Vísperas – Martes III de Pascua

VÍSPERAS

MARTES III DE PASCUA

INVOCACIÓN INICIAL

V/. Dios mío, ven en mi auxilio
R/. Señor, date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. 
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

HIMNO

Quédate con nosotros;
la noche está cayendo.

¿Cómo te encontraremos
al declinar el día,
si tu camino no es nuestro camino?
Detente con nosotros;
la mesa está servida,
caliente el pan y envejecido el vino.

¿Cómo sabremos que eres
un hombre entre los hombres,
si no compartes nuestra mesa humilde?
Repártenos tu cuerpo,
y el gozo irá alejando
la oscuridad que pesa sobre el hombre.

Vimos romper el día
sobre tu hermoso rostro,
y al sol abrirse paso por tu frente.
Que el viento de la noche
no apague el fuego vivo
que nos dejó tu paso en la mañana.

Arroja en nuestras manos,
tendidas en tu busca,
las ascuas encendidas del Espíritu;
y limpia, en lo más hondo
del corazón del hombre,
tu imagen empañada por la culpa. Amén.

SALMO 124: EL SEÑOR VELA POR SU PUEBLO

Ant. Paz a vosotros, soy yo, no temáis. Aleluya.

Los que confían en el Señor son como el monte Sión:
no tiembla, está asentado para siempre.

Jerusalén está rodeada de montañas,
y el Señor rodea a su pueblo
ahora y por siempre.

No pesará el cetro de los malvados
sobre el lote de los justos,
no sea que los justos extiendan
su mano a la maldad.

Señor, concede bienes a los buenos,
a los sinceros de corazón;
y a los que se desvían por sendas tortuosas,
que los rechace el Señor con los malhechores.
¡Paz a Israel!

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Paz a vosotros, soy yo, no temáis. Aleluya.

SALMO 130: ABANDONO CONFIADO EN LOS BRAZOS DE DIOS

Ant. Espere Israel en el Señor. Aleluya.

Señor, mi corazón no es ambicioso,
ni mis ojos altaneros;
no pretendo grandezas
que superan mi capacidad;
sino que acallo y modero mis deseos,
como un niño en brazos de su madre.

Espere Israel en el Señor
ahora y por siempre.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Espere Israel en el Señor. Aleluya.

CÁNTICO del APOCALIPSIS: HIMNO DE LOS REDIMIDOS

Ant. Que te sirva toda la creación, porque tú lo mandaste, y existió. Aleluya.

Eres digno, Señor, Dios nuestro,
de recibir la gloria, el honor y el poder,
porque tú has creado el universo;
porque por tu voluntad lo que no existía fue creado.

Eres digno de tomar el libro y abrir sus sellos,
porque fuiste degollado
y con tu sangre compraste para Dios
hombres de toda raza, lengua, pueblo y nación;
y has hecho de ellos para nuestro Dios
un reino de sacerdotes,
y reinan sobre la tierra.

Digno es el Cordero degollado
de recibir el poder, la riqueza, la sabiduría,
la fuerza, el honor, la gloria, y la alabanza.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Que te sirva toda la creación, porque tú lo mandaste, y existió. Aleluya.

LECTURA: 1P 2, 4-5

Acercándoos al Señor, la piedra viva desechada por los hombres, pero escogida y preciosa ante Dios, también vosotros, como piedras vivas, entráis en la construcción del templo del Espíritu, formando un sacerdocio sagrado, para ofrecer sacrificios espirituales que Dios acepta por Jesucristo.

RESPONSORIO BREVE

R/ Los discípulos se llenaron de alegría. Aleluya.
V/ Los discípulos se llenaron de alegría. Aleluya.

R/ Al ver al Señor.
V/ Aleluya, aleluya.

R/ Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
V/ Los discípulos se llenaron de alegría. Aleluya.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. El pan de Dios es el que baja del cielo y da vida al mundo. Aleluya.

Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. El pan de Dios es el que baja del cielo y da vida al mundo. Aleluya.

