Notas para fijarnos en el Evangelio

* El Evangelio que encontramos en esta ficha es el que se lee en la conmemoración de la entrada de Jesús en Jerusalén (Mc 11,1-10).

* Es un texto que, bien seguro, asociamos al acto popular de la bendición de Ramos, aparentemente sólo cargado de tradición y vacío de contenido para mucha gente que asiste. Y nos puede parecer que es un texto sin ningún contenido especial, que se lee por dar sentido a la tradición de bendecir los ramos. Nos equivocaríamos: es una página del Evangelio cargadas de simbolismo. Y podemos encontrar resumidos muchos puntos de la misión de Jesús. Y condensados muchos episodios de su recorrido desde Galilea a Jerusalén.

* “Betfagé” (1) se encontraba probablemente a la vertiente occidental del monte de los Olivos, delante de Jerusalén, la ciudad símbolo de la presencia de Dios en medio del pueblo. Betania (1) está a la vertiente oriental de dicho monte, a 3 km al este de la ciudad.

* El “borrico” (2-7) es considerado un animal característico del Mesías-Rey de paz. El caballo, por el contrario, se asocia al príncipe guerrero. Es una alusión a Za 9,9, donde el profeta anuncia en Jerusalén que su rey entrará a la ciudad montado en un borrico.

* “El Señor”(3): En el AT, el título “el Señor” era reservado a Dios. En el NT se lo aplica a menudo a Jesús, sobre todo tras su resurrección. Pero aquí, de manera excepcional en el Evangelio según San Marcos, Jesús se aplica este título a sí mismo.

* Haciendo que Jesús se monte en el “borrico” (7), lo reconocen como Rey, un Rey que trae la paz, según la simbología bíblica.

* También es signo de aclamación al Rey el hecho de “extender los mantos por el camino” (8): 2Re 9,13.

* La palabra “hosanna” (9) era originariamente una petición de ayuda: “¡sálvanos!” (Sal 118[117],25). Más tarde se convirtió en una aclamación mesiánica, que es el sentido que tiene aquí.

* “Nuestro padre David” (10): es una exclamación mesiánica y real. Toda la escena recuerda la entronización de un rey de Israel (1Re 1,38-40).

* “Hosanna en el cielo” (10): expresión que nos conduce al Sal 118[117],25-26 y al Sal 148,1. Ocasión para orar con estos dos salmos, enteros.