Vísperas – Martes V de Cuaresma

VÍSPERAS

MARTES V DE CUARESMA

INVOCACIÓN INICIAL

V/. Dios mío, ven en mi auxilio
R/. Señor, date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

HIMNO

Libra mis ojos de la muerte;
dales la luz que es su destino.
Yo, como el ciego del camino,
pido un milagro para verte.

Haz de esta piedra de mis manos
una herramienta constructiva;
cura su fiebre posesiva
y ábrela al bien de mis hermanos.

Que yo comprenda, Señor mío,
al que se queja y retrocede;
que el corazón no se me quede
desentendidamente frío.

Guarda mi fe del enemigo
(¡tantos me dicen que estás muerto!…).
Tú que conoces el desierto,
dame tu mano y ven conmigo. Amén.

SALMO 19: ORACIÓN POR LA VICTORIA DEL REY

Ant. El Señor da la victoria a su Ungido

Que te escuche el Señor el día del peligro,
que te sostenga el nombre del Dios de Jacob;
que te envíe auxilio desde el santuario,
que te apoye desde el monte Sión.

Que se acuerde de todas tus ofrendas,
que le agraden tus sacrificios;
que cumpla el deseo de tu corazón,
que dé éxito a todos tus planes.

Que podamos celebrar tu victoria
y en el nombre de nuestro Dios alzar estandartes;
que el Señor te conceda todo lo que pides.

Ahora reconozco que el Señor
da la victoria a su Ungido,
que lo ha escuchado desde su santo cielo,
con los prodigios de su mano victoriosa.

Unos confían en sus carros,
otros en su caballería;
nosotros invocamos el nombre
del Señor, Dios nuestro.

Ellos cayeron derribados,
nosotros nos mantenemos en pie.

Señor, da la victoria al rey
y escúchanos cuando te invocamos.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. El Señor da la victoria a su Ungido.

SALMO 20: ACCIÓN DE GRACIAS POR LA VICTORIA DEL REY

Ant. Al son de instrumentos cantaremos tu poder.

Señor, el rey se alegra por tu fuerza,
¡y cuanto goza con tu victoria!
Le has concedido el deseo de su corazón,
no le has negado lo que pedían sus labios.

Te adelantaste a bendecirlo con el éxito,
y has puesto en su cabeza una corona de oro fino.
Te pidió vida, y se la has concedido,
años que se prolongan sin término.

Tu victoria ha engrandecido su fama,
lo has vestido de honor y majestad.
Le concedes bendiciones incesantes,
lo colmas de gozo en tu presencia;
porque el rey confía en el Señor,
y con la gracia del Altísimo no fracasará.

Levántate, Señor, con tu fuerza,
y al son de instrumentos cantaremos tu poder.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Al son de instrumentos cantaremos tu poder.

CÁNTICO del APOCALIPSIS: HIMNO DE LOS REDIMIDOS

Ant. Has hecho de nosotros, Señor, un reino de sacerdotes para nuestro Dios.

Eres digno, Señor, Dios nuestro,
de recibir la gloria, el honor y el poder,
porque tú has creado el universo;
porque por tu voluntad lo que no existía fue creado.

Eres digno de tomar el libro y abrir sus sellos,
porque fuiste degollado
y con tu sangre compraste para Dios
hombres de toda raza, lengua, pueblo y nación;
y has hecho de ellos para nuestro Dios
un reino de sacerdotes,
y reinan sobre la tierra.

Digno es el Cordero degollado
de recibir el poder, la riqueza, la sabiduría,
la fuerza, el honor, la gloria, y la alabanza.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Has hecho de nosotros, Señor, un reino de sacerdotes para nuestro Dios.

LECTURA: 1Cor 1, 27b-30

Lo débil del mundo lo ha escogido Dios para humillar el poder. Aún más, ha escogido la gente baja del mundo, lo despreciable, lo que no cuenta para anular a lo que cuenta, de modo que nadie pueda gloriarse en presencia del Señor. Por él vosotros sois en Cristo Jesús, en este Cristo que Dios ha hecho para nosotros sabiduría, justicia, santificación y redención.

RESPONSORIO BREVE

R/ Yo dije: Señor, ten misericordia.
V/ Yo dije: Señor, ten misericordia.

R/ Sáname, porque he pecado contra ti.
V/ Señor, ten misericordia.

R/ Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
V/ Yo dije: Señor, ten misericordia.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. El que me envió está conmigo, no me ha dejado solo; porque yo hago siempre lo que le agrada.

Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. El que me envió está conmigo, no me ha dejado solo; porque yo hago siempre lo que le agrada.

PRECES

A Cristo, el Señor, que nos mandó velar y orar a fin de no sucumbir en la tentación, digámosle confiadamente:

Señor, escucha y ten piedad.

