Vísperas – Martes VI de Pascua

VÍSPERAS

MARTES VI DE PASCUA

INVOCACIÓN INICIAL

V/. Dios mío, ven en mi auxilio
R/. Señor, date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. 
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

HIMNO

Quédate con nosotros;
la noche está cayendo.

¿Cómo te encontraremos
al declinar el día,
si tu camino no es nuestro camino?
Detente con nosotros;
la mesa está servida,
caliente el pan y envejecido el vino.

¿Cómo sabremos que eres
un hombre entre los hombres,
si no compartes nuestra mesa humilde?
Repártenos tu cuerpo,
y el gozo irá alejando
la oscuridad que pesa sobre el hombre.

Vimos romper el día
sobre tu hermoso rostro,
y al sol abrirse paso por tu frente.
Que el viento de la noche
no apague el fuego vivo
que nos dejó tu paso en la mañana.

Arroja en nuestras manos,
tendidas en tu busca,
las ascuas encendidas del Espíritu;
y limpia, en lo más hondo
del corazón del hombre,
tu imagen empañada por la culpa. Amén.

SALMO 48: VANIDAD DE LAS RIQUEZAS

Ant. Buscad los bienes de allá arriba, no los de la tierra. Aleluya.

Oíd esto, todas las naciones;
escuchadlo, habitantes del orbe:
plebeyos y nobles, ricos y pobres;

mi boca hablará sabiamente,
y serán muy sensatas mis reflexiones;
prestaré oído al proverbio
y propondré mi problema al son de la cítara.

¿Por qué habré de temer los días aciagos,
cuando me cerquen y acechen los malvados,
que confían en su opulencia
y se jactan de sus inmensas riquezas,
si nadie puede salvarse
ni dar a Dios un rescate?

Es tan caro el rescate de la vida, 
que nunca les bastará
para vivir perpetuamente
sin bajar a la fosa.

Mirad: los sabios mueren,
lo mismo que perecen los ignorantes y necios,
y legan sus riquezas a extraños.

El sepulcro es su morada perpetua
y su casa de edad en edad,
aunque hayan dado nombre a países.

El hombre no perdura en la opulencia,
sino que perece como los animales.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Buscad los bienes de allá arriba, no los de la tierra. Aleluya.

SALMO 48

Ant. El Señor me salva de las garras del abismo. Aleluya.

Éste es el camino de los confiados,
el destino de los hombres satisfechos:
son un rebaño para el abismo,
la muerte es su pastor,
y bajan derechos a la tumba;
se desvanece su figura,
y el abismo es su casa.

Pero a mí, Dios me salva,
me saca de las garras del abismo
y me lleva consigo.

No te preocupes si se enriquece un hombre
y aumenta el fasto de su casa:
cuando muera, no se llevará nada,
su fasto no bajará con él.

Aunque en vida se felicitaban:
“Ponderan lo bien que lo pasas”,
irá a reunirse con sus antepasados,
que no verán nunca la luz.

El hombre rico e inconsciente
es como un animal que perece.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. El Señor me salva de las garras del abismo. Aleluya.

CÁNTICO del APOCALIPSIS: HIMNO DE LOS REDIMIDOS

Ant. Tuyos son, Señor, la grandeza y el poder, la gloria y el esplendor. Aleluya.

Eres digno, Señor, Dios nuestro,
de recibir la gloria, el honor y el poder,
porque tú has creado el universo;
porque por tu voluntad lo que no existía fue creado.

Eres digno de tomar el libro y abrir sus sellos,
porque fuiste degollado
y con tu sangre compraste para Dios
hombres de toda raza, lengua, pueblo y nación;
y has hecho de ellos para nuestro Dios
un reino de sacerdotes,
y reinan sobre la tierra.

Digno es el Cordero degollado
de recibir el poder, la riqueza, la sabiduría,
la fuerza, el honor, la gloria, y la alabanza.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Tuyos son, Señor, la grandeza y el poder, la gloria y el esplendor. Aleluya.

