Música – Domingo de Resurrección

Entrada: En la mañana de Resurreción. CLN. 213; Nuestra Pascua inmolada. CLN 203;
Cristo resucitó, Aleluya (Apéndice) Cristo alegría del mundo CLN 761
En Latín: Resurrexi (Canto Gregoriano)
Aspersión del agua: Vida Aquam. CLN. A82  Canto Gregoriano
Misa: Tiempo pascual. Lux et origo.
Salmo responsorial y Aleluya. Propio Este es el dia en….
Secuencia: Victimae Paschali. CLN. 233
Ofertorio: O filii et filiae. CLN. 232
Comunión: “Aleluya, el Señor es nuestro Rey. CLN. 515;
 Resucitó el Señor. CLN.205; Aleluya, es la fiesta del Señor.  CLN. 214
Final: Regina coeli. CLN. 303; Resucitó, resucitó.CLN. 208

Recursos – Ofertorio Domingo de Resurrección

PRESENTACIÓN DE UN RAMO DE FLORES SILVESTRES

(Probablemente la primavera ha hecho brotar ya las primeras flores en el campo o en los primeros árboles. Ésas son las que queremos ofrecer hoy al Señor. Lo puede hacer cualquier miembro de la comunidad, a ser posible una mujer)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Yo te traigo, Señor, este ramo de flores, signo de que la primavera está estallando entre nosotros. Es la nueva vida que brota, como Tú lo hiciste en tu Hijo Jesucristo, resucitándole de la muerte y el sepulcro. Que estas flores y sus aromas sean símbolo de que Tú también nos haces renacer a nosotros y nosotras y nos impulsas a hacer presente esta nueva vida en el mundo y entre las personas.

PRESENTACIÓN DE UNA BUENA NOTICIA

(Debe haberse recogido en los últimos días de la prensa o los medios de comunicación social. La lee uno de los miembros adultos de la comunidad, ahora un varón)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Por mi parte, Señor, te traigo esta buena noticia reciente. Mira, Señor, las personas no sólo somos capaces de hacer el mal. También, y por tu gracia, hacemos cosas positivas, como ésa. Señor, que no sea una excepción. Que nos empeñemos en realizarlas continuamente, porque sólo así es como transformaremos este mundo y esta sociedad, y ellos serán un buen campo para la nueva vida de la resurrección.

PRESENTACIÓN DE UNA CESTA DE FRUTOS

(Sería bueno preparar una cesta con frutos variados y frescos y que tengan una presencia hermosa y atrayente)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, te traemos hoy esta bella y repleta cesta de frutos, primicia de lo que está produciendo el campo. Simbolizan, por una parte, nuestros esfuerzos y trabajos, y los de todas las personas, para arrancárselos a la naturaleza. Pero también, lo que unos tenemos para nuestra alimentación y lo que les falta a tantos y tantas. Sabemos que tu generosidad para con nosotros y nosotras es en orden a que seamos generosos y generosas con los demás. Por eso, hoy, con estos frutos, te ofrecemos nuestro compromiso de compartir, exigencia y síntoma que vivió tu primera Iglesia, la nacida de la Resurrección y el envío de tu Espíritu, a la cual nosotros y nosotras nos queremos parecer.

PRESENTACIÓN DE UN VASO DE ACEITE

(Esta ofrenda la debe realizar uno de los miembros del equipo de Pastoral Sanitaria o, en su defecto, alguien que cuide en su familia de un enfermo o enferma, un anciano o anciana o un minusválido o minusválida.)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Yo te traigo, por mi parte, este vaso de aceite. Y va con él, no solo mi compromiso sino también el de todos y cada uno y todas y cada una de los miembros de la comunidad, de que nuestro testimonio de la Resurrección de tu Hijo lo hemos de realizar a través de la palabra y también de nuestra solidaridad para con todas las personas y, de forma especial, para con los más necesitados y necesitadas. Señor, queremos ser bálsamo que palíe los dolores de todas las personas y medicina que les cure de todos sus males.

PRESENTACIÓN DEL ÚLTIMO RECUPERADO DE UNA OPERACIÓN O UNA ENFERMEDAD

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Aquí me tienes, Señor, porque Tú lo has querido así y has iluminado a un buen número de hombres y mujeres que me han atendido y curado. Te doy gracias por la salud recuperada, pero también quiero ofrecértela, y lo quiero hacer en nombre de todos y de todas cuantos formamos esta comunidad, comprometiéndonos a ser testigos de la vida que Tú nos regalas. Danos fuerzas para luchar siempre a favor de la vida y en contra de toda enfermedad, de todo mal, de toda injusticia y de toda expresión de muerte.

Oración de los fieles – Domingo de Resurrección

Hoy es un día de fiesta. El desconcierto que nos produjo tu pasión y muerte recobra un sentido nuevo ante el misterio de tu resurrección. Nuestra oración en este momento es:

RESUCÍTANOS CONTIGO, SEÑOR.