Señor, tú que prometiste estar presente cuando tus discípulos se reúnen en tu nombre para orar,
— haz que oremos siempre unidos a ti en el Espíritu Santo, a fin de que tu reino llegue a todos los hombres.

Purifica de todo pecado a la Iglesia penitente
— y haz que viva siempre en la esperanza y el gozo del Espíritu Santo.

Amigo del hombre, haz que estemos siempre atentos, como tú nos mandaste, al bien del prójimo,
— para que la luz de tu amor brille a través de nosotros ante todos los hombres.

Rey pacífico, haz que tu paz reine en el mundo
— y que nosotros trabajemos sin cesar para conseguirla.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Tú que has muerto para que nosotros tengamos vida,
— da la vida eterna a los que han muerto.

Unidos fraternalmente como hermanos de una misma familia, invoquemos al Padre común de todos:
Padre nuestro…

ORACION

Señor, mira con amor a tu familia y, a los que moderan su cuerpo con la penitencia, aviva en su espíritu el deseo de poseerte. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

Amén.

CONCLUSIÓN

Concédenos, Señor, perseverar en el fiel cumplimiento de tu santa voluntad, para que, en nuestros días, crezca en santidad y en número el pueblo dedicado a tu servicio. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

Amén.

CONCLUSIÓN

V/. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R/. Amén.

Lectio Divina – Martes V de Cuaresma

1.- Oración introductoria.

Señor, hoy quiero acercarme a Ti como de puntillas, como se acercaba Moisés a la zarza. Soy hombre frágil, y necesito tu ayuda. Tú eres de arriba y yo de abajo. ¿Por qué no me echas una mano y me levantas? Levanta mi ánimo, pero también mis aspiraciones, mis ganas de superación, mis deseos y anhelos por las cosas de arriba…Tú eres de otro mundo. ¿Por qué no me llevas a él? Al menos lo intentaré en este rato de oración. ¡Ayúdame!

2.- Lectura reposada del evangelio: Juan 8, 21 -30

De nuevo les dijo: «Yo me voy y me buscaréis, y moriréis por vuestro pecado. Donde yo voy no podéis venir vosotros».  Y los judíos comentaban: «¿Será que va a suicidarse, y por eso dice: “Donde yo voy no podéis venir vosotros”?».  Y él les dijo: «Vosotros sois de aquí abajo, yo soy de allá arriba: vosotros sois de este mundo, yo no soy de este mundo.  Con razón os he dicho que moriréis en vuestros pecados: pues, si no creéis que “Yo soy”, moriréis en vuestros pecados». Ellos le decían: «¿Quién eres tú?». Jesús les contestó: «Lo que os estoy diciendo desde el principio.  Podría decir y condenar muchas cosas en vosotros; pero el que me ha enviado es veraz, y yo comunico al mundo lo que he aprendido de él». Ellos no comprendieron que les hablaba del Padre. Y entonces dijo Jesús: «Cuando levantéis en alto al Hijo del hombre, sabréis que “Yo soy”, y que no hago nada por mi cuenta, sino que hablo como el Padre me ha enseñado.  El que me envió está conmigo, no me ha dejado solo; porque yo hago siempre lo que le agrada». Cuando les exponía esto, muchos creyeron en él.

3.- Qué dice el texto.

Meditación-reflexión

“Levantar en alto” es una manera simbólica de hablar de la Cruz. Jesús muere en lo alto del Monte Calvario. Y con su muerte “por amor” nos ha levantado a nosotros de nuestras bajezas, nuestras miserias, nuestros pecados. Sí, el pecado es lo más bajo donde podemos caer. Y Jesús no quiere que permanezcamos hundidos en lo más bajo.   Nos quiere elevar al amor más alto, más auténtico, más sublime y, por consecuente, el más sacrificado. “Nadie ama más al amigo que aquel que da la vida por él” (Jn. 14,13). Jesús, entregando su vida por amor nos ha descubierto que lo importante de la vida es el amor. Una vida vivida sin amor es una vida malograda, perdida. Pero Jesús muriendo en la Cruz por amor, nos ha dado la clave para entender el verdadero amor. Hace falta amar mucho a una persona para dar la vida por ella. Más aún, Jesús nos ha demostrado que se puede vivir el amor de tal manera que ya sólo interesa agradar y complacer a la persona que amas. Jesús vivió “para hacer todo lo que al Padre le agrada”.  Y ahí puso la esencia de su auténtica felicidad. ¿Hemos descubierto que nuestra auténtica felicidad consiste precisamente en hacer feliz a la persona que amamos?  ¿Nos imaginamos una vida pendiente sólo de hacer feliz a Dios y a nuestros hermanos? ¡Qué vida tan llena! ¡Qué vida tan bella!

