Comentario al evangelio – Sábado IV de Pascua

En el texto de los Hechos de los Apóstoles, en la primera lectura, se nos presenta una problemática muy sentida por la comunidad cristiana primitiva: el rechazo del Evangelio por parte de los judíos y la predicación posterior a los paganos. Esta experiencia de la primera comunidad nos ofrece también a nosotros elementos que siguen siendo válidos para la misión de la Iglesia hoy. En primer lugar, debemos ser conscientes de la contradicción que genera la predicación del Evangelio.

Si bien es cierto que muchos se convirtieron con la predicación de los apóstoles, muchos también rechazaron fuertemente este anuncio. Esto nos consuela a nosotros hoy. Porque el anuncio de la Buena Noticia sigue chocando con la incredulidad, la indiferencia, la hostilidad. El texto de los Hechos de los Apóstoles nos hace ver que es normal que la predicación del Evangelio encuentre obstáculos y dificultades, ante los cuales no podemos desanimarnos. Llama fuertemente la atención cómo en medio de la persecución y del rechazo los discípulos del Señor se llenan de la alegría que viene del Espíritu Santo, por la certeza de seguir las huellas de Jesús, el justo rechazado por la humanidad y exaltado por Dios.

El tema fundamental del texto del evangelio es la relación entre Jesús y el Padre. El evangelista nos presenta que Jesús es el mediador que nos conduce a la comunión con el Padre. Jesús es el camino al Padre porque nos lleva a través de su misma persona: él está en el Padre y el Padre en él. De esta comunión reciproca entre Jesús y el Padre se comprende que el conocimiento de Jesús nos lleva al conocimiento del Padre (v.7). Para los discípulos el lenguaje del Maestro es confuso. Felipe le pide: «Señor, muéstranos al Padre y nos basta».

Hasta ese momento los discípulos no comprendían que se trataba de llegar al Padre en la persona de Jesús. Los discípulos no lograban reconocer en la presencia visible de su Maestro las palabras y las obras del Padre. Esta es una gracia a pedir: descubrir en Jesús el rostro del Padre. Solo mediante la fe llegamos a conocer y vivir desde está experiencia de comunión. Y esto es lo que permite a sus discípulos continuar la misión iniciada por Jesús. Jesús quiere animar a todos los que creerán en Él a participar de su misma comunión con el Padre y de su obra de salvación.

Edgardo Guzmán, cmf.

Meditación – Sábado IV de Pascua

Hoy es sábado IV de Pascua.

La lectura de hoy es del evangelio de Juan (Jn 14, 7-14):

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Si me conocéis a mí, conoceréis también a mi Padre; desde ahora lo conocéis y lo habéis visto». Le dice Felipe: «Señor, muéstranos al Padre y nos basta». Le dice Jesús: «¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros y no me conoces Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: ‘Muéstranos al Padre’? ¿No crees que yo estoy en el Padre y el Padre está en mí? Las palabras que os digo, no las digo por mi cuenta; el Padre que permanece en mí es el que realiza las obras.

»Creedme: yo estoy en el Padre y el Padre está en mí. Al menos, creedlo por las obras. En verdad, en verdad os digo: el que crea en mí, hará él también las obras que yo hago, y hará mayores aún, porque yo voy al Padre. Y todo lo que pidáis en mi nombre, yo lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si pedís algo en mi nombre, yo lo haré».

Hoy Jesucristo habla del Padre, descubriéndonos su intimidad divina. Con naturalidad, Cristo menciona a una Persona distinta de Él. Pero sus palabras muestran una sorprendente igualdad entre ambos: quien ve a Jesús también ve al Padre. Jesucristo nos pide que creamos esta misteriosa revelación.

Por la fe aceptamos este misterio. Pero podemos entender que no es imposible que Dios sea así: si es Amor, sería raro que existiera como un ser “solitario” (un “eterno solterón”). Para amar debe haber “otro”. El nombre de “Padre” hace referencia a ese “Otro” (el Hijo, también eterno), porque sólo se es padre si hay un hijo. Es una Persona-Padre infinita: es pura Paternidad. Esa paternidad le hace distinto del Hijo, pero, a la vez, le une al Hijo: están tan infinitamente unidos, que el Hijo está en el Padre y el Padre en el Hijo.

—Creo en Dios Padre, creo en Dios Hijo, creo en Dios Espíritu Santo. Creo en Dios Uno y Trino.

