Vísperas – Martes dentro de la Octava de Pascua

VÍSPERAS

MARTES DENTRO DE LA OCTAVA DE PASCUA

INVOCACIÓN INICIAL

V/. Dios mío, ven en mi auxilio
R/. Señor, date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. 
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

HIMNO

Quédate con nosotros;
la noche está cayendo.

¿Cómo te encontraremos
al declinar el día,
si tu camino no es nuestro camino?
Detente con nosotros;
la mesa está servida,
caliente el pan y envejecido el vino.

¿Cómo sabremos que eres
un hombre entre los hombres,
si no compartes nuestra mesa humilde?
Repártenos tu cuerpo,
y el gozo irá alejando
la oscuridad que pesa sobre el hombre.

Vimos romper el día
sobre tu hermoso rostro,
y al sol abrirse paso por tu frente.
Que el viento de la noche
no apague el fuego vivo
que nos dejó tu paso en la mañana.

Arroja en nuestras manos,
tendidas en tu busca,
las ascuas encendidas del Espíritu;
y limpia, en lo más hondo
del corazón del hombre,
tu imagen empañada por la culpa. Amén.

SALMO 109: EL MESÍAS, REY Y SACERDOTE

Ant. María Magdalena y la otra María fueron a ver el sepulcro. Aleluya.

Oráculo del Señor a mi Señor:
«Siéntate a mi derecha,
y haré de tus enemigos
estrado de tus pies.»
Desde Sión extenderá el Señor
el poder de tu cetro:
somete en la batalla a tus enemigos.

«Eres príncipe desde el día de tu nacimiento,
entre esplendores sagrados;
yo mismo te engendré, como rocío,
antes de la aurora.»

El Señor lo ha jurado y no se arrepiente:
«Tú eres sacerdote eterno,
según el rito de Melquisedec.»

El Señor a tu derecha, el día de su ira,
quebrantará a los reyes.
En su camino beberá del torrente,
por eso levantará la cabeza.

Señor, mis ojos están vueltos a ti,
en ti me refugio, no me dejes indefenso;
guárdame del lazo que me han tendido,
de la trampa de los malhechores.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. María Magdalena y la otra María fueron a ver el sepulcro. Aleluya.

SALMO 113A: ISRAEL LIBRADO DE EGIPTO: LAS MARAVILLAS DEL ÉXODO

Ant. Venid a ver el sitio donde yacía el Señor. Aleluya.

Cuando Israel salió de Egipto,
los hijos de Jacob de un pueblo balbuciente,
Judá fue su santuario,
Israel fue su dominio.

El mar, al verlos, huyó,
el Jordán se echó atrás;
los montes saltaron como carneros;
las colinas, como corderos.

¿Qué te pasa, mar, que huyes,
y a ti, Jordán, que te echas atrás?
¿Y a vosotros, montes, que saltáis como carneros;
colinas, que saltáis como corderos?

En presencia del Señor se estremece la tierra,
en presencia del Dios de Jacob;
que transforma las peñas en estanques,
el pedernal en manantiales de agua.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Venid a ver el sitio donde yacía el Señor. Aleluya.

CÁNTICO del APOCALIPSIS: LAS BODAS DEL CORDERO

Ant. Jesús dijo: «No tengáis miedo: id a comunicar a mis hermanos que vayan a Galilea; allí me veréis.» Aleluya.

Aleluya.
La salvación y la gloria y el poder son de nuestro Dios,
porque sus juicios son verdaderos y justos.
Aleluya.

Aleluya.
Alabad al Señor, sus siervos todos,
los que le teméis, pequeños y grandes.
Aleluya.

Aleluya.
Porque reina el Señor, nuestro Dios, dueño de todo,
alegrémonos y gocemos y démosle gracias
Aleluya.

Aleluya.
Llegó la boda del Cordero,
Su esposa se ha embellecido.
Aleluya.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Jesús dijo: «No tengáis miedo: id a comunicar a mis hermanos que vayan a Galilea; allí me veréis.» Aleluya.

LECTURA: 1P 2, 4-5

Acercándoos al Señor, la piedra viva desechada por los hombres, pero escogida y preciosa ante Dios, también vosotros, como piedras vivas, entráis en la construcción del templo del Espíritu, formando un sacerdocio sagrado, para ofrecer sacrificios espirituales que Dios acepta por Jesucristo.

En lugar del responsorio breve, se dice:

Antífona. Éste es el día en que actuó el Señor, sea nuestra alegría y nuestro gozo. Aleluya.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Mientras estaba llorando, vi a mi Señor. Aleluya.

Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Mientras estaba llorando, vi a mi Señor. Aleluya.

PRECES

Aclamemos alegres a Cristo, que después de ser sepultado en el seno de la tierra resucitó gloriosamente a vida nueva, y digámosle confiados:

Rey de la gloria, escúchanos.

Te rogamos, Señor, por los obispos, los presbíteros y los diáconos: que sirvan con celo a tu pueblo
— y lo conduzcan por los caminos del bien.

Te rogamos, Señor, por los que sirven a la Iglesia con el estudio de tu palabra:
— que escudriñen tu doctrina con pureza de corazón y deseo de adoctrinar a tu pueblo.

Te rogamos, Señor, por todos los fieles de la Iglesia: que combatan bien el combate de la fe,
— y, habiendo corrido hasta la meta, alcancen la corona merecida.

Tú que en la cruz clavaste y borraste el protocolo que nos condenaba,
— destruye también en nosotros toda clase de esclavitud y líbranos de toda tiniebla.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Tú que al bajar al lugar de los muertos abriste las puertas del abismo,
— recibe a nuestros hermanos difuntos en tu reino.

Con el gozo que nos da el saber que somos hijos de Dios, digamos con plena confianza:
Padre nuestro…

ORACION

Tú, Señor, que nos has salvado por el misterio pascual, continúa favoreciendo con dones celestes a tu pueblo, para que alcance la libertad verdadera y pueda gozar de la alegría del cielo, que ya ha empezado a gustar en la tierra. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

Amén.

CONCLUSIÓN

V/. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R/. Amén.

Lectio Divina – Martes dentro de la Octava de Pascua

1.- Oración introductoria.

En la oración de este día, quiero pedirte, Señor, que aprenda a buscarte donde realmente estás y no donde yo me imagino que puedes estar. María Magdalena fue a buscarte a un sepulcro y lo único que pedía era tu cadáver. Tenía un inmenso amor, pero poca fe en la Resurrección. Había quedado muy atada a tu presencia física y no quería soltarte. Dame a mí la gracia de buscarte donde tú estás: no en un sepulcro que huele a muerto sino en un jardín de amor, con fragancia de vida.

2.- Lectura sosegada del Evangelio Juan 20, 11-18

Estaba María junto al sepulcro fuera llorando. Y mientras lloraba se inclinó hacia el sepulcro, y ve dos ángeles de blanco, sentados donde había estado el cuerpo de Jesús, uno a la cabecera y otro a los pies. Drícenle ellos: «Mujer, ¿por qué lloras?» Ella les respondió: «Porque se han llevado a mi Señor, y no sé dónde le han puesto». Dicho esto, se volvió y vio a Jesús, de pie, pero no sabía que era Jesús. Le dice Jesús: «Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas?» Ella, pensando que era el encargado del huerto, le dice: «Señor, si tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto, y yo me lo llevaré». Jesús le dice: «María». Ella se vuelve y le dice en hebreo: «Rabbuní» -que quiere decir: «Maestro»-. Dícele Jesús: «No me toques, que todavía no he subido al Padre. Pero vete donde mis hermanos y diles: Subo a mi Padre y vuestro Padre, a mi Dios y vuestro Dios». Fue María Magdalena y dijo a los discípulos que había visto al Señor y que había dicho estas palabras.

3.- ¿Qué dice el texto?

Meditación-reflexión

María Magdalena es una mujer loca de amor a Jesucristo. Va al sepulcro a llorar la ausencia de la persona que más quiere. Y pregunta al hortelano si sabe dónde han puesto el cadáver de Jesús.  Ella quiere ir a buscarlo. Le preguntamos cariñosamente: María, ¿qué piensas hacer con un cadáver? No quiero que me contestes porque no puede haber una respuesta razonable. Lo único que hay es una locura de amor. 

Los comentaristas nos dicen que este relato tiene mucho que ver con el Cantar de los Cantares. Hay un jardín, unos esposos enamorados, una búsqueda, unas palabras llenas de admiración, un encuentro. No cabe duda de que este relato San Juan lo ha montado sobre el trasfondo del Cantar de los Cantares. Jesús Resucitado es el nuevo Esposo. Y María Magdalena va a representar a la Iglesia, como nueva esposa. La consecuencia es clara: Jesús resucitado quiere tener con su nueva esposa unas relaciones esponsales. De este modo, María Magdalena representaría el «amor loco» de esposa enamorada que responde al amor loco de Dios que, en la Cruz, ha entregado su vida. La esposa enamorada no se entrega al esposo por la fuerza o la violencia sino con amor apasionado. Y ésta  es la respuesta que espera Jesús de cada cristiano.