1. – Por el Papa Francisco, obispos, sacerdotes y diáconos para que sigan siendo constantes en la alegría de la predicación de Cristo resucitado. OREMOS

2. – Por los que dirigen las naciones para que sus esfuerzos vayan a favor de la construcción de tu Reino. OREMOS

3. – Por los judíos que celebraron la pascua como Jesús pero que aún no han entendido la resurrección. OREMOS

4. – Por los que vacilan en su fe, para que la celebración de estos misterios les ilumine y redescubran el camino. OREMOS

5. – Por los desamparados y los que viven en la necesidad para que encuentren en nosotros una mano que les atienda. OREMOS

6. – Por los que celebramos la alegría de tu resurrección, para que nuestra vida refleje lo que hoy hemos visto. OREMOS

Señor, que la visión del sepulcro vacío remueva nuestro interior y lo dirija hacia la alegría de la resurrección. Y que esta alegría inunde cada una de los días de nuestra vida.

Por Jesucristo Nuestro Señor

Amen.


Con una gran fe en el Resucitado elevamos al Padre nuestras oraciones.

DANOS SEÑOR UN CORAZÓN NUEVO.

1.- Jesús salió al encuentro y les dijo: ¡Alegraos!

Para que la Iglesia, nos enseñe que la verdadera alegría no está en el tener, en el triunfar, en el aplauso, en el sobresalir… sino en amar y servir. OREMOS

2.- Estando en el Cenáculo con las puertas cerradas, Jesús aparece en medio de ellos y les dice: “La paz sea con vosotros”

Para que el Señor nos ayude a quitarnos los miedos, los apegos, las comodidades, el lujo,… que nos atan y nos quitan la paz, y nos ayude a vivir cerca de los necesitados. OREMOS

3.- Jesús aparece en medio de sus discípulos y les hace contemplar sus llagas.

Para que Cristo nos dé la gracia de reconocernos pobres, pecadores, necesitados de su perdón y nos dé la valentía de mirar sin miedo esas llagas que nos salvaron. OREMOS

4.- Iban de camino, Jesús se hace el encontradizo y les acompaña.

Pedimos a Jesucristo que nos acompañe en este camino de la vida lleno de decepciones, de desesperanzas, de tropiezos… para que nos ayude a superarlos. OREMOS

5.- Ven a lo lejos brasas y asándose un pescado. Pedro dice: “Es el Señor”

Para que reconozcamos en todas nuestras Eucaristías a Cristo, Señor de nuestra vida, y nos comprometamos a seguirle en el servicio y en la entrega. OREMOS

Oh Padre, que la resurrección de Cristo nos haga hombres nuevos capaces de llevar su mensaje a todos los hombres.

Por Jesucristo nuestro Señor.

Amén.

Comentario al evangelio – Martes Santo

      Lo primero que escucho en el Evangelio de hoy es esa voz que se oye a veces tanto entre los niños: “Yo no he sido”. Los discípulos de Jesús reaccionan como niños ante la afirmación de Jesús de que “uno de vosotros me va a entregar”. Todos querían quedar bien, quedar como niños buenos que no habían roto un plato en su vida. 

      Pero la realidad no es siempre como nos gusta que sea. ¿Quién no ha roto un plato o muchos platos en su vida? ¿Quién puede decir que es puro y bueno y que todas sus obras son rectas y que nunca ha obrado por egoísmo y que sus intenciones son siempre buenas? Podríamos empezar a echar una mirada a los mismos Evangelios y al comportamiento de los discípulos en ellos. ¿Habían sido siempre fieles? ¿Estaban claras las razones por las que seguían a Jesús? Oí decir a un sacerdote que Pedro se chuleaba mucho de haberlo dejado todo para seguir a Jesús pero que en realidad quizá no había dejado más que unas redes mil veces remendadas y una barca que hacía agua por todas partes. Quizá habían seguido a Jesús pensando que, cuando hablaba del Reino de Dios, se refería a que iba a echar a los romanos y a instaurar un reino terrenal donde ellos podrían ser los ministros y, por qué no, se iban a poder aprovechar de los súbditos del reino como los jefes y capitostes de entonces y de casi siempre se han aprovechado de sus súbditos. 

      Y de los apóstoles podemos venir a nosotros. ¿Somos puros y buenos? ¿No tenemos nada de que avergonzarnos? ¿Lo hemos hecho todo bien? Y aunque hayamos hecho cosas buenas, ¿no ha habido en nuestro corazón alguna intención espúrea que haya manchado la obra buena?  

      Vamos a ser realistas. Por pura honestidad no podemos decir eso de “yo no he sido”. Al final, ¿cuál es la diferencia entre el mayor traidor y nosotros? La diferencia puede ser de cantidad pero no de calidad. Nos ayudaría a ser mejores comenzar reconociendo nuestras propias limitaciones y miserias. No somos diferentes de aquellos a los que apostrofamos como malos. Todos estamos necesitados de misericordia, perdón y comprensión. Judas no es peor que nosotros. Y echándole la culpa a él, no nos liberamos de la nuestra. Nos conviene un poco más de humildad, de andar en verdad, como decía santa Teresa de Jesús, para poder acoger en nuestro corazón el misterio del amor de Dios manifestado en Cristo, en su muerte y resurrección que vamos a recordar y celebrar una vez más en estos días. 

