Misa del domingo: misa con niños

III Domingo de Pascua

1.- ACOGIDA

   Hermanos y hermanas:

Hoy, celebramos el domingo 3º de Pascua. Jesús Resucitado se hace presente entre los primeros discípulos y les da su paz. A ellos se les va abriendo la mente al partir el pan y al ver las llagas de sus manos. De este modo pasan a ser testigos de lo que han visto y oído. Reciben así una nueva identidad, ser creyentes, y una misión, contar y narrar sus vivencias de Jesús y su nueva presencia en medio de ellos. Esta experiencia de la Resurrección, es lo fundamental de la comunidad cristiana, y que se hace presente en la Eucaristía, escuchando su Palabra y comiendo su Pan. Ojalá que esto sea también lo que experimentamos nosotros aquí cada domingo. Y que salgamos del templo dispuestos a  compartir y testimoniar lo que aquí descubrimos.

 (Llevamos una Biblia abierta que pondremos junto al Cirio Pascual con el rótulo “Cristo VIVE, le encontramos en la Palabra de Dios”.  Se puede hacer la aspersión como purificación de nuestros pecados y recuerdo del bautismo).

En el nombre… Jesús, el Señor resucitado, está con  vosotros.

2.- PETICIONES DE PERDÓN o ASPERSIÓN

Confiando en la misericordia de nuestro Dios que se renueva cada mañana, porque su fidelidad es grande, le pedimos perdón:

  • Tú, que con tu resurrección nos llenas de alegría. Señor, ten piedad.
  • Tú, que con tu resurrección nos das tu paz. Cristo, ten piedad.
  • Tú, que con tu resurrección nos invitas a vivir de manera nueva. Señor, ten piedad.

(En vez del momento de perdón se puede realizar la aspersión):

Comencemos la celebración recordando nuestro bautismo, aquel momento en que entramos a formar parte de la comunidad de los seguidores de Jesús (Aspersión con un canto bautismal).

Que Dios todopoderoso nos purifique del pecado y, por la celebración de esta Eucaristía, nos haga dignos de participar en el banquete de su Reino. Amén.

3.- MONICIÓN A LAS LECTURAS

En la primera lectura escucharemos el testimonio de  Pedro y los apóstoles tras la Resurrección de Jesús, un acontecimiento que transformó su vida llenándoles de fe y alegría y por ello invitan a todos a unirse a la nueva comunidad. La Carta de S. Juan es una invitación a seguir a Jesús en concreto, con hechos, no sólo con buenas palabras. En el evangelio Jesús se aparece a los dos discípulos de Emaús y desde la Biblia les ilumina todos sus miedos devolviéndoles la luz; por eso cambian de ruta y desandan el camino, ahora llenos de alegría.

4.- CREDO O RENOVACIÓN DE LAS PROMESAS BAUTISMALES:

  • Renunciáis al pecado para vivir verdaderamente como hijos de Dios? Sí renuncio.
  • Renunciáis a todas las obras del mal en vuestra vida. Sí renuncio.
  • Renunciáis a vivir pensando solo en vosotros mismos, olvidándoos de los demás y de Dios? Sí renuncio.
  • ¿Creéis en DIOS PADRE cuya palabra liberadora sostiene la vida de las personas y su trabajo creador. Porque Él es la Vida?  Sí Creo
  • ¿Creéis en su HIJO presente entre nosotros que caminábamos en tinieblas y nacido entre los más pobres para manifestar el amor a Dios. Porque El es el Señor?
  • ¿Creéis en el ESPÍRITU SANTO que nos ha hecho renacer a la vida de Dios y que nos llena de fuerza y valor en nuestras luchas por seguir a Jesús. Porque El es el Amor?
  • ¿Creéis en la IGLESIA, puesta al servicio de los hombres para que todos reciban la plenitud de Dios. Porque ella es mensajera de Buena Noticia?
  • ¿Creéis en la VIDA ETERNA de todos los testigos del amor de Dios en el mundo. Porque  esa es nuestra Esperanza?

Esta es nuestra fe, la fe de la Iglesia, la que se proclamó en nuestro bautismo y que ahora hemos renovado.

5.- PETICIONES

       Sintiéndonos una comunidad viva llamada a ser Casa de la Palabra de Dios, elevemos nuestra suplica al Padre diciendo: Abre nuestro corazón a tu Palabra.

  1. Pidamos por la Iglesia, encargada de anunciar la Palabra de Dios, para que con la ayuda del Espíritu Santo la proclame y difunda a todos los ambientes. Oremos.
  2. Por el Papa Francisco, para que su misión evangelizadora llegue a todos nosotros y la acojamos con fidelidad. Oremos.
  3. Por los sacerdotes y agentes de pastoral, para que el Señor les brinde fuerzas y sabiduría para difundir la Palabra de Dios. Oremos.
  4. Para que cada padre y cada madre de familia sean testimonio vivo para sus hijos en la lectura y en la práctica de la Palabra de Dios. Oremos.
  5. Por todos nosotros para que seamos, con nuestra palabra y nuestra manera de vivir, testigos de Jesús resucitado. Oremos.

     Danos, Señor, tu Espíritu para que vivamos con mucha alegría la Pascua.

 6.- OFRENDAS

-BASTÓN DE PEREGRINO: En la vida necesitamos de bastones, de apoyos en tantas personas que nos ayudan cuando flaquean nuestras fuerzas. Que descubramos a Jesús Resucitado que nos sale al encuentro para llevarnos de su mano con firmeza y por el buen camino.

-BIBLIA: Los discípulos de Emaús y a los apóstoles Jesús les abrió el entendimiento para descubrieran los acontecimientos a la luz de la Palabra de Dios. Acudamos también nosotros a ella para que ilumine nuestra vida y así salir a anunciarle.

-PAN Y EL VINO: Al presentar el pan y el vino recordamos aquellas palabras del evangelio: “le reconocieron al partir el pan”. Que el compartir solidario y la vivencia de su Palabra, ayude a los que nos vean a descubrir que Jesús está presente en nuestras vidas.

7.- SUGERENCIAS

-Se podrían preparar unas estampas con el Credo. En algún momento de la celebración los niños se pondrán en torno al altar, se les da una estampa a cada uno y rezamos juntos el Credo. Alguien puede leer: “Vamos a proclamar que creemos en Jesús resucitado. Cada vez que rezamos el Credo acordémonos que hemos de ser testigos de Jesús resucitado y hemos de serlo haciendo el bien a todos como lo hizo Jesús y como lo han hecho y lo hacen muchísimas personas en el mundo”.

-También se podrían poner en las escaleras del presbiterio con telas varias biblias abiertas y con velas encendidas recordándonos la presencia del Resucitado en su Palabra: “Cristo VIVE, le encontramos en la Palabra de Dios”.

-Se podría enfocar la homilía por somos testigos de Jesús. Los discípulos salen a la calle a contar a todos que Jesús ha resucitado. Un testigo es el que dice que una cosa es verdad porque él la ha visto y oído y él estaba allí. No es fácil ser testigos de Jesús porque los testigos de Jesús viven, actúan, piensan, sienten y quieren a todos siempre como Jesús.