Hay que destacar el trato exquisito que dio Jesús a las mujeres:

– Le acompañaban (Lc. 8,2-3)

– Se dejó tocar, besar y perfumar sus pies por ellas. (Lc. 7,36-50)

– Les devolvió la dignidad perdida. (Jn. 8,1-11)

– Sabiendo que entonces no servía el testimonio de las mujeres, se apareció primero a ellas en la Resurrección y, en el caso de María Magdalena, la llamó por su nombre y la convirtió en la primera “evangelizadora”. En este asunto tan delicado, tenemos derecho a preguntarnos: ¿Ha sido la Iglesia fiel a Jesús?

Palabra del Papa

María Magdalena llora, lo ve pero no lo reconoce, se da cuenta de que es Jesús sólo cuando Él la llama por su nombre; los discípulos de Emaús, deprimidos y con sentimientos de derrota, llegan al encuentro con Jesús dejándose acompañar por el misterioso viandante. ¡Cada uno por caminos diferentes! Buscaban entre los muertos al que está vivo, y fue el mismo Señor el que corrigió el rumbo. Y yo, ¿qué hago? ¿Qué camino sigo para encontrar al Cristo vivo? Él estará siempre cerca de nosotros para corregir el rumbo si nosotros nos hemos equivocado. «¿Por qué buscáis entre los muertos al que está vivo?» Esta pregunta nos hace superar la tentación de mirar hacia atrás, a lo que fue ayer, y nos empuja a avanzar hacia el futuro. Jesús no está en la tumba, él es el Resucitado, el Viviente, el que siempre renueva su cuerpo que es la Iglesia y lo hace andar atrayéndolo hacia Él. «Ayer» es la tumba de Jesús y la tumba de la Iglesia, el sepulcro de la verdad y la justicia; «hoy» es la resurrección perenne a la que nos impulsa el Espíritu Santo, que nos da plena libertad.» (S.S. Francisco, catequesis del 23 de abril de 2014).

4.- Qué me dice hoy a mí este texto ya meditado. (Silencio)

5.- Propósito. Todo lo que voy a hacer en este día lo haré con mucho amor.

6.- Oración.

Gracias, Dios mío, porque hoy he entendido un poco más la esencia del cristianismo. Doctrina maravillosa centrada en el amor y que, desgraciadamente, la desdibujamos con nuestras conductas mezquinas y rastreras. Señor, quiero vivir amando, quiero hacer del amor el fundamento de mi vida. No quiero ser especialista de nada: ni en ciencias, ni en arte, ni en oficios. Quiero ser sólo especialista del amor y así quemar mi vida amando. 

ORACIÓN MIENTRAS DURA LA PANDEMIA

Jesús Resucitado: Mora en cada uno de nuestros corazones, en cada enfermo del hospital, en todo el personal médico, en los sacerdotes, religiosos y religiosas dedicados a la pastoral de la salud,  en los gobernantes de las naciones y líderes cívicos, en la familia Señor que está en casa, en nuestros abuelos, en la gente encarcelada, afligida, oprimida y maltratada, en personas que hoy no tienen un pan para comer, en aquellos que han perdido un ser querido a causa del coronavirus u otra enfermedad. Que Cristo Resucitado nos traiga esperanza, nos fortalezca la fe, nos llene de amor y unidad, y nos conceda su paz. Amén

La Vida de Jesús – Fco. Fernández-Carvajal

2.- PARÁBOLA DE LA CIZAÑA

Mt 13, 24-30

Dios prepara a todos como tierra buena y siembra una semilla de primera calidad.

Pero, mientras dormían los hombres, vino su enemigo, sembró cizaña en medio del trigo y se fue. La cizaña es una planta que se da generalmente en medio de los cereales y crece al mismo tiempo que estos. Es tan parecida al trigo que antes de que se forme la espiga es muy difícil al ojo experto del labriego distinguirla de él. Más tarde se diferencia por su espiga más delgada y su fruto menudo; se distingue sobre todo porque la cizaña no solo es estéril, sino que, mezclada con harina buena, contamina el pan y es perjudicial para el hombre.

Sembrar cizaña entre el trigo era un modo de venganza personal que se dio no pocas veces en Oriente. Las plagas de esta mala hierba eran muy temidas por los campesinos, pues podían llegar a perder toda una cosecha.

