Vísperas – Miércoles VI de Pascua

VÍSPERAS

MIÉRCOLES VI DE PASCUA

INVOCACIÓN INICIAL

V/. Dios mío, ven en mi auxilio
R/. Señor, date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. 
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

HIMNO

¿Qué ves en la noche,
dinos, centinela?

Dios como un almendro
con la flor despierta;
Dios que nunca duerme
busca quien no duerma,
y entre las diez vírgenes
sólo hay cinco en vela.

Gallos vigilantes
que la noche alertan.
Quien negó tres veces
otras tres confiesa,
y pregona el llanto
lo que el miedo niega.

Muerto le bajaban
a la tumba nueva.
Nunca tan adentro
tuvo al sol la tierra.
Daba el monte gritos,
piedra contra piedra.

Vi los cielos nuevos
y la tierra nueva.
Cristo entre los vivos
y la muerte muerta.
Dios en las criaturas,
¡y eran todas buenas! Amén.

SALMO 61: LA PAZ EN DIOS

Ant. Que no tiemble vuestro corazón, tan sólo creed en mí. Aleluya.

Sólo en Dios descansa mi alma,
porque de él viene mi salvación;
sólo él es mi roca y mi salvación,
mi alcázar: no vacilaré.

¿Hasta cuándo arremeteréis contra un hombre
todos juntos, para derribarlo
como a una pared que cede
o a una tapia ruinosa?

Sólo piensan en derribarme de mi altura,
y se complacen en la mentira:
con la boca bendicen,
con el corazón maldicen.

Descansa sólo en Dios, alma mía,
porque él es mi esperanza;
sólo él es mi roca y mi salvación,
mi alcázar: no vacilaré.

De Dios viene mi salvación y mi gloria,
él es mi roca firme,
Dios es mi refugio.

Pueblo suyo, confiad en él,
desahogad ante él vuestro corazón,
que Dios es nuestro refugio.

Los hombres no son mas que un soplo,
los nobles son apariencia;
todos juntos en la balanza subirían
más leves que un soplo.

No confiéis en la opresión,
no pongáis ilusiones en el robo;
y aunque crezcan vuestras riquezas,
no les deis el corazón.

Dios ha dicho una cosa,
y dos cosas que he escuchado:

«Que Dios tiene el poder
y el Señor tiene la gracia;
que tú pagas a cada uno
según sus obras.»

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Que no tiemble vuestro corazón, tan sólo creed en mí. Aleluya.

SALMO 66: QUE TODOS LOS PUEBLSO ALABEN AL SEÑOR

Ant. Oh Dios, que te alaben los pueblos, que se alegren por tu salvación. Aleluya.

El Señor tenga piedad y nos bendiga,
ilumine su rostro sobre nosotros;
conozca la tierra tus caminos,
todos los pueblos tu salvación.

Oh Dios, que te alaben los pueblos,
que todos los pueblos te alaben.

Que canten de alegría las naciones,
porque riges el mundo con justicia,
riges los pueblos con rectitud
y gobiernas las naciones de la tierra.

Oh Dios, que te alaben los pueblos,
que todos los pueblos te alaben.

La tierra ha dado su fruto,
nos bendice el Señor, nuestro Dios.
Que Dios nos bendiga; que le teman
hasta los confines del orbe.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Oh Dios, que te alaben los pueblos, que se alegren por tu salvación. Aleluya.

CÁNTICO de COLOSENSES: HIMNO A CRISTO, PRIMOGÉNITO DE TODA CRIATURA

Ant. Su resplandor eclipsa el cielo, la tierra se llena de su alabanza. Aleluya.

Damos gracias a Dios Padre,
que nos ha hecho capaces de compartir
la herencia del pueblo santo en la luz.

Él nos ha sacado del dominio de las tinieblas,
y nos ha trasladado al reino de su Hijo querido,
por cuya sangre hemos recibido la redención,
el perdón de los pecados.

Él es imagen de Dios invisible,
primogénito de toda criatura;
porque por medio de él
fueron creadas todas las cosas:
celestes y terrestres, visibles e invisibles,
Tronos, Dominaciones, Principados, Potestades;
todo fue creado por él y para él.

Él es anterior a todo, y todo se mantiene en él.
Él es también la cabeza del cuerpo: de la Iglesia.
Él es el principio, el primogénito de entre los muertos,
y así es el primero en todo.