 Palabra del Papa

“Y es siempre Jesús quien tiene que ayudarnos a entender una y otra vez que el poder de Dios es diferente, que el Mesías tiene que entrar en la gloria y llevar a la gloria a través del sufrimiento. Esto aparece bajo la palabra clave “irse”, “ir hacia”. Según Juan, Jesús habló en dos ocasiones de su “irse” donde los judíos no podían ir. Quienes lo escuchaban trataron de adivinar el sentido de esto y avanzaron dos suposiciones. En un caso dijeron: “¿Se irá a los que viven dispersos entre los griegos para enseñar a los griegos?”. En otro, comentaron: “¿Será que va a suicidarse?” En ambas suposiciones se barrunta algo verdadero y, sin embargo, fallan radicalmente en la verdad fundamental. Sí, su irse es un ir a la muerte, pero no en el sentido de darse muerte a sí mismo, sino de transformar su muerte violenta en la libre entrega de su propia vida» (Cf Benedicto XVI, Jesús de Nazaret, segunda parte, p. 30).

4.- Qué me dice este texto. (Guardo silencio).

5.-Propósito. Procuraré actualizar la postura de Jesús: Hacer todo en este día para agradar a Dios y a mis hermanos.

6.- Dios me ha hablado hoy a mí a través de su Palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.

Gracias, Señor, por todo lo que acabo de aprender de ti sobre el amor. Es lo contrario del egoísmo, del buscarme a mí mismo, de pensar en lo que a mí me gusta, lo que a mí me agrada. Haz que yo aprenda a amar como Tú nos has amado: no con palabras sino con obras; no dando rodeos al hombre sino dando por él la vida; no esperando que el otro venga, sino saliendo yo a buscarlo.

ORACIÓN MIENTRAS DURA LA PANDEMIA

Señor Resucitado: Mora en cada uno de nuestros corazones, en cada enfermo del hospital, en todo el personal médico, en los sacerdotes, religiosos y religiosas dedicados a la pastoral de la salud,  en los gobernantes de las naciones y líderes cívicos, en la familia que está en casa, en nuestros abuelos, en la gente encarcelada, afligida, oprimida y maltratada, en personas que hoy no tienen un pan para comer, en aquellos que han perdido un ser querido a causa del coronavirus u otra enfermedad. Que Cristo Resucitado nos traiga esperanza, nos fortalezca la fe, nos llene de amor y unidad, y nos conceda su paz. Amén

La Vida de Jesús – Fco. Fernández-Carvajal

1.- PARÁBOLA DEL SEMBRADOR

Mt 13, 1-23; Mc 4, 1-20; Lc 8, 4-15

San Mateo nos dice que aquel día Jesús se sentó junto al mar y se le acercó tanta gente para oír su palabra que hubo de subirse a una barca, mientras la multitud le escuchaba desde la orilla. Estas parábolas, por su homogeneidad y por el contexto mismo en el que fueron expuestas, debieron de ser pronunciadas el mismo día.

El Señor, sentado ya en la pequeña embarcación, comenzó a enseñarles: He aquí que salió el sembrador a sembrar…, y la semilla cayó en tierra muy desigual.

En Galilea, terreno accidentado y lleno de colinas, se destinaban a la siembra pequeñas extensiones de terreno en valles y riberas; la parábola reproduce la situación agrícola de aquellas tierras. El sembrador esparce a voleo su semilla con generosidad, y así se explica que una parte caiga en el camino. La semilla caída en estos senderos era pronto comida por los pájaros o pisoteada por los transeúntes. El detalle del suelo pedregoso, cubierto solo por una delgada capa de tierra, correspondía también a la realidad. A causa de su poca profundidad, brota la semilla con más rapidez, pero el calor la seca con la misma prontitud por carecer de raíces más hondas.

El terreno donde cae la semilla es el mundo entero, cada hombre. Y, aunque la siembra es realizada con los cuidados necesarios, el fruto depende en buena parte del estado de la tierra donde cae. Las palabras de Jesús nos muestran la responsabilidad que tiene el hombre de disponerse para aceptar y corresponder a la gracia de Dios, que siembra en todos con largueza.

Parte cayó junto al camino y vinieron los pájaros y se la comieron. Todo el que oye la palabra del Reino y no entiende, viene el Maligno y arrebata lo sembrado en su corazón. El camino es la tierra pisada, endurecida; son las almas disipadas, vacías, abiertas por completo a lo externo…; son también las almas sin cultivo alguno, nunca roturadas, acostumbradas a vivir de espaldas a la verdadera interioridad. Son corazones duros, como esos viejos caminos continuamente transitados. Escuchan la palabra divina, pero con suma facilidad el diablo la arranca de sus almas.

