Lectio Divina – Lunes II de Pascua

1.- Introducción.

Señor, hoy me pides algo muy difícil: nacer de nuevo. Me pides que de una vuelta a mi vida, que cambie mis viejos esquemas, viejas costumbres, viejas actitudes, viejos pecados. Me pides que no me deje guiar por mi viejo espíritu egoísta y me deje llevar por el Espíritu Santo. Todo esto no lo puedo hacer por mi cuenta: por eso te pido que me des tu Santo Espíritu.

2.- Lectura reposada del Evangelio: Juan 3, 1-8

Había entre los fariseos un hombre llamado Nicodemo, magistrado judío. Fue éste donde Jesús de noche y le dijo: «Rabbí, sabemos que has venido de Dios como maestro, porque nadie puede realizar las señales que tú realizas si Dios no está con él.» Jesús le respondió: «En verdad, en verdad te digo: el que no nazca de lo alto no puede ver el Reino de Dios.» Dícele Nicodemo: «¿Cómo puede uno nacer siendo ya viejo? ¿Puede acaso entrar otra vez en el seno de su madre y nacer?» Respondió Jesús: «En verdad, en verdad te digo: el que no nazca de agua y de Espíritu no puede entrar en el Reino de Dios. Lo nacido de la carne, es carne; lo nacido del Espíritu, es espíritu. No te asombres de que te haya dicho: Tenéis que nacer de lo alto. El viento sopla donde quiere, y oyes su voz, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va. Así es todo el que nace del Espíritu.»

3.- Qué dice el texto.

A un viejo fariseo judío le pide el Señor que nazca de nuevo. ¡Casi nada! El fariseo es precisamente el piadoso judío aferrado a las costumbres y tradiciones del pasado. Las recuerda, las vive, las celebra, las predica. En eso emplea toda su vida. Y precisamente a él le pide el Señor que “nazca de nuevo”. Y entiende tan mal estas palabras del Señor que las interpreta al pie de la letra, como si Jesús se hubiera pasado de rosca. Jesús le habla de un nuevo nacimiento en el Espíritu.

Es precisamente Juan el especialista en lo que podríamos llamar “impactos de novedad”. Nos habla de un “nuevo vino”, de un “nuevo templo, de una “nueva agua”, de un “nuevo maná”, de una “nueva luz”, de una “nueva vida”. Los milagros de Jesús en Juan son “signos” de nuevas realidades. Precisamente Jesús ha venido a hacer nuevas todas las cosas.  (Apo. 21,5) El Papa Francisco nos está invitando a cambiar, a no dejar las cosas como están, a no hacer las cosas simplemente porque “siempre se han hecho así”. Y, sobre todo, nos está invitando a “nacer de nuevo”.

Todos los nacimientos son bonitos: el nacimiento de un río, el nacimiento de una flor, el nacimiento del día, el nacimiento de un pájaro. ¿Qué diremos del nacimiento de un niño? Y, sobre todo, ¿qué diremos del nacimiento de un adulto? No se trata de entrar de nuevo en el vientre de su madre, sino de nacer a una “vida nueva”. A los nuevos cristianos les llamaban “hombres inéditos”. Con la venida de Jesús al mundo se inaugura “una nueva edición de hombre y de mujer”. Hombres y mujeres “al estilo de Jesús.

Meditación del Papa Francisco

El ‘renacer de lo Alto’, renacer del Espíritu que dio vida al primer núcleo de los primeros cristianos, cuando ‘aún no se llamaban así’. Tenían un solo corazón y una sola alma. Una comunidad en paz. Esto significa que en esa comunidad no había lugar para el chismorreo, para las envidias, para las calumnias, para las difamaciones. El amor cubría todo. Para calificar una comunidad cristiana sobre esto, debemos preguntarnos cómo es la actitud de los cristianos. ¿Son mansos, humildes? ¿En esa comunidad hay disputas entre ellos por el poder? ¿Disputas de envidia? ¿Hay chismorreo? No están en el camino de Jesucristo. Esta peculiaridad es muy importante, muy importante, porque el demonio busca separarnos siempre. Es el padre de la división […]Y esto es lo que explicaba Jesús a Nicodemo: este nacer de lo Alto. Porque el único que puede hacer esto es el Espíritu. Esta es obra del Espíritu. La Iglesia la hace el Espíritu. Espíritu hace unidad. (Cf Homilía de S.S. Francisco, 29 de abril de 2014, en Santa Marta).

4.- Qué me dice hoy a mí este texto. (Silencio)

5.-Propósito. Hoy voy a mirar a las personas con unos ojos nuevos, con la mirada de Jesús.

6.- Dios me ha hablado hoy a través de su palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.

Gracias, Señor, porque siempre me animas, me ayudas, me ofreces caminos nuevos, rutas inexploradas, horizontes fenomenales. A Ti no te va lo viejo ni lo aburrido, ni lo cansado, ni lo repetido. A Ti te va la novedad, el estreno, la sorpresa. Gracias, Señor porque, aunque tenga muchos años, siempre me llamas a tener un corazón joven.

ORACIÓN EN TIEMPO DE LA PANDEMIA.

Señor Resucitado: Mora en cada uno de nuestros corazones, en cada enfermo del hospital, en todo el personal médico, en los sacerdotes, religiosos y religiosas dedicados a la pastoral de la salud, en los gobernantes de las naciones y líderes cívicos, en la familia que está en casa, en nuestros abuelos, en la gente encarcelada, afligida, oprimida y maltratada, en personas que hoy no tienen un pan para comer, en aquellos que han perdido un ser querido a causa del coronavirus u otra enfermedad. Que Cristo Resucitado nos traiga esperanza, nos fortalezca la fe, nos llene de amor y unidad, y nos conceda su paz. Amén