Comentario – Miércoles Santo

(Mt 26, 14-25)

Otra vez nos encontramos con la traición de Judas; pero en este texto vemos que es Judas quien tiene la iniciativa de traicionar a Jesús y que su móvil es fundamentalmente el dinero: ¿Qué me dan si lo entrego en sus manos? (v. 15). La oferta de los sumos sacerdotes, treinta monedas de plata, le parece suficiente, y comienza a buscar la ocasión para entregarlo.

Podemos recordar aquí que “el amor al dinero es una raíz de todos los males” (1 Tim 6, 10), y vemos que en este caso el amor al dinero puede ser también la raíz de un mal tremendo, de la traición al mismo Redentor. 

Ese mismo móvil estaba presente en los aliados de Judas, los sumos sacerdotes. Pensemos que la expulsión de los vendedores del templo, que eran empleados de ellos, significaba una perturbación para la economía de los sumos sacerdotes, y entonces podemos ver que el deseo que ellos tenían de eliminar a Jesús también tenía que ver con su seguridad económica. De hecho, en Mc 11,18 vemos que a partir de ese episodio los sumos sacerdotes buscaban acabar con él. Sin embargo, vemos que a este motivo se unen también los celos, la envidia, los miedos, la obsesión por salvar sus estructuras intocables, etc. 

Pero en este texto sobre Judas llama la atención la falsedad, la hipocresía. Judas, con la decisión de entregar a Jesús, se hace presente en la mesa compartida, que es el lugar de la intimidad, de la amistad, del cariño. Por eso Jesús no deja de decir que el que lo entregará es precisamente uno de los que se sirven de su misma fuente. 

<p value="<amp-fit-text layout="fixed-height" min-font-size="6" max-font-size="72" height="80">Este texto no deja de ser una advertencia para los creyentes, para los que se alimentan en la mesa de Jesús. Porque esa posibilidad tan grosera de negar a Jesús, siendo sus discípulos, suele estar más presente de lo que quisiéramos reconocer. Este texto no deja de ser una advertencia para los creyentes, para los que se alimentan en la mesa de Jesús. Porque esa posibilidad tan grosera de negar a Jesús, siendo sus discípulos, suele estar más presente de lo que quisiéramos reconocer. 

Oración:

<p value="<amp-fit-text layout="fixed-height" min-font-size="6" max-font-size="72" height="80"><em>“S</em><em>eñor, ayúdame a descubrir cuáles son mis obsesiones, esas esclavitudes que me enceguecen y me llevan a cometer errores. Libérame para que no me deje absorber por el afán del dinero, por las cosas, por las seguridades mundanas". </em>“Señor, ayúdame a descubrir cuáles son mis obsesiones, esas esclavitudes que me enceguecen y me llevan a cometer errores. Libérame para que no me deje absorber por el afán del dinero, por las cosas, por las seguridades mundanas”. 

VÍCTOR M. FERNÁNDEZ
El Evangelio de cada día