Parte cayó en pedregal, donde no había mucha tierra y brotó pronto por no ser hondo el suelo; pero, al salir el sol, se agostó y se secó porque no tenía raíz. Este pedregal representa a las almas superficiales, con poca hondura interior, inconstantes, incapaces de perseverar. Tienen buenas disposiciones, incluso reciben la gracia con alegría, pero, llegado el momento de hacer frente a las dificultades, retroceden; no son capaces de sacrificarse por llevar a cabo los propósitos que un día hicieron, y estos mueren sin dar fruto.

Otra parte cayó entre espinos; crecieron los espinos y la sofocaron. Es el que oye la palabra, pero las preocupaciones de este mundo y la seducción de las riquezas sofocan la palabra y queda estéril. El amor a las riquezas, la ambición desordenada de influencia o de poder, una excesiva preocupación por el bienestar y el confort, y la vida cómoda son duros espinos que impiden la unión con Dios. Son almas volcadas en lo material.

Lo sembrado en buena tierra es el que oye la palabra y la entiende, y fructifica y produce el ciento o el sesenta o el treinta. Dios espera de nosotros que seamos un buen terreno que acoja la gracia y dé frutos; más y mejores frutos produciremos cuanto mayor sea nuestra generosidad con Dios. Supuesta la gracia, el fruto solo depende del hombre, que es libre de corresponder o no.

El sentido universal de la parábola enseña que la llegada del Reino no iba a significar una elevación en masa del pueblo elegido; dependería de la respuesta personal de cada uno a la verdad a él revelada: los que dieran una respuesta clara darían fruto espiritual por encima de toda medida; los demás, no. Con todo, la cosecha sería abundante.

Hay almas que son buena tierra, y en ellas la palabra de Dios crece y se multiplica. Pero aun entre esta tierra hay clases de fecundidad; unos producen el treinta por uno, otros el cincuenta, llegan algunos hasta el ciento por uno. Para los palestinos, una gran cosecha era la que daba el cincuenta por uno. Estas almas no son muchas; pero no faltarán. Son los santos.

Así pues, el pueblo elegido no iba a entrar en el Reino en masa, como los judíos esperaban. Es necesaria la correspondencia personal.

Comentario – Martes V de Cuaresma

(Jn 8, 21-30)

Poco a poco Jesús va mostrando quién es él, va revelando lo más profundo de su ser, aunque en los oyentes reinaba la confusión, la incomprensión y el rechazo. Jesús nos invita a descubrir que él no es un simple ser humano; que, sin dejar de ser verdadero hombre, él es “de arriba”, él no es “de este mundo”.

Pero las palabras más importantes de este texto son las del versículo 28: “Cuando levanten al Hijo del Hombre, comprenderán que Yo soy”. Porque esta expresión “Yo soy”, a secas, era el nombre de Dios en el Antiguo Testamento (Éx 3, 14; Is 43, 10-12), y al expresarse así Jesús está hablando de su divinidad.

En este capítulo Jesús usa tres veces este nombre divino (“Yo soy”), y cuando lo usa por tercera vez las autoridades judías toman conciencia de la seriedad de lo que estaba diciendo. Por eso reaccionan bruscamente tratando de apedrearlo (v. 59). Lo mismo sucede en 5, 18, donde se dice que querían matarlo porque “se hacía a sí mismo igual a Dios”. Y si vamos a 20, 28, vemos que Tomás reconoce la divinidad de Jesús diciéndole: “Señor mío y Dios mío”.

Estos textos del evangelio de Juan nos muestran que Jesús no se presentaba sólo como una criatura celestial, como un “ser divino” creado por Dios. Así lo entendían los herejes llamados “arríanos”, y así lo entienden hoy los “Testigos de Jehová”, por ejemplo. Estos textos nos muestran que Jesús se presentaba como Dios igual que el Padre, como el Hijo que recibe del Padre su misma perfección divina. Así lo entendían claramente los

judíos que querían matarlo por blasfemia, porque se hacía a sí mismo “igual” a Dios. Y así lo reconoce Tomás al decirle “Dios mío”. Es más, el texto griego original del evangelio dice exactamente “el Dios mío”, y al usar el artículo “el” está aplicando a Jesús la expresión que se usaba para hablar del Padre Dios en Juan 1,1.

Oración:

Adoro tu divinidad Jesús, te reconozco como verdadero hombre, pero también como mi Dios perfecto, Hijo único del Padre que compartes su misma gloria y su perfección divina. Gloria y alabanza a ti, Jesús, Dios verdadero”.

