Lectura continuada del evangelio

Mateo 5, 17-20

 

«17No penséis que he venido a derogar la ley y los profetas; no he venido a derogar, sino a dar cumplimiento. 18Porqueen verdad os digo: hasta que pasen el cielo y la tierra no pasará una iota o tilde de la ley sin que todo suceda.

19Así pues, el que traspase uno de estos mandamientos mínimos, y así lo enseñe a los hombres, será declarado mínimoen el reino de los cielos; pero el que los haga y enseñe, ese será declarado grande en el reino de los cielos.

20Porque os digo que si vuestra justicia no sobreabunda a la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.

Los vv. 17-20 introducen la parte principal del sermón de la montaña. Mt 5,17 y 7,12 forman una inclusión con las palabras «ley» y «profetas». La parte principal consta de tres secciones: la 1a y la 3a, de igual extensión (5,21-48 y 6,19-7,11) y la 2a, el centro, más breve (6,1-18). Estos primeros versículos son unitarios en el tema y en la forma. Son cuatro dichos sueltos. El último, v. 20, es el título, el resumen previo de las antítesis, unido mediante «os digo» con los vv. 22.28.32.34.39.44 y mediante «sobreabundar» con el v. 47 («inclusión»). Además, el v. 20 remite a 4,10 y anticipa 6,1.33 («justicia») y anticipa también 7,13.21 («entrar en el reino de los cielos»). El v. 20 ocupa, pues, una posición clave.

 

  • Al colocar estos versículos al comienzo de la parte principal del sermón de la montaña, antes de las antítesis, Mateo pone de manifiesto que son muy importantes para él. Pero, a la vez, son de los más difíciles del evangelio. La expresión introductoria «no penséis» interpela directamente a la comunidad. Parece bastante claro que Mateo no alude aquí al cumplimiento de los vaticinios de la ley y los profetas. El sentido es que Jesús «cumple» las indicaciones de la ley y los profetas. «Dar cumplimiento» (pleroo) es, en Mateo, un verbo exclusivamente cristológico. Sólo Jesús (y Juan Bautista) «cumple» la ley. Brilla en él un momento singular de totalidad y plenitud. «He venido»: es misión especial de Jesús cumplir plena y totalmente la ley y los profetas. El v. 17 incluye un momento cristológico (de FE en Jesucristo) que se prolonga luego en los vv. 18 y 20 en el énfasis «yo os digo» y con el «yo» de las antítesis.
  • El enunciado principal del v. 18 está en la frase principal: no pasará una iota (la letra más simple del alfabeto griego) o tilde de la Torá (Ley). Aquí se afirma solemnemente la validez de la Torá sin restricción alguna. «Hasta que pasen el cielo y la tierra» significa «todo el tiempo que dure el mundo»: la Torá, pues, seguirá vigente. Hoy está muy extendida la interpretación ética de la frase «sin que todo suceda»: sin que se lleve a efecto todo lo preceptuado en la ley. Mateo señalaría en esta frase la necesidad del cumplimiento práctico de la ley. Pero la expresión resulta problemática.
  • Los lectores cristianos del evangelio de Mateo, por su conocimiento de la tradición sobre Jesús, entenderán por «mandamientos mínimos» aquellos que Jesús consideró leves, por ejemplo el diezmo de verduras (cf. 23,23-24). Llama la atención la promesa de ser «grande» o «mínimo» en el reino de los cielos. ¿El texto quiere decir que en el cielo hay diversos puestos? Esta idea arraigó en el judaísmo; el mismo Mateo aparece familiarizado con la idea de diversos grados jerárquicos en el cielo (cf. 11,11; 18,1.4; 20,21). En definitiva, Mateo asumió una tradición judeocristiana que exigía la observancia de todos los preceptos de la Torá. No sólo la asume, sino que además la coloca en lugar destacado dentro de su sermón de la montaña. Esto armoniza bien con la intención básica del v. 17, que hablaba del cumplimiento de la ley por la obediencia y la vida de Jesús: la misión de Jesús consiste en potenciar la Torá con su observancia hasta el último y más mínimo precepto. Jesús es señor de la Torá; pero ejerce su señorío manteniendo la validez absoluta de la misma. La diferencia entre la comunidad mateana y el judaísmo radica en que -partiendo de Jesús- la «justicia, la misericordia y la fidelidad», concretamente el mandamiento del amor, son el precepto capital, y lo demás son iotas y tildes, pero son también parte de la ley que Jesús cumple en su totalidad.
  • El v. 20 constituye el título de las antítesis. La ley no puede separarse de la justicia superior a que hace referencia el texto. Y ¿cuál es el contenido de la «justicia superior»? El versículo no posee aún ningún contenido: funciona como «lugar vacío» que luego llenaremos con las antítesis. Mateo se distancia aquí de los dirigentes que representan a la mayoría de Israel hostil a Jesús y valora su «justicia» de un modo negativo. La justicia superior de los discípulos significa un incremento cuantitativo en el cumplimiento de la Torá. El texto no dice aún en qué consiste. Pero lo aclaran las antítesis: el mandamiento del amor pasa a ser el núcleo de todos los preceptos. A partir de las antítesis, la justicia cuantitativamente superior de los discípulos significa una intensificación cualitativa de su vida ante Dios guiada por el amor. El v. 20 ocupa el centro entre esas dos concepciones, con significación oscilante según se lea «desde adelante» o «desde atrás». El versículo ejerce una función de transición, de bisagra, no sólo en el aspecto literario, sino también de contenido.