Los Santos Padres han visto en la cizaña una imagen de la mala doctrina, del error, que, sobre todo al principio, se puede confundir con la verdad misma, «porque es propio del demonio mezclar el error con la verdad»[1] y difícilmente se distinguen; el error siempre produce consecuencias catastróficas en el pueblo de Dios. Es significativo que la siembra de la mala hierba se produjera mientras dormían los hombres, cuando dejaron de vigilar[2].


[1] San Juan Crisóstomo, en Catena Aurea, vol. II, p. 238.

[2] «El campo es fértil y la simiente es buena; el Señor del campo ha lanzado a voleo la semilla en el momento propicio y con arte consumada; además, ha organizado una vigilancia para proteger la siembra reciente. Si después aparece la cizaña, es porque no ha habido correspondencia, porque los hombres –los cristianos especialmente– se han dormido, y han permitido que el enemigo se acercara.

«Cuando los servidores irresponsables preguntan al Señor por qué ha crecido la cizaña en su campo, la explicación salta a los ojos: inimicus homo hoc fecit, ¡ha sido el enemigo! Nosotros, los cristianos que debíamos estar vigilantes, para que las cosas buenas puestas por el Creador en el mundo se desarrollaran al servicio de la verdad y del bien, nos hemos dormido –¡triste pereza, ese sueño!–, mientras el enemigo y todos los que le sirven se movían sin cesar» (Es Cristo que pasa, n. 123).

Comentario – Martes dentro de la Octava de Pascua

(Mt 20, 11-18)

Así como se encontró a solas con la samaritana, Jesús, ahora resucitado, se encuentra a solas con otra mujer, María Magdalena.

Ella no reconoce inmediatamente al Señor resucitado, que la eligió para ser la primera en verlo resucitado. Él está transfigurado y ella está perdida en su dolor. Hasta que él la llama por su nombre, con la manera y el tono que ha usado siempre para llamarla. La Magdalena no podía dejar de reconocer ese llamado personal y lo descubre una vez más como su buen pastor, que sabe llamar a las ovejas por su nombre, personalmente, directamente, íntimamente.

Vemos así que para poder reconocer la presencia del Señor en nuestro trato con él, primero tenemos que descubrir que él nos reconoce a nosotros, nos mira, nos identifica, nos llama por nuestro nombre, porque nos conoce íntimamente tal como somos.

La vida cristiana es un encuentro permanente con el Señor resucitado, es un trato cotidiano con alguien que vive y ha superado los límites del espacio, y por eso puede visitar con su luz la pobre existencia de cualquier ser humano, esté donde esté, no importa dónde; para que nadie pueda decir que no es tenido en cuenta, o que ha sido olvidado por Jesús.

Luego Jesús rechaza que María lo abrace. El sentido de sus palabras es: “No me quieras retener, porque tengo que completar mi obra”. María quiere retener su presencia física, pero Jesús quiere partir para hacerle descubrir la nueva forma de presencia que él prefiere tener dentro de ella, en lo más profundo de su ser.

Además, ella debe ser testigo de su resurrección, debe transmitirlo, y por eso no debe apegarse a su encuentro íntimo con Jesús y pretender retenerlo sólo para ella.

Oración:

“Señor, tu eres una permanente novedad y yo no puedo aferrarte. Dame la gracia de no encerrarme en las cosas muertas, saboreando la amargura de mi llanto, sino de abrirme permanentemente a los nuevos caminos, a las nuevas formas en que tu quieras manifestarte en mi vida”.

VÍCTOR M. FERNÁNDEZ
El Evangelio de cada día

Gaudium et Spes – Documentos Vaticano II

Índole comunitaria de la vocación humana según el plan de Dios

24. Dios, que cuida de todos con paterna solicitud, ha querido que los hombres constituyan una sola familia y se traten entre sí con espíritu de hermanos. Todos han sido creados a imagen y semejanza de Dios, quien hizo de uno todo el linaje humano y para poblar toda la haz de la tierra (Act 17,26), y todos son llamados a un solo e idéntico fin, esto es, Dios mismo.

Por lo cual, el amor de Dios y del prójimo es el primero y el mayor mandamiento. La Sagrada Escritura nos enseña que el amor de Dios no puede separarse del amor del prójimo: … cualquier otro precepto en esta sentencia se resume : Amarás al prójimo como a ti mismo … El amor es el cumplimiento de la ley (Rom 13,9-10; cf. 1 Io 4,20). Esta doctrina posee hoy extraordinaria importancia a causa de dos hechos: la creciente interdependencia mutua de los hombres y la unificación asimismo creciente del mundo.