Fernando Torres, cmf

Meditación – Martes Santo

Hoy es Martes Santo.

La lectura de hoy es del evangelio de Juan (Jn 13, 21-33.36-38):

En aquel tiempo, estando Jesús sentado a la mesa con sus discípulos, se turbó en su interior y declaró: «En verdad, en verdad os digo que uno de vosotros me entregará». Los discípulos se miraban unos a otros, sin saber de quién hablaba. Uno de sus discípulos, el que Jesús amaba, estaba a la mesa al lado de Jesús. Simón Pedro le hace una seña y le dice: «Pregúntale de quién está hablando». Él, recostándose sobre el pecho de Jesús, le dice: «Señor, ¿quién es?». Le responde Jesús: «Es aquel a quien dé el bocado que voy a mojar». Y, mojando el bocado, le toma y se lo da a Judas, hijo de Simón Iscariote. Y entonces, tras el bocado, entró en él Satanás. Jesús le dice: «Lo que vas a hacer, hazlo pronto». Pero ninguno de los comensales entendió por qué se lo decía. Como Judas tenía la bolsa, algunos pensaban que Jesús quería decirle: «Compra lo que nos hace falta para la fiesta», o que diera algo a los pobres. En cuanto tomó Judas el bocado, salió. Era de noche.

Cuando salió, dice Jesús: «Ahora ha sido glorificado el Hijo del hombre y Dios ha sido glorificado en Él. Si Dios ha sido glorificado en Él, Dios también le glorificará en sí mismo y le glorificará pronto. Hijos míos, ya poco tiempo voy a estar con vosotros. Vosotros me buscaréis, y, lo mismo que les dije a los judíos, que adonde yo voy, vosotros no podéis venir, os digo también ahora a vosotros». Simón Pedro le dice: «Señor, ¿a dónde vas?». Jesús le respondió: «Adonde yo voy no puedes seguirme ahora; me seguirás más tarde». Pedro le dice: «¿Por qué no puedo seguirte ahora? Yo daré mi vida por ti». Le responde Jesús: «¿Que darás tu vida por mí? En verdad, en verdad te digo: no cantará el gallo antes que tú me hayas negado tres veces».

Hoy contemplamos a Jesús en la oscuridad de los días de la pasión, oscuridad que concluirá cuando exclame: «Todo se ha cumplido» (Jn 19,30); a partir de ese momento se encenderá la luz de Pascua. En la noche luminosa de Pascua —en contraposición con la noche oscura de la víspera de su muerte— se harán realidad las palabras de Jesús: «Ahora el Hijo del hombre es glorificado, y Dios es glorificado en Él» (Jn 13,31). Puede decirse que cada paso de Jesús es un paso de muerte a Vida y tiene un carácter pascual, manifestado en una actitud de obediencia total al Padre: «Aquí estoy para hacer tu voluntad» (Heb 10,9), actitud que queda corroborada con palabras, gestos y obras que abren el camino de su glorificación como Hijo de Dios.

Contemplamos también la figura de Judas, el apóstol traidor. Judas mira de disimular la mala intención que guarda en su corazón; asimismo, procura encubrir con hipocresía la avaricia que le domina y le ciega, a pesar de tener tan cerca al que es la Luz del mundo. Pese a estar rodeado de Luz y de desprendimiento ejemplar, para Judas «era de noche» (Jn 13,30): treinta monedas de plata, “el excremento del diablo” —como califica Papini al dinero— lo deslumbraron y amordazaron. Preso de avaricia, Judas traicionó y vendió a Jesús, el más preciado de los hombres, el único que puede enriquecernos. Pero Judas experimentó también la desesperación, ya que el dinero no lo es todo y puede llegar a esclavizar.

Finalmente, consideramos a Pedro atenta y devotamente. Todo en él es buena voluntad, amor, generosidad, naturalidad, nobleza… Es el contrapunto de Judas. Es cierto que negó a Jesús, pero no lo hizo por mala intención, sino por cobardía y debilidad humana. «Lo negó por tercera vez, y mirándolo Jesucristo, inmediatamente lloró, y lloró amargamente» (San Ambrosio). Pedro se arrepintió sinceramente y manifestó su dolor lleno de amor. Por eso, Jesús lo reafirmó en la vocación y en la misión que le había preparado.

+ Rev. D. Lluís ROQUÉ i Roqué

Liturgia – Martes Santo

MARTES SANTO, feria

Misa de la feria (morado)

Misal: Antífonas y oraciones propias. Prefacio II de la Pasión del Señor

Leccionario: Vol. II

  • Is 49, 1-6. Te hago luz de las naciones, para que mi salvación alcance hasta el confín de la tierra.
  • Sal 70. Mi boca contará tu salvación, Señor.
  • Jn 13, 21-33. 36-38. Uno de vosotros me va a entregar… No cantará el gallo antes de que me hayas negado tres veces.

Antífona de entrada           Cf. Sal 26, 12
No me entregues, Señor, a la saña de mis adversarios, porque se levantan contra mí testigos falsos, que respiran violencia.