LECTURA: 1P 2, 4-5

Acercándoos al Señor, la piedra viva desechada por los hombres, pero escogida y preciosa ante Dios, también vosotros, como piedras vivas, entráis en la construcción del templo del Espíritu, formando un sacerdocio sagrado, para ofrecer sacrificios espirituales que Dios acepta por Jesucristo.

RESPONSORIO BREVE

R/ Los discípulos se llenaron de alegría. Aleluya.
V/ Los discípulos se llenaron de alegría. Aleluya.

R/ Al ver al Señor.
V/ Aleluya, aleluya.

R/ Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
V/ Los discípulos se llenaron de alegría. Aleluya.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Lo que os digo es la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque, si no me voy, no vendrá a vosotros el Defensor. Aleluya.

Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Lo que os digo es la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque, si no me voy, no vendrá a vosotros el Defensor. Aleluya.

PRECES

Invoquemos a Cristo que con su resurrección ha reanimado la esperanza de su pueblo y digámosle:

Señor Jesús, tú que siempre vives para interceder por nosotros, escúchanos.

Señor Jesús, de cuyo costado traspasado salió sangre y agua,
— haz de la Iglesia tu Esposa inmaculada.

Pastor supremo de la Iglesia, que después de tu resurrección encomendaste a Pedro, que te profesó su amor, el cuidado de tus ovejas,
— concede a nuestro papa Francisco un amor ardiente y un celo apostólico.

Tú que concediste a los discípulos que pescaban en el mar, una pesca abundante,
— envía operarios que continúen su trabajo apostólico.

Tú que preparaste a la orilla del mar pan y pescado para los discípulos,
— no permitas que nuestros hermanos mueran de hambre por culpa nuestra.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Señor Jesús, nuevo Adán que nos das la vida, transforma a nuestros difuntos a imagen tuya,
— para que compartan contigo la alegría de tu reino.

Ya que Dios nos ha adoptado como hijos, oremos al Padre como nos enseñó el Señor:
Padre nuestro…

ORACION

Que tu pueblo, Señor, exulte siempre al verse renovado y rejuvenecido en el espíritu, y que la alegría de haber recobrado la adopción filial afiance su esperanza de resucitar gloriosamente. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

Amén.

CONCLUSIÓN

V/. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R/. Amén.

Lectio Divina – Martes VI de Pascua

1.- Oración introductoria.

Señor, quiero que, en este rato de oración, me hagas entender la importancia que dio la Iglesia primitiva al Espíritu Santo. San Mateo dice: si oráis, “El Padre del cielo os dará cosas buenas” (Mt. 7,11). Pero San Lucas, matiza: si oráis, “El Padre del cielo os dará el Espíritu Santo” (Lc. 11,13). El Espíritu Santo es el “supremo don” que nosotros podemos pedir y Dios nos puede dar en este mundo. Dame, Señor, ese Don, lléname de tu Santo Espíritu.

2.- Lectura reposada del evangelio. Juan 16, 5-11

Pero ahora me voy a Aquel que me ha enviado, y ninguno de vosotros me pregunta: «¿Dónde vas?» Sino que por haberos dicho esto vuestros corazones se han llenado de tristeza. Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me voy, no vendrá a vosotros el Paráclito; pero si me voy, os lo enviaré: y cuando él venga, convencerá al mundo en lo referente al pecado, en lo referente a la justicia y en lo referente al juicio; en lo referente al pecado, porque no creen en mí; en lo referente a la justicia porque me voy al Padre, y ya no me veréis; en lo referente al juicio, porque el Príncipe de este mundo está juzgado.

3.-Qué dice el texto bíblico.


Meditación-reflexión

Terrible situación la de los apóstoles cuando Jesús les anuncia que se va a ir de este mundo. La emoción les embarga hasta el punto de cortarles la palabra. Y su corazón se les ha llenado de tristeza. Se va el que les llenaba por dentro, el que era el sentido de sus vidas, el que no les dejaba ni a sol ni a sombra. Y esta es también la situación que nos queda a nosotros después de perder a un ser querido. Pero ¿qué les dice el Señor? Conviene que yo me marche. Si no me voy no puedo daros el Espíritu. Para Jesús, la presencia del Espíritu Santo es mejor que su propia presencia física. Por eso salen ganando con su partida. Por medio de Espíritu Santo, nuestro corazón vacío se llena de Amor, no de un amor cualquiera, sino del mismo amor de Dios. “El amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que se nos ha dado”. (Ro. 5,5). Este es el amor que llena de gozo nuestras vidas; este es el amor que llena de presencia nuestras ausencias sentidas; este es el amor con el cual construimos fraternidad y edificamos la Iglesia. ¡Ven, oh Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor!

