Vísperas – Jueves VI de Pascua

VÍSPERAS

JUEVES VI DE PASCUA

INVOCACIÓN INICIAL

V/. Dios mío, ven en mi auxilio
R/. Señor, date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

HIMNO

Porque anochece ya,
porque es tarde, Dios mío,
porque temo perder
las huellas del camino,
no me dejes tan solo
y quédate conmigo.

Porque he sido rebelde
y he buscado el peligro
y escudriñé curioso
las cumbres y el abismo,
perdóname, Señor,
y quédate conmigo.

Porque ardo en sed de ti
y en hambre de tu trigo,
ven, siéntate a mi mesa,
bendice el pan y el vino.
¡Qué aprisa cae la tarde!
¡Quédate al fin conmigo! Amén.

SALMO 71: PODER REAL DEL MESÍAS

Ant. Dios lo ha nombrado juez de vivos y muertos. Aleluya.

Dios mío, confía tu juicio al rey,
tu justicia al hijo de reyes,
para que rija a tu pueblo con justicia,
a tus humildes con rectitud.

Que los montes traigan paz,
y los collados justicia;
que él defienda a los humildes del pueblo,
socorra a los hijos del pobre
y quebrante al explotador.

Que dure tanto como el sol,
como la luna, de edad en edad;
que baje como lluvia sobre el césped,
como llovizna que empapa la tierra.

Que en sus días florezca la justicia
y la paz hasta que falte la luna;
que domine de mar a mar,
del Gran río al confín de la tierra.

Que en su presencia se inclinen sus rivales;
que sus enemigos muerdan el polvo;
que los reyes de Tarsis y de las islas
le paguen tributo.

Que los reyes de Saba y de Arabia
le ofrezcan sus dones;
que se postren ante él todos los reyes,
y que todos los pueblos le sirvan.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Dios lo ha nombrado juez de vivos y muertos. Aleluya.

SALMO 71

Ant. Él será la bendición de todos los pueblos. Aleluya.

Él librará al pobre que clamaba,
al afligido que no tenía protector;
él se apiadará del pobre y del indigente,
y salvará la vida de los pobres;
él rescatará sus vidas de la violencia,
su sangre será preciosa a sus ojos.

Que viva y que le traigan el oro de Saba;
que recen por él continuamente
y lo bendigan todo el día.

Que haya trigo abundante en los campos,
y susurre en lo alto de los montes;
que den fruto como el Líbano,
y broten las espigas como hierba del campo.

Que su nombre sea eterno,
y su fama dure como el sol;
que él sea la bendición de todos los pueblos,
y lo proclamen dichoso todas las razas de la tierra.

Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
el único que hace maravillas;
bendito por siempre su nombre glorioso;
que su gloria llene la tierra.
¡Amén, amén!

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Él será la bendición de todos los pueblos. Aleluya.

CÁNTICO del APOCALIPSIS: EL JUICIO DE DIOS

Ant. Jesucristo es el mismo ayer y hoy, siempre. Aleluya.

Gracias te damos, Señor Dios omnipotente,
el que eres y el que eras,
porque has asumido el gran poder
y comenzaste a reinar.

Se encolerizaron las gentes,
llegó tu cólera,
y el tiempo de que sean juzgados los muertos,
y de dar el galardón a tus siervos, los profetas,
y a los santos y a los que temen tu nombre,
y a los pequeños y a los grandes,
y de arruinar a los que arruinaron la tierra.

Ahora se estableció la salud y el poderío,
y el reinado de nuestro Dios,
y la potestad de su Cristo;
porque fue precipitado
el acusador de nuestros hermanos,
el que los acusaba ante nuestro Dios día y noche.

Ellos le vencieron en virtud de la sangre del Cordero
y por la palabra del testimonio que dieron,
y no amaron tanto su vida que temieran la muerte.
Por esto, estad alegres, cielos,
y los que moráis en sus tiendas.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Jesucristo es el mismo ayer y hoy, siempre. Aleluya.

LECTURA: 1P 3, 18. 22

Cristo murió por los pecados una vez para siempre: el inocente por los culpables, para conducirnos a Dios. Como era hombre, lo mataron; pero, como poseía el Espíritu, fue devuelto a la vida. Llegó al cielo, se le sometieron ángeles, autoridades y poderes, y está a la derecha de Dios.

RESPONSORIO BREVE

R/ Los discípulos se llenaron de alegría. Aleluya, aleluya.
V/ Los discípulos se llenaron de alegría. Aleluya, aleluya.