Rev. D. Antoni CAROL i Hostench

Liturgia – San José Obrero

SAN JOSÉ OBRERO, memoria libre

Misa de la memoria (blanco)

Misal: Antífonas y oraciones propias. Prefacio de San José: «en la conmemoración». No se puede decir la Plegaria Eucarística IV.

Leccionario: Vol. II para la memoria: vol. IV para el Evangelio

  • Hch 13, 44-52. Sabed que nos dedicamos a los gentiles.
  • Sal 97.Los confines de la tierra han contemplado la salvación de nuestro Dios.
  • Mt 13, 54-58.¿No es el hijo del carpintero?

Antífona de entrada           Cf. Sal 127, 1-2
Dichoso el que teme al Señor y sigue sus caminos. Comerás del fruto de tu trabajo, serás dichoso, te irá bien. Aleluya.

Monición de entrada y acto penitencial
​Hoy que se celebra el día internacional del trabajo, la Iglesia nos invita a volver nuestros ojos hacia san José, concretamente hacia su faceta de trabajador, en su taller de Nazaret; viéndolo trabajar para sacar adelante a su familia. 

Preparémonos, pues, en silencio para celebrar la Eucaristía reconociendo nuestra debilidad y nuestro pecado; e implorando confiadamente la misericordia de Dios.

Yo confieso…

Oración colecta
DIOS creador del universo,
que has establecido la ley del trabajo
para toda la humanidad,
concédenos con bondad, por el ejemplo y patrocinio de san José,
que llevemos a cabo lo que nos mandas
y consigamos los premios que prometes.
Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración de los fieles
Con la certeza de sabernos amados de Dios, le presentamos nuestras necesidades y las de todos los hombres.

1.- Por el pueblo de Dios, por los religiosos y religiosas que manifiestan el amor de Cristo y de la iglesia en los hospitales, en las escuelas y en las residencias de ancianos. Roguemos al Señor.

2.- Por las vocaciones sacerdotales, por la perseverancia de los seminaristas, por aquellos que dudan en su vocación. Roguemos al Señor.

3.- Por los dirigentes de las naciones, por los profesionales del trabajo y de la sanidad, por los organismos internacionales que se ocupan de la ayuda a los que sufren y de la defensa de los derechos humanos. Roguemos al Señor.

4.- Por los trabajadores; para que se respeten siempre sus derechos y se vean atendidas sus justas demandas. Roguemos al Señor.

5.- Por nosotros, por nuestros familiares, amigos y conocidos, por todos nuestros difuntos. Roguemos al Señor.

Oh, Dios, que en el Bautismo haces crecer a tu Iglesia con el nacimiento de nuevos hijos, haznos ser fieles a tu gracia y concede los bienes que necesitan aquellos por quienes te hemos pedido. Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración sobre las ofrendas
OH Dios,
fuente de toda misericordia,
mira las ofrendas que presentamos a tu majestad
en la conmemoración de san José,
y concede, con bondad, que los dones ofrecidos
se transformen en ayuda para los que te invocan.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio de san José, esposo de la bienaventurada Virgen María: en la conmemoración

Antífona de comunión             Cf. Col 3, 17
Todo lo que de palabra o de obra realicéis sea todo en nombre del Señor, dando gracias a Dios. Aleluya.

Oración después de la comunión
S
EÑOR, 

después de recibir el don sagrado del sacramento,
te pedimos humildemente que nos haga crecer en el amor
lo que tu Hijo nos mandó realizar en memoria tuya.
Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.

Oración sobre el pueblo
ILUMINA, Señor,
a tu familia para que,
cumpliendo tu santa voluntad,
pueda practicar siempre el bien.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Santoral 1 de mayo

SAN JOSÉ OBRERO

Ante 150,000 trabajadores congregados en la Plaza de San, Pedro, en Roma, el día lo. de mayo de 1955, Su Santidad Pío XII anunció su determinación de instituir la fiesta litúrgica de San José Obrero, señalando para ella el día primero de mayo.

La intención del Vicario de Cristo al establecer esta nueva festividad fue la de “que todos reconozcan la dignidad del trabajo y que ella inspire la vida social y las leyes fundadas sobre la equitativa repartición de derechos y deberes”.