Palabra del Papa

“En el Evangelio hemos escuchado la promesa de Jesús a sus discípulos: “Yo le pediré al Padre que les envíe otro Paráclito, que esté siempre con ustedes”. El primer Paráclito es el mismo Jesús; el “otro” es el Espíritu Santo… Las diversas intervenciones del Espíritu Santo forman parte de una acción armónica, de un único proyecto divino de amor. La misión del Espíritu Santo consiste en generar armonía –Él mismo es armonía– y obrar la paz en situaciones diversas y entre individuos diferentes. La diversidad de personas y de ideas no debe provocar rechazo o crear obstáculos, porque la variedad es siempre una riqueza. Por tanto, hoy invocamos con corazón ardiente al Espíritu Santo pidiéndole que prepare el camino de la paz y de la unidad. (Homilía de S.S. Francisco, 24 de mayo de 2014).

4.- Qué me dice este texto concreto hoy a mí. (Guardo silencio)

5.- Propósito. Durante el día pensaré: yo no estoy solo. Estoy habitado por el Espíritu Santo.

6.- Dios me ha hablado hoy a mí a través de su palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.

Yo te pido hoy que me des tu Espíritu Santo. ¡Nada más! Y ¡Nada menos! Que sea una persona llena del Espíritu, animada por el Espíritu, enriquecida por el Espíritu. Lléname de sus dones y de sus frutos. ¿Qué era Adán sin el soplo divino? ¡Puro barro! ¿Y después? Un ser viviente, un ser pensante, un ser amante. El rey de todas las demás criaturas. Haz, Señor, que tome conciencia de lo que soy, sin el soplo del Espíritu, y lo que puedo ser animado de ese mismo Espíritu. Dame tu Espíritu para mantener siempre vivo el recuerdo de Jesús.

ORACIÓN EN TIEMPO DE LA PANDEMIA.

Señor Resucitado: Mora en cada uno de nuestros corazones, en cada enfermo del hospital, en todo el personal médico, en los sacerdotes, religiosos y religiosas dedicados a la pastoral de la salud, en los gobernantes de las naciones y líderes cívicos, en la familia que está en casa, en nuestros abuelos, en la gente encarcelada, afligida, oprimida y maltratada, en personas que hoy no tienen un pan para comer, en aquellos que han perdido un ser querido a causa del coronavirus u otra enfermedad. Que Cristo Resucitado nos traiga esperanza, nos fortalezca la fe, nos llene de amor y unidad, y nos conceda su paz. Amén

La Vida de Jesús – Fco. Fernández-Carvajal

7.- PARÁBOLA DE LA HIGUERA

Lc 13, 6-9

En las viñas de Palestina se solían plantar árboles en medio de las cepas. Y en un lugar así sitúa Jesús esta parábola: Un hombre tenía una higuera plantada en su viña, y vino a buscar en ella fruto y no encontró. Esto ya había ocurrido anteriormente: situada en un lugar apropiado del terreno, con buenos cuidados, la higuera, año tras año, no daba higos. Entonces mandó el dueño al hortelano que la cortara: ¿para qué va a ocupar terreno en balde?

La higuera simboliza a Israel, que no supo corresponder a los desvelos que Yahvé, dueño de la viña, manifestó una y otra vez sobre él, y representa también a todo aquel que permanece improductivo de cara a Dios.

