Misa de la familia

DOMINGO IV DE PASCUA

SALUDO

La gracia y la paz de Dios nuestro Padre, el amor de Jesucristo Resucitado y la vida del Espíritu, estén con todos nosotros.

ENTRADA

Cristo ha Resucitado y este acontecimiento llena toda nuestra vida y la vida de la Iglesia. Cristo es el Pastor Bueno que da la vida por los suyos, nos conoce y nos hace participar de su misma misión, para que todos escuchen su voz. Salgamos de nuestras casas y trabajemos para que a todos llegue la buena noticia: Jesús está vivo y cuida de todos nosotros. Con Jesús Resucitado la vida se llena de sentido, de color y de esperanza. Están soplando aires de resurrección, aires que no se pueden acallar. Aunque haya dificultades, Jesús, Buen Pastor, nos guía c invita a seguirle en libertad, hasta ser semejantes al mismo Padre, hasta verle tal cual es.

Bienvenidos todos a esta celebración.

ACTO PENITENCIAL

Nos cuesta perdonar a quienes nos ofenden; justo al revés de nuestro Dios, que nos perdona sin condiciones:

– Tú, que nos llenas de Espíritu Santo para hacemos testigos valien­tes y decididos de la resurrección. SENOR, TEN PIEDAD.

– Tú, que en tu gran amor nos haces hijos y nos dices que un día veremos tu verdadero rostro. CRISTO, TEN PIEDAD.

– Tú, Buen Pastor, que nos traes la presencia y cercanía de un Dios Padre que siempre nos cuida. SENOR, TEN PIEDAD.

Oración: Perdona, Señor, nuestros pecados, y danos tu amor que nos ayude a vivir sirviendo a los hermanos. Por Jesucristo nuestro Señor.

ORACIÓN COLECTA

Dios y Padre nuestro, que en Jesús Resucitado vences todo mal e injusticia; ayúdanos para que siguiendo a Jesús, Buen Pas­tor, estemos dispuestos a formar comunidades libres y compro­metidas que denuncien en el mundo la injusticia y promuevan el perdón y la paz. Por nuestro Señor Jesucristo.

LECTURA NARRATIVA

Pedro es capaz de avalar su trabajo, sabiendo que Jesús es la pie­dra angular de la nueva vida, de la nueva relación entre Dios y los hombres; Jesús es el Salvador de las personas, que nos saca de todo mal y de toda esclavitud: no hay otro nombre que pueda salvarnos.

LECTURA APOSTÓLICA

Dios es Amor. Pero no se trata de un amor teórico sino que nos hace realmente hijos suyos, ya desde ahora; la dignidad de hijos no tiene vuelta atrás, es más, se expande por el camino de la vida hasta su plena manifestación cuando veremos a Dios tal cual es. Es un amor incondicional, envolvente, gratuito.

LECTURA EVANGÉLICA

Jesús se presenta como el Buen Pastor que, conociendo a todas y cada una de sus ovejas, las cuida y acompaña, hasta dar la vida por ellas. El conocimiento y la entrega es total, inmerecida, sin poder exi­gir nada por nuestra parte. Y además, Jesús no es Pastor de los selec­tos, sino de la humanidad entera, sin distinciones.

ORACIÓN DE LOS FIELES

A Jesús resucitado, nuestro pastor y nuestro guía, orémosle diciendo: JESÚS RESUCITADO, ESCÚCHANOS.

1.- Por todos los cristianos y cristianas, por todos los que tenemos a Jesús como guía y pastor. OREMOS:

2.- Por los que han escuchado la llamada de Dios a seguirle en el ministerio ordenado o la vida consagrada, y han respondido generosamente. Y para que cada día haya más vocaciones. OREMOS:

3.- Por los políticos que trabajan, honestamente y sin intereses, para gestionar la crisis sanitaria, social y económica. OREMOS:

4.- Por la naturaleza, que como cada primavera renace con tanta fuerza, siendo imagen de la nueva vida de la Pascua. OREMOS.

5.- Por nosotros, por nuestros familiares y amigos, por nuestros compañeros y vecinos, por nuestros difuntos. OREMOS:

Escucha, Jesús resucitado, nuestra oración, y llena el mundo entero de tu Espíritu Santo. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Dios y Padre nuestro de quien nos viene la salvación y la vida; acoge en tu bondad estos dones que recogemos de la tierra, y que ahora traemos al altar como signo de nuestra gratitud; santifíca­los con tu Espíritu y que así alimenten nuestra fe, nuestra espe­ranza y nuestro amor. Por Jesucristo.

PREFACIO

En verdad, Señor, con nuestra humilde voz queremos proclamar­te grande y Santo, porque no cesas de guiamos por el camino del bien, y porque cuidas de cada persona con un amor desinteresado que bus­ca siempre que vivamos abiertos a Ti. Tú eres, Señor, el Dios que en Jesús, muerto y resucitado, nos das la prueba de amor más clara y grande.

Guiados por Jesús, Buen pastor, y hechos hijos tuyos, queremos glorificarte y alabarte diciendo: Santo, Santo, Santo…

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Ayúdanos, Señor, para que seamos testigos de tu amor por los hombres, de modo que todos reconozcan en Jesús al Buen Pastor que nos cuida y nos guía hacia la vida, y vida en plenitud. Por Jesucristo.