VÍCTOR M. FERNÁNDEZ
El Evangelio de cada día

Gaudium et Spes – Documentos Vaticano II

Los interrogantes más profundos del hombre

10. En realidad de verdad, los desequilibrios que fatigan al mundo moderno están conectados con ese otro desequilibrio fundamental que hunde sus raíces en el corazón humano. Son muchos los elementos que se combaten en el propio interior del hombre. A fuer de criatura, el hombre experimenta múltiples limitaciones; se siente, sin embargo, ilimitado en sus deseos y llamado a una vida superior. Atraído por muchas solicitaciones, tiene que elegir y que renunciar. Más aún, como enfermo y pecador, no raramente hace lo que no quiere y deja de hacer lo que querría llevar a cabo. Por ello siente en sí mismo la división, que tantas y tan graves discordias provoca en la sociedad. Son muchísimos los que, tarados en su vida por el materialismo práctico, no quieren saber nada de la clara percepción de este dramático estado, o bien, oprimidos por la miseria, no tienen tiempo para ponerse a considerarlo. Otros esperan del solo esfuerzo humano la verdadera y plena liberación de la humanidad y abrigan el convencimiento de que el futuro del hombre sobre la tierra saciará plenamente todos sus deseos. Y no faltan, por otra parte, quienes, desesperando de poder dar a la vida un sentido exacto, alaban la insolencia de quienes piensan que la existencia carece de toda significación propia y se esfuerzan por darle un sentido puramente subjetivo. Sin embargo, ante la actual evolución del mundo, son cada día más numerosos los que se plantean o los que acometen con nueva penetración las cuestiones más fundamentales: ¿Qué es el hombre? ¿Cuál es el sentido del dolor, del mal, de la muerte, que, a pesar de tantos progresos hechos, subsisten todavía? ¿Qué valor tienen las victorias logradas a tan caro precio? ¿Qué puede dar el hombre a la sociedad? ¿Qué puede esperar de ella? ¿Qué hay después de esta vida temporal?.

Cree la Iglesia que Cristo, muerto y resucitado por todos, da al hombre su luz y su fuerza por el Espíritu Santo a fin de que pueda responder a su máxima vocación y que no ha sido dado bajo el cielo a la humanidad otro nombre en el que sea necesario salvarse. Igualmente cree que la clave, el centro y el fin de toda la historia humana se halla en su Señor y Maestro. Afirma además la Iglesia que bajo la superficie de lo cambiante hay muchas cosas permanentes, que tienen su último fundamento en Cristo, quien existe ayer, hoy y para siempre. Bajo la luz de Cristo, imagen de Dios invisible, primogénito de toda la creación, el Concilio habla a todos para esclarecer el misterio del hombre y para cooperar en el hallazgo de soluciones que respondan a los principales problemas de nuestra época.

Misa de la familia

DOMINGO DE RAMOS

RITO DE LA BENDICIÓN DE RAMOS

SALUDO
El Amor de Dios, manifestado en Jesús, cuya entrada en Jerusalén cele­bramos hoy, y la fuerza de su Espíritu, estén con todos nosotros.

ENTRADA
Comenzamos, hermanos, la Semana Santa con esta celebración en que aclamamos a Jesús como rey de la sencillez y de la entrega. Igual que aque­llas personas sencillas de Jerusalén le reconocen como el Señor esperado, nosotros nos alegramos en este día porque vemos hecha realidad la prome­sa de Dios Padre: El nos envía a su Hijo para mostrarnos su amor e invitarnos a vivir en plenitud. Nosotros sabemos que hoy es un día de alegría, pero también que es la Semana en que Jesús vivirá su Pasión y Muerte a manos de la injusticia y de la prepotencia humana. Sin embargo la Cruz no será el final, pues la Cruz está llena de vida. Sigamos a Jesús y llenémonos de su Vida.

ORACIÓN PARA LA BENDICIÓN DE LOS RAMOS
Dios Padre nuestro, igual que los sencillos de corazón reconocen a Jesús como el Señor, te pedimos que todos nosotros vivamos de tal modo que merezcamos estar junto a Ti. Que estos ramos, signo de nues­tra alegría y gratitud, nos recuerden la tarea de ser en el mundo testigos de la paz, de la vida y de la alegría. Por Jesucristo nuestro Señor.

(Se rocían los ramos con agua bendita)

LECTURA EVANGÉLICA
Jesús entra en Jerusalén y es aclamado como el que viene en nom­bre del Señor, si bien lo que esperaban aquellas gentes no es lo que Jesús trae. Ellos esperaban al liberador nacionalista y político que res­tauraría el reino de David, pero Jesús es el inicio y la realización del Rei­no de Dios, basado en el servicio, en la humildad, en la sencillez de un rey a lomos de un borrico.

MONICIÓN A LA PROCESIÓN (En tiempos de pandemia se suprime la procesión, pero se puede hacer un gesto simbólico de la misma)
Y ahora acompañamos a Jesús en esta procesión, con alegría y con fe, sabiendo que si de verdad queremos seguir a Jesús debemos estar dispuestos a serie fieles en los momentos de pesar y de muerte. Ojalá que la alegría de este momento no nos lleve a la satisfacción ni al olvido de tantas personas que sufren a nuestro lado, de tantos crucificados del mundo que son expresión de Jesús sufriente.