Monición de entrada y acto penitencial
Seguimos avanzando en esta recta final del camino a la Pascua, y nuevamente nos reunimos para escuchar la Palabra de Dios y comulgar el Cuerpo y la Sangre de Cristo. Pidámosle al Señor que no nos entregue a la saña de nuestros adversarios, porque se levantan contra nosotros testigos falsos, que respiran violencia.

• Tú, que fuiste traicionado por Judas y prendido en Getsemaní. Señor, ten piedad.
• Tú, que fuiste humillado, deshonrado y condenado a muerte. Cristo, ten piedad.
• Tú, que fuiste conducido al Clavario y clavado en la cruz. Señor, ten piedad.

Oración colecta
DIOS todopoderoso y eterno,
concédenos participar de tal modo
en las celebraciones de la pasión del Señor,
que merezcamos tu perdón.
Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración de los fieles
Antes de compartir el memorial de la muerte y resurrección de Jesús, reconozcamos nuestras limitaciones y necesidades, y pidamos a Dios que nos escuche y bendiga al pueblo que redimió con la Sangre de Jesús.

1.- Para que la Iglesia siempre se acoja a Jesús, en Él se vea libre de sus enemigos y encuentre en su cruz y resurrección su refugio y salvación. Roguemos al Señor.

2.- Para que Jesús, llame a muchos a ser sus testigos en la vida sacerdotal y consagrada, y les dé su gracia para dar frutos de santidad y buenas obras. Roguemos al Señor.

3.- Para que los que trabajan social o apostólicamente a favor de los más pobres, no cesen en su empeño por transformar la sociedad. Roguemos al Señor.

4.- Para los que han traicionado su fe y sus principios, arrastrados por la seducción del pecado y la indiferencia, contemplando a Cristo que dio su vida por ellos, vuelvan a Él y le invoquen como Dios y salvador. Roguemos al Señor.

5.- Para que como Jesús demos nuestra vida por nuestros hermanos y, cargando con las cruces de cada día con paciencia y humildad, busquemos el Reino de Dios y su justicia. Roguemos al Señor.

Dios y Padre nuestro, que has glorificado a tu Hijo Jesucristo, que por nosotros padeció los tormentos de la cruz; escucha nuestras plegarias y concede a tu Iglesia, que se dispone a celebrar el memorial de la Pascua, participar en los frutos de su pasión gloriosa. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
MIRA, Señor, con bondad
las ofrendas de esta familia tuya
a la que haces partícipe de tus dones santos,
y concédele llegar a poseerlos plenamente.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio II de la Pasión del Señor

Antífona de comunión          Cf. Rom 8, 32
Dios no se reservó a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros.

Oración después de la comunión
SACIADOS con el don de la salvación,
invocamos, Señor, tu misericordia,
para que este sacramento,
con el que quisiste que fuésemos alimentados en nuestra vida temporal,
nos haga participar de la vida eterna.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Oración sobre el pueblo
QUE tu misericordia, oh, Dios,
limpie al pueblo fiel
del engaño del viejo pecado
y le haga capaz de la novedad de una vida santa.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Santoral 30 de marzo

SAN RÉGULO, Obispo de Senlis (c. 250 d.C)

San Régulo es el patrono de la ciudad y diócesis de Senlis, de donde se dice que fue el primer obispo. Probablemente vivió en el siglo III, ya que se habla de él como contemporáneo de otros santos que se sabe florecieron en esa época. La catedral de Senlis fue quemada y con ella desaparecieron todos sus archivos, incluyendo los antiguos registros de los primeros obispos. Según algunos relatos apócrifos, San Régulo fue convertido por San Juan Evangelista y acompañó a San Dionisio Areopagita a Francia, donde, como obispo de Arles, gobernó a los fieles de la colonia cristiana fundada por San Trófimo. Fue después a París en busca de las reliquias de los mártires San Dionisio, San Rústico y San Eleuterio; después emprendió la conversión del pueblo de Senlis. Posiblemente hubo dos obispos con el nombre de Régulo, uno de Arles y el otro de Senlis; y sus historias han sido confundidas; pero en cualquier caso, la relación con San Juan Evangelista es ciertamente una ficción.

Ver el Acta Sanctorum, marzo, vol. III, BH, nn. 7106-7109; Ducheme, Fastes Episcopaux,vol. III, pp.117 y 147.

Alan Butler

Laudes – Martes Santo

LAUDES

MARTES SANTO

INVOCACIÓN INICIAL

V/. Señor, ábreme los labios.
R/. Y mi boca proclamará tu alabanza

INVITATORIO

Se reza el invitatorio cuando laudes es la primera oración del día.

Ant. Venid, adoremos a Cristo, el Señor, que por nosotros fue tentado y por nosotros murió.

SALMO 66: QUE TODOS LOS PUEBLOS ALABEN AL SEÑOR

El Señor tenga piedad y nos bendiga,
ilumine su rostro sobre nosotros;
conozca la tierra tus caminos,
todos los pueblos tu salvación.

Oh Dios, que te alaben los pueblos,
que todos los pueblos te alaben.

Que canten de alegría las naciones,
porque riges el mundo con justicia,
riges los pueblos con rectitud
y gobiernas las naciones de la tierra.

Oh Dios, que te alaben los pueblos,
que todos los pueblos te alaben.