R/ Al ver al Señor.
V/ Aleluya, aleluya.

R/ Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
V/ Los discípulos se llenaron de alegría. Aleluya, aleluya.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Vuestra tristeza se convertirá en alegría, y nadie os quitará vuestra alegría. Aleluya.
Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Vuestra tristeza se convertirá en alegría, y nadie os quitará vuestra alegría. Aleluya.

PRECES

Alabemos y glorifiquemos a Cristo, a quien Dios Padre constituyó fundamento de nuestra esperanza y garantía de nuestra resurrección, y aclamémosle suplicantes:

Rey de la gloria, escúchanos.

Señor Jesús, tú que con tu propia sangre y por tu resurrección entraste en el santuario de Dios,
— llévanos contigo al reino del Padre.

Tú que por la resurrección robusteciste la fe de tus discípulos y los enviaste al mundo,
— haz que los obispos y presbíteros sean fieles heraldos de tu Evangelio.

Tú que por la resurrección eres nuestra reconciliación y nuestra paz,
— haz que todos los bautizados vivan en la unidad de una sola fe y de un solo amor.

Tú que por la resurrección diste la salud al lisiado del templo,
— mira con bondad a los enfermos y manifiesta en ellos tu gloria.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Tú que por la resurrección fuiste constituido primogénito de los muertos que resucitan,
— haz que los difuntos que en ti creyeron y esperaron participen de tu gloria.

Ya que por Jesucristo hemos llegado a ser hijos de Dios, nos atrevemos a decir:
Padre nuestro…

ORACION

Oh Dios, que nos haces partícipes de la redención, concédenos vivir siempre la alegría de la resurrección de tu Hijo. Él que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

Amén.

CONCLUSIÓN

V/. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R/. Amén.

Lectio Divina – Jueves VI de Pascua

1.- Oración introductoria.

Señor, todos los días la prensa nos habla de muertes, violencias, guerras, asesinatos. Las malas noticias nos agobian. Por eso yo quiero venir hoy a Ti a escuchar tu evangelio, tu buena noticia. Y tú me la das cuando me dices que “nuestra tristeza se convertirá en gozo”. Aunque tengamos que sufrir, pasarlo mal, no es más que “un poco”. La Buena noticia que hoy me das es que “esta tristeza” será pasajera y “la alegría que me espera será eterna”.

2.- Lectura reposada del evangelio (Jn 16, 16-20).

En aquel tiempo, Jesús habló así a sus discípulos: «Dentro de poco ya no me veréis, y dentro de otro poco me volveréis a ver». Entonces algunos de sus discípulos comentaron entre sí: «¿Qué es eso que nos dice: ‘Dentro de poco ya no me veréis y dentro de otro poco me volveréis a ver’ y ‘Me voy al Padre’?». Y decían: «¿Qué es ese ‘poco’? No sabemos lo que quiere decir». Se dio cuenta Jesús de que querían preguntarle y les dijo: «¿Andáis preguntándome acerca de lo que he dicho: ‘Dentro de poco no me veréis y dentro de otro poco me volveréis a ver?’. En verdad, en verdad os digo que lloraréis y os lamentaréis y el mundo se alegrará. Estaréis tristes, pero vuestra tristeza se convertirá en gozo».

3.- Qué dice el texto.

Meditación-Reflexión.

“Me voy al Padre”. Para los discípulos, incluso para nosotros hoy, puede ser una de tantas frases del evangelio, más teórica que práctica, porque no conocemos al Padre. “Nadie conoce al Padre sino el Hijo” (Mt. 11,27). Pero Jesús que ha vivido durante toda la eternidad en el corazón de Dios, ha experimentado el “éxtasis de amor con el Padre”, sabe dónde va, y se llena de gozo por estar ya inminente su retorno.  Por eso, aun en medio del dolor y sufrimiento que se le viene encima, se llena de alegría, hasta exclamar:” Ardientemente he deseado celebrar esta Pascua con vosotros”. Y Pascua es “paso”. El paso de la tierra al cielo; del mundo de los hombres al mundo maravilloso de su Padre Dios. En realidad, Cristo ha vivido entre nosotros como un “exiliado” porque su verdadera patria es el cielo donde está su Padre. Pero ha sido un exilio voluntario y por amor. “Salí del Padre y vine al mundo; ahora dejo el mundo y voy al Padre”. (Juan 16,28). Salió del Padre él solo, pero ahora este Hijo retorna al Padre con todos nosotros. Por eso no dice: me voy a mi Padre, sino me voy al Padre. El sueño del Padre era enviar a su Hijo para hacernos a todos hijos suyos. Ahora que retorna al Padre, el gozo de Dios es que seamos felices con Él por toda la eternidad. Lo que nos toca sufrir en este mundo es “un poco” en comparación con lo que nos espera gozar con Dios por toda la eternidad.  