PRECES

Aclamemos alegres a Cristo, que después de ser sepultado en el seno de la tierra resucitó gloriosamente a vida nueva, y digámosle confiados:

Rey de la gloria, escúchanos.

Te rogamos, Señor, por los obispos, los presbíteros y los diáconos: que sirvan con celo a tu pueblo
— y lo conduzcan por los caminos del bien.

Te rogamos, Señor, por los que sirven a la Iglesia con el estudio de tu palabra:
— que escudriñen tu doctrina con pureza de corazón y deseo de adoctrinar a tu pueblo.

Te rogamos, Señor, por todos los fieles de la Iglesia: que combatan bien el combate de la fe,
— y, habiendo corrido hasta la meta, alcancen la corona merecida.

Tú que en la cruz clavaste y borraste el protocolo que nos condenaba,
— destruye también en nosotros toda clase de esclavitud y líbranos de toda tiniebla.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Tú que al bajar al lugar de los muertos abriste las puertas del abismo,
— recibe a nuestros hermanos difuntos en tu reino.

Con el gozo que nos da el saber que somos hijos de Dios, digamos con plena confianza:
Padre nuestro…

ORACION

Señor, tú que abres las puertas de tu reino a los que han renacido del agua y del Espíritu, acrecienta la gracia que has dado a tus hijos, para que, purificados ya de sus pecados, alcancen todas tus promesas. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

Amén.

CONCLUSIÓN

V/. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R/. Amén.

Lectio Divina – Martes III de Pascua

1.-Oración introductoria.

Señor, hoy vengo a la oración como un “hambriento y como un sediento.” Y si vengo a la oración a satisfacer estas necesidades vitales es porque se trata de un pan especial y un agua también peculiar. De lo contrario hubiera ido a la panadería y a la fuente del pueblo. Si vengo a ti es porque tengo “hambre de Ti” y “sed de Ti”. Y necesito que me sacies Tú y nadie más.

2.- Lectura reposada del evangelio Juan 6 30-35

Ellos entonces le dijeron: «¿Qué señal haces para que viéndola creamos en ti? ¿Qué obra realizas? Nuestros padres comieron el maná en el desierto, según está escrito: Pan del cielo les dio a comer». Jesús les respondió: «En verdad, en verdad les digo: No fue Moisés quien les dio el pan del cielo; es mi Padre el que les da el verdadero pan del cielo; porque el pan de Dios es el que baja del cielo y da la vida al mundo». Entonces le dijeron: «Señor, danos siempre de ese pan». Les dijo Jesús: «Yo soy el pan de la vida. El que venga a mí, no tendrá hambre, y el que crea en mí, no tendrá nunca sed.

3.- Qué dice el texto

Meditación-reflexión.

Jesús se manifiesta en este evangelio como el “pan de la vida”.  No se trata de un pan material, ni siquiera del pan de maná que había dado el Padre a los judíos hambrientos en el desierto. Nos promete un pan que da vida, pero no una simple vida humana para prolongar nuestros años. Dice el Gran Inquisidor: “El pan te asegura el éxito y el hombre se inclina ante quien se lo da; pero si otro se adueña de su conciencia, el hombre desdeñará incluso tu pan para seguir a quien ha cautivado su razón” (Dostoyevsky).  Jesús aquí nos habla de un pan que da vida en plenitud. Un pan que “sacia”, un pan que nos satisface, que nos llena por dentro el corazón.  En realidad, un pan que nos hace ya aquí y ahora plenamente felices. El comer con gozo  este pan, en la gran mesa de la fraternidad, es la mejor garantía  del Banquete Celestial. Este pan ya gustado y saboreado en esta vida, nos asegura la fiesta definitiva de Dios Padre con todos sus hijos en la gran mesa del Reino eterno. Dado el ambiente tan poco religioso que estamos viviendo en esta sociedad secularizada, cada vez se hace más difícil el creer. En realidad nadie puede creer en el más allá si ese “más allá” no se ha hace  presente, de alguna manera, en el “más acá”. Por eso, el Concilio Vaticano II, nos dice muy bien en la Constitución de Liturgia: “En la liturgia terrena pregustamos y tomamos parte en aquella liturgia celestial que se celebra en la santa ciudad de Jerusalén, hacia la cual nos dirigimos” (S.C.Nº 8).

