Liturgia – Domingo V de Pascua

DOMINGO V DE PASCUA

Misa del Domingo (blanco)

Misal: Antífonas y oraciones propias. Gloria. Credo. Prefacio Pascual.

Leccionario: Vol. I (B)

  • Hch 9, 26-31. Él les contó cómo había visto al Señor en el camino.
  • Sal 21.El Señor es mi alabanza en la gran asamblea.
  • 1Jn 3, 18-24. Este es su mandamiento: que creamos y que nos amemos.
  • Jn 15, 1-8.El que permanece en mí y yo en él, ese da fruto abundante.

Antífona de entrada           Cf. Sal 97, 1-2
Cantad al Señor un cántico nuevo porque ha hecho maravillas; reveló a las naciones su salvación. Aleluya.

Monición de entrada
Jesús resucitado nos ha vuelto a reunir en el domingo, día del Señor, para celebrar la Eucaristía. Él es el camino que nos conduce al Padre, la verdad que debemos seguir y la vida que nos ofrece para que la acojamos.

Así pues, con la alegría de ser seguidores de Jesucristo, comencemos la celebración de los sagrados misterios recordando, por medio de la aspersión del agua bendita, nuestro bautismo, el bautismo que nos hizo hijos de Dios y que nos llenó de su Espíritu Santo.

Después del saludo, el sacerdote, de pie en la sede, teniendo delante el recipiente con el agua que va a ser bendecida, invita al pueblo a orar con estas o similares palabras:

Invoquemos, queridos hermanos, a Dios, Padre todopoderoso, para que bendiga esta agua, que va a ser derramada sobre nosotros en memoria de nuestro bautismo, y pidámosle que nos renueve interiormente, para que permanezcamos fieles al Espíritu que hemos recibido.

Después de un breve silencio, prosigue diciendo con las manos juntas:

Señor, Dios todopoderoso,
escucha las oraciones de tu pueblo,
ahora que recordamos
la acción maravillosa de nuestra creación
y la maravilla, aún más grande, de nuestra redención;
dígnate bendecir ✠ esta agua.
La creaste para hacer fecunda la tierra
y para favorecer nuestros cuerpos
con la frescura y la limpieza.
La hiciste también instrumento de misericordia
al librar a tu pueblo de la esclavitud
y al apagar con ella su sed en el desierto;
por los profetas la revelaste como signo de la nueva Alianza
que quisiste sellar con los hombres.
Y, cuando Cristo descendió a ella en el Jordán,
renovaste nuestra naturaleza pecadora
en el baño del nuevo nacimiento.
Que esta agua, Señor,
avive en nosotros el recuerdo de nuestro bautismo
y nos haga participar en el gozo de nuestros hermanos
bautizados en la Pascua.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

R/. Amén.

A continuación, el sacerdote toma el hisopo, se rocía a sí mismo y a los ministros, después al clero y al pueblo. Mientras tanto se canta un canto apropiado. Terminado el canto, el sacerdote, de pie y de cara al pueblo, con las manos juntas, dice:

Que Dios todopoderoso nos purifique del pecado
y, por la celebración de esta eucaristía,
nos haga dignos de participar
del banquete de su reino.

R/. Amén.

Gloria

Oración colecta
DIOS todopoderoso y eterno,
lleva a su pleno cumplimiento en nosotros el Misterio pascual,
para que, quienes, por tu bondad,
han sido renovados en el santo bautismo,
den frutos abundantes con tu ayuda y protección
y lleguen a los gozos de la vida eterna.
Por nuestro Señor Jesucristo.

Se dice Credo.
Transformados por la vida nueva de Jesucristo, renovemos hoy nuestra adhesión a Él, a cuya muerte y resurrección fuimos incorporados por el Bautismo.

Oración de los fieles
Oremos con la confianza puesta en Cristo, en su promesa: «Si permanecéis en mí, pediréis lo que deseéis y se realizará».

1.- Por la Iglesia, para que, animada por el Espíritu Santo, progrese en la fidelidad a Cristo y a los hombres de nuestro tiempo y dé fruto abundante. Roguemos al Señor.

2.- Por nuestra diócesis, para que aumenten entre nosotros las vocaciones sacerdotales y religiosas que tanto necesitamos. Oremos.

3.- Por los que recelan y desconfían de sus hermanos en la fe que piensan como ellos, como los discípulos de Jerusalén respecto de san Pablo, para que sean capaces de comprender, respetar y amar. Roguemos al Señor.

4.- Por todos los que se sienten fracasados, indefensos, incapaces de remediar ellos mismos sus males, para que encuentren la ayuda en la solidaridad de todos. Roguemos al Señor.

5.- Por nosotros, para que aprendamos a amarnos con obras y conforme a la verdad, y así permanezcamos unidos a Cristo, como los sarmientos a la vid. Roguemos al Señor.

Concédenos, Señor, lo que te pedimos
en el nombre de Jesucristo, tu Hijo,
en quien queremos permanecer
y cuya Palabra queremos guardar,
que vive y reina contigo,
inmortal y glorioso,
por los siglos de los siglos.

Oración sobre las ofrendas
OH, Dios,
que nos haces partícipes de tu única y suprema divinidad
por el admirable intercambio de este sacrificio,
concédenos alcanzar en una vida santa
la realidad que hemos conocido en ti.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio Pascual

Antífona de comunión          Cf. Jn 15, 1. 5
Yo soy la verdadera vid, y vosotros los sarmientos, dice el Señor; el que permanece en mí y yo en él, ese da fruto abundante. Aleluya.

Oración después de la comunión
ASISTE, Señor, a tu pueblo
y haz que pasemos del antiguo pecado
a la vida nueva
los que hemos sido alimentados
con los sacramentos del cielo.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Bendición solemne
DIOS, que por la resurrección de su Unigénito
os ha redimido y adoptado como hijos,
os llene de alegría con sus bendiciones.
R/. Amén.

Y ya que por la redención de Cristo
recibisteis el don de la libertad verdadera,
por su bondad recibáis también la herencia eterna.
R/. Amén.

Y, pues confesando la fe
habéis resucitado con Cristo en el bautismo,
por vuestras buenas obras
merezcáis ser admitidos en la patria del cielo.
R/. Amén.

Y la bendición de Dios todopoderoso,
Padre, Hijo ✠ y Espíritu Santo,
descienda sobre vosotros y os acompañe siempre.
R/. Amén.