Comentario – Martes VI de Pascua

(Jn 16, 5-11)

Jesús quiere hacer ver a sus discípulos que no deben entristecerse por su partida, porque en realidad esa partida será un bien para ellos: “Les conviene que yo me vaya” (16, 7). Porque es necesario que Jesús sea glorificado, que pase por la cruz para liberarnos del pecado y resucite llegando glorioso a la presencia del Padre, para poder enviarnos así al Espíritu Santo: “Si no me voy no vendrá a ustedes el Paráclito” (16, 7).

Y la presencia interior del Espíritu Santo es una riqueza y un tesoro que los discípulos no podían ni siquiera imaginar; porque es el Espíritu el que derrama la gracia divina en los corazones y hace presente la vida de Jesús en lo íntimo de los creyentes. Pero este texto describe la obra del Espíritu Santo de un modo extraño; dice que el Espíritu Santo convence a los creyentes “de un pecado, de una justicia, de una sentencia” (16, 8). En definitiva esto significa que el Espíritu saca a luz el error del mundo que no da a Cristo su lugar y que se mueve con falsos valores que no son su mensaje de amor. Y toda la miseria que el mundo trata de ocultar y disfrazar sale a la luz en toda su negrura gracias a la acción del Espíritu en nuestros corazones.

El Espíritu hace ver el pecado de incredulidad del mundo, y así muestra cómo el camino que ofrece el mundo es ceguera, oscuridad, sinsentido. Hace ver la justicia, porque muestra que la verdadera justicia, la de Dios, está del lado de Cristo y no de las mentiras del mundo, y hace ver también una sentencia, porque Dios ya ha sentenciado a los poderes del mal, ya los ha condenado, aunque aparentemente ellos lleven las de ganar, aunque parezcan victoriosos.

Oración:

“Convénceme Espíritu Santo, hazme ver la miseria de las vanidades del mundo, hazme ver el vacío de una vida sin Cristo, no permitas que olvide que la verdad está en el, aunque a veces el mundo me deslumbre con su apariencia”.

 

VÍCTOR M. FERNÁNDEZ
El Evangelio de cada día

Gaudium et Spes

Hay que armonizar diferentes valores en el seno de las culturas

59. Por las razones expuestas, la Iglesia recuerda a todos que la cultura debe estar subordinada a la perfección integral de la persona humana, al bien de la comunidad y de la sociedad humana entera. Por lo cual es preciso cultivar el espíritu de tal manera que se promueva la capacidad de admiración, de intuición, de contemplación y de formarse un juicio personal, así como el poder cultivar el sentido religioso, moral y social.

Porque la cultura, por dimanar inmediatamente de la naturaleza racional y social del hombre, tiene siempre necesidad de una justa libertad para desarrollarse y de una legítima autonomía en el obrar según sus propios principios. Tiene, por tanto, derecho al respeto y goza de una cierta inviolabilidad, quedando evidentemente a salvo los derechos de la persona y de la sociedad, particular o mundial, dentro de los límites del bien común.

El sagrado Sínodo, recordando lo que enseñó el Concilio Vaticano I, declara que “existen dos órdenes de conocimiento” distintos, el de la fe y el de la razón; y que la Iglesia no prohíbe que “las artes y las disciplinas humanas gocen de sus propios principios y de su propio método…, cada una en su propio campo”, por lo cual, “reconociendo esta justa libertad”, la Iglesia afirma la autonomía legítima de la cultura humana, y especialmente la de las ciencias.

Todo esto pide también que el hombre, salvados el orden moral y la común utilidad, pueda investigar libremente la verdad y manifestar y propagar su opinión, lo mismo que practicar cualquier ocupación, y, por último, que se le informe verazmente acerca de los sucesos públicos.

A la autoridad pública compete no el determinar el carácter propio de cada cultura, sino el fomentar las condiciones y los medios para promover la vida cultural entre todos aun dentro de las minorías de alguna nación. Por ello hay que insistir sobre todo en que la cultura, apartada de su propio fin, no sea forzada a servir al poder político o económico.

Misa de la familia

ACTO PENITENCIAL

Luego de cada monición se puede cantar: “Hoy te pedimos perdón” o “Papá del cielo”

• Señor, que siempre estás dispuesto a perdonar. Te cantamos… o bien Señor, ten piedad.
• Señor, que nos das tu fuerza para vivir. Te cantamos… o bien Cristo, ten piedad.
• Señor, que nos cuidas con ternura. Te cantamos… o bien Señor, ten piedad.