Palabra del Papa

“Es un momento de profunda comunión: la gente que ha bebido la palabra del Señor, es ahora nutrida por su pan de vida. Y todos fueron saciados, anota el evangelista.

Muchas veces, nosotros estamos en torno a la mesa del Señor, a la mesa del Sacrificio eucarístico, en el que Él nos da una vez más su cuerpo, hace presente el único sacrificio de la Cruz. Y en el escuchar su Palabra, en el nutrirnos de su Cuerpo y Sangre, Él nos hace pasar de ser multitud a ser comunidad, del anonimato a la comunión. La Eucaristía es el Sacramento de la comunión, que nos hace salir del individualismo para vivir juntos el seguimiento, la fe en Él. Entonces deberemos preguntarnos todos ante el Señor: ¿cómo vivo yo la Eucaristía? ¿La vivo en modo anónimo o como momento de verdadera comunión con el Señor, pero también con tantos hermanos y hermanas que comparten esta misma misa? ¿Cómo son nuestras celebraciones eucarísticas? (S.S. Francisco, 30 de mayo de 2013). 

4.- Qué me dice hoy a mí este texto. (Guardo silencio)

5.- Propósito: Procuraré vivir hoy la Misa como un adelanto de la fiesta definitiva.

6.- Dios me ha hablado hoy a mí a través de su Palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.

Señor, hoy quiero terminar la oración de este día con unas hermosas palabras del poeta indio Rabindranath-Tagore: “Vengo a Ti no sólo pidiendo un vaso de agua sino buscando su misma fuente. Vengo a Ti no sólo pidiendo alguien que me guie a la puerta, sino buscando un camino al hogar mismo de la casa de Dios. Vengo no sólo buscando el don del amor sino al Amor mismo”.

ORACIÓN EN TIEMPO DE LA PANDEMIA.

Señor Resucitado: Mora en cada uno de nuestros corazones, en cada enfermo del hospital, en todo el personal médico, en los sacerdotes, religiosos y religiosas dedicados a la pastoral de la salud,  en los gobernantes de las naciones y líderes cívicos, en la familia que está en casa, en nuestros abuelos, en la gente encarcelada, afligida, oprimida y maltratada, en personas que hoy no tienen un pan para comer, en aquellos que han perdido un ser querido a causa del coronavirus u otra enfermedad. Que Cristo Resucitado nos traiga esperanza, nos fortalezca la fe, nos llene de amor y unidad, y nos conceda su paz. Amén

La Vida de Jesús – Fco. Fernández-Carvajal

4.- EL GRANO QUE GERMINA SOLO

Mc 4, 26-29

Una pequeña parábola, que recoge solo san Marcos, nos habla del crecimiento de la semilla echada en la tierra; una vez sembrada crece con independencia de que el dueño del campo duerma o vele, y sin que sepa cómo se produce. Así es la semilla de la gracia que cae en las almas; si no se le ponen obstáculos, si se le permite crecer, da su fruto sin falta, no dependiendo de quien siembra o de quien riega, sino de Dios que da el incremento[1].


[1] Cfr. 1 Co 3, 5-9.

Comentario – Martes III de Pascua

(Jn 6, 30-35)

Jesús aquí aparece como un nuevo Moisés, porque alimenta al pueblo con la palabra y con el pan. De hecho, los judíos esperaban que llegara un nuevo Moisés, un profeta grande como Moisés, y luego del milagro de la multiplicación de los panes la gente decía: “Este es el profeta que debía venir al mundo” (6, 14).

Pero Jesús quiere aclarar que se trata de algo muy diferente a Moisés. Primero muestra que no había sido Moisés, sino Dios el que los había alimentado en el desierto. Y además, el maná no era un verdadero pan celestial, sino una realidad terrena.

Dios quiere dar ahora un pan verdaderamente celestial que da vida. Y ante la súplica espontánea de la gente que reclama ese pan de vida celestial Jesús responde: “Yo soy el pan de la vida”.