Más aún, el Señor, cuando ruega al Padre que todos sean uno, como nosotros también somos uno (Io 17,21-22), abriendo perspectivas cerradas a la razón humana, sugiere una cierta semejanza entre la unión de las personas divinas y la unión de los hijos de Dios en la verdad y en la caridad. Esta semejanza demuestra que el hombre, única criatura terrestre a la que Dios ha amado por sí mismo, no puede encontrar su propia plenitud si no es en la entrega sincera de sí mismo a los demás.

Misa de la familia

DOMINGO II DE PASCUA

SALUDO

Hermanos, la nueva Vida de Jesucristo cl Señor, resucitado por el amor del Padre con la fuerza del Espíritu, esté con todos nosotros.

ENTRADA

Alegría y paz, hermanos, porque la Iglesia nos hemos llenado de la Luz de Jesucristo Resucitado. Si todo parecía indicar que el proyecto de Jesús se había acabado en la cruz, ahora hemos visto de verdad que el Padre cumple sus promesas, que lo definitivo es siempre la Vida, que nada es tan grande como el amor que El nos tiene. Y esto nos llena de esa alegría que se contagia y que lo invade todo, que hace a las personas vivir con ilusión y entrega. Los primeros discípulos, aquella comunidad inicial, vivían unidos, alegres, con un mismo sentir, dando testimonio de la Resu­rrección con mucho valor. ¿Nosotros damos testimonio de la Resurrec­ción o nos anunciamos a nosotros mismos? Quizá hablamos poco de Jesús y mucho de nuestras cosas, por eso una y otra vez tenernos que recordar que “lo nuestro”, lo de la Iglesia, tiene que ser sólo Jesús.

Con la alegría viene como don del Resucitado la paz, y con ésta el envío de quienes quieren seguir a Jesús: enviados por cl Espíritu, comen­zamos la celebración.

ACTO PENITENCIAL

La paz es un don de la Resurrección de Jesús, pero nuestros intereses raquíticos con frecuencia no la dejan crecer. Pidamos perdón:

– Cuando nos vamos encerrando en nuestros pequeños grupos, sin dejar que nadie cuestione nuestro actuar. SEÑOR, TEN PIEDAD.

– Cuando decimos amar a Dios pero se nos olvida querer a los que viven a nuestro lado. CRISTO, TEN PIEDAD.

– Cuando hacemos de la Resurrección de Jesús sólo una idea difícil dc comprender, en lugar de amor y de vida. SEÑOR, TEN PIEDAD.

Oración: Míranos, Señor, en tu bondad y danos tu perdón. Por Jesu­cristo nuestro Señor.

ORACION COLECTA

Dios Padre nuestro, que en tu amor sin límite nos haces partici­par del gozo inmenso de la Resurrección de Jesús; haz que en esta comunidad cristiana cumplamos su mandato de ir al mundo entero dando testimonio de la Vida que procede de Ti. Por nuestro Señor Jesucristo.

LECTURA NARRATIVA

El Libro de los Hechos nos va mostrando cómo de un grupo disperso se va formando una comunidad de creyentes que dan testimonio, con valor, de la Resurrección de Jesús. Lo que ellos vivieron puede servirnos a nosotros como modelo.

LECTURA APOSTOLICA

El centro del actuar y sentir de la Iglesia es Jesús Resucitado. El amor del Padre se nos manifiesta en la Resurrección, y esto trae unas conse­cuencias: el amor y la entrega a Dios y a las personas. Dios está en la vida, y por eso no se puede separar amor a Dios y amor a los hermanos.

LECTURA EVANGELICA

Los discípulos de Jesús han recibido de María Magdalena el anuncio de la Resurrección de Jesús. Cuando éste se les manifiesta ellos se llenan de gozo, y la duda deja sitio para la fe. Jesús les da su paz y les envía a seguir adelante con la tarea de llevar la Buena Nueva a las personas.

 

ORACION DE LOS FIELES

  A Jesús resucitado, vida y esperanza de la humanidad entera, orémosle diciendo: JESÚS RESUCITADO, ESCÚCHANOS.

  1. Por los que creemos en Jesús resucitado. Que vivamos con mucha alegría la vida nueva que nace de la Pascua. OREMOS:
  2. Por las comunidades cristianas de todo el mundo. Que sean ejemplo y testimonio de comunión, de alegría, de esperanza, de amor. OREMOS:
  3. Por los que recibirán durante este tiempo de Pascua los sacramentos de la iniciación cristiana: el bautismo, la confirmación, la primera eucaristía. OREMOS:
  4. Por todos nosotros, reunidos como cada domingo, convocados por Jesús resucitado. Que él mismo nos dé la alegría, la paz, la fuerza de su Espíritu.