RITO DE LA MISA 

ACTO PENITENCIAL(Para las misas en que no se hacen los ritos anteriores; para las que sí se hacen se sigue directamente con la oración colecta)

– Cuando hacemos de nuestra fe una religión de resignados, sin áni­mo para trabajar por el bien. SEÑOR, TEN PIEDAD.
– Cuando nos quedamos parados en el pesar y en la muerte, sin des­cubrir signos de vida. CRISTO, TEN PIEDAD.
– Cuando vivimos encerrados en nosotros mismos, rechazando todo lo que sea entrega. SEÑOR, TEN PIEDAD.

Danos, Señor, tu gracia y perdón, no por nuestros méritos sino por la entrega de tu Hijo Jesús. Que vive y reina.

ORACIÓN COLECTA
Dios Padre nuestro, origen de todo bien; en este Domingo de Ramos queremos pedir tu ayuda para saber acompañar a Jesús con una vida de entrega y de compromiso a favor de cuantas personas sufren y necesitan que alguien les ayude a llevar su cruz. Por nuestro Señor Jesucristo.

LECTURA PROFÉTICA
El profeta recibe una misión para decir al abatido palabras de alien­to; y no se echa atrás sino que, confiando en Dios, asume el compromi­so; junto a la misión está siempre la confianza total en Dios. En este rela­to del siervo de Yahvé vemos lo que es la vida del mismo Jesús: entrega y confianza por encima de todo.

LECTURA APOSTÓLICA
Escuchamos un conocido himno cristológico, en el que Jesús es pro­clamado Hijo de Dios, lo que le lleva a una total identificación con Dios y con los hombres: si pensábamos que lo divino separa y aísla, en Jesús vemos que no es así. Despojándose de su rango se rebajó hasta la muerte y muer­te de Cruz.

LECTURA EVANGELICA
(Para la lectura de la Pasión; para la “Entrada en Jerusalén” ver el comentario de arriba).
Pocas lecturas como la Pasión del Señor tienen tanta carga humana, tanta entrega y tanto amor: es la Pasión del mismo Dios, que no puede dejarnos indiferentes. Que esta Pasión sea nuestra fuerza. El Misterio está entre nosotros, por si queremos acogerlo.

ORACIÓN DE LOS FIELES
Oremos ahora con fe, y pidamos que la vida nueva que nace de la cruz de Jesús llegue al mundo entero. Oremos cantando: KYRIE, ELEISON.

  1. Por la Iglesia, por todos los cristianos. Que aprendamos a vivir con espíritu de amor y de entrega, como Jesús. KYRIE, ELEISON. R/ KYRIE, ELEISON.
  2. Por los que no conocen a Jesús. Que puedan llegar a sentir el gozo y la vida que él nos da. KYRIE, ELEISON.
  3. Por todos los que sufren. Que, identificados con la cruz de Jesucristo, puedan también gozar de la alegría de la resurrección. KYRIE, ELEISON.
  4. Por todos nosotros, reunidos en este domingo de Ramos. Que la Semana Santa que iniciamos nos haga crecer en la fe, la esperanza y el amor. KYRIE, ELEISON.

Escucha, Señor Jesús, la oración confiada que te dirigimos. Tú, que vives y reinas por los siglos de los siglos. * * * Prefacio propio. Plegaria eucarística de reconciliación I.

ORACION SOBRE LAS OFRENDAS
Con el pan y el vino traemos al altar, Señor, nuestros deseos de vivir trabajando por tu Reino, ayudando a las personas a descubrir­te como el Dios de la Vida. Envía tu Espíritu sobre estos dones y que él los transforme para nosotros en el alimento de Vida que necesita­mos para permanecer siempre fieles a tu voluntad. Por Jesucristo.

PREFACIO
Te damos gracias, Señor, reconociéndote Santo y el Camino para todos nosotros. Nos cuesta aceptar y a un Dios cercano, encumbrado no de títu­los sino de sencillez, despojado de su categoría, entregado a la injusticia y al desamor. Pero es aquí donde se manifiesta tu Amor sin límites, sin fronteras, más allá de las garras de la muerte. Por eso unimos nuestras voces a las de todas las personas que, con su vida, se afanan en proclamar tu grandeza, y con ellos te decimos: Santo, santo, Santo…

ORACION DESPUES DE LA COMUNIÓN
Al terminar esta celebración te damos gracias, Señor, por la entrega y el amor de Jesús; que su ejemplo nos ayude a vivir con gratuidad y buscando siempre todo lo que favorece el bien, la justi­cia y la paz. Por Jesucristo.