En Jesús mismo, en su persona, se recibe el alimento de vida celestial. El que recibe ese alimento ya nunca sufrirá de hambre y de sed; es decir, sus necesidades más profundas estarán siempre satisfechas, y en la persona de Jesús encontrará siempre la respuesta a sus insatisfacciones más hondas, sin temor a que se desgaste o se acabe. Muchas cosas se desgastan con el paso del tiempo, porque descubrimos sus imperfecciones y sus límites, pero la presencia de Jesús y su amistad nunca pueden desgastarse, porque él es fuente inagotable de vida y de novedad, a él no podemos encasillarlo ni abarcarlo, él siempre es más, siempre nos invita a más, siempre nos ofrece más.

Por eso, no se trata de escuchar su Palabra para instruirnos, para aprender “religión”, para entender nuestra fe. Su Palabra es alimento para toda nuestra vida, es alimento para nuestra capacidad de amar, es alimento para nuestra hambre de paz y de justicia, es alimento para nuestros sueños más genuinos y bellos, es alimento para seguir caminando por los senderos del bien.

Oración:

“Señor, no dejes que me olvide de esas necesidades más profundas que sólo con la fe puedo saciar No permitas que las angustias de cada día y las cosas urgentes me lleven a olvidar las cosas más importantes que sólo tú puedes dar”.

 

VÍCTOR M. FERNÁNDEZ
El Evangelio de cada día

Gaudium et Spes – Documentos Vaticano II

Perfección de la actividad humana en el misterio pascual

38. El Verbo de Dios, por quien fueron hechas todas las cosas, hecho El mismo carne y habitando en la tierra, entró como hombre perfecto en la historia del mundo, asumiéndola y recapitulándola en sí mismo. El es quien nos revela que Dios es amor (1 Io 4,8), a la vez que nos enseña que la ley fundamental de la perfección humana, es el mandamiento nuevo del amor. Así, pues, a los que creen en la caridad divina les da la certeza de que abrir a todos los hombres los caminos del amor y esforzarse por instaurar la fraternidad universal no son cosas inútiles. Al mismo tiempo advierte que esta caridad no hay que buscarla únicamente en los acontecimientos importantes, sino, ante todo, en la vida ordinaria. El, sufriendo la muerte por todos nosotros, pecadores, nos enseña con su ejemplo a llevar la cruz que la carne y el mundo echan sobre los hombros de los que buscan la paz y la justicia. Constituido Señor por su resurrección, Cristo, al que le ha sido dada toda potestad en el cielo y en la tierra, obra ya por la virtud de su Espíritu en el corazón del hombre, no sólo despertando el anhelo del siglo futuro, sino alentando, purificando y robusteciendo también con ese deseo aquellos generosos propósitos con los que la familia humana intenta hacer más llevadera su propia vida y someter la tierra a este fin. Mas los dones del Espíritu Santo son diversos: si a unos llama a dar testimonio manifiesto con el anhelo de la morada celestial y a mantenerlo vivo en la familia humana, a otros los llama para que se entreguen al servicio temporal de los hombres, y así preparen la materia del reino de los cielos. Pero a todos les libera, para que, con la abnegación propia y el empleo de todas las energías terrenas en pro de la vida, se proyecten hacia las realidades futuras, cuando la propia humanidad se convertirán en oblación acepta a Dios.

El Señor dejó a los suyos prenda de tal esperanza y alimento para el camino en aquel sacramento de la fe en el que los elementos de la naturaleza, cultivados por el hombre, se convierten en el cuerpo y sangre gloriosos con la cena de la comunión fraterna y la degustación del banquete celestial.

Misa de la familia

DOMINGO IV DE PASCUA

SALUDO

La gracia y la paz de Dios nuestro Padre, el amor de Jesucristo Resucitado y la vida del Espíritu, estén con todos nosotros.