OREMOS: Escucha, Jesús resucitado, nuestras oraciones, y derrama tu amor sobre nosotros. Tú, que vives y reinas por los siglos de los siglos

ORACION SOBRE LAS OFRENDAS

Recibe, Señor, este pan y este vino que traemos al altar y que el Espíritu transformará para nosotros en el Cuerpo y la Sangre de Jesús; y que esta ofrenda sea la expresión de nuestra gratitud por la Resurrec­ción de tu Hijo y por todo lo bueno que de Ti recibimos. Por Jesucristo.

PREFACIO

Queremos elevar hasta Ti nuestro agradecimiento humilde y sincero, que lejos de hacernos pequeños nos hace dignos de estar en tu presencia celebrando esta Eucaristía. En Jesús, crucificado por la injusticia, has manifestado el amor total que vence a la muerte y al desamor. Así, desde la Resurrección de Jesús, ya no hay sitio para la falsedad, para el desamor, para el temor. Y mientras somos peregrinos en este mundo tenemos que ser testigos de ese amor tuyo en la vida de cada día, allí donde más falta hacen el cariño, la paz y 1a justicia.

Y ahora queremos unirnos a toda la humanidad y a toda la creación que proclama tu gloria, diciendo: Santo. Santo, Saruo…

ORACION DESPUES DE LA COMUNION

Hemos participado, Señor, de la Eucaristía que nos une en la mis­ma fe; ayúdanos a descubrir que la fe también es entrega y trabajo por la justicia; y que en la tarea de buscar siempre el Reino, tenga­mos cerca la Luz que viene de Jesucristo, el Señor Resucitado. Que vive y reina.

BENDICIÓN FINAL

– Que en esta Pascua nos bendiga Dios Padre y que su misericordia nos guarde de todo mal. Amén.

– El que nos ha salvado con la Resurrección de Cristo, nos enriquezca con el premio de la vida eterna. Amén.

– Para que, al terminar los días de la Pasión el Señor y celebrar con gozo la Pascua, nos alegremos con la esperanza de la Pascua eterna. Amén.

– Y que la bendición de Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre nosotros y siempre nos acompañe. Amén.

Música – Domingo II de Pascua

Entrada: Cristo resucitó, Aleluya (Apéndice); Alegre la mañana: Liturgia de las Horas Nº 65;
Jesús nuestra pascua CLN 216;  Resurrección CLN 210.
En Latin. Introito: Quasi modo
Aspersión: Vida Aquam. CLN . A82  Canto Gregoriano
Misa de pascua: Lux et origo. O Gloria: De Palazón.
Salmo y Aleluya. Dad gracia al Señor porque es bueno (Propio).
Ofertorio: O filii et filiae. CLN. 232 o  bien Música instrumental
Santo:  CLN-1 9
Paz: Danos la paz  CLN-N 52 de Elizalde
Comunión: El Señor resucitó, CLN 204 Cantad al Señor CLN 757 Nuestra Pascua inmolada CLN 203;
Final Regina coeli. CLN. 303  Aleluya, es la fiesta del Señor.  CLN. 214

Recursos – Ofertorio Domingo II de Pascua

PRESENTACIÓN DE UNA VESTIDURA BLANCA

(Esta ofrenda la puede hacer cualquier persona adulta de la comunidad)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Mira, Señor, siguiendo una antigua costumbre, en la que un día como hoy los bautizados en la Noche de la Pascua se desvestían las ropas blancas, símbolo de su bautismo, yo te traigo, en nombre mío y de toda la comunidad de bautizados y bautizadas, esta vestidura blanca, símbolo de la nueva vida y de la gracia bautismal. Queremos, por otra parte, comprometernos a vivir desde esa vida nueva que Tú nos regalaste, por el agua, el día de nuestro bautismo.


PRESENTACIÓN DE UNA LÁMPARA ENCENDIDA

(Hace la ofrenda una de las personas adultas de la comunidad)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Yo te traigo, Señor, esta candela encendida, símbolo de tu Hijo Resucitado, que reunió en torno a su luz a los primeros cristianos y cristianas en comunidades vivas. Te ofrecemos, en primer lugar, nuestros deseos de vivir y compartir seriamente en nuestra comunidad; y también, en segundo lugar, nuestras ganas de salir de ella para hacerte presente entre los hombres y mujeres, a través de nuestra palabra y nuestra vida. Para todo ello danos, Señor, tu gracia y fortaleza.


