Comentario – Viernes IV de Pascua

(Jn 14, 1-6)

Este capítulo 14 está lleno de promesas consoladoras, es un verdadero discurso de despedida de Jesús que quiere dar ánimo a sus discípulos.

El primer consuelo que les da es decirles que él se va, pero que volverá y los tomará para que estén con él en el lugar que él preparará. Para este evangelio, nuestra relación con Cristo es “estar con él”, porque él es “Dios con nosotros”.

Pero este estar con Jesús no sucederá después de nuestra muerte; comienza ahora, en la vida de la comunidad que lo ha descubierto resucitado. La partida de Jesús ha sido desaparecer de un modo visible para entrar de un modo más profundo en lo íntimo de nuestras vidas.

Los apóstoles sufrieron con la muerte de Jesús, pero luego de su resurrección tuvieron un encuentro mucho más bello e intenso con Jesús, porque comenzaron a experimentar su presencia en lo íntimo de sus corazones y en medio de la comunidad. Por eso, el anuncio de volver a tomarlos con él para estar juntos, no se refería a la muerte de los Apóstoles, sino a la nueva relación que iban a tener luego de la resurrección.

Cuando los discípulos le preguntan dónde va y cómo harán para seguirlo, Jesús responde que él mismo es el camino, la verdad, y la vida; es decir, que simplemente deben dejarse tomar por él y que con él encontrarán todo. Creyendo en él encontrarán la verdad y la vida que anhelan.

También nosotros deberíamos dejarnos consolar por estas palabras. Muchas cosas nos ha negado la vida, muchas cosas hemos perdido o nos han quitado, pero hay en nuestras vidas una presencia que nos permite superar toda ausencia, hay un gozo diferente que nos permite superar todo dolor y toda pérdida.

Oración:

“Señor, quiero dejarme tomar por ti, que estás resucitado, que estás buscando entrar en mi vida para llenarla de tu vida y de tu verdad. Tómame Señor, tómame contigo, para que me libere de la soledad interior”.

 

VÍCTOR M. FERNÁNDEZ
El Evangelio de cada día