La tierra ha dado su fruto,
nos bendice el Señor, nuestro Dios.
Que Dios nos bendiga; que le teman
hasta los confines de la tierra.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

HIMNO

Jesús de María,
Cordero santo,
pues miro vuestra sangre,
mirad mi llanto.

¿Cómo estáis de esta suerte,
decid Cordero casto,
pues, naciendo tan limpio,
de sangre estáis manchado?
La piel divina os quitan
las sacrílegas manos,
no digo de los hombres,
pues fueron mis pecados.

Bien sé, Pastor divino,
que estáis subido en alto,
para llamar con silbos
tan perdido ganado.
Ya os oigo, Pastor mío,
ya voy a vuestro pasto,
pues como vos os dais
ningún pastor se ha dado.

¡Ay de los que se visten
de sedas y brocados,
estando vos desnudo,
sólo de sangre armado!
¡Ay de aquellos que manchan
con violencia sus manos,
los que llenan su boca
con injurias y agravios!

Nadie tendrá disculpa
diciendo que cerrado
halló jamás el cielo,
si el cielo va buscando.
Pues vos, con tantas puertas
en pies, mano y costado,
estáis de puro abierto
casi descuartizado.

¡Ay si los clavos vuestros
llegaran a mí tanto
que clavaran al vuestro
mi corazón ingrato!
¡Ay si vuestra corona,
al menos por un rato,
pasara a mi cabeza
y os diera algún descanso! Amén.

SALMO 42: DESEO DEL TEMPLO

Ant. Defiende mi causa, Señor, sálvame del hombre traidor y malvado.

Hazme justicia, oh Dios, defiende mi causa
contra gente sin piedad,
sálvame del hombre traidor y malvado.

Tú eres mi Dios y protector,
¿por qué me rechazas?
¿por qué voy andando sombrío,
hostigado por mi enemigo?

Envía tu luz y tu verdad:
que ellas me guíen
y me conduzcan hasta tu monte santo,
hasta tu morada.

Que yo me acerque al altar de Dios,
al Dios de mi alegría;
que te dé gracias al son de la cítara,
Dios, Dios mío.

¿Por qué te acongojas, alma mía,
por qué te me turbas?
Espera en Dios, que volverás a alabarlo:
«Salud de mi rostro, Dios mío.»

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Defiende mi causa, Señor, sálvame del hombre traidor y malvado.

CÁNTICO de ISAÍAS: ANGUSTIAS DE UN MORIBUNDO Y ALEGRÍA DE LA CURACIÓN

Ant. Te encargaste de defender mi causa y de salvar mi vida, Señor, Dios mío.

Yo pensé: «En medio de mis días
tengo que marchar hacia las puertas del abismo;
me privan del resto de mis años.»

Yo pensé: «Ya no veré más al Señor
en la tierra de los vivos,
ya no miraré a los hombres
entre los habitantes del mundo.

Levantan y enrollas mi vida
como una tienda de pastores.
Como un tejedor, devanaba yo mi vida,
y me cortan la trama.»

Día y noche me estás acabando,
sollozo hasta el amanecer.
Me quiebras los huesos como un león,
día y noche me estás acabando.

Estoy piando como una golondrina,
gimo como una paloma.
Mis ojos mirando al cielo se consumen:
¡Señor, que me origen, sal fiador por mí!

Me has curado, me has hecho revivir,
la amargura se me volvió paz
cuando detuviste mi alma ante la tumba vacía
y volviste la espalda a todos mis pecados.

El abismo no te da gracias,
ni la muerte te alaba,
ni esperan en tu fidelidad
los que bajan a la fosa.

Los vivos, los visos son quienes te alaban:
como yo ahora.
El padre enseña a sus hijos tu fidelidad.

Sálvame, Señor, y tocaremos nuestras arpas
todos nuestros días en la casa del Señor.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Te encargaste de defender mi causa y de salvar mi vida, Señor, Dios mío.

SALMO 64: SOLEMNE ACCIÓN DE GRACIAS

Ant. Mi siervo justificará a muchos, porque cargó con los crímenes de ellos.

Oh Dios, tú mereces un himno en Sión,
y a ti se te cumplen los votos,
porque tú escuchas las súplicas.

A ti acude todo mortal
a causa de sus culpas;
nuestros delitos nos abruman,
pero tú los perdonas.

Dichoso el que tú eliges y acercas
para que viva en tus atrios:
que nos saciemos de los bienes de tu casa,
de los dones sagrados de tu templo.

Con portentos de justicia nos respondes,
Dios, salvador nuestro;
tú, esperanza del confín de la tierra
y del océano remoto;

tú que afianzas los montes con tu fuerza,
ceñido de poder;
tú que reprimes el estruendo del mar,
el estruendo de las olas
y el tumulto de los pueblos.

Los habitantes del extremo del orbe
se sobrecogen ante tus signos,
y a las puertas de la aurora y del ocaso
las llenas de júbilo.