Palabra del Papa.

“Jesús, dirigiéndose a sus discípulos, afirma: «volveré a veros y se alegrará vuestro corazón y nadie os quitará vuestra alegría». Son palabras que indican una propuesta rebosante de felicidad sin fin, del gozo de ser colmados por el amor divino para siempre. Plantearse el futuro definitivo que nos espera a cada uno de nosotros da sentido pleno a la existencia, porque orienta el proyecto de vida hacia horizontes no limitados y pasajeros, sino amplios y profundos, que llevan a amar el mundo, que tanto ha amado Dios, a dedicarse a su desarrollo, pero siempre con la libertad y el gozo que nacen de la fe y de la esperanza. Son horizontes que ayudan a no absolutizar la realidad terrena, sintiendo que Dios nos prepara un horizonte más grande, y a repetir con san Agustín: «Deseamos juntos la patria celeste, suspiramos por la patria celeste, sintámonos peregrinos aquí abajo». Queridos jóvenes, os invito a no olvidar esta perspectiva en vuestro proyecto de vida: estamos llamados a la eternidad. Dios nos ha creado para estar con Él, para siempre. Esto os ayudará a dar un sentido pleno a vuestras opciones y a dar calidad a vuestra existencia (Santo Padre emérito Benedicto XVI).

4.- Qué me dice hoy a mí este texto ya meditado. (Guardo silencio)

5.- Propósito: En algún momento del día me sorprenderé a mí mismo diciendo: El Padre de Jesús es mi Padre y me ama.

6.- Dios me ha hablado hoy a mí a través de su palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.

Al acabar esta oración, mi corazón rebosa de gozo. El Padre, al darme a su hijo Jesús, me ha enriquecido con toda clase de bienes. Jesús se ha ido al cielo a prepararnos sitio porque es voluntad de su Padre Dios que estemos con su Hijo en el cielo para siempre, ¡Gracias, Dios mío, por tanto amor!

ORACIÓN EN TIEMPO DE LA PANDEMIA.

Señor Resucitado: Mora en cada uno de nuestros corazones, en cada enfermo del hospital, en todo el personal médico, en los sacerdotes, religiosos y religiosas dedicados a la pastoral de la salud, en los gobernantes de las naciones y líderes cívicos, en la familia que está en casa, en nuestros abuelos, en la gente encarcelada, afligida, oprimida y maltratada, en personas que hoy no tienen un pan para comer, en aquellos que han perdido un ser querido a causa del coronavirus u otra enfermedad. Que Cristo Resucitado nos traiga esperanza, nos fortalezca la fe, nos llene de amor y unidad, y nos conceda su paz. Amén

Citas bíblicas (Ángeles Custodios)

Yo mandaré un ángel ante ti para que te defienda en el camino y te haga llegar al lugar que te he dispuesto. Acátale y escucha su voz [. . .]. Ex 23, 20-ss.

Acampa el ángel de Yahveh en derredor de los que le temen y los salva. Sal 33, 8.

Te encomendaré a sus ángeles para que te guarden en todos tus caminos, y ellos te levantarán en sus palmas para que tus pies no tropiecen en las piedras. Sal 90, 11-12.

Sobre tus murallas, Jerusalén, he puesto centinelas, que no callarán ni de día ni de noche. Is 62, 6. El ángel le contestó: Yo iré contigo, pues conozco bien el camino […]. Tob 7,6.

[…] y Dios que mora en los cielos, os dé un feliz viaje y un ángel os acompañe. Tob 5, 16.

Volverá sano y tus ojos le verán. Porque un ángel bueno le acompaña […]. Tob 5, 20-21.

No despreciéis a estos pequeños, porque sus ángeles en los cielos están siempre viendo la cara de mi Padre celestial. Mt 18, 10.

El ángel del Señor, abriendo por la noche las puertas de la cárcel, y sacándolos (a los apóstoles) fuera, les dijo: Id al templo, y puestos allí predicad al pueblo […]. Hech 5, 19-20.

