Un solo rebaño, un solo pastor

1.- Este Domingo Cuarto de Pascua la Iglesia conmemora, con toda la Alegría, a Jesús de Nazaret como Único Pastor del rebaño universal de los hermanos y hermanas que viven y trabajan inspirados por el Evangelio de Jesús. Pero también celebra la jornada, pontificia y mundial, por las vocaciones. Y hay otra conmemoración en este siete de mayo es la de la Jornada por el clero nativo, dentro de la campaña misionero, “Primavera en la Iglesia”. Quiero consignar dos de los textos de la Obra Misionera Pontificia (OMP) de la presente campaña son. “Toda Vocación, Nace de la Pascua: Toda Vocación… Para la implantación de la Iglesia y el desarrollo de las comunidades cristianas es necesario el ministerio consagrado que la Iglesia entrega a aquellos que han sido llamados por Dios a este servicio. La principal manifestación del rostro misericordioso de Dios es hacer que del seno de las familias se susciten vocaciones nativas al sacerdocio, a la vida religiosa y misionera. …Nace de la Pascua Las comunidades cristianas al celebrar la Eucaristía hacen memoria del Misterio Pascual donde tiene lugar el encuentro con el Resucitado. De ese encuentro nace la llamada a cada uno el envío por parte del Señor a la misión. Cada vocación a la vida sacerdotal, religiosa o laical tiene lugar en el seno de la comunidad cristiana que, reunida en el nombre del Señor, celebra la Eucaristía, la Pascua.” No parece que sea necesario añadir mucho más. Y el texto nos emplaza a todos, porque cada uno tiene su vocación dentro de la Iglesia.

2.- En las lecturas de hoy se testimonia la importancia de Jesús Resucitado, una semana más. Pedro sigue dando –en el fragmento de los Hechos de los Apóstoles que acabamos de oír—muestras de valentía al defender la Resurrección de Cristo y la falta de dirigentes y pueblo judíos que fueron responsables de la ejecución del Salvador. El texto de los Hechos en continuación del de la semana pasada y recoge las consecuencias de un milagro que asombró a toda la ciudad de Jerusalén.

En la Carta del Apóstol Juan se habla claramente del amor del Padre que nos ha llevado a ser sus Hijos, por la gracia de Jesucristo. Y hay una promesa de enorme transcendencia San Juan nos dice que “veremos a Dios tal cual es, porque seremos semejantes a Él”. Es una promesa de eternidad y de salvación que debe estar muy presente en nuestro ánimo, sobre todo en los momentos difíciles, en esas situaciones que parece que todo el mundo se hunde bajo nuestros pies. La promesa de ver a Dios y “verle tal cual es” es de una grandeza inimaginable, pero ahí está y así se producirá.

Y en cuanto al evangelio –también del Apóstol San Juan—en él, el mismo Jesús nos marca un estilo de vida que no es fácil, que no es como el deseo de placer o de riquezas nos presenta. Hemos de preferir la puerta estrecha a esa otra más ancha, más brillante, más llena de oropel. Esa es la elección que tenemos que hacer para pertenecer al único rebaño posible, porque es el auténtico. Dicho rebaño a tomado carta de naturaleza en la creación porque el único Pastor, Jesús, dio su vida por las ovejas de, precisamente ese rebaño. Hemos de pensar en ello y tenerlo siempre muy presente, no dando demasiada importancia a las peticiones de liderazgo de muchos, situados, sin duda, en el quicio de las puertas anchas.

3.- ¿Por qué hay tantos rebaños, cuando solo tenemos un Pastor? La desunión de las Iglesias, los cismas, las reformas y las contrarreformas es un todo incomprensible que produce no poco escándalo a los cristianos. Y, sin embargo, ahí está sin aparente solución posible. La Iglesia católica abrió, a partir del Concilio Vaticano II, un camino firme y realista hacia el Ecumenismo. Y centró al problema al señalar que la oración dirigida a Dios es el mejor camino. Luego, estará naturalmente el esfuerzo de cada uno y el camino conciliador de los líderes religiosos. El Papa Benedicto XVI, buen conocedor de las Iglesias Ortodoxas del Este europeo, busca el encuentro permanente para construir el camino de la unidad.

Hay que interpretar que la desunión llegó por el pecado y que siempre hubo factores políticos que provocaron o agudizaron la separación. Serán esos factores los primeros que deben ser eliminados para enfrentarse exclusivamente a los de naturaleza estrictamente religiosa y espiritual. Un solo Pastor y un solo rebaño. Las palabras de Jesús en el Evangelio de San Juan marcan –como decía– una dirección ineludible y así es muy grave contribuir a la desunión. Esto último punto también debería ser meditado cuando nos enfrentamos los mismo católicos por razones de progresismo o conservadurismo, por pertenecer a este movimiento o al otro, etc. De hecho, si dentro del Rebaño de Roma andamos divididos y suspicaces los unos con los otros, no parece raro que, históricamente, se hayan producido tales brechas entre los cristianos. Es posible que este tercer milenio que comienza nos traiga la hermandad entre todos. Dicen que va a ser un tiempo de espiritualidad, entendimiento y sosiego. Ojalá. Amén.

Ángel Gómez Escorial