Comentario Domingo IV de Pascua

Oración preparatoria

Señor y hermano nuestro, Jesús, Tú eres el Buen Pastor que cuidas con mimo de tus ovejas, llámanos por nuestro propio nombre, guíanos en los andares de nuestra vida, cuídanos en todos los avatares de nuestro caminar. Y repara nuestras fuerzas en la mesa de tu Palabra y de tu Pan. Tú que vives y reinas con el Padre por los siglos de los siglos. AMEN.

 

Jn 10, 11-18

«11Yo soy el buen pastor. El buen pastor da su vida por las ovejas. 12Pero el asalariado, que no es pastor, a quien no pertenecen las ovejas, ve venir al lobo, abandona las ovejas y huye; y el lobo hace presa en ellas y las dispersa; 13porque es asalariado y no le importan nada las ovejas.

14Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas y las mías me conocen a mí, 15como me conoce el Padre y yo conozco a mi Padre y doy mi vida por las ovejas. 16También tengo otras ovejas, que no son de este redil; también a ésas las tengo que conducir, y escucharán mi voz y habrá un solo rebaño, un solo pastor.

17Por eso me ama el Padre, porque doy mi vida, para recobrarla de nuevo. 18Nadie me la quita; yo la doy voluntariamente. Tengo poder para darla y poder para recobrarla de nuevo; ésa es la orden que he recibido de mi Padre».

¡PALABRA DEL SEÑOR!

 
CONTEXTO

En el marco de diversas fiestas judías, el evangelista Juan nos presenta un “crescendo” narrativo en el que la oposición a Jesús va aumentando hasta llegar a la decisión de matarle. Después del episodio de la curación del ciego de nacimiento (9,1-39), los fariseos reaccionan preguntando a Jesús si también ellos eran ciegos (9,40). Jesús les responde con el discurso del Buen Pastor (10,1-18). Tras este discurso, en el marco de la fiesta de la Dedicación, se producirán otros incidentes entre Jesús y los judíos y, tras la resucitación de Lázaro, los judíos deciden dar muerte a Jesús (11,53).

 
TEXTO

El evangelio de este domingo recoge la segunda parte del discurso del Buen Pastor, que Jesús pronuncia a los fariseos. En la primera parte del discurso, Jesús se presenta por dos veces como la puerta que conduce a la salvación y a la vida. Ahora, también por dos veces, se presenta como el buen pastor que da su vida por y conoce a las ovejas. Frente a la puerta, está el ladrón y el salteador; frente al pastor, el asalariado. Teniendo en cuenta la expresión “dar la vida”, podemos estructurar el texto en tres partes: a) el buen pastor da su vida por las ovejas, frente al asalariado que huye ante el peligro (vv. 11-13); b) el buen pastor da su vida por las ovejas porque las conoce, aunque sean de diferentes rediles (vv. 14-16); c) el buen pastor da su vida por las ovejas porque obedece y ama al Padre (vv. 17-18).

 
ELEMENTOS A DESTACAR

• Es importante observar las imágenes utilizadas por Jesús: el buen pastor, las ovejas, el asalariado, el lobo, otras ovejas… Es importante discernir a qué se refieren y buscar una posible identificación. Si nos identificamos con el buen pastor, dar la vida es la clave a considerar: ¿qué compromisos se siguen de nuestro seguimiento de Jesús Buen Pastor? Si nos identificamos con las ovejas, dejarse conducir por el pastor es la clave: ¿Somos dóciles a la enseñanza y el ejemplo del Maestro?

• Jesús no sólo es “el buen pastor” (= el pastor auténtico frente al asalariado o a los falsos pastores), sino también “el pastor bueno”, que se deja conmover por la situación de la multitud vejada y abatida, “como ovejas que no tienen pastor” (cf. Mt 9,36; 14,14; Mc 6,34). En los sinópticos, Jesús enseña o cura o envía a sus misioneros ante esa realidad desgraciada; en Juan, la bondad del pastor se manifiesta en que da la vida por sus ovejas. Es el centro de nuestro evangelio, insistentemente presente (vv. 11.14.17.18). Así que Jesús es más que un simple pastor, por bueno o responsable que pueda ser. ¿Qué significa ese más de Jesús en tu vida personal, comunitaria y social?

• Es interesante observar la relación directa entre el “conocimiento de Dios Padre” y la “donación de la propia vida” por…: no hay verdadero conocimiento de Dios sin entrega pastoral decidida y radical.

• Las “otras” ovejas: la Buena Noticia se extiende a todos y tenemos que ser valientes en nuestra capacidad evangelizadora, evitando cerrarnos en nuestro propio interior o en el interior de nuestras comunidades. ¿Cómo ir a la busca de esas “otras” ovejas?

 

Paso 1 Lectio: ¿Qué dice el texto? Atiende todos los detalles posibles. Imagina la escena. Destaca todos los elementos que llaman la atención o te son muy significativos. Disfruta de la lectura atenta. Toma nota de todo lo que adviertas.

Paso 2 Meditatio: ¿Qué me dice Dios a través del texto? Atiende a tu interior. A las mociones (movimientos) y emociones que sientes. ¿Algún aspecto te parece dirigido por Dios a tu persona, a tu situación, a alguna de tus dimensiones?

Paso 3 Oratio: ¿Qué le dices a Dios gracias a este texto? ¿Qué te mueve a decirle? ¿Peticiones, alabanza, acción de gracias, perdón, ayuda, entusiasmo, compromiso? Habla con Dios…

Paso 4 Actio: ¿A qué te compromete el texto? ¿Qué ha movido la oración en tu interior? ¿Qué enseñanza encuentras? ¿Cómo hacer efectiva esa enseñanza?