Porque en él quiso Dios que residiera toda la plenitud.
Y por él quiso reconciliar consigo todos los seres:
los del cielo y los de la tierra,
haciendo la paz por la sangre de su cruz.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Su resplandor eclipsa el cielo, la tierra se llena de su alabanza. Aleluya.

LECTURA: Hb 7, 24-27

Jesús, como permanece para siempre, tiene el sacerdote que no pasa. De ahí que puede salvar definitivamente a los que por medio de él se acercan a Dios, porque vive siempre para interceder a su favor. Y tal convenía que fuese nuestro sumo sacerdote: santo, inocente, sin mancha, separado de los pecadores y encumbrado sobre el cielo. Él no necesita ofrecer sacrificios cada día —como los sumos sacerdotes, que ofrecían primero por los propios pecados, después por los del pueblo—, porque lo hizo de una vez para siempre, ofreciéndose a sí mismo.

RESPONSORIO BREVE

R/ Los discípulos se llenaron de alegría. Aleluya.
V/ Los discípulos se llenaron de alegría. Aleluya.

R/ Al ver al Señor.
V/ Aleluya, aleluya.

R/ Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
V/ Los discípulos se llenaron de alegría. Aleluya.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. El Espíritu me glorificará, porque recibirá de mí lo que os irá comunicando. Aleluya.

Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. El Espíritu me glorificará, porque recibirá de mí lo que os irá comunicando. Aleluya.

PRECES

Imploremos a Dios Padre, que por la resurrección de su Hijo de entre los muertos nos ha abierto el camino de la vida eterna, digámosle:

Por la victoria de Cristo, salva, Señor, a tus redimidos.

Dios de nuestros padres, que has glorificado a tu Hijo Jesús resucitándolo de entre los muertos,
— convierte nuestros corazones, para que andemos en una vida nueva.

Tú que, cuando andábamos descarriados como ovejas, nos ha hecho volver al pastor y guardián de nuestras vidas,
— consérvanos en tu felicidad al Evangelio, bajo la guía de los obispos de tu Iglesia.

Tú que elegiste a los primeros discípulos de tu Hijo de entre el pueblo de Israel,
— haz que los hijos de este pueblo reconozcan el cumplimiento de las promesas que hiciste a sus padres.

Acuérdate, Señor, de los huérfanos, de las viudas, de los esposos que viven separados y de todos nuestros hermanos abandonados,
— y no permitas que vivan en la soledad, ya que fueron reconciliados por la muerte de tu Hijo.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Tú que llamaste a ti a Esteban, que confesó que Jesús estaba de pie a tu derecha,
— recibe a nuestros hermanos difuntos que esperaron tu venida en la fe y en el amor.

Llenos de fe, invoquemos juntos al Padre común, repitiendo la oración que Jesús nos enseñó:

Padre nuestro…

ORACION

Escucha, Señor, nuestra oración y concédenos que así como celebramos en la fe la gloriosa resurrección de Jesucristo, así también, cuando él vuelva con todos su santos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

Amén.

CONCLUSIÓN

V/. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R/. Amén.

Lectio Divina – Miércoles VI de Pascua

1.- Oración introductoria.

Señor, necesito que me des el don supremo del Espíritu, ese que nos dejaste, en el momento de tu muerte, cuando tenías el corazón roto. Sin ese Espíritu yo no puedo conocerte, ni descubrir tus palabras en profundidad. ¡Qué mal te conocieron los discípulos durante tu vida mortal! Vivían contigo, comían a tu lado, te escuchaban, pero vivían en una misteriosa lejanía. Cuando te conocieron de verdad fue en Pentecostés. Que hoy sea un pequeño pentecostés para mí.

2.- Lectura reposada del evangelio.

De santo Evangelio según san Juan 16, 12-15

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: Mucho tengo todavía que deciros, pero ahora no podéis con ello. Cuando venga él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad completa; pues no hablará por su cuenta, sino que hablará lo que oiga, y os anunciará lo que ha de venir. Él me dará gloria, porque recibirá de lo mío y os lo anunciará a vosotros. Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso he dicho: Recibirá de lo mío y os lo anunciará a vosotros.

3.- Qué dice el texto bíblico.