Juzgaba el Sumo Pontífice que habiendo recibido así su consagración cristiana, la celebración del lo. de Mayo que el mundo del trabajo se había adjudicado como propia, “lejos de ser fomento de discordia, de odios y de violencias, es y será una invitación constante a la sociedad moderna a completar lo que aún falta a la paz social”.

Alban Butler

Laudes – San José Obrero

LAUDES

SAN JOSÉ, OBRERO

Fiesta instituida por Pío XII en 1955, para exaltar cristianamente el trabajo humano.

INVOCACIÓN INICIAL

V/. Señor, ábreme los labios.
R/. Y mi boca proclamará tu alabanza

INVITATORIO

Se reza el invitatorio cuando laudes es la primera oración del día.

Ant. Venid, adoremos a Cristo, el Señor, que quiso ser tenido como el hijo del carpintero. Aleluya.

SALMO 66: QUE TODOS LOS PUEBLOS ALABEN AL SEÑOR

El Señor tenga piedad y nos bendiga,
ilumine su rostro sobre nosotros;
conozca la tierra tus caminos,
todos los pueblos tu salvación.

Oh Dios, que te alaben los pueblos,
que todos los pueblos te alaben.

Que canten de alegría las naciones,
porque riges el mundo con justicia,
riges los pueblos con rectitud
y gobiernas las naciones de la tierra.

Oh Dios, que te alaben los pueblos,
que todos los pueblos te alaben.

La tierra ha dado su fruto,
nos bendice el Señor, nuestro Dios.
Que Dios nos bendiga; que le teman
hasta los confines de la tierra.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

HIMNO

Porque fue varón justo,
le amó el Señor,
y dio el ciento por uno
su labor.

El alba mensajera
del sol de alegre brillo
conoce ese martillo
que suena en la madera.
La mano carpintera
madruga a su quehacer,
y hay gracia antes que sol en el taller.

Cabeza de tu casa
del que el Señor se fía,
por la carpintería
la gloria entera pasa.
Tu mano se acompasa
con Dios en la labor,
y alargas tú la mano del Señor.

Y, pues que el mundo entero
te mira y se pregunta,
di tú cómo se junta
ser santo y carpintero,
la gloria y el madero,
la gracia y el afán,
tener propicio a Dios y escaso el pan.

SALMO 62: EL ALMA SEDIENTA DE DIOS

Ant. Los pastores fueron corriendo y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre. Aleluya.

Oh Dios, tú eres mi Dios, por ti madrugo,
mi alma está sedienta de ti;
mi carne tiene ansia de ti,
como tierra reseca, agostada, sin agua.

¡Cómo te contemplaba en el santuario
viendo tu fuerza y tu gloria!
Tu gracia vale más que la vida,
te alabarán mis labios.

Toda mi vida te bendeciré
y alzaré las manos invocándote.
Me saciaré como de enjundia y de manteca,
y mis labios te alabarán jubilosos.

En el lecho me acuerdo de ti
y velando medito en ti,
porque fuiste mi auxilio,
y a la sombra de tus alas canto con júbilo;
mi alma está unida a ti,
y tu diestra me sostiene.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Los pastores fueron corriendo y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre. Aleluya.

CÁNTICO de DANIEL: TODA LA CREACIÓN ALABE AL SEÑOR

Ant. José y María, la madre de Jesús, estaban admirados por lo que se decía de él, y Simeón los bendijo. Aleluya.

Criaturas todas del Señor, bendecid al Señor,
Ensalzadlo con himnos por los siglos.

Ángeles del Señor, bendecid al Señor;
cielos, bendecid al Señor.

Aguas del espacio, bendecid al Señor;
ejércitos del Señor, bendecid al Señor.

Sol y luna, bendecid al Señor;
Astros del cielo, bendecid al Señor.

Lluvia y rocío, bendecid al Señor;
Vientos todos, bendecid al Señor.

Fuego y calor, bendecid al Señor;
fríos y heladas, bendecid al Señor.

Rocíos y nevadas, bendecid al Señor;
témpanos y hielos, bendecid al Señor.

Escarchas y nieves, bendecid al Señor;
noche y día, bendecid al Señor.

Luz y tinieblas, bendecid al Señor;
rayos y nubes, bendecid al Señor.

Bendiga la tierra al Señor,
ensálcelo con himnos por los siglos.

Montes y cumbres, bendecid al Señor;
cuanto germina en la tierra, bendiga al Señor.

Manantiales, bendecid al Señor;
mares y ríos, bendecid al Señor.