ORACIÓN COLECTA

Padre bueno del cielo,
te damos gracias
porque tu Hijo Jesús
ascendió al cielo y está a tu lado,
te pedimos poder seguir su mismo camino.
Que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo,
y es Dios, por los siglos de los siglos.

SUGERENCIAS PARA LA HOMILÍA

+ Jesús después de la Resurrección se apareció varias veces a sus amigos.

¿Recuerdan?

Se apareció a las mujeres, a Juan y a Pedro, a Tomás, … También comió con ellos, los animó a que no tuvieran miedo, etc.

+ Un día ocurrió algo ¡increíble, impresionante! Nos dice san Marcos “el Señor Jesús fue llevado al cielo y está sentado a la derecha de Dios”… Jesús volvió junto al Padre, Ascendió a los cielos.

+ Hoy celebramos la fiesta de la Ascensión del Señor. Esto quiere decir que Jesús dejó de estar entre nosotros, en esta tierra, de una manera física, que se le pudiera ver y tocar.

+ Ese día nos hizo un gran regalo: nos dijo que iba a seguir estando con nosotros para siempre, de otra manera. ¿Dónde está presente Jesús?

Diálogo con los chicos. Por medio de su Palabra, por medio de la Eucaristía, etc.

+ También antes de irse nos dio una tarea: “nos ha enviado a nosotros a hacer las cosas que Él hizo y ser sus testigos”.

+ Jesús, con este envío, sabiendo que se iba, hace un gran acto de confianza en nosotros. Nos confía que anunciemos su amor por todo el mundo. Está convencido que podemos ser sus testigos, que podemos continuar su obra y atender a los que más lo necesitan.

+ Y aunque se va, no nos deja solos. Porque, aunque no lo vemos como lo vieron los apóstoles, gracias a los ojos de la fe que nos regala, lo vemos en la Eucaristía, lo vemos en su Palabra, lo vemos en el hermano que tiene hambre y le damos de comer, tiene sed y le damos de beber.

+ Somos sus testigos, testigos del Señor que confía plenamente en nosotros. Confía que cada uno de nosotros, igual que los apóstoles, seamos aquí en la tierra, su voz, sus manos, su buena noticia, su amor.

+ Y porque nos animamos, recibimos la fuerza que nos viene de su espíritu y que hace de cada uno de nosotros privilegiados testigos de su triunfo y sus amigos de confianza.

ORACIÓN DE LOS FIELES

A cada intención respondemos: SEÑOR ESCÚCHANOS

1.- Por la Iglesia, para que siga hablando de Jesús a todas las personas del mundo. Oremos.

2.- Por el Papa, obispos, sacerdotes, catequistas, animadores, para que sigan anunciando con entusiasmo el amor que Dios nos tiene. Oremos.

3.- Por los cristianos perseguidos en todo el mundo, para que vivan con libertad y en paz. Oremos.

4.- Por todos nosotros para que descubramos a Jesús presente en su Palabra y Eucaristía. Oremos.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Junto al pan y al vino, Señor
te ofrecemos nuestros corazones,
en este día de la ascensión de tu Hijo,
para que estemos muy unidos a tu amor.
P.J.N.S

PREFACIO DE LA ASCENSIÓN DEL SEÑOR I
EL MISTERIO DE LA ASCENSIÓN

El Señor esté con ustedes.
R.Y con tu espíritu.

V. Levantemos el corazón.
R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.

V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R. Es justo y necesario.

En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
darte gracias siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo,
Dios todopoderoso y eterno:

Porque el Señor Jesús, Rey de la gloria,
triunfador del pecado y de la muerte,
ante la admiración de los ángeles
ascendió (hoy) a lo más alto de los cielos,
como Mediador entre Dios y los hombres,
Juez del mundo y Señor de los espíritus celestiales.
No lo hizo para apartarse
de la pequeñez de nuestra condición humana
sino para que lo segamos confiadamente como miembros suyos,
al lugar donde nos precedió él,
cabeza y principio de todos nosotros.