Meditación-reflexión

Cristo se va de la vida sabiendo que todavía le quedan muchas cosas que decir.  Cuando nosotros vemos por primera vez el mar nos quedamos sorprendidos y hasta satisfechos. Y llegamos al pueblo y decimos: ¡He visto el mar! Y, en realidad, sólo hemos hecho asomarnos un poquito al mar. Dios es un mar inmenso que nunca lo podemos abarcar. Y tiene que ser el Espíritu Santo el que nos lance “mar adentro” para conocer nuevos aspectos de Dios. Ante un Dios tan grande y maravilloso sólo cabe la admiración, el asombro, la sorpresa.   Dios concedió a Job la gracia de hacer un viaje con Él, descubriéndole las maravillas de la creación. Al final, Job quedó sorprendido y exclamó: “Hasta ahora sólo te conocía de oídas; pero ahora te han visto mis ojos» (Job. 42,5). Nosotros tenemos más suerte que Job. Dios mismo, a través de su Espíritu, nos invita cada día a realizar el viaje más fantástico: Un viaje hacia el mismo corazón de Dios donde reposa la verdad completa, el amor en plenitud.  “Sólo el Espíritu de Dios conoce lo íntimo de Dios” (1Cor. 2,11). Por eso debemos estar siempre abiertos a la novedad de Dios.

Se habla de las tres religiones del Libro: El Cristianismo, el judaísmo y el Islán. En realidad no puede haber religiones del libro porque Dios no cabe en ningún libro. “Muchas cosas quedan por decir”. La Biblia es un punto de partida y nunca de llegada. Sólo el Espíritu Santo puede llevarnos a la “verdad completa”.

Palabra del Papa

“Tenemos miedo a que Dios nos lleve por caminos nuevos, nos saque de nuestros horizontes con frecuencia limitados, cerrados, egoístas, para abrirnos a los suyos. La novedad que Dios trae a nuestra vida es lo que verdaderamente nos realiza, lo que nos da la verdadera alegría, la verdadera serenidad, porque Dios nos ama y siempre quiere nuestro bien. Preguntémonos hoy: ¿Estamos abiertos a las “sorpresas de Dios”? ¿O nos encerramos, con miedo, a la novedad del Espíritu Santo? ¿Estamos decididos a recorrer los caminos nuevos que la novedad de Dios nos presenta o nos atrincheramos en estructuras caducas, que han perdido la capacidad de respuesta? Nos hará bien hacernos estas preguntas durante toda la jornada. (Homilía de Pentecostés. (19-mayo-2013) Papa Francisco)

4.- Qué me dice hoy a mí esta palabra meditada. (Guardo silencio)

5.- Propósito: En un momento del día, me retiro, respiro en profundidad y digo: lléname, Señor, de tu Espíritu

6.- Dios me ha hablado hoy a mí a través de su Palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.

Señor, antes de acabar esta oración, quiero darte gracias por el don del Espíritu Santo. Sin su presencia, mi vida sería superficial, rutinaria, mediocre. Pero con la presencia de tu Espíritu, mi vida se llena de sentido, descubro el significado de tus palabras, de tus gestos, y puedo vivir con ilusión y con esperanza. Con Él puedo decir: ¡Esto no ha hecho más que empezar! Gracias, Señor, por este supremo don del Espíritu Santo.

ORACIÓN EN TIEMPO DE LA PANDEMIA

Señor Resucitado: Mora en cada uno de nuestros corazones, en cada enfermo del hospital, en todo el personal médico, en los sacerdotes, religiosos y religiosas dedicados a la pastoral de la salud, en los gobernantes de las naciones y líderes cívicos, en la familia que está en casa, en nuestros abuelos, en la gente encarcelada, afligida, oprimida y maltratada, en personas que hoy no tienen un pan para comer, en aquellos que han perdido un ser querido a causa del coronavirus u otra enfermedad. Que Cristo Resucitado nos traiga esperanza, nos fortalezca la fe, nos llene de amor y unidad, y nos conceda su paz. Amén

Lectura continuada del evangelio de Mateo

Mateo 5, 33-37

33También habéis oído que fue dicho a los antiguos: ‘No perjurarás, sino que cumplirás al Señor tus juramentos’. 34Pero yo os digo: no juréis en absoluto; por el cielo no, porque es el trono de Dios; 35por la tierra tampoco, porque es el estrado de sus pies; por Jerusalén tampoco, porque es la ciudad del gran rey; 36no jures tampoco por tu cabeza, porque no puedes hacer blanco ni negro un solo pelo. 37Sea vuestro lenguaje ‘sí, sí’, ‘no, no’; lo que sobrepasa de ahí viene del mal.