ENTRADA

Cristo ha Resucitado y este acontecimiento llena toda nuestra vida y la vida de la Iglesia. Cristo es el Pastor Bueno que da la vida por los suyos, nos conoce y nos hace participar de su misma misión, para que todos escuchen su voz. Salgamos de nuestras casas y trabajemos para que a todos llegue la buena noticia: Jesús está vivo y cuida de todos nosotros. Con Jesús Resucitado la vida se llena de sentido, de color y de esperanza. Están soplando aires de resurrección, aires que no se pueden acallar. Aunque haya dificultades, Jesús, Buen Pastor, nos guía c invita a seguirle en libertad, hasta ser semejantes al mismo Padre, hasta verle tal cual es.

Bienvenidos todos a esta celebración.

ACTO PENITENCIAL

Nos cuesta perdonar a quienes nos ofenden; justo al revés de nuestro Dios, que nos perdona sin condiciones:

– Tú, que nos llenas de Espíritu Santo para hacemos testigos valien­tes y decididos de la resurrección. SENOR, TEN PIEDAD.

– Tú, que en tu gran amor nos haces hijos y nos dices que un día veremos tu verdadero rostro. CRISTO, TEN PIEDAD.

– Tú, Buen Pastor, que nos traes la presencia y cercanía de un Dios Padre que siempre nos cuida. SENOR, TEN PIEDAD.

Oración: Perdona, Señor, nuestros pecados, y danos tu amor que nos ayude a vivir sirviendo a los hermanos. Por Jesucristo nuestro Señor.

ORACIÓN COLECTA

Dios y Padre nuestro, que en Jesús Resucitado vences todo mal e injusticia; ayúdanos para que siguiendo a Jesús, Buen Pas­tor, estemos dispuestos a formar comunidades libres y compro­metidas que denuncien en el mundo la injusticia y promuevan el perdón y la paz. Por nuestro Señor Jesucristo.

LECTURA NARRATIVA

Pedro es capaz de avalar su trabajo, sabiendo que Jesús es la pie­dra angular de la nueva vida, de la nueva relación entre Dios y los hombres; Jesús es el Salvador de las personas, que nos saca de todo mal y de toda esclavitud: no hay otro nombre que pueda salvarnos.

LECTURA APOSTÓLICA

Dios es Amor. Pero no se trata de un amor teórico sino que nos hace realmente hijos suyos, ya desde ahora; la dignidad de hijos no tiene vuelta atrás, es más, se expande por el camino de la vida hasta su plena manifestación cuando veremos a Dios tal cual es. Es un amor incondicional, envolvente, gratuito.

LECTURA EVANGÉLICA

Jesús se presenta como el Buen Pastor que, conociendo a todas y cada una de sus ovejas, las cuida y acompaña, hasta dar la vida por ellas. El conocimiento y la entrega es total, inmerecida, sin poder exi­gir nada por nuestra parte. Y además, Jesús no es Pastor de los selec­tos, sino de la humanidad entera, sin distinciones.

ORACIÓN DE LOS FIELES

A Jesús resucitado, nuestro pastor y nuestro guía, orémosle diciendo: JESÚS RESUCITADO, ESCÚCHANOS.

1.- Por todos los cristianos y cristianas, por todos los que tenemos a Jesús como guía y pastor. OREMOS:

2.- Por los que han escuchado la llamada de Dios a seguirle en el ministerio ordenado o la vida consagrada, y han respondido generosamente. Y para que cada día haya más vocaciones. OREMOS:

3.- Por los políticos que trabajan, honestamente y sin intereses, para gestionar la crisis sanitaria, social y económica. OREMOS:

4.- Por la naturaleza, que como cada primavera renace con tanta fuerza, siendo imagen de la nueva vida de la Pascua. OREMOS.

5.- Por nosotros, por nuestros familiares y amigos, por nuestros compañeros y vecinos, por nuestros difuntos. OREMOS:

Escucha, Jesús resucitado, nuestra oración, y llena el mundo entero de tu Espíritu Santo. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Dios y Padre nuestro de quien nos viene la salvación y la vida; acoge en tu bondad estos dones que recogemos de la tierra, y que ahora traemos al altar como signo de nuestra gratitud; santifíca­los con tu Espíritu y que así alimenten nuestra fe, nuestra espe­ranza y nuestro amor. Por Jesucristo.

