Notas para fijarnos en el Evangelio

• Los “gentiles” (20) son, probablemente, no judíos que simpatizan con el judaísmo y que han subido a Jerusalén para celebrar la Pascua. Representan a todos los pueblos que se abren al Evangelio.

• Quieren ver a Jesús (21). “Ver” es la mirada de la fe: creer.

• Los apóstoles (Felipe, Andrés… los de entonces y los de hoy) (21-22) tienen esta misión: son “enviados” a los pueblos para que puedan “ver” (creer) a Jesús. El Jesús a quien podrán “ver” es el Jesús de la Pascua, muerto y resucitado -“cae en tierra y muere” para dar “mucho fruto” (24)-. No podemos creer (“ver”) si no es en el misterio de la cruz, donde se manifiesta la gloria de Dios – “elevado” (32)-.

• “La hora” (23) no es un momento cronológico. Todo el Evangelio de Juan se mueve entre la hora de Jesús que todavía tiene que llegar (Jn 2,4; 7,30; 8,20) y la llegada de dicha hora (Jn 12,23; 13,1; 17,1). En este caso, un signo de su gloria futura, como es la venida de los “gentiles” a la comunidad de Jesús, marca que ya “ha llegado la hora” (23).

• La venida a Jesús de los “gentiles” (20), es decir, de los otros pueblos, es presentada aquí como un objetivo importante de la misión de Jesús: marca su “hora” (23). La muerte y la resurrección “da mucho fruto” (24), “atrae a todos” (32). Este “atrae a todos” se opone al “queda infecundo”. El fruto de la Pascua de Jesús es éste: la reunión de “todos” en la unidad.

• Con la imagen del grano que tiene que morir para poder dar fruto (24), Jesús quiere decir a los Discípulos que tendrá que sufrir la pasión y muerte. Pero la pasión conducirá a una resurrección fecunda. En esta imagen es importante el contraste entre “queda infecundo” y “da mucho fruto”.

• El mensaje sobre la pasión-muerte-resurrección de Jesús viene acompañado de un mensaje sobre la “vida” (25) del discípulo. Equivale a otra frase evangélica: el que encuentre su vida la perderá, y el que pierda su vida por mí, la encontrará (Mt 10,39).

• Lo que se dice de Jesús con la parábola del grano de trigo (24) se aplica del mismo modo al creyente (25): el desprendimiento de sí mismo, el dar la vida, fructificará en vida eterna. Seguir a Jesús para “ver” (26) es seguirlo hasta la cruz-glorificación (25). Sólo desde ahí podemos creer: Dichosos los que crean sin haber visto (Jn 20,29).

• Con la expresión “donde esté yo, allí también estará mi servidor” (26) no se indica un espacio físico, sino una relación personal (Jn 8,29) con Jesús (Jn 14,3; 17,24).

• Los versículos 27 y 28 son equivalentes a lo que los otros tres Evangelios (los llamados sinópticos) sitúan en Getsemaní (Mt 26,38-39; Mc 14,35-36; Lc 22,42).

• “Glorifica tu nombre” (28): el nombre, en la Biblia, expresa y manifiesta la persona. Jesús pide que Dios acabe su obra de amor entre los hombres mediante la muerte y la resurrección que Él mismo experimentará. Esta expresión de Jesús nos recuerda la del Padre-nuestro: Padre nuestro del cielo, santificado sea tu nombre (Mt 6,9).

• Aquí “mundo” (31) se tiene que entender como lugar donde se manifiestan los poderes hostiles a la soberanía de Dios: el diablo (Jn 6,70; 8,44).