Comentario al evangelio – Viernes III de Cuaresma

Estamos en el corazón de la Cuaresma. Es el tiempo en que la Iglesia nos invita con más insistencia a profundizar la vivencia de nuestra fe cristiana. Y en concreto los días viernes se dedican a meditar la Pasión de Nuestro Señor con el rezo de las estaciones del “Vía Crucis”.

Además el viernes es el día en que más se recomienda el ayuno y la práctica de la caridad como fruto del ayuno. Otro compromiso importante para vivir la Cuaresma es no descuidar la lectura y meditación de la Palabra de Dios. Cuando somos tentados sólo la Palabra de Dios nos salva, porque pone al descubierto al tentador. Jesús nos insiste: “Vigilad y orad para no caer en tentación”. Es el camino de la victoria.

En el evangelio de hoy S. Marcos presenta a Jesús dialogando con un persona muy sincera y, además, entendida en la Ley de Dios. El fundamentalismo religioso de los fariseos había multiplicado los mandamientos en aproximadamente seiscientos treinta, algo asombroso. Fue entonces cuando el escriba se acercó a Jesús y le preguntó: «¿Qué mandamiento es el primero de todos?»  Jesús, fundamentándose en las Escrituras, responde que el mandamiento principal no es uno sino dos: el amor a Dios y el amor al prójimo. La respuesta de Jesús se caracteriza por la seguridad soberana con que une el amor a Dios y el amor al prójimo. El escriba admirado replica: «Muy bien, Maestro, tienes razón cuando dices que el Señor es uno solo y no hay otro fuera de él; y que amarlo con todo el corazón, con todo el entendimiento y con todo el ser, y amar al prójimo como a uno mismo vale más que todos los holocaustos y sacrificios.» Sólo el amor a Dios hace posible el amor al prójimo, que a su vez  hace auténtico el amor que sentimos por Dios.