La tesis evoca el v. 21: como allí, hay aquí una fórmula introductoria completa, y un desarrollo bimembre. Introduce la segunda mitad de la serie de antítesis. La tesis (v. 33) no contiene ninguna cita directa de un texto bíblico. Por primera vez aparece la antítesis formulada como prohibición (como en el v. 39). La prohibición general («en absoluto») se desarrolla mediante cuatro breves frases introducidas con la partícula méte («no»). Tres de ellas son simétricas: el cielo, la tierra y Jerusalén se implican entre sí; cada una de las frases contiene una alusión al AT y concluye con una referencia a Dios. La cuarta frase (v. 36) se sale de la serie en el contenido, por la argumentación no teológica, y en la forma, por la alocución en segunda persona de singular y la ausencia de una cita bíblica. El v. 37 es una nueva oración principal con alocución en segunda persona de plural, como el v. 34.

  • En el v. 34 Jesús prohíbe radical y absolutamente («en absoluto») el juramento. Es el primero en extraer de la actitud crítica, difundida en la antigüedad, ante el juramento la consecuencia de una prohibición radical. La crítica al juramento fue muy frecuente en el helenismo: el juramento es contrario a los principios éticos; la persona debe inspirar confianza por sí misma; el juramento es indigno de una persona libre. Para el judío Filón jurar significa mancillar y profanar el nombre divino. Los esenios rechazaban el juramento, pero de hecho no sólo se practicaba entre ellos el juramento al entrar en la secta, sino también el juramento ante los tribunales. También Jesús reprueba el abuso del juramento como expresión cotidiana. Sabemos por Filón que en aquella época se juraba en las ocasiones más triviales, mucho más a menudo que en la actualidad. Los ejemplos concretos «ni por el cielo ni por la tierra ni por Jerusalén» refuerzan la prohibición: ésta rige en todas las circunstancias.
  • Jesús exige la veracidad absoluta de la palabra humana. El ser humano está ligado a Dios en toda su vida cotidiana sin restricción alguna; por eso su mera palabra debe ser absolutamente veraz. Pero esto no abarca todavía la totalidad de lo exigido por Jesús. Las concreciones de los vv. 34-35 muestran que su preocupación era la santidad del nombre de Dios y la majestad de Dios. En otros términos, a Jesús no le importa sólo la veracidad como principio ético, le preocupa el juramento porque en él se apela al nombre de Dios. La «veracidad humana» nace y se sostiene para Jesús únicamente en la relación con Dios. Y esta relación no determina sólo el caso especial del juramento, sino cualquier «sí» o «no» humano.
  • Como otros postulados categóricos de Jesús, también éste tiene una dimensión irreal: Jesús no tiene en cuenta lo que traería consigo una prohibición absoluta del juramento, consecuencias muy problemáticas, como tampoco las tiene en cuenta en el tema de su postulado de renuncia a la violencia o de la prohibición del divorcio. La voluntad de Dios prevalece sobre todo lo demás. Quizá se puede ver en esta radicalidad un signo del reino de Dios escatológico, al que Jesús se sintió ligado, aunque el texto no lo mencione explícitamente.
  • La duplicación del «sí» y del «no» (que se ha interpretado erróneamente como un sustitutivo del juramento y, en ese sentido, como expresión de una atenuación incipiente de la prohibición del juramento) es un elemento intensivo: «Sí, sí» significa un «sí» real, un «sí» que es válido y tiene consistencia. La frase final «lo que pasa de ahí viene del mal» parece indicar que Mateo entendió literalmente la prohibición y el precepto: cuando Jesús es «conjurado» por el sumo sacerdote a declarar su filiación divina, Jesús no contesta con ningún juramento, sino con un «tú dices» (26,63).
  • La verdad es siempre una verdad situacional. En nuestros países de la Europa poscristiana y pluralista, ampliamente secularizada, la cuestión es muy diferente a la del pasado en lo que atañe al juramento prohibido por Jesús. El nombre de Dios ha desaparecido de la vida pública a gran escala. Dios no cuenta, según convicción de muchas personas, ni como explicación de acontecimientos históricos ni como legitimación de decisiones y actos personales ni como garante o fundamento de derecho o de constituciones. En total contraste con la época de Jesús, lo que vemos hoy no es el uso inflacionario del nombre de Dios, sino su desaparición de la sociedad. Cumplir la cuarta antítesis es hoy incomparablemente más fácil que en cualquier otra época. En la situación actual que Dios obligue a los humanos a una veracidad absoluta es tan importante y fundamental como en cualquier otra época. En nuestro mundo secularizado y descreído hay que decir explícitamente que es Dios quien obliga y habilita a cristianas y cristianos a practicar esta veracidad.