Cetáceos y peces, bendecid al Señor;
aves del cielo, bendecid al Señor.

Fieras y ganados, bendecid al Señor;
ensalzadlo con himnos por los siglos.

Hijos de los hombres, bendecid al Señor;
bendiga Israel al Señor.

Sacerdotes del Señor, bendecid al Señor;
siervos del Señor, bendecid al Señor.

Almas y espíritus justos, bendecid al Señor;
santos y humildes de corazón, bendecid al Señor.

Ananías, Azarías y Misael, bendecid al Señor
ensalzadlo con himnos por los siglos.

Bendigamos al Padre y al Hijo con el Espíritu Santo,
ensalcémoslo con himnos por los siglos.

Bendito el Señor en la bóveda del cielo,
alabado y glorioso y ensalzado por los siglos.

Ant. José y María, la madre de Jesús, estaban admirados por lo que se decía de él, y Simeón los bendijo. Aleluya.

SALMO 149: ALEGRÍA DE LOS SANTOS

Ant. José se levantó, cogió al niño y a su madre, de noche, se fue a Egipto y se quedó hasta la muerte de Herodes. Aleluya

Cantad al Señor un cántico nuevo,
resuene su alabanza en la asamblea de los fieles,
que se alegre Israel por su Creador,
los hijos de Sión por su Rey.

Alabad su nombre con danzas,
cantadle con tambores y cítaras;
porque el Señor ama a su pueblo
y adorna con la victoria a los humildes.

Que los fieles festejen su gloria
y canten jubilosos en filas:
con vítores a Dios en la boca
y espadas de dos filos en las manos:

para tomar venganza de los pueblos
y aplicar el castigo a las naciones,
sujetando a los reyes con argollas,
a los nobles con esposas de hierro.

Ejecutar la sentencia dictada
es un honor para todos sus fieles.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. José se levantó, cogió al niño y a su madre, de noche, se fue a Egipto y se quedó hasta la muerte de Herodes. Aleluya

LECTURA: 2S 7, 28-29

Señor Dios, tú eres el Dios verdadero, tus palabras son de fiar, y has hecho esta promesa a tu siervo. Dígnate, pues, bendecir a la casa de tu siervo, para que esté siempre en tu presencia; ya que tú, mi Señor, lo has dicho, sea siempre bendita la casa de tu siervo.

RESPONSORIO BREVE

R/ Lo nombró administrador de su casa. Aleluya, aleluya.
V/ Lo nombró administrador de su casa. Aleluya, aleluya.

R/ Y Señor de todas sus posesiones.
V/ Aleluya, aleluya.

R/ Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
V/ Lo nombró administrador de su casa. Aleluya, aleluya.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. En el fiel desempeño del oficio de carpintero, san José brilla como admirable ejemplo de trabajo. Aleluya.

Benedictus. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR. Lc 1, 68-79

Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo,
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por la boca de sus santos profetas.

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
realizando la misericordia
que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abrahán.

Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.

Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tinieblas
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. En el fiel desempeño del oficio de carpintero, san José brilla como admirable ejemplo de trabajo. Aleluya.

PRECES

Elevemos nuestras súplicas al Señor, que hace justos a los hombres:

Danos vida con tu justicia, Señor.

Tú que llamaste a nuestros padres a la fe para que caminaran en tu presencia con un corazón sincero,
— haz que, siguiendo sus huellas, seamos perfectos como tú nos mandas.

Tú que elegiste al justo José para que alimentara a tu Hijo en su infancia y juventud,
— haz que sirvamos en nuestros hermanos al cuerpo místico de Cristo.

Tú que entregaste la tierra a los hombres para que la llenaran y la sometieran,
— enséñanos a trabajar con denuedo en este mundo, buscando siempre tu gloria.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Acuérdate, Padre celestial, de la obra de tus manos;
— da a todos trabajo, pan y una condición de vida digna.

Ya que deseamos que la luz de Cristo ilumine a todos los hombres, pidamos al Padre que a todos llegue el reino de su Hijo:
Padre nuestro…

ORACION

Dios todopoderoso, creador del universo, que has impuesto la ley del trabajo a todos los hombres, concédenos que, siguiendo el ejemplo de san José, y bajo su protección, realicemos las obras que nos encomiendas y consigamos los premios que nos prometes. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

Amén.

CONCLUSIÓN

V/. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R/. Amén.