Música – Domingo de Ramos

Bendición de Ramos y Procesión: Que alegría cuando me dijeron CLN 525;
 Lauda lerusalem (Cantos varios); Alabaré ,Alabaré CLN 612; Hosanna Al Hijo de David” CLN. 161
Salmo y aclamación antes del Evangelio: Dios mío, Dios mío  (Propio)
Lectura de la Pasión: Convendría intercalar algunas aclamaciones: Durante la pasión: Antes de la salida hacia Getsemaní («Y los demás decían lo mismo»), se canta el estribillo  A ti levanto mis ojos,   CLN 526;  y se invita a todos a sentarse. Después de las negaciones de Pedro («y rompió a llorar»), se canta el estribillo  Perdona a tu pueblo CLN 104; Antes de empezar el camino al Calvario («y lo sacaron para crucificarlo»), se canta la primera estrofa de Ved la cruz,   CLN 103; y se invita a todos a ponerse en pie. Al terminar, se canta Victoria, tu reinarás CLN 106;                                         
Ofertorio: Acepta , Señor, el vino y el pan (Cantos varios)                                                 
Comunión: Beberemos la copa CLN-0 10; Señor, yo no soy digno CLN 040;  Cerca de Ti, Señor CLN 702; Gustad y ved. CLN 035                                                                  
Final: Cristus Vincit. (Cantos varios)

Recursos – Ofertorio Domingo de Ramos

OFRENDA DEL FINAL DE LA VIDA

(Por lógica la debe hacer una de las personas mayores de la comunidad)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Mira, Señor, aquí estoy, con la vida ya a las espaldas. Tú has sido generoso al regalarme tantos días. Yo quiero hoy ofrecerte no sólo la vida sino también la muerte. Quiero hoy que la unas a la muerte de tu Hijo Jesucristo, pues solo así tendrá sentido, y me abre a la esperanza de poder participar de su resurrección.

OFRENDA DE LA MARGINACIÓN

(La debe hacer uno/una de los/las jóvenes de la comunidad, aunque, con toda seguridad, él (ella) no sea víctima de alguno de esos muchos problemas)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Por mi parte, Señor, te traigo los golpes de dolor que sufren hoy tantos/as jóvenes, compañeros/as míos/as, aunque sólo sean por la edad. Ahí están: el paro y la falta de ilusión ante el oscuro futuro, la droga, el sida, los grupos y tribus marginales, el apego al alcohol y tantas lacras. En nombre de todos y de todas, te pido que unas nuestros sufrimientos a los de tu Hijo Jesucristo.

OFRENDA DEL TERCER MUNDO

(La puede hacer otro/otra joven o, de existir en la comunidad, un miembro de alguna ONG)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: A mí me corresponde, Señor, traerte otro de los sufrimientos que rompe tu corazón de Padre, pues implica a una buena parte de la humanidad. Te ofrezco el hambre, la miseria y el subdesarrollo del Tercer Mundo. También te traigo las semillas de la esperanza de tantas y tantas personas del Primer Mundo, que son sensibles con los problemas de los/las más pobres del mundo. Que crezcan los y las que se comprometen en el cambio de la sociedad y del mundo.

PROGRAMA DE LAS CELEBRACIONES DE LA SEMANA SANTA

(Alguien del Consejo Pastoral presenta la HOJA de todos los encuentros, celebraciones y acciones que se den en la Comunidad durante esta Semana Santa)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Yo te quiero ofrecer, Señor, todos los esfuerzos de nuestra Comunidad de cara a estos días santos para vivir de cerca todo cuanto nos ofrece tu Hijo amado. Te volvemos a presentar su ofrenda, inmensa y creadora de vida. Concédenos, te pedimos, vivir una experiencia NUEVA en esta Semana Santa y poder así disfrutar con Él y contigo de la alegría de la resurrección y de la Vida.

Oración de los fieles – Domingo de Ramos

El momento se acerca. La confusión se va a apoderar de nuestra alma. Oremos con Jesús diciendo:

PADRE, AYÚDANOS EN LA TRIBULACIÓN.

1. – Por el Papa Francisco, obispos, sacerdotes y la Iglesia en general, para que el Padre les inspire fuerza y coraje ante las adversidades de este mundo. OREMOS

2. – Por los que dirigen las naciones para que encuentren caminos de paz y diálogo y rehuyan las indicaciones del Maligno. OREMOS

3. – Por los que se encuentran ante situaciones de dolor y muerte, para que en la meditación de la Pasión del Señor encuentren sentido a su sufrimiento. OREMOS

4. – Por las familias cristianas para que vean en la cruz del Señor el camino para una feliz convivencia. OREMOS

5. – Por la tierra que acogió estos misterios y que hoy esta sometida al odio y la guerra, para que Dios les devuelva pronto la paz que vino a traernos. OREMOS

6. – Por aquellos que vivieron con nosotros la Semana Santa otros años y han sido llamados por el Padre, para que disfruten de su eterna presencia. OREMOS

7. – Por los que hemos seguido los pasos de Jesús en esta cuaresma, para que seamos capaces de morir con él para resucitar con él. OREMOS

Señor, tu pueblo se dispone a celebrar los misterios de tu Pasión y Resurrección hazte presente en sus debilidades y acompáñalos a la casa del Padre. Por Jesucristo Nuestro Señor

Amen.