Comentario – Miércoles VI de Pascua

(Jn 16, 12-15)

Jesús sabe que los discípulos no pueden comprender todas sus palabras, pero les promete que cuando llegue el Espíritu Santo él los hará alcanzar la verdad completa (16, 13). En realidad este texto dice “los conducirá en la Verdad completa”.

Y como en el evangelio de Juan la “Verdad” es el mismo Jesús, esto significa que el Espíritu Santo nos conduce dentro del misterio de Jesús para que podamos comprenderlo plenamente. No significa entonces que el Espíritu Santo nos da algo que Jesús no nos puede dar, o que nos enseña cosas que Jesús no nos enseñó. En realidad lo que él hace es recordarnos las enseñanzas de Jesús e introducirnos dentro del misterio de Jesús para que podamos comprender mejor sus palabras y amarlo más.

El Espíritu Santo nos lleva a Jesús, nos acerca más a él, nos hace entrar en él. Y en cada momento de nuestra vida él nos recuerda las palabras de Jesús para que iluminen nuestra existencia y nos permitan seguir el buen camino. Por eso Jesús dice que el Espíritu Santo “no hablará por su cuenta” (16, 13).

Y en todo lo que el Espíritu Santo hace está dando gloria a Jesús, ya que lo que él comunica es lo que recibe de Jesús (v. 14), así como Jesús comparte todo con el Padre amado (v. 15).

Vemos así que en este texto está presente el Misterio de la Trinidad, donde las tres Personas divinas lo comparten todo, recibiendo una de la otra, pero compartiendo la misma y única divinidad.

 

Oración:

“Condúceme, Espíritu Santo, dentro del misterio de Jesús, guíame en esa riqueza inabarcable de sus palabras, para que descubra en mi interior el sentido profundo de su enseñanza”.

 

VÍCTOR M. FERNÁNDEZ
El Evangelio de cada día

Gaudium et Spes

Sección 3.- Algunas obligaciones más urgentes de los cristianos respecto a la cultura

El reconocimiento y ejercicio efectivo
del derecho personal a la cultura

60. Hoy día es posible liberar a muchísimos hombres de la miseria de la ignorancia. Por ello, uno de los deberes más propios de nuestra época, sobre todo de los cristianos, es el de trabajar con ahínco para que tanto en la economía como en la política, así en el campo nacional como en el internacional, se den las normas fundamentales para que se reconozca en todas partes y se haga efectivo el derecho a todos a la cultura, exigido por la dignidad de la persona, sin distinción de raza, sexo, nacionalidad, religión o condición social. Es preciso, por lo mismo, procurar a todos una cantidad suficiente de bienes culturales, principalmente de los que constituyen la llamada cultura “básica”, a fin de evitar que un gran número de hombres se vea impedido, por su ignorancia y por su falta de iniciativa, de prestar su cooperación auténticamente humana al bien común.

Se debe tender a que quienes están bien dotados intelectualmente tengan la posibilidad de llegar a los estudios superiores; y ello de tal forma que, en la medida de lo posible, puedan desempeñar en la sociedad las funciones, tareas y servicios que correspondan a su aptitud natural y a la competencia adquirida. Así podrán todos los hombres y todos los grupos sociales de cada pueblo alcanzar el pleno desarrollo de su vida cultural de acuerdo con sus cualidades y sus propias tradiciones.

Es preciso, además, hacer todo lo posible para que cada cual adquiera conciencia del derecho que tiene a la cultura y del deber que sobre él pesa de cultivarse a sí mismo y de ayudar a los demás. Hay a veces situaciones en la vida laboral que impiden el esfuerzo de superación cultural del hombre y destruyen en éste el afán por la cultura. Esto se aplica de modo especial a los agricultores y a los obreros, a los cuales es preciso procurar tales condiciones de trabajo, que, lejos de impedir su cultura humana, la fomenten. Las mujeres ya actúan en casi todos los campos de la vida, pero es conveniente que puedan asumir con plenitud su papel según su propia naturaleza. Todos deben contribuir a que se reconozca y promueva la propia y necesaria participación de la mujer en la vida cultural.

