El amor no conoce límite (Amor)

Cuanto más amo, me siento todavía más deudor (SAN AGUSTÍN, Epístola 192).

La fuerza del amor no mide las posibilidades. Ignora las fronteras. El amor no discierne, no reflexiona, no conoce razones. El amor no se resigna ante la imposibilidad, no se intimida ante ninguna dificultad (SAN PEDRO CRISÓLOGO, Sermón 147).

Todo amor auténtico vuelve a proponer en cierta medida la valoración primigenia de Dios, repitiendo con el Creador, en referencia a cada individuo humano concreto, que su existencia es «algo muy bueno» (Gn 1, 31). ¿Cómo no recordar, a este respecto, la insistencia con que San Pablo retorna sobre la dimensión universal de la caridad? El afirma que se ha hecho esclavo de todos (cfr. 1Co 9, 19), que se ha hecho todo para todos (1Co 9, 22), que se esfuerza por «agradar a todos en todo» (1Co 10, 33); y exhorta: «mientras hay tiempo, hagamos bien a todos» (Ga 6, 10) (JUAN PABLO II, Alocución 13/IV/1980).