¡Tanto amó Dios al Mundo!

Más de lo que podemos soñar y desear,
más de lo que podemos anhelar y esperar,
nos amas Tú.

Más de lo que nadie nos ha amado y amará,
más de lo que somos capaces de amar,
nos amas Tú.

Nuestra vida, desde el vientre materno,
es una historia de amor

que penetra y fecunda
todos los rincones de nuestro ser
haciéndonos vivir, crecer y madurar
a ritmo de más humanidad.

Y, día a día, el manantial de tu amor
se desborda y riega nuestro espíritu,
nuestros sueños y proyectos,
nuestros sentidos y tiempo,
manteniéndonos lúcidos

en la travesía del desierto.

La creación entera siente tu amor
y, a veces, gime y, otras, canta agradecida
porque en sus dolores de parto

se siente acompañada y realizada,
con luz en su horizonte

y esperanza renovada en tus brazos.

Las cruces que encontramos en el camino,
a lo largo de las estaciones y años,
nos ofrecen luz y vida,

nos liberan de cárceles y condenas,
de desengaños y tinieblas,
porque Tú estás en ellas.

Tanto nos amas Tú
que, a pesar de las noches y oasis,
somos personas que alzamos la vista
y miramos con esperanza,

fijos los ojos en Jesús,
iniciador y meta de nuestra aventura.

Y nuestro caminar, hasta llegar a tu regazo,
será una historia de amor

llena de sorpresas y encuentros,
de lágrimas, dudas y gozos
que nos harán madurar
como hij@s con espíritu
para vivir liberad@s la fraternidad.

¡Cómo brilla tu luz en nuestra oscuridad
al amarnos como nadie sabe amar!

Florentino Ulibarri