PREFACIO

En verdad, Señor, con nuestra humilde voz queremos proclamar­te grande y Santo, porque no cesas de guiamos por el camino del bien, y porque cuidas de cada persona con un amor desinteresado que bus­ca siempre que vivamos abiertos a Ti. Tú eres, Señor, el Dios que en Jesús, muerto y resucitado, nos das la prueba de amor más clara y grande.

Guiados por Jesús, Buen pastor, y hechos hijos tuyos, queremos glorificarte y alabarte diciendo: Santo, Santo, Santo…

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Ayúdanos, Señor, para que seamos testigos de tu amor por los hombres, de modo que todos reconozcan en Jesús al Buen Pastor que nos cuida y nos guía hacia la vida, y vida en plenitud. Por Jesucristo.

Música – Domingo IV de Pascua

Entrada: Cristo resucitó, Aleluya (Apéndice) Un cántico nuevo: CLN-206; Resurrección CLN 210  Nuestra pascua inmolada CLN 203; Cristo alegria del mundo CLN 761
En Latin. Introito: Introito: Misericordias  Domini
Aspersión Vida Aquam. CLN . A82  Canto Gregoriano; Como el ciervo CLN A 2
Misa de pascua: Lux et origo.
Salmo y Aleluya: La piedra que desecharon los arquitectos….
Ofertorio: O filii et filiae. CLN. 232; Bendito seas, Señor  CLN-H 6.
Santo: de Palazón
Comunión: Tú eres nuestra Pascua CLN 0 11; El Señor es mi pastor CLN 538; Pescador de hombres CLN 407; En praderas de agua fresca CLN  03
Final: Regina coeli. CLN. 303; o Reina del Cielo  CLN 324 Cantos para la misa con Niños de primera Comunión.

Recursos – Ofertorio Domingo IV de Pascua

PRESENTACIÓN DE UN CAYADO O UN BASTÓN

(Esta ofrenda la puede hacer el mismo Presidente o quien dirige el Consejo Pastoral)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, yo te traigo hoy este bastón. Es el símbolo de la autoridad. Con él te quiero ofrecer mi disponibilidad de servicio, porque, como discípulo del Buen Pastor, sé que la única autoridad existente en tu familia es la de la entrega y el servicio incondicional. Dame fuerzas para crecer en mi capacidad de solicitud. En nombre del resto de la comunidad, te ofrezco también su disponibilidad de servicio, pues bien sabemos que somos pastores unos de otros. Trenza entre todos nosotros y nosotras esa red del amor y la caridad.

PRESENTACIÓN DE UN MEDICAMENTO

(Con el envoltorio sería suficiente, para tener el valor de símbolo. Y lo puede presentar alguien relacionado con la sanidad)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Mira, Señor, yo te traigo un medicamento, porque pensamos que es un buen signo de la misericordia, una de las cualidades fundamentales del Buen Pastor. Queremos ser eso: medicina para los otros; bálsamo y aceite que curen las heridas de los demás. Mera capacidad de escucha, que alivie y aligere los problemas de los otros y de las otras. Y lo queremos hacer a imagen de tu Hijo Jesucristo, tal como Él lo hizo antes y lo hace ahora con nosotros y nosotras.

PRESENTACIÓN DE UN MINUSVÁLIDO O UNA MINUSVÁLIDA EN SU SILLA DE RUEDAS

(Con sumo respeto y siempre que no le resulte hiriente. Lo puede hacer también un sanitario o una persona que se dedique a su cuidado o un familiar)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: El pastor se preocupa por las ovejas más débiles y necesitadas. Por eso, Señor, a tu imagen, te traemos hoy una de las realidades de vida de nuestra comunidad, para expresar nuestros deseos de comprometernos con los que más lo necesitan entre nosotros. Ese queremos que sea nuestro talante individual y comunitario.