Por eso, con esta efusión del gozo pascual,
el mundo entero está llamado a la alegría
junto con los ángeles y los arcángeles
que cantan un himno a tu gloria, diciendo sin cesar:

Santo, Santo, Santo es el Señor

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Gracias Padre bueno,
porque Jesús resucitado vive entre nosotros,
nos da su gracia para  que seamos testigos
de su alegría, paz y humildad.
Él que vive y reina por los siglos de los siglos.

Música – La Ascensión del Señor

Entrada: Cristo resucitó, Aleluya (Apéndice); Ciudadanos del cielo de Deiss  CLN-709; Hacia ti morada santa CLN 016
En Latin. Introito: Introito: Viri Galilei
Aspersión: Vida Aquam. CLN . A82  Canto Gregoriano
Misa de Angelis
Salmo Responsorial y Aleluya: Dios asciende entre aclamaciones…(Propio)
Ofertorio: Señor del universo  CLN-H 7)
Comunión: Cantad al Señor CLN 757; No busqueis entre los muertos CLN 224; Anunciaremos tu reino CLN 402
Acaba la comunión: Acuerdate de Jesucristo (Himno Nº 43)
Final: Regina coeli. CLN. 303; o Reina del Cielo  CLN 324; Cantos para la misa con  Niños de primera Comunión.

Recursos – Ofertorio de La Ascensión del Señor

PRESENTACIÓN DE UNA BIBLIA, UN GRUPO DE JÓVENES Y UN ANCIANO O UNA ANCIANA

(Esta primera ofrenda consiste en reconocer la presencia de Jesús, tras su Ascensión a los cielos, en su palabra, en la comunidad y en la caridad. Alguien distinto hace una presentación general y, después, de uno en uno, presentan las tres ofrendas)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, en nombre de esta comunidad reunida para celebrar la fiesta de la Ascensión de tu Hijo a los cielos, quiero ofrecerte nuestra disponibilidad y sensibilidad para reconocerle presente en sus múltiples y muy diversos signos de su presencia. Que no se nos cierren, Señor, ni los ojos de la fe ni de nuestros corazones, para seguirle captando entre nosotros y nosotras y ser animados y animadas con su gracia.

1. La Biblia

Señor, yo te traigo hoy esta Biblia, que es tu misma Palabra, y lo hago en expresión de nuestro compromiso y de nuestra ofrenda a hacer de ella el eje de nuestras vidas y de nosotros y nosotras, sus oyentes permanentes. Así, permaneceremos unidos/as a Ti a través de la escucha de tu Hijo.

2. Un grupo de jóvenes

Mira, Señor, nosotros y nosotras, ya lo ves, somos un grupo de jóvenes de esta comunidad. Venimos en nombre de todos y de todas, para hacer ostensible nuestra disponibilidad a aceptar la presencia de tu Hijo en ella. Queremos comprometernos a tomar las decisiones de la comunidad como si fueran de tu propio Hijo.

3. Un anciano o una anciana

Aquí me tienes, Señor, como símbolo de la caridad que reina en nuestra comunidad y de su compromiso a atender y a servir a los más necesitados y a las más necesitadas. Tú bien sabes lo poco que podemos y valemos los ancianos y las ancianas en esta cultura nuestra. Por eso, haznos, Señor, sensibles a las necesidades de los otros y de las otras.

PRESENTACIÓN DE UN GLOBO TERRÁQUEO

(Esta ofrenda la puede hacer uno de los o una de las catequistas de la comunidad)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, con este globo terráqueo quiero, en nombre de toda la comunidad, manifestar nuestro compromiso misionero y evangelizador. Además, sabemos que Tú nos darás la fortaleza que precisamos para realizarlo, y para hacerlo con intrepidez y entusiasmo.

