Comentario La Ascensión del Señor

Oración preparatoria

Señor y Hermano nuestro Jesús, por haberte rebajado hasta la muerte por nosotros, tu Padre te exaltó y te dio su misma gloria y poder junto a Sí: tu destino es nuestro destino, tu gloria será nuestra gloria, haz que, creyendo en Ti, vivamos siempre en la esperanza en medio de todos los aprietos de la vida, y si tú quieres, seamos testigos tuyos en el mundo, comunicando a los hombres y mujeres de hoy todo lo que nos aportas de vida, de perdón, de confianza. AMEN

 

Mc 16, 15-20

«[En aquel tiempo, se apareció Jesús a los Once], 15y les dijo:

“Id por todo el mundo, proclamad el Evangelio a toda la creación. 16El que crea y se bautice será salvado; pero el que no crea será condenado. 17A los que crean, les acompañarán estos signos [semeia]: en mi nombre echarán demonios, hablarán lenguas nuevas, 18cogerán serpientes en las manos, y si beben algún veneno mortal no les hará daño, impondrán las manos a los enfermos y quedarán sanos’.

19Entonces, el Señor Jesús, después de hablarles, ascendió al cielo y se sentó a la derecha de Dios.

20Y aquéllos fueron y proclamaron por todas partes, y el Señor actuaba con ellos y confirmaba la Palabra con los signos [semeia] que los acompañaban».

¡PALABRA DEL SEÑOR!

 
CONTEXTO

Nos encontramos con los versículos finales del evangelio de Marcos. No pertenecen al evangelio original (que termina en Mc 16,8), pero se han considerado canónicos desde siempre. Forman parte del final largo del evangelio, que suele estar en las traducciones de nuestras biblias (aunque también hay un final corto, que suele figurar en nota al pie). Es, pues, el final canónico del evangelio de Marcos, y por ello tiene una gran relevancia. La insistencia está puesta en la proclamación del Evangelio y en los signos que la acompañan.

 
TEXTO

Este evangelio forma parte de la perícopa 16,9-20, pero aun así podemos entresacar una estructura ternaria: a) las últimas palabras de Jesús (vv. 15-18), centradas en el envío o misión, en la fe y en los signos que acompañan a la fe; b) la partida de Jesús al cielo, en el centro del texto, origen de la fiesta que celebramos (v. 19); c) la reacción discipular, obediente y fiel gracias a una nueva presencia de Jesús (v. 20). Destaca la triple inclusión creada por el proclamar (vv. 15 y 20), todos los sitios (vv. 15 y 20) y los signos (vv. 17 y 20), temas que emergen sobre los demás. También es interesante el único imperativo del texto (‘proclamad’ el Evangelio; ‘id’ es en el original un participio) y, de igual modo, el juego de ausencia/presencia del Señor Jesús, que se va al cielo pero que sigue actuando en ellos y por medio de ellos.

 
ELEMENTOS A DESTACAR

• Ha llegado el tiempo del testimonio y de la misión: la fuerza del ‘proclamar’ y de hacerlo en todo lugar es la llamada más apremiante del texto. La fuerza inaugural del texto ¿no choca con nuestra modorra a la hora de hacer presente nuestra fe en Jesús, nuestro compromiso con su proyecto, nuestro modo de evangelizar? ¿Qué significado tiene esta llamada en nosotros?

• La importancia de los signos: algunos de los que presenta el evangelio son los que realizó Jesús, y todos ellos, en aquella época, eran típicos para consignar la presencia de Dios, presencia de vida, amparo y liberación; esto hay que saber traducirlo a la situación de hoy en nuestro anuncio de la Buena Nueva. ¿Cuáles son los signos que acompañan nuestra proclamación de la fe?

• La consideración de la nueva presencia de Jesús: la gráfica imagen de la ascensión al cielo explica una dimensión que se nos escapa, pero que nos lleva a la esperanza, a la alegría, nunca exentas de dudas; pero el Señor nos acompaña ayudando a confirmar con hechos lo que proclamamos. ¿Sentimos la presencia de Cristo en nuestra vida personal y comunitaria? ¿De qué manera?

 

Paso 1 Lectio: ¿Qué dice el texto? Atiende todos los detalles posibles. Imagina la escena. Destaca todos los elementos que llaman la atención o te son muy significativos. Disfruta de la lectura atenta. Toma nota de todo lo que adviertas.

Paso 2 Meditatio: ¿Qué me dice Dios a través del texto? Atiende a tu interior. A las mociones (movimientos) y emociones que sientes. ¿Algún aspecto te parece dirigido por Dios a tu persona, a tu situación, a alguna de tus dimensiones?

Paso 3 Oratio: ¿Qué le dices a Dios gracias a este texto? ¿Qué te mueve a decirle? ¿Peticiones, alabanza, acción de gracias, perdón, ayuda, entusiasmo, compromiso? Habla con Dios…

Paso 4 Actio: ¿A qué te compromete el texto? ¿Qué ha movido la oración en tu interior? ¿Qué enseñanza encuentras? ¿Cómo hacer efectiva esa enseñanza?