PRESENTACIÓN DE UN PÓSTER EN EL QUE VA ESCRITO: “SÍ”

(Hace la ofrenda una persona joven de la comunidad)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, en nombre mío y de todos/as los/as jóvenes y niños/as de la comunidad, yo te traigo este «Sí», expresión de nuestra disponibilidad a escuchar tu voz y tu llamada. No permitas que nuestros oídos se cierren a causa de las muchas voces y ruidos que se producen en nuestro mundo. Que nadie nos impida oír tu llamada. Y danos a todos y a todas y cada uno/una de nosotros y de nosotras la fortaleza necesaria para seguir tus pasos en la vocación a la que nos llames.

PRESENTACIÓN DE UN/A RELIGIOSO/A O DE UN LIBRO DE LAS HORAS

(Esta ofrenda es opcional, dependiendo de si en esa comunidad alguno de sus miembros vive la vida religiosa consagrada. De no ser así, uno cualquiera de la comunidad, aunque preferentemente un o una joven, ofrece un Libro de las Horas, como signo de la vida consagrada)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Muchos de vosotros y de vosotras me conocéis. Sabéis mi nombre y mi dedicación. Si me permitís, os cuento brevemente mi historia y mi vocación…

Nada de lo que os he dicho es mérito mío. Todo y sólo es pura gracia de Dios, a quien estoy profundamente agradecido/a. Ante vosotros, quiero ofrecerme a Dios, y me uno a la ofrenda de su Hijo Jesucristo, en quien mi entrega tiene sentido y mis debilidades se vuelven lucha por acercarme a su perfección.

(Por mi parte, Señor, te traigo este Libro de las Horas, como signo de la entrega en una vida consagrada a Ti de muchos hombres y mujeres en el seno de la Iglesia. Con este Libro recibe la vida de esos hombres y mujeres, gracias a los cuales tu Iglesia sabe de la existencia de tu Reino, ya presente en medio de nosotros y de nosotras. A la vez te pido que hagas surgir en nuestra comunidad vocaciones de especial consagración).

Oración de los fieles – Domingo IV de Pascua

Pastor bueno que has dado la vida por todos los hombres, a ti recurrimos en tantas necesidades como nos acechan. Sabemos que tú tienes poder para transformarlas por eso venimos a ponerlas en tus manos.

GUÍA A TU IGLESIA, SEÑOR.

1. – Por el Papa Francisco, los obispos, los sacerdotes, pastores para el pueblo de Dios, para que el Señor les dé fuerza y valor para atraer con su testimonio a tantos como se van separando de la Iglesia. OREMOS

2. – Por todos los portadores del mensaje de Cristo, para que el Señor los ilumine al proclamar su Palabra, a fin de que los que la escuchan encuentren en ella confianza, consuelo, cercanía, seguridad, compañía… amor. OREMOS

3. – Por tantos como han huido desencantados para que reflexionen y vean que a Cristo no van a encontrarlo huyendo sino buscando y dejándose encontrar por Él. OREMOS

4. – Para que el Señor dueño del universo guíe a todos los que todavía no han encontrado un trabajo estable, una vida digna, un puesto en la sociedad y les dé fuerza para no abandonar y seguir adelante. OREMOS

5. – Por todos los que sufren: enfermos, solos, moribundos, afligidos, para que sepan que hay un Pastor que vela por ellos y nunca los va a abandonar. OREMOS

6. – Por los padres de familia guías de sus hijos, para que no olviden sus obligaciones: hablar, conducir, escuchar, conocer, guardar y sobre todo amar. OREMOS

7.- Y especialmente este domingo pidamos al Señor por las Vocaciones religiosas de todo tipo y por los progresos del Clero Nativo. OREMOS

8. – Por todos los que nos hemos reunido en esta celebración, para que el Señor nos bendiga, nos proteja y nos guarde, para que nosotros seamos su pueblo y Él nuestro único Pastor. OREMOS

Padre, Tú sabes cuántas necesidades tiene la vida de tus hijos. Te pedimos que escuches nuestras peticiones.

Por Jesucristo Nuestro Señor.