…Con la ayuda del ángel que se le apareció. Hech 7, 35; 7, 38…

Un ángel del Señor […], tocando a Pedro en el lado, le despertó, diciendo: Levántate presto […], toma tu capa y sígueme […]. Entonces Pedro, vuelto en si, dijo: Ahora sí que conozco que el Señor verdaderamente ha enviado a su ángel, librándome de las manos de Herodes. Hech 12, 7-11.

Decían entre ellos: será su ángel. Hech 12, 15.

Un ángel del Señor habló a Felipe, diciendo: Parte y ve hacia el Mediodía. Hech 8, 26.

Un ángel del Señor […] dijo a Cornelio: […] Tus oraciones y limosnas han subido delante de Dios. Hech 10, 36.

Se me ha aparecido un ángel del Dios a quien yo sirvo […] diciéndome: No temas, Pablo, es necesario que tú comparezcas ante el César, y Dios te ha concedido la vida de todos los que navegan contigo. Hech 27, 23-24.

El Señor Dios […] ha enviado su ángel a manifestar a sus siervos cosas que deben suceder pronto. Apoc 22, 6.

Cuando murió dicho mendigo (Lázaro), fue llevado por los ángeles al seno de Abraham. Lc 16, 22. Son enviados para servir en favor de los que han de heredar la salvación. Heb 1, 14.

El humo de los perfumes subió, con las oraciones de los santos, de la mano del ángel a la presencia de Dios. Apoc 8, 4.

Bendecid a Yahveh vosotros sus ángeles, vosotros que sois poderosos y cumplís sus órdenes, prontos a la voz de su palabra. Sal 102, 20.

Vi y oí la voz de muchos ángeles en rededor del trono, y de los vivientes, y de los ancianos, y era su número de miríadas de miríadas y de millares de millares. Apoc 5, 11.

Mi Dios ha enviado a su ángel, que ha cerrado la boca de los leones para que no me hiciesen mal […]. Dan 6, 22-23.

Llegó otro ángel y púsose en pie junto al altar con un incensario de oro, y fuéronle dados muchos perfumes para unirlos a las oraciones de todos los santos sobre el altar de oro, que está delante del trono. Apoc 8, 3.

Comentario – Jueves VI de Pascua

(Jn 16, 16-20)

Jesús dice “dentro de poco no me verán pero después me verán”. Los discípulos no comprenden esas palabras. Pero en realidad si leemos todo el evangelio de Juan podemos advertir que permanentemente aparece esa incomprensión de los discípulos frente a las palabras de Jesús. Eso significa que los discípulos, que todavía no habían recibido toda la luz del Espíritu, no estaban capacitados para comprender las palabras del Señor; y así podemos descubrir la necesidad de invocar al Espíritu Santo para poder comprender la Sagrada Escritura que él ha inspirado. La Palabra de Dios no es un libro más, son palabras divinas que con las luces de nuestra mente no se captan en toda su profundidad. Es indispensable la luz del Espíritu Santo.

Y Jesús anuncia que después de un breve período de dolor y oscuridad volverán a verlo y su tristeza se convertirá en alegría. Pero esa promesa no es tanto la de verlo con los ojos del cuerpo o con la inteligencia, sino con la mirada del amor que nos permite reconocer su presencia aun cuando todo parece estar oscuro.

Eso es lo que podemos descubrir en el relato de la resurrección, porque al ver a Jesús resucitado “los discípulos se llenaron de alegría” (20, 20).

Nosotros, que hemos conocido al Señor resucitado, que creemos que él está vivo entre nosotros, podríamos preguntarnos si de verdad estamos viviendo esa maravillosa alegría de Jesús, o si estamos tan sumergidos en nuestro pequeño mundo y en nuestros proyectos y problemas, que ya no tenemos un espacio en el corazón para esa alegría de la resurrección.

Oración:

“Espíritu Santo, tú que inspiraste la Sagrada Escritura, abre mis ojos para que pueda comprenderla y gozarla, para que se haga carne en mi vida y pueda reflejarla en todas mis obras y actitudes”.

