Meditación – Jueves II de Pascua

Hoy es jueves II de Pascua.

La lectura de hoy es del evangelio de Juan (Jn 3, 31-36):

El que viene de arriba está por encima de todos: el que es de la tierra, es de la tierra y habla de la tierra. El que viene del cielo, da testimonio de lo que ha visto y oído, y su testimonio nadie lo acepta. El que acepta su testimonio certifica que Dios es veraz. Porque aquel a quien Dios ha enviado habla las palabras de Dios, porque da el Espíritu sin medida. El Padre ama al Hijo y ha puesto todo en su mano. El que cree en el Hijo tiene vida eterna; el que rehúsa creer en el Hijo, no verá la vida, sino que la cólera de Dios permanece sobre él.

Hoy Jesús habla de su procedencia y, a la vez, nos desvela nuestro destino. Él viene de “arriba”, del cielo eterno, donde siempre ha existido unido al Padre y al Espíritu Santo. Ahí está también nuestra vida más auténtica. El Hijo de Dios ha venido para descubrirnos esta maravilla, pero nos cuesta despegarnos de la tierra y despertar nuestra aspiración a la eternidad.

Desde sus orígenes, el hombre ha considerado con respeto su muerte y la vida más allá de la “tierra”. Pero, realmente, poco sabíamos de esa “vida de arriba” y de su contenido. Con la encarnación del Hijo de Dios se nos ha desvelado la verdadera vida, la más real: la vida de amistad con Dios, que es “sobre-natural” y, por tanto, sin fin. Sólo se acaba lo de la tierra.

—Quiero vivir, Dios mío, una vida de amistad contigo. Concédeme entender las cosas como Tú las entiendes, y amar como Tú amas. Jesús, confío en tu Palabra.

Rev. D. Antoni CAROL i Hostench