Santoral 26 de marzo

SAN CÁSTULO, Mártir (286 d. C)

Durante el reinado de Diocleciano, el Papa San Cayo estuvo grandemente preocupado por la seguridad de los cristianos en Roma. Ciertas actas legendarias nos cuentan que Cástulo, un celoso cristiano que era camarero del emperador, se ofreció a arreglar todo lo necesario para que se tuvieran servicios religiosos en el mismo palacio del emperador, ya que este lugar no se prestaba para investigación alguna; y más aún, Cástulo albergó a los cristianos en su propia casa, adjunta al palacio, y les procuró un lugar para sus reuniones. No satisfecho con servir así a la Iglesia, él y su amigo Tiburcio recorrieron Roma convirtiendo hombres y mujeres al cristianismo y llevándolos ante el Papa para que fueran bautizados. Posteriormente, fue traicionado por un apóstata cristiano llamado Torcuato.

Llevado ante Fabiano, prefecto de la ciudad, fue cruelmente atormentado y después arrojado a un foso y cubierto con arena. Un cementerio y una iglesia en la Vía Labicana llevan el nombre de San Cástulo.

Aun cuando las Actas de San Cástulo, publicadas en el Acta Sanctorum (marzo, vol. ni, no tenían valor histórico y están parcialmente plagiadas de las de San Sebastián, no hay razón para dudar de la existencia histórica del mártir y de que sus restos fueron sepultados en la catacumba que lleva su nombre. La frágil naturaleza de la piedra areniza de este cementerio, que fácilmente se desmorona, puede tener alguna relación con lo que se relata sobre la forma en que el mártir murió. Ver Leclercq en DAC, vol. II, cc. 2372-2375.

Alan Butler