Cristo intercede por todos los hombres. Es el mediador entre el Cielo y la tierra y reconcilia a todos con Dios. Por eso nos acercamos a Él cargados de necesidades.

QUE TU CRUZ NOS CONFORTE, SEÑOR.

1.- Por la Iglesia, para que viva siempre con la mirada puesta en Cristo, y que en su cruz aprenda a ser donación para todos los hombres. OREMOS

2.- Para que la sangre derramada por Jesús reconcilie a todos los pueblos que andan en discordias, haciendo de todos los hombres una hermandad. OREMOS

3.- Para que Cristo que es nuestra paz, destruya el muro de tantas separaciones entre esposos, tantas enemistades entre la familia, tanta discordia entre las diversas religiones, y conceda a todos la paz que tanto ansiamos. OREMOS

4.- Para que los pobres, los desesperanzados, los que sufren, y todos los que participan, con sus sufrimientos de la cruz de Cristo, encuentren fuerza en la pasión del Señor. OREMOS

5.- Por los aquí reunidos: para que nuestro arrepentimiento y nuestro acercamiento a Dios durante esta cuaresma, sean camino de gracia y redención. OREMOS

Señor, tú que te apiadaste de la humanidad hasta dar la vida por nosotros, acude en nuestra ayuda y concédenos lo que te pedimos.

Por Jesucristo nuestro Señor.

Amén.

Comentario al evangelio – Martes V de Cuaresma

Elevar la mirada, para salvar la vida

La rebeldía de Israel en el desierto es una constante que llega a sorprendernos. ¿Quería o no quería el pueblo ser liberado de la esclavitud? Es verdad que el camino que llevaba a la libertad implicaba riesgos y sinsabores, pero, ¿quién ha dicho que la liberación es un camino de rosas? Como el pueblo de Israel en el desierto, queremos la libertad y la salvación, pero no estamos dispuestos a pagar ningún precio por ella. La queremos ya y sin esfuerzo. Y por eso, como Israel, tenemos la tentación de corregir los planes de Dios, de dictarle cómo debe liberarnos, sanarnos, salvarnos. Pero apartarse de los designios de Dios tiene funestas consecuencias. No porque Dios nos castigue: a la luz de Cristo comprendemos que no es Dios el que envía castigos, sino que nosotros nos perjudicamos a nosotros mismos y nos encaminamos a la muerte cuando nos apartamos de Él, la fuente de la vida. En este relato de los Números comprendemos que no es Dios el autor de la muerte, sino que, al contrario, es Él el que nos salva de ella, y lo hace encontrando el remedio en la misma enfermedad. La serpiente de bronce es un símbolo profético de la cruz (cf. Jn 3, 14), por la que Dios nos salva de la muerte con la muerte de su Hijo.

También Jesús, como Moisés, tiene que hacer frente a la incomprensión y la oposición de su propio pueblo. “Los judíos” ni entienden sus palabras, ni son capaces de descubrir su identidad. Jesús les acusa de falta de la disposición necesaria: son “de aquí abajo”, carecen, podríamos entender, de la necesaria altura de miras para entender los designios de Dios, que se manifestarán plenamente en la cruz, “cuando levantéis al Hijo del hombre”. Pero esos “judíos” no se distinguen tanto de nosotros, en realidad nos representan a todos. Igual que es duro y arriesgado caminar por el desierto hacia la libertad, tampoco es fácil entender y aceptar este mesianismo de cruz que nos propone Jesús: para alcanzar la vida, hay que entregar la vida, para vencer a la muerte hay que pasar por ella. No hablamos sólo de la muerte biológica, sino de esa muerte cotidiana que supone la entrega por amor. También a nosotros nos falta el valor para afrontar los riesgos que llevan a la tierra prometida, también nosotros estamos poco dispuestos a pagar el precio de la verdadera libertad, también a nosotros nos cuesta entender el mesianismo de cruz, que nos llama a dar la vida para alcanzar la Vida. También a nosotros nos falta la altura de miras para ver en el alzado en la cruz al Hijo de Dios, y nos asalta la tentación de enmendarle la plana a Dios.

Pero Dios no desespera y conduce a su pueblo hasta la Tierra prometida, y Jesús, sin ceder a las presiones y chantajes de sus interlocutores, continúa exponiendo con coherencia las verdades difíciles que nos salvan, llamándonos a elevar la mirada, confiando en que, pese a nuestras resistencias, como muchos de los que le escuchaban, acabaremos creyendo en él.

José M. Vegas cmf