Comentario La Ascensión del Señor

Oración preparatoria

Señor y Hermano nuestro Jesús, por haberte rebajado hasta la muerte por nosotros, tu Padre te exaltó y te dio su misma gloria y poder junto a Sí: tu destino es nuestro destino, tu gloria será nuestra gloria, haz que, creyendo en Ti, vivamos siempre en la esperanza en medio de todos los aprietos de la vida, y si tú quieres, seamos testigos tuyos en el mundo, comunicando a los hombres y mujeres de hoy todo lo que nos aportas de vida, de perdón, de confianza. AMEN

 

Mc 16, 15-20

«[En aquel tiempo, se apareció Jesús a los Once], 15y les dijo:

“Id por todo el mundo, proclamad el Evangelio a toda la creación. 16El que crea y se bautice será salvado; pero el que no crea será condenado. 17A los que crean, les acompañarán estos signos [semeia]: en mi nombre echarán demonios, hablarán lenguas nuevas, 18cogerán serpientes en las manos, y si beben algún veneno mortal no les hará daño, impondrán las manos a los enfermos y quedarán sanos’.

19Entonces, el Señor Jesús, después de hablarles, ascendió al cielo y se sentó a la derecha de Dios.

20Y aquéllos fueron y proclamaron por todas partes, y el Señor actuaba con ellos y confirmaba la Palabra con los signos [semeia] que los acompañaban».

¡PALABRA DEL SEÑOR!

 
CONTEXTO

Nos encontramos con los versículos finales del evangelio de Marcos. No pertenecen al evangelio original (que termina en Mc 16,8), pero se han considerado canónicos desde siempre. Forman parte del final largo del evangelio, que suele estar en las traducciones de nuestras biblias (aunque también hay un final corto, que suele figurar en nota al pie). Es, pues, el final canónico del evangelio de Marcos, y por ello tiene una gran relevancia. La insistencia está puesta en la proclamación del Evangelio y en los signos que la acompañan.

 
TEXTO

Este evangelio forma parte de la perícopa 16,9-20, pero aun así podemos entresacar una estructura ternaria: a) las últimas palabras de Jesús (vv. 15-18), centradas en el envío o misión, en la fe y en los signos que acompañan a la fe; b) la partida de Jesús al cielo, en el centro del texto, origen de la fiesta que celebramos (v. 19); c) la reacción discipular, obediente y fiel gracias a una nueva presencia de Jesús (v. 20). Destaca la triple inclusión creada por el proclamar (vv. 15 y 20), todos los sitios (vv. 15 y 20) y los signos (vv. 17 y 20), temas que emergen sobre los demás. También es interesante el único imperativo del texto (‘proclamad’ el Evangelio; ‘id’ es en el original un participio) y, de igual modo, el juego de ausencia/presencia del Señor Jesús, que se va al cielo pero que sigue actuando en ellos y por medio de ellos.

 
ELEMENTOS A DESTACAR

• Ha llegado el tiempo del testimonio y de la misión: la fuerza del ‘proclamar’ y de hacerlo en todo lugar es la llamada más apremiante del texto. La fuerza inaugural del texto ¿no choca con nuestra modorra a la hora de hacer presente nuestra fe en Jesús, nuestro compromiso con su proyecto, nuestro modo de evangelizar? ¿Qué significado tiene esta llamada en nosotros?

• La importancia de los signos: algunos de los que presenta el evangelio son los que realizó Jesús, y todos ellos, en aquella época, eran típicos para consignar la presencia de Dios, presencia de vida, amparo y liberación; esto hay que saber traducirlo a la situación de hoy en nuestro anuncio de la Buena Nueva. ¿Cuáles son los signos que acompañan nuestra proclamación de la fe?

• La consideración de la nueva presencia de Jesús: la gráfica imagen de la ascensión al cielo explica una dimensión que se nos escapa, pero que nos lleva a la esperanza, a la alegría, nunca exentas de dudas; pero el Señor nos acompaña ayudando a confirmar con hechos lo que proclamamos. ¿Sentimos la presencia de Cristo en nuestra vida personal y comunitaria? ¿De qué manera?

 

Paso 1 Lectio: ¿Qué dice el texto? Atiende todos los detalles posibles. Imagina la escena. Destaca todos los elementos que llaman la atención o te son muy significativos. Disfruta de la lectura atenta. Toma nota de todo lo que adviertas.