PRESENTACIÓN DE UN LIBRO O UN MÉTODO DE CATEQUESIS

(Hoy queremos simbolizar el envío de los discípulos y discípulas a la misión en este gesto de ofrecer un método o libro que sirve para la catequesis de la comunidad. Obviamente, lo debe presentar un o una catequista)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, yo te traigo hoy, en respuesta al envío que haces de tus discípulos y discípulas a la misión, este texto de nuestra catequesis de la comunidad. Es el método que seguimos para incorporar a los más pequeños y pequeñas (a los y a las jóvenes, o a los adultos y a las adultas) a la experiencia del encuentro con tu Hijo Jesucristo. Sin embargo, con él queremos expresar el compromiso evangelizador de la comunidad y el de cada uno y de cada una de los y las catequistas que, como yo, nos esforzamos no sólo por transmitir unos conocimientos sobre Jesús, sino también nuestra vivencia de la fe.

PRESENTACIÓN DE UN VASO CON ACEITE

(Con este vaso de aceite y presentado por un miembro del grupo de Cáritas parroquial o una persona que se ocupe de atender las necesidades de los otros, lo que queremos expresar es la responsabilidad de transformar el mundo a través del amor)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Yo te traigo hoy este vaso con aceite. Es símbolo de nuestro compromiso por curar las heridas de este mundo, víctima y distorsionado por el egoísmo de las personas. Queremos, Señor, que allí donde hay una necesidad, estemos tus discípulos y discípulas, para luchar por hacer de este mundo y de esta humanidad un reflejo de la gloria que has concedido, hoy, a tu Hijo amado.

PRESENTACIÓN DE UN INSTRUMENTO DE ALBAÑILERIA

(No sólo hay que luchar por cambiar las situaciones personales, porque, si sólo se hiciera eso, se podría incurrir en un grave pecado de conformismo, de ahí que, al presentar ese instrumento de albañilería, por alguien de la comunidad comprometido/a en la lucha social o sindical, lo que queremos expresar es el necesario compromiso por transformar las estructuras e instituciones de este mundo y de esta sociedad)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, yo te traigo hoy este instrumento de albañilería, símbolo de nuestro compromiso por la transformación de las estructuras de este mundo. Ellas son víctimas de nuestros pecados y del egoísmo que invade los corazones de los hombres y de las mujeres. Si no las atacamos, todo seguirá igual, y los grandes y poderosos y poderosas de esta tierra seguirán beneficiándose a costa de los más pequeños y las más pequeñas. Con él, queremos expresarte no sólo nuestro deseo de comprometernos individualmente, sino también el de la comunidad y la Iglesia. No es fácil la tarea. Por eso, danos tu fortaleza.

Oración de los fieles – La Ascensión del Señor

Con Jesús que nos promete su espíritu para alentar nuestra vida, presentamos al Padre nuestras súplicas.

QUE TU PALABRA LLEGUE A TODOS

1.- Por la Iglesia, para que no se canse de caminar y proclame el evangelio al mundo entero. OREMOS

2.- Por el Papa, los obispos, los sacerdotes, los religiosos, los cristianos comprometidos; para que tomen sentido de la misión que Jesús les ha encomendado, de proclamar la Buena Noticia a todos los hombres. OREMOS

3.- Por los misioneros, cuyas huellas son el paso de Jesús por el mundo; para que no se cansen de socorrer tantas necesidades de cuerpo y de alma como encuentran en su caminar. OREMOS.

4.- Por los pobres, los solos, los carentes de amor; para que encuentren en nosotros la palabra y la ayuda necesaria para aliviar su dolor. OREMOS

5.- Por las familias, signos de amor en el mundo; para que dejen su comodidad, su consumismo, su poder… y sean escuelas de donación, de entrega, de generosidad… de servicio. OREMOS

6.- Por todos los dirigentes de las naciones; para que favorezcan los medios de diálogo, de convivencia, de comprensión, para conducir hacia la paz a todos los hombres. OREMOS

7.- Por los que estamos aquí reunidos; para que cumplamos la misión que Jesús nos ha encomendado a cada uno, empezando por lo concreto de cada situación. OREMOS

Te damos gracias Padre, porque nos has reunido un día más en torno a tu mesa para que pongamos en tus manos nuestras necesidades. Escucha todo lo que te hemos presentado, y danos todo aquello que nos convenga.

