Meditación – Miércoles V de Pascua

Hoy es miércoles V de Pascua.

La lectura de hoy es del evangelio de Juan (Jn 15, 1-8):

En aquel tiempo, Jesús habló así a sus discípulos: «Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el viñador. Todo sarmiento que en mí no da fruto, lo corta, y todo el que da fruto, lo limpia, para que dé más fruto. Vosotros estáis ya limpios gracias a la Palabra que os he anunciado. Permaneced en mí, como yo en vosotros. Lo mismo que el sarmiento no puede dar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid; así tampoco vosotros si no permanecéis en mí. Yo soy la vid; vosotros los sarmientos. El que permanece en mí y yo en él, ése da mucho fruto; porque separados de mí no podéis hacer nada. Si alguno no permanece en mí, es arrojado fuera, como el sarmiento, y se seca; luego los recogen, los echan al fuego y arden. Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que queráis y lo conseguiréis. La gloria de mi Padre está en que deis mucho fruto, y seáis mis discípulos».

Hoy vemos a Jesús en el cenáculo, rodeado por los Apóstoles, en un clima de especial intimidad. Él les da las últimas recomendaciones antes de la Pasión. Escuchamos ahora la exhortación a la unidad alrededor de la Palabra que les ha anunciado. De nuevo, Jesús se refiere a su Padre del cielo. Un Padre que nos quiere reunir alrededor de su Hijo.

Jesucristo, como buen Hijo, es un reflejo perfecto del Padre. Es el “Verbo” (Imagen) de Dios, su “Palabra”. Al Padre llegamos a través de esta Palabra. Cristo nos ha hablado de sí mismo, del Padre, del Espíritu Santo, de su Reino… ¡Y del hombre! La Iglesia no cesa de enseñarnos esta Palabra. Lo hace guiada por el Espíritu de la Verdad, que asiste muy particularmente al Papa, Vicario de Cristo.

—Señor, Tú te nos has dado a conocer. Quisiera agradecerte tu confianza con una fiel atención a las enseñanzas de la Iglesia, al Magisterio y al Papa.

Rev. D. Antoni CAROL i Hostench