PRESENTACIÓN DE UN INSTRUMENTO DE LABORATORIO

(Puede presentar esta ofrenda otra persona adulta de la comunidad; mejor si es un profesor, una profesora, o una persona dedicada a la investigación o labor similar)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Por mi parte, Señor, yo te traigo este instrumento de laboratorio. Es símbolo del desarrollo científico y técnico que ha logrado nuestra sociedad. Con esta ofrenda te queremos decir que estamos dispuestos y dispuestas a mirar más allá del conocimiento científico, aunque, por otra parte, reconocemos su importancia. Por tu parte, Señor, límpianos los ojos y el corazón, para que podamos descubrirte y contemplar tu rostro.


PRESENTACIÓN DE UNA PANCARTA, DONDE SE HAYA ESCRITO: «SEÑOR MÍO Y DIOS MÍO»

(Hacen la ofrenda dos personas de la comunidad: si se ha traído en la procesión del comienzo, una persona la coge y enseña a la Comunidad de forma llamativa; la otra persona realiza la siguiente oración)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, nosotros hemos querido levantar bien en alto la confesión individual de cada uno, cada una de los miembros de esta comunidad, y queremos ofrecerte nuestra fe. Contestamos, así, al mejor don que Tú nos has hecho, porque creemos que la fe ni es un código de verdades solamente, ni nos afecta sólo a una dimensión de nuestra persona, sino que es nuestra confianza depositada en Ti, que nos hace ser, pensar, vivir, relacionarnos y comprender la historia y la realidad sólo desde Ti. Por eso, al regalo de la fe en tu Hijo, nosotros y nosotras te ofrecemos hoy todo lo que somos y tenemos.


PRESENTACIÓN DE LAS LLAGAS DE LA HUMANIDAD

(Esta ofrenda la hacen tres jóvenes de la comunidad. Dos de ellos, que han preparado previamente un resumen de los más serios problemas de la humanidad y de la sociedad en la que vivimos, los presentan por separado: El primero de ellos, hace el resumen de los problemas del Tercer Mundo, y el segundo, de los más cercanos a nosotros; es decir, de la sociedad occidental. El tercero de los jóvenes se encarga de hacer la ofrenda:)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, nosotros y nosotras somos miembros jóvenes de esta comunidad, que se ha reunido para celebrar el triunfo de tu Hijo sobre la muerte, expresada hoy, en este mundo, a través de esa lista de problemas, que nosotros y nosotras hemos encontrado y que, seguro, no son los únicos que afectan a los hombres y mujeres de hoy. Hazte presente, Señor, y transfórmalos en vida, y no te olvides hacernos crecer a nosotros y a nosotras en amor y solidaridad para luchar contra ellos y transformarlos a la altura de tus deseos y tu voluntad.


PRESENTACIÓN DE LA COLECTA

(Si se cree oportuno y en consonancia con la primera lectura de este día, se podría hacer la COLECTA. Unos adultos de la comunidad recogen la colecta entre los participantes. Mientras tanto, se puede cantar: “Con vosotros está y no le conocéis” u otro canto similar. Finalizada la colecta, uno de los que la han recogido hace la ofrenda, diciendo:)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, ahí tienes el fruto de nuestra fraternidad. No tiene el valor y la radicalidad de la primitiva comunidad de Jerusalén, pero quiere ser el símbolo de nuestra preocupación por las personas más necesitadas de nuestra comunidad. Hoy te pedimos que incrementes en nosotros y nosotras la sensibilidad respecto de los y las que más lo necesitan. Que no se nos escape ningún dolor y que seamos capaces de estar siempre cerca de ellos y de ellas personalmente y con los bienes que precisen.

Oración de los fieles – Domingo II de Pascua

Sintiéndonos comunidad resucitada nos acercamos a Cristo para pedirle por toda la iglesia extendida por el mundo.

AYÚDANOS SEÑOR, A RESUCITAR CONTIGO.