Tú cuidas de la tierra, la riegas
y la enriqueces sin medida;
la acequia de Dios va llena de agua,
preparas los trigales;

riegas los surcos, igualas los terrones,
tu llovizna los deja mullidos,
bendices sus brotes;
coronas el año con tus bienes,
tus carriles rezuman abundancia;

rezuman los pastos del páramo,
y las colinas se orlan de alegría;
las praderas se cubren de rebaños,
y los valles se visten de mieses,
que aclaman y cantan.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Mi siervo justificará a muchos, porque cargó con los crímenes de ellos.

LECTURA: Za 12, 10-11a

Derramaré sobre la dinastía de David y sobre los habitantes de Jerusalén un espíritu de gracia y de clemencia. Me mirarán a mí, a quien traspasaron, harán llanto como llanto por el hijo único, y llorarán como se llora al primogénito. Aquel día será grande el luto de Jerusalén.

RESPONSORIO BREVE

R/ Nos has comprado, Señor, con tu sangre.
V/ Nos has comprado, Señor, con tu sangre.

R/ De toda raza, lengua, pueblo y nación.
V/ Con tu sangre.

R/ Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
V/ Nos has comprado, Señor, con tu sangre.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Glorifícame, Padre, con la gloria que yo tenía cerca de ti, antes que el mundo existiese.

Benedictus. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR. Lc 1, 68-79

Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo,
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por la boca de sus santos profetas.

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
realizando la misericordia
que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abrahán.

Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.

Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tinieblas
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Glorifícame, Padre, con la gloria que yo tenía cerca de ti, antes que el mundo existiese.

PRECES

Acudamos a Cristo, nuestro Salvador, que nos redimió con su muerte y resurrección y supliquémosle, diciendo:

Señor, ten piedad de nosotros.

Tú que subiste a Jerusalén para sufrir la pasión y entrar así en la gloria,
— conduce a tu Iglesia a la Pascua eterna.

Tú que exaltado en la cruz quisiste ser atravesado por la lanza del soldado,
— sana nuestras heridas.

Tú que convertiste el madero de la cruz en árbol de vida,
— haz que los renacidos en el bautismo gocen de la abundancia de los frutos de este árbol.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Tú que clavado en la cruz perdonaste al ladrón arrepentido,
— perdónanos también a nosotros, pecadores.

Porque deseamos que la luz de Cristo alumbre a todos los hombres, pidamos al Padre que su reino llegue a nosotros:
Padre nuestro…

ORACION

Dios todopoderoso y eterno, concédenos participar tan vivamente en las celebraciones de la pasión del Señor, que alcancemos tu perdón. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

Amén.

CONCLUSIÓN

V/. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R/. Amén.

Vísperas – Lunes Santo

VÍSPERAS

LUNES SANTO

INVOCACIÓN INICIAL

V/. Dios mío, ven en mi auxilio
R/. Señor, date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

HIMNO

¡Oh cruz fiel, árbol único en nobleza!
Jamás el bosque dio mejor tributo
en hoja, en flor y en fruto.
¡Dulces clavos! ¡Dulce árbol donde la Vida empieza
con un peso tan dulce en su corteza!

Cantemos la nobleza de esta guerra,
el triunfo de la sangre y del madero;
y un Redentor, que en trance de Cordero,
sacrificado en cruz, salvó la tierra.

Dolido mi Señor por el fracaso
de Adán, que mordió muerte en la manzana,
otro árbol señaló, de flor humana,
que reparase el daño paso a paso.

Y así dijo el Señor: «¡Vuelva la Vida,
y que el Amor redima la condena!»
La gracia está en el fondo de la pena,
y la salud naciendo de la herida.

¡Oh plenitud del tiempo consumado!
Del seno de Dios Padre en que vivía,
ved la palabra entrando por María
en el misterio mismo del pecado.

¿Quién vio en más estrechez gloria más plena,
y a Dios como el menor de los humanos?
Llorando en el pesebre, pies y manos
le faja una doncella nazarena.

En plenitud de vida y de sendero,
dio el paso hacia la muerte porque él quiso.
Mirad de par en par el paraíso
abierto por la fuerza de un Cordero.

Al Dios de los designios de la historia,
que es Padre, Hijo y Espíritu, alabanza;
al que en la cruz devuelve la esperanza
de toda salvación, honor y gloria. Amén.

SALMO 44: LAS NUPCIAS DEL REY

Ant. Sin figura, sin belleza, lo vimos sin aspecto atrayente.

Me brota del corazón un poema bello,
recito mis versos a un rey;
mi lengua es ágil pluma de escribano.

Eres el más bello de los hombres,
en tus labios se derrama la gracia,
el Señor te bendice eternamente.

Cíñete al flanco la espada, valiente:
es tu gala y tu orgullo;
cabalga victorioso por la verdad y la justicia,
tu diestra te enseñe a realizar proezas.
Tus flechas son agudas, los pueblos se te rinden,
se acobardan los enemigos del rey.

Tu trono, oh Dios, permanece para siempre,
cetro de rectitud es tu centro real;
has amado la justicia y odiado la impiedad:
por eso el Señor, tu Dios, te ha ungido
con aceite de júbilo
entre todos tus compañeros.