Amén.


Con la misma actitud de las ovejas ante su Buen Pastor, miramos tus ojos Señor y te pedimos humildemente que atiendas estas plegarias que te presentamos:

TÚ, SEÑOR, ERES NUESTRA SALVACIÓN.

1. – Por el Papa, los obispos y todos los pastores de la Iglesia, para que en todo momento sea su vida como la de Jesús el Buen Pastor. OREMOS

2. – Por todos los que se dedican a la enseñanza para que tengan ante sus docentes la misma actitud de servicio que nos muestra Jesús el Buen Pastor. OREMOS

3. – Por todos los que se dedican a la construcción desde los arquitectos a los albañiles para que vean en Jesucristo la piedra angular. OREMOS

4. – Por aquellos que reciben en estas fechas algún sacramento de iniciación cristiana, para que, como dice San Juan, se sientan verdaderamente hijos de Dios. OREMOS

5. – Por los enfermos crónicos, para que como ovejas de Cristo sientan la voz del Buen Pastor. OREMOS

6. – Por todos los que andan extraviados para que oigan la voz del Buen Pastor. Y por la paz en las familias y en todos los pueblos de la tierra. OREMOS

7.- Y especialmente este domingo pidamos al Señor por las Vocaciones religiosas de todo tipo y por los progresos del Clero Nativo. OREMOS

8. – Por todos nosotros presentes en la Eucaristía para que nunca nos falte el apoyo y la guía del Único Pastor de todos los rebaños. OREMOS

Señor, tu nos conoces y sabes de nuestras necesidades, atiende con tu infinita bondad las que aquí te presentamos y concédenos también todo aquello que tu sabes que nos falta.

Por Jesucristo nuestro Señor

Amen.

Comentario al evangelio – Martes III de Pascua

Escuchamos hoy, por un lado, el relato del primer martirio por la fe en Jesucristo, el de Esteban; y, en el Evangelio, el inicio del discurso del Pan de Vida. Ambos textos se introducían ayer. A propósito de la multiplicación de los panes, Jesús les hacía ver que hay otro alimento, el verdadero Pan de Vida; en el Evangelio de hoy, aprovechando la petición de un signo como el del pan llovido del cielo en el desierto, Jesús empieza a explicarles que Él es, en persona, el verdadero Pan del Cielo, el que da la Vida eterna, el que el Padre ha regalado a la humanidad para que tengamos la verdadera Vida.

Nuestra vida en este mundo es limitada, efímera, sometida al mal, al pecado, a la muerte. Y no podemos por nosotros mismos salvarnos. Sin embargo, por puro amor Dios Padre ha querido enviarnos a su Hijo para darnos Vida nueva. Por la Encarnación, Jesús es uno de nosotros, con todas las consecuencias: el Hijo de Dios hace suya la pequeñez, limitación y temporalidad de nuestra vida. Por amor, acabará entregando su vida a la muerte en una Cruz; muerte de la que Dios mismo le levantará, Resucitado. Jesús, Hijo de Dios, muerto por nosotros, ha resucitado, y así nos ofrece la Vida Nueva, Resucitada. Quien quiera aceptarla, quien quiera comer de ese Pan de Vida que el Señor es, tendrá en sí Vida Nueva…

Acoger al Señor en el corazón, confiar en Él, comenzar a vivir desde Él, escuchándole y viviendo conforme nos enseñó, construir así Mundo Nuevo, el Reino de Dios, … Nada de ello es posible si no nos alimentamos de esa Vida Nueva que Él nos regala, del Pan de Vida que es Él mismo, en persona. Y por eso, no hay Sacramento más significativo que la Eucaristía.

San Esteban, como aquellos primeros cristianos, dejaron que el Espíritu de Jesús les cambiara el corazón y la vida. Alimentados así con el Pan de la Vida Nueva, comenzaron a amar y a servir anunciando la Buena Nueva de la Resurrección del Señor, sin que nada ni nadie les detuviera. Incluso hasta dar la vida por Él.

“Danos siempre de este Pan, Señor”.

Javier Goñi