pero el castigo nunca es lo definitivo de Dios, pues lo suyo es construir, reu­nir y salvar

LECTURA APOSTOLICA
Dios nos ha salvado por puro amor, sin que las personas podamos exi­girle nada por nuestra parte. Si estábamos muertos por el pecado hemos renacido en Cristo y compartimos su mismo destino. Y la fe que tenemos y nos ayuda a vivir es sólo respuesta al amor primero del Padre.

LECTURA EVANGELICA
El Amor de Dios a la humanidad le lleva a dar lo que a nosotros nos parece escandaloso, a su propio Hijo, capaz de entregarse hasta el fin. Dios no manda a Jesús para juzgar o condenar a nadie, sino para salvar a todos los que se dejan abrazar por un Padre que es todo misericordia.

ORACION DE LOS FIELES
En este tiempo de conversión y de renovación de nuestra fe y nuestra esperanza, oremos cantando (diciendo): KYRIE, ELEISON.

  1. Por la Iglesia peregrina. Que el camino por el desierto de la Cuaresma la conduzca hacia la plena luz de la Pascua. OREMOS:
  2. Por los niños y niñas, jóvenes y adultos que recibirán el bautismo a lo largo de este año. Que, con la ayuda de sus padres y padrinos, crezcan en la fe y el amor de Jesús. OREMOS:
  3. Por los cristianos que viven en países en los que son perseguidos. Que la pasión de Cristo les dé fortaleza en su pasión. OREMOS:
  4. Por la tierra de Palestina, la tierra de Jesús. Que pueda ser un lugar de paz, de concordia, de justicia. OREMOS:
  5. Por nuestro mundo. Que en todas partes sea respetada y promovida la inalienable dignidad de cada persona humana, más allá de su origen, raza o religión. OREMOS:
  6. Por todos nosotros. Que, fijando nuestra mirada en Jesús, vivamos con intensidad este tiempo de conversión y renovación. OREMOS:

Escúchanos, Señor Jesús, y ten piedad de nosotros y del mundo entero. Tú, que vives y reinas.

ORACION SOBRE LAS OFRENDAS
Al ofrecerte, Señor, esta pan y este vino en esta celebración, te rogamos que ellos, convertidos en alimento de vida para nosotros, nos ayuden a vivir con fe verdadera, con esperanza firme y con amor comprometido. Por Jesucristo.

   Prefacio I de Cuaresma y plegaria eucarística de la reconciliación I. Aclamación 3 después de la consagración, cantado

PREFACIOJusto es, Señor, y motivo de gozo para todos nosotros el darte gracias por lo bueno y noble que encontramos si sabemos abrir bien los ojos al mundo y a la vida de las personas. Pero, sobre todo, te damos gracias por la entrega plena de tu amor en la persona de Jesús.

Jesús es quien nos lleva hasta Ti, mostrándonos cl camino de la liber­tad. Él es quien ilumina nuestra vida, incluso cuando nos empeñamos en vivir en la mediocridad y la tiniebla.

A Ti, que nunca te cansas de hacerte presente en la vida de las perso­nas, te aclamamos diciendo: Santo, Santo, Santo…

ORACION DESPUES DE LA COMUNION
De Ti, Padre bueno, viene la fuerza para la entrega; hemos sido enviados a una tarea que nos sobrepasa, pero Tú tienes palabras de vida eterna y estás siempre con nosotros: ayúdanos a seguir firmes en la fe y en el compromiso por crear un mundo de hermanos. Por Jesucristo.

DESPEDIDA
Nuestra reunión eucarística termina y nos vamos cada uno a nuestra casa. La palabra de Dios nos ha manifestado claramente el mensaje que hemos de anunciar. Y éste ha de ser palabras y hechos claros que aporten liberación para el hombre y su mundo. En eso estamos y a eso vamos.