A mirra, áloe y acacia huelen tus vestidos,
desde los palacios de marfiles te deleitan las arpas.
Hijas de reyes salen a tu encuentro,
de pie a tu derecha está la reina,
enjoyada con oro de Ofir.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Sin figura, sin belleza, lo vimos sin aspecto atrayente.

SALMO 44:

Ant. Le daré una multitud como parte, porque expuso su vida a la muerte.

Escucha, hija, mira: inclina tu oído,
olvida tu pueblo y la casa paterna;
prendado está el rey de tu belleza:
póstrate ante él, que él es tu señor.
La ciudad de Tiro viene con regalos,
los pueblos más ricos buscan tu favor.

Ya entra la princesa, bellísima,
vestida de perlas y brocado;
la llevan ante el rey, con séquito de vírgenes,
la siguen sus compañeras:
la traen entre alegría y algazara,
van entrando en el palacio real.

«A cambio de tus padres, tendrás hijos,
que nombrarás príncipes por toda la tierra.»

Quiero hacer memorable tu nombre
por generaciones y generaciones,
y los pueblos te alabarán
por los siglos de los siglos.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Le daré una multitud como parte, porque expuso su vida a la muerte.

CÁNTICO de EFESIOS: EL DIOS SALVADOR

Ant. Dios nos ha concedido generosamente su gracia en su querido Hijo; por este Hijo, por su sangre, hemos recibido la redención.

Bendito sea Dios,
Padre de nuestro Señor Jesucristo,
que nos ha bendecido en la persona de Cristo
con toda clase de bienes espirituales y celestiales.

Él nos eligió en la persona de Cristo,
antes de crear el mundo,
para que fuésemos santos
e irreprochables ante Él por el amor.

Él nos ha destinado en la persona de Cristo
por pura iniciativa suya,
a ser sus hijos,
para que la gloria de su gracia,
que tan generosamente nos ha concedido
en su querido Hijo,
redunde en alabanza suya.

Por este Hijo, por su sangre,
hemos recibido la redención,
el perdón de los pecados.
El tesoro de su gracia, sabiduría y prudencia
ha sido un derroche para con nosotros,
dándonos a conocer el misterio de su voluntad.

Éste es el plan
que había proyectado realizar por Cristo
cuando llegase el momento culminante:
recapitular en Cristo todas las cosas
del cielo y de la tierra.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Dios nos ha concedido generosamente su gracia en su querido Hijo; por este Hijo, por su sangre, hemos recibido la redención.

LECTURA: Rom 5, 8-9

La prueba de que Dios nos ama es que Cristo, siendo nosotros todavía pecadores, murió por nosotros. ¡Con cuánta más razón, justificados ahora por su sangre, seremos por él salvos del castigo!

RESPONSORIO BREVE

R/ Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
V/ Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.

R/ Porque con tu cruz has redimido al mundo.
V/ Y te bendecimos.

R/ Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
V/ Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Lo mismo que Moisés elevó la serpiente en el desierto, así tiene que ser elevado el Hijo del hombre, para que todo el que cree en él tenga vida eterna.

Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Lo mismo que Moisés elevó la serpiente en el desierto, así tiene que ser elevado el Hijo del hombre, para que todo el que cree en él tenga vida eterna.

PRECES

Atiende al Salvador de los hombres, que, muriendo, destruyó nuestra muerte y, resucitando, restauró la vida, y digámosle humildemente:

Santifica, Señor, al pueblo que redimiste con tu sangre.

Redentor nuestro, concédenos que por la penitencia nos unamos más plenamente a tu pasión,
— para que consigamos la gloria de la resurrección.

Concédenos la protección de tu Madre, consuelo de los afligidos,
— para que podamos confortar a los que están atribulados, mediante el consuelo con que tú nos confortas.

Haz que tus fieles participen en tu pasión mediante los sufrimientos de su vida,
—para que se manifiesten en ellos los frutos de tu salvación.

Tú que te humillaste, haciéndote obediente hasta la muerte, y una muerte de cruz,
—enseña a tus fieles a ser obedientes y a tener paciencia.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Haz que los difuntos sean transformados a semejanza de tu cuerpo glorioso,
— y a nosotros danos un día parte en su felicidad.

Fieles a la recomendación del Salvador, nos atrevemos a decir:
Padre nuestro…

ORACION

Dios todopoderoso, mira la fragilidad de nuestra naturaleza, y levanta nuestra débil esperanza con la fuerza de la pasión de tu Hijo. Él que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

Amén.

CONCLUSIÓN

V/. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R/. Amén.

Lectio Divina – Lunes Santo

1.- Oración introductoria.

Señor, al acercarme hoy a este texto tan bonito, no me siento ni con ganas de pedirte nada. Por eso acudo al gran San Agustín que dice:»Toda alma que quiera ser fiel, únase a María para ungir con perfume precioso los pies del Señor… Unja los pies de Jesús: siga las huellas del Señor llevando una vida digna. Seque los pies con los cabellos: si tienes cosas superfluas, dalas a los pobres, y habrás enjugado los pies del Señor»». Hoy me uno plenamente a esta oración.