Paso 2 Meditatio: ¿Qué me dice Dios a través del texto? Atiende a tu interior. A las mociones (movimientos) y emociones que sientes. ¿Algún aspecto te parece dirigido por Dios a tu persona, a tu situación, a alguna de tus dimensiones?

Paso 3 Oratio: ¿Qué le dices a Dios gracias a este texto? ¿Qué te mueve a decirle? ¿Peticiones, alabanza, acción de gracias, perdón, ayuda, entusiasmo, compromiso? Habla con Dios…

Paso 4 Actio: ¿A qué te compromete el texto? ¿Qué ha movido la oración en tu interior? ¿Qué enseñanza encuentras? ¿Cómo hacer efectiva esa enseñanza?

Para la catequesis – La Ascensión del Señor

VII Domingo de Pascua

Hechos 1, 1-11; Salmo 46, 2-3. 6-7. 8-9; Efesios 1, 17-23; Marcos 16, 15-20

La Solemnidad de la Ascensión del Señor

En aquel tiempo, se apareció Jesús a los Once y les dijo: “Vayan por todo el mundo y prediquen el Evangelio a toda creatura. El que crea y se bautice, se salvará; el que se resista a creer, será condenado. Éstos son los milagros que acompañarán a los que hayan creído: arrojarán demonios en mi nombre, hablarán lenguas nuevas, cogerán serpientes en sus manos, y si beben un veneno mortal, no les hará daño; impondrán las manos a los enfermos y éstos quedarán sanos”. El Señor Jesús, después de hablarles, subió al cielo y está sentado a la derecha de Dios. Ellos fueron y proclamaron el Evangelio por todas partes, y el Señor actuaba con ellos y confirmaba su predicación con los milagros que hacían.

Reflexión

Jesús quiere que todo el mundo oiga lo que hizo Dios por ellos y manda a sus amigos a predicar el Evangelio a todos. ¿Qué significa Evangelio? (La buena noticia o Buena Nueva.) Algunos creerán y otros no. Jesús hace promesas para los que creen y se bauticen. ¿Cuáles son? (Se salvarán y muchos milagros los acompañarán: arrojaran demonios en el nombre de Jesús, hablaran lenguas nuevas, cogerán serpientes en sus manos… Después, Jesús subió al Cielo cuerpo y alma a sentarse a la derecha de su Padre. ¿Jesús los dejó solos? (No. Jesús actuaba con ellos haciendo milagros.) ¿Por qué? (Los milagros ayudan que las personas crean el mensaje.) ¿Cuál es la Buena Nueva que Jesús quiere que todo el mundo sepa? (Por amor, Dios se hizo hombre, murió por nuestros pecados, resucitó entre nosotros victorioso sobre la muerte, y abrió las puertas del Cielo para los que vuelven a Dios arrepentidos.) ¿Cómo le vas a ayudar a Jesús a predicar la buena nueva?

Actividad

En la siguiente página, hacer un libro acordeón de la Buena Nueva doblando un papel en la mitad a lo largo y después en cuatro partes doblando primero de un lado y después de otro. Dibujar o pegar los dibujos y las palabras. Compartir con un amigo o familiar.

actividad

Oración

Jesús, tú nos envías a anunciar el amor de Dios y la salvación que viene de ti a todos. Danos tu luz y tu sabiduría para reconocer en cada momento del día la manera de cómo podemos ser tus testigos con nuestras acciones de honradez, justicia, amor y servicio a todos. Amen.

¿Qué me quiere decir hoy Jesús?

Apariciones de Jesús resucitado – Marcos 16, 15-20

En aquel tiempo se apareció Jesús a los Once, y les dijo: – Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación. El que crea y se bautice, se salvará; el que se resista a creer, será condenado. A los que crean, les acompañarán estos signos: echarán demonios en mi nombre, hablarán lenguas nuevas, cogeran serpientres en sus manos, y si beben un veneno mortal, no les hará daño. Impondrán las manos a los enfermos y quedarán sanos. El Señor Jesús, después de hablarles, ascendió al cielo y se sentó a la derecha de Dios. Ellos fueron y proclamaron el Evangelio por todas partes, y el Señor actuaba con ellos y confirmaba la palabra con los signos que los acompañaban

Explicación

Una vez resucitado, Jesús hizo algunos encargos a sus amigos: les pidió que se pusieran en camino hacia todos los lugares conocidos de la tierra y comunicaran a todas las gentes lo que le vieron hacer y lo que le oyeron decir, y que animaran a todos a pertenecer al grupo de sus amigos. De este modo, a través de sus amigos, Jesús se fue dando a conocer. Luego él regresó junto a su Padre Dios. A ese momento le llamamos la Ascensión de Jesús al cielo.

