Notas para fijarnos en el evangelio

* En este pasaje a “pastor” se le añade el calificativo de “bueno” (11. 14). Esta expresión no nos debe hacer pensar en lo que sugieren determinadas esculturas o pinturas -incluso cierta literatura piadosa-, de un Jesús blando y pasivo, que se resigna y hace que nos resignemos ante la “maldad” de los demás. No tiene nada que ver. Jesús es “el pastor bueno”, es decir, el de verdad, el auténtico. Se expresa, por tanto, la calidad de este pastor, igual que se decía que era “el vino bueno” (Jn 2, 10), o que se dirá de sus obras (Jn 10, 32), o que la parábola de los sinópticos lo dice de la tierra (Mt 13, 8). Más que el buen pastor, Jesús es el pastor bueno.

* Cómo habían hecho los profetas (Jr 23,3ss; Ez 34,10ss), esta calidad de Jesús como pastor bueno es puesta en contraste con el que no es bueno: “quien va por el jornal – el asalaria- do” (12), el mercenario. Con este contraste se da relieve a lo que se está diciendo sobre Jesús y su misión: viene “a dar la vida” (11) sin pedir nada a cambio, de forma totalmente gratuita. Es lo que celebramos en la Pascua.

* Que “da la vida” (11.15.17.18) quiere decir que se expone, que se arriesga por defender sus ovejas (12-13). Es decir, Jesús se compromete con nosotros, se acerca a quienes están al margen, a los enfermos, a los pobres. come con los pecadores y los incorpora a su grupo. Se compromete.

* Jesús “da la vida” en la medida que Él es “la vida” (Jn 14,6; 1,4; 11,25). La fe en Él –que hemos renovado en la Pascua– nos conduce a participar de esa vida (Jn 20,31; 3,15). La consecuencia: los creyentes en Él daremos la vida por los otros (Jn 15,13; 1Jn 3,16).

* “Conocer” (15.16) es una palabra que en la Biblia, y en Juan especialmente, está estrechamente relacionada con “amar-estimar”. Así, Jesús está hablando del amor entre Él y nosotros (14), un amor que viene del amor entre el Padre y el Hijo (15).

* La unión entre todos los hijos de Dios dispersos (Jn 11,52), toda la humanidad, que incluye “otras ovejas” (16), no sólo los judíos, será una realidad gracias a Jesús y a su muerte generosa.

* “Dar la vida y recobrarla” (17-18): es la Pascua, la Muerte y Resurrección de Jesús.