2.- Lectura reposada del Evangelio Juan 12, 1-11

Seis días antes de la Pascua, Jesús se fue a Betania, donde estaba Lázaro, a quien Jesús había resucitado de entre los muertos. Le dieron allí una cena. Marta servía y Lázaro era uno de los que estaban con él a la mesa. Entonces María, tomando una libra de perfume de nardo puro, muy caro, ungió los pies de Jesús y los secó con sus cabellos. Y la casa se llenó del olor del perfume. Dice Judas Iscariote, uno de los discípulos, el que lo había de entregar: «¿Por qué no se ha vendido este perfume por trescientos denarios y se ha dado a los pobres?» Pero no decía esto porque le preocuparan los pobres, sino porque era ladrón, y como tenía la bolsa, se llevaba lo que echaban en ella. Jesús dijo: «Déjala, que lo guarde para el día de mi sepultura. Porque pobres siempre tendréis con vosotros; pero a mí no siempre tendréis». Gran número de judíos supieron que Jesús estaba allí y fueron, no sólo por Jesús, sino también por ver a Lázaro, a quien había resucitado de entre los muertos. Los sumos sacerdotes decidieron dar muerte también a Lázaro, porque a causa de él muchos judíos se les iban y creían en Jesús.

3.- Qué dice el texto.

Meditación-Reflexión

Un hombre y una mujer. Un hombre cuyo nombre es Judas. Una mujer cuyo nombre en María. Judas, agarrando fuerte la bolsa del dinero, es símbolo de codicia, de mezquindad, de tacañería. María, con su frasco lleno del mejor perfume y rompiéndolo delante del Señor, es el símbolo de la generosidad, del derroche, de la sin-medida. A Judas le importaba el dinero y no los pobres. A María sólo le interesaba demostrarle al Señor todo el inmenso amor que le tenía.  Un amor que no se puede contar, ni pesar, ni medir. Por eso no cabe derramar el perfume a cuentagotas sino derramarlo del todo. Jesús da la razón a la mujer y asocia ese perfume a su sepultura.

María de Betania siempre será “la mujer del perfume”. Ella entra sin hacer ruido. Lo que le interesa es “ungir”, “besar” “secar” los pies de Jesús.  Lo que acaba de hacer esta mujer es una bonita parábola del amor. “Jesús entendía la vida de forma que podía incluir el encanto del cabello femenino que acaricia sus pies” (J.Mª Castillo). Y, desde entonces, la gran casa del mundo se llenó de aquel perfume. Con Jesús no caben los amores a medias, los amores mezquinos, los amores interesados. Con Jesús sólo cabe una medida para el amor: el de amar sin medida.  Notemos un detalle: esta visita a Betania se realiza antes de la pasión. Jesús es muy humano. Sabe todo lo que le espera: días de dolor, de sufrimiento, de amargura. Y necesita preparar su alma compartiendo su amor con los amigos que le quieren de verdad.  

Palabra del Papa

Al acto de María se contraponen la actitud y las palabras de Judas, quien, bajo el pretexto de la ayuda a los pobres oculta el egoísmo y la falsedad del hombre cerrado en sí mismo, encadenado por la avidez de la posesión, que no se deja envolver por el buen perfume del amor divino. Judas calcula allí donde no se puede calcular, entra con ánimo mezquino en el espacio reservado al amor, al don, a la entrega total. Y Jesús, que hasta aquel momento había permanecido en silencio, interviene a favor del gesto de María: «Déjala, que lo guarde para el día de mi sepultura». Jesús comprende que María ha intuido el amor de Dios e indica que ya se acerca su «hora», la «hora» en la que el Amor hallará su expresión suprema en el madero de la cruz: el Hijo de Dios se entrega a sí mismo para que el hombre tenga vida, desciende a los abismos de la muerte para llevar al hombre a las alturas de Dios, no teme humillarse «haciéndose obediente hasta la muerte y una muerte de cruz».  (Homilía de Benedicto XVI, 29 de marzo de 2010).

4.- Qué me dice hoy a mí este texto. (Guardo silencio)

5.-Propósito. En este día no seré ruin, mezquino. Seré generoso en el amor a Dios y a mis hermanos.

6.- Dios me ha hablado hoy a mí a través de su Palabra y ahora yo le respondo con mi oración.

Señor, te doy gracias por esta mujer valiente, agradecida, de un gran corazón. Y en ella quiero ver a tantas mujeres anónimas que saben derrochar amor y ternura en el mundo. Un mundo cada vez más violento, más inhumano, más frío, más distante. Este mundo, Señor, necesita “humanizarse”. Y para ello es insustituible la presencia femenina.  

ORACIÓN EN TIEMPO DE LA PANDEMIA

Señor Resucitado: Mora en cada uno de nuestros corazones, en cada enfermo del hospital, en todo el personal médico, en los sacerdotes, religiosos y religiosas dedicados a la pastoral de la salud,  en los gobernantes de las naciones y líderes cívicos, en la familia que está en casa, en nuestros abuelos, en la gente encarcelada, afligida, oprimida y maltratada, en personas que hoy no tienen un pan para comer, en aquellos que han perdido un ser querido a causa del coronavirus u otra enfermedad. Que Cristo Resucitado nos traiga esperanza, nos fortalezca la fe, nos llene de amor y unidad, y nos conceda su paz. Amén