Evangelio dialogado

Te ofrecemos una versión del Evangelio del domingo en forma de diálogo, que puede utilizarse para una lectura dramatizada.

NARRADOR: En aquel tiempo se apareció Jesús a los discípulos y les dijo:

JESÚS: Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la Creación.

DISCÍPULO1: Señor, ¿Y qué pasará con el que crea y se bautice?

JESÚS: Que se salvará.

DISCÍPULO2: ¿Y el que se resista a creer?

JESÚS: Él mismo se niega a salvarse.

DISCÍPULO1: ¿Qué señales acompañarán a los que crean?

JESÚS: Muchas, muchas señales.

DISCÍPULO2: ¡Dínos qué señales!

JESÚS: Echarán demonios en mi nombre.

DISCÍPULO1: ¿Qué más cosa harán, Maestro?

JESÚS: Hablarán lenguas nuevas… cogerán serpientes sin que les muerdan… si beben veneno no les hará daño.

DISCÍPULO2: ¿Y podrán curar a todos los enfermos?

JESÚS: Impondrán las manos a los enfermos y quedarán sanos.

DISCÍPULO1: ¡Qué estupendo, Maestro! ¡Será una gozada! ¿Y esto lo podremos hacer todos los que te hemos conocido?

JESÚS: Esto lo podrán hacer… ¡todos los que creen en Jesús!

NARRADOR: Dicho esto, el Señor Jesús ascendió al cielo y se sentó a la derecha de Dios Padre. Y los discípulos se fueron a proclamar el Evangelio.

DISCÍPULO2: ¡El Señor vino a salvarnos! Jesús murió, pero ¡ha resucitado!, ¡convertíos! ¡Creed la Buena Noticia!

NARRADOR: Y el Señor actuaba con ellos y confirmaba la Palabra con los signos que los acompañaban.

Fr. Emilio Díez Ordóñez y Fr. Javier Espinosa Fernández

Comentario al evangelio – Miércoles VI de Pascua

      Cuando venga el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad plena. Eso es lo que nos dice Jesús en el evangelio de hoy. Es importante leer bien esta frase. Porque no dice que ya, hoy, aquí y ahora, tengamos la verdad plena. Lo que nos dice es que el Espíritu nos guiará hacia ella. La conclusión es fácil: estamos en camino. Esa verdad plena se sitúa como el horizonte hacia el que nos dirigimos pero no como algo que poseamos ya. 

      Es importante tener esto en cuenta. Porque tengo la impresión de que hay cristianos que se creen en posesión de la verdad. Y están convencidos de que nuestra misión es iluminar al mundo que vive en el error. Es como si el Espíritu nos hubiese iluminado y entregado esa verdad en propiedad exclusiva. Y nosotros fuésemos los encargados de administrarla y distribuirla, y a veces imponerla, a los demás que viven en las tinieblas del error. 

      La realidad es un poco diferente. Hay una imagen que nos puede ayudar a entender mejor nuestra posición. Es la de una peregrinación donde el que va por delante tiene un farolillo que le sirve para iluminar vagamente el camino. Los que caminan saben a dónde quieren ir pero el camino lo tienen que ir buscando un poco a tientas porque la oscuridad les rodea. Así somos los hombres y mujeres de este mundo, de todas las generaciones, caminando y buscando lo mejor, con muchas equivocaciones y errores a lo largo del camino. Pero siempre con la mirada en el horizonte, en el destino al que se quiere llegar: el Reino. Los que trabajan por la justicia, los científicos que buscan remedios y soluciones que hagan más fácil la vida de las personas, los políticos que son honestos y quieren servir a la sociedad, los cristianos y no cristianos, los miembros de otras religiones, todos estamos buscando lo mejor para este mundo, para la humanidad.

      Nosotros no tenemos más que un farolillo y el Espíritu que anima nuestros pasos y nos anima a colaborar con todos para hacer de este mundo un lugar mejor para los hijos e hijas de Dios, donde no se excluya ni se condene a nadie. Siempre abiertos al diálogo, siempre llenos de esperanza porque, como Jesús, como Dios, nosotros creemos en la humanidad y en que Dios va trabajando en nuestra historia su plan de salvación. 

Fernando Torres, cmf