Por Jesucristo nuestro Señor.

Amén.


Jesús después de vencer a la muerte va a reunirse con el Padre, a prepararnos un sitio junto a la Santísima Trinidad. Hoy ponemos en sus manos estas plegarias para que las presente al Padre en nuestro nombre. Repetimos:

SEÑOR, PRESENTA AL PADRE ESTAS SÚPLICAS

1. – Padre, cuida al Papa a los obispos y a todos los que en tu nombre predican el Evangelio como tu nos dijiste, para que su mensaje sea acogido en todos los corazones. OREMOS

2. – Padre, te presentamos a aquellos que andan lejos de ti y aquellos que aún no te conocen, hazte presente en ellos a través de nosotros que hemos experimentado la resurrección de tu Hijo. OREMOS

3. – Padre, mira a todos aquellos que sufren por causa de enfrentamientos y luchas haz presente tu paz ante ellos y que al reconocerte como Padre vean a los demás como hermanos. OREMOS

4. – Padre, sabemos que tu Hijo se ha quedado presente en los enfermos y en los débiles, vuelve nuestro corazón a ellos y haz que viendo el rostro de Cristo nuestra actitud hacia ellos sea más amorosa. OREMOS

5. – Padre, aviva el corazón de los dirigentes de este mundo, para que busquen el servicio a su pueblo y estos crezcan en Paz y prosperidad. OREMOS

6. – Padre, ilumina a aquellos que se dedican a la comunicación, para que sea la Verdad lo que inspiren sus palabras. OREMOS

7. – Padre, anima el alma de los que aquí estamos presentes para que siguiendo tu mandato proclamemos tu Evangelio a toda la creación. OREMOS

Padre, sabemos que atenderás estas plegarias que te presentamos a través de tu Hijo. Nuestro corazón tiene otras inquietudes que también te presentamos por Jesucristo nuestro Señor

Amen.

Comentario al evangelio – Martes VI de Pascua

      Jesús se va y el corazón de los discípulos se llena de tristeza. Es normal. En él habían encontrado no solo la orientación y la guía para seguir el camino. También habían encontrado la comprensión y la misericordia ante sus debilidades. Con Jesús habían experimentado la grandeza del corazón-amor de Dios que nos ama más allá de cualquier límite, más allá de todas nuestras miserias. Con Jesús se habían sentido fuertes y capaces de transformar el mundo. 

       Pero ahora se va. Se quedan solos. Cunde el desánimo entre sus filas. ¿Qué van a hacer? El líder desaparece y parece que nada tiene ya sentido, que el camino que habían comenzado con Jesús no conduce a ninguna parte y que más vale volverse a casa. El sentimiento de fracaso les embarga. 

      Pero Jesús promete que les va a enviar su Espíritu. El Espíritu les dará fuerzas. El Espíritu les ayudará a encontrar el camino. Nos podemos imaginar el Espíritu como una aparición que continuamente les va a decir lo que tienen que hacer. Pero eso sería caer en el infantilismo. Y lo último que Dios quiere es que nos convirtamos en unos niños eternos que necesitemos siempre de la mano que nos lleve y nos guíe. Dios nos quiere adultos, libres y responsables de nuestras propias decisiones, capaces de arriesgar y, por supuesto, de equivocarnos y de volver a empezar. El Espíritu no está para decirnos lo que tenemos que hacer en el minuto siguiente sino para ayudarnos a crecer y a tomar nuestras propias decisiones. El Espíritu nos ilumina el horizonte al que nos tenemos que dirigir: el Reino, la fraternidad y la justicia de los hijos e hijas de Dios, donde nadie está excluido. Y nos anima a ir haciendo nosotros el camino, a ir tomando las decisiones que vayan haciendo de este mundo la casa de todos los hijos e hijas de Dios. El Espíritu no es una vocecita sino una llama que incendia nuestro corazón y nos anima a crecer y vivir en libertad al servicio del Reino. Y como Pablo y Silas (primera lectura) enfrentaremos las dificultades y no nos desanimaremos. Porque el Reino vale la pena.

Fernando Torres, cmf