1.- Por el Papa Francisco, los obispos, los sacerdotes, los diáconos y todos los ministros de la Iglesia, para que muestren el rostro resucitado de Cristo a todos los hombres. OREMOS

2.- Por todos los pueblos que viven sin paz, para que el Señor les ayude a afianzar entre ellos lazos de amistad, cooperación y ayuda. OREMOS

3.- Por todos los enfermos, los pobres, los que están solos, los carentes de amor, para que en Cristo resucitado encuentren la luz y la esperanza. OREMOS

4.- Por todos los que siguen a Cristo desde cualquier situación, para que el Señor los llene de felicidad y sean signos vivos de la presencia de Dios en el mundo. OREMOS

5.- Por todas las familias, para que resuciten de sus rutinas, sus esclavitudes, sus competitividades, sus egoísmos, sus discordias y reine en ellas la unidad y la paz. OREMOS

6.- Por nosotros, para que el Señor nos dé la generosidad y la entrega necesarias para gritar a todos con nuestra vida que Cristo ha resucitado. OREMOS

Ilumínanos Señor, Dios Padre Nuestro, para que cumpliendo tu voluntad pasemos haciendo el bien a todos y mostrando la alegría que supone vivir a tu lado.

Por Jesucristo nuestro Señor.

Amén


En pleno éxtasis, tras la alegría de la resurrección de tu Hijo Amado presentamos con más confianza que nunca nuestras súplicas, sabiendo que serán atendidas, respondemos:

JESÚS RESUCITADO, ESCÚCHANOS.

1. – Por el Papa, los obispos y toda la Iglesia, para que como los primeros creyentes tengamos un mismo sentir y un mismo pensar. OREMOS

2. – Por los que dirigen las naciones para que estén atentos a las necesidades del pueblo y las atiendan con la mayor prontitud posible. OREMOS

3. – Por los niños y los jóvenes que experimenten el gozo de la resurrección de Cristo y sea este gozo el que les guíe en su camino. OREMOS

4. – Por los pobres y todos aquellos que pasan necesidad física o espiritual, para que encuentren en los cristianos esa ayuda que les anime a seguir adelante. OREMOS

5. – Por todos los que no han experimentado a Cristo resucitado, para que reciban el don de la fe y compartan la dicha de sentirse nacido de Dios. OREMOS

6. – Por la estabilidad y la paz en Palestina, en Iraq y en toda la zona de Oriente Medio. OREMOS

7.- Por todos nosotros, presentes en la Eucaristía, para que la Resurrección de Cristo nos llene de gozo y de esperanza. OREMOS

Señor, Dios Padre de todos, acoge en tu infinita bondad estas oraciones que te presenta tu pueblo y atiéndelas así como todas aquellas que llevamos en nuestros corazones.

Te lo pedimos por Jesucristo Nuestro Señor

Amen.

Comentario al evangelio – Martes dentro de la Octava de Pascua

En el evangelio de hoy, María Magdalena está llorando ante el sepulcro vacío. Su corazón está lleno del dolor irreparable por la muerte de quien tanto amaba. Por eso no percibe las señales de la resurrección. Cuando nuestro corazón se llena de dolor o cualquier otro sentimiento negativo (dolor, rencor, ira, odio, miedo …) tenemos dificultad para percibir entre nosotros los signos de Cristo resucitado.

Con el corazón traspasado por el dolor de la muerte de Jesús, María Magdalena no podía ver más allá de la tumba vacía la presencia de la ausencia de Jesús. No era solo el sepulcro que estaba vacío. Su corazón también estaba vacío. Era necesario que Jesús se manifestara físicamente a ella y la llamara por su nombre para que ella pudiera percibir su presencia.

El tema central de los relatos de apariciones el encuentro y el reconocimiento del Resucitado. Es interesante notar que las apariciones de Jesús son personificadas para cada situación. En varios relatos destaca un hecho significativo: el Resucitado aparece de incógnito y sólo en un segundo momento se da a conocer o es reconocido por los discípulos. Hoy, aparece en la figura de un jardinero. Luego, aparecerá en la figura de un peregrino. Más tarde, le confundirán con un fantasma, con un mendigo junto al mar que pide algo de comer. ¿Qué significa esta figura de jardinero?

Jesús es, de hecho, el jardinero del Padre. Como vemos en el libro del Génesis, el mundo fue creado a imagen y semejanza de un jardín, el Jardín del Edén. Allí se colocó al ser humano, en la figura de Adán y Eva, para cuidar este jardín. Por tanto, Adán sería el jardinero de Dios. Sin embargo, debido a su ambición (deseo de ser como Dios), el jardín fue destruido. Jesús es el nuevo Adán encargado de recuperar la creación. 

Que la liturgia de esta semana abra nuestros corazones para ver cómo Cristo resucitado se manifiesta en nuestras vidas y en los acontecimientos diarios.

Eguione Nogueira, cmf