 

VÍCTOR M. FERNÁNDEZ
El Evangelio de cada día

Gaudium et Spes

La educación para la cultura íntegra del hombre

61. Hoy día es más difícil que antes sintetizar las varias disciplinas y ramas del saber. Porque, al crecer el acervo y la diversidad de elementos que constituyen la cultura, disminuye al mismo tiempo la capacidad de cada hombre para captarlos y armonizarlos orgánicamente, de forma que cada vez se va desdibujando más la imagen del hombre universal. Sin embargo, queda en pie para cada hombre el deber de conservar la estructura de toda la persona humana, en la que destacan los valores de la inteligencia, voluntad, conciencia y fraternidad; todos los cuales se basan en Dios Creador y han sido sanados y elevados maravillosamente en Cristo.

La madre nutricia de esta educación es ante todo la familia: en ella los hijos, en un clima de amor, aprenden juntos con mayor facilidad la recta jerarquía de las cosas, al mismo tiempo que se imprimen de modo como natural en el alma de los adolescentes formas probadas de cultura a medida que van creciendo.

Para esta misma educación las sociedades contemporáneas disponen de recursos que pueden favorecer la cultura universal, sobre todo dada la creciente difusión del libro y los nuevos medios de comunicación cultural y social. Pues con la disminución ya generalizada del tiempo de trabajo aumentan para muchos hombres las posibilidades. Empléense los descansos oportunamente para distracción del ánimo y para consolidar la salud del espíritu y del cuerpo, ya sea entregándose a actividades o a estudios libres, ya a viajes por otras regiones (turismo), con los que se afina el espíritu y los hombres se enriquecen con el mutuo conocimiento; ya con ejercicios y manifestaciones deportivas, que ayudan a conservar el equilibrio espiritual, incluso en la comunidad, y a establecer relaciones fraternas entre los hombres de todas las clases, naciones y razas. Cooperen los cristianos también para que las manifestaciones y actividades culturales colectivas, propias de nuestro tiempo, se humanicen y se impregnen de espíritu cristiano.

Todas estas posibilidades no pueden llevar la educación del hombre al pleno desarrollo cultural de sí mismo, si al mismo tiempo se descuida el preguntarse a fondo por el sentido de la cultura y de la ciencia para la persona humana.

¿Qué hacéis ahí pasmados…?

1.- La Ascensión es para los Apóstoles el momento de la revelación por parte del Padre y de la perfecta compresión de la Resurrección. Y es que la Resurrección es el paso de muerte a vida tan infinitamente gloriosa, que ese Jesús, que convivió con ellos día a día, se iguala al Padre, se sienta a su derecha, y tiene todo poder sobre el cielo y la tierra.

— Momento de inmensa alegría porque Jesús es el Señor de Cielo y Tierra, y de nostalgia porque habiendo gozado de su presencia, de sus palabras, de su cariño personal, hasta ahora no le habían sabido comprender en profundidad.

— Momento de seguridad plena, porque el Señor va a estar con ellos… y de inseguridad en sí mismos, porque si no le han sabido comprender en tres años, ¿serán capaces de gobernar la barquilla que el Señor les encomienda llevar a buen Norte?

— Por eso se quedan parados, pasmados, mirando al cielo. Pero es el mismo Señor, quien por medio del ángel les reprende: ¿qué hacéis ahí pasmados mirando al cielo?

2.- Jesús que, en sus ratos de oración en lo alto de la montaña tanto miró al cielo, jamás se quedó allí estático en su unión con el Padre, sino que bajo siempre a buscar a los hombres y pasó haciendo el bien.

El hombre de fe debe mirar al cielo para bajar los ojos de nuevo a la tierra, para conducir sus manos hacia el bien de los demás. En vano buscamos a Dios en los cielos, cuando ese mismo Señor nos ha dicho que Él está en la tierra

¡¿Qué hacéis ahí pasmados mirando al Cielo…?!

* SI el Señor de Cielo y tierras es el Dios desnudo, el Dios enfermo, el Dios hambriento.

* SI el Señor que se sienta a la diestra del Padre es el Dios sediento, el Dios encarcelado, el Dios Abandonado y solitario.

* SI el Primogénito de toda Creatura está en mi hermano. ¿Qué hacéis ahí pasmados mirando al cielo? Ese Señor que se ha ido al cielo, está con nosotros hasta el fin de los tiempos y su Reino está entre nosotros.

No por mucho mirar al cielo evitaba San Isidro la pedriza o atraía la lluvia. Por eso sus manos no dejaban de sembrar la semilla en el surco y de preparar un plato más en su mesa para uno más necesitado que él.

José María Maruri, S. J.

Se me ha dado pleno poder en el cielo y en la tierra

Y les dijo: «Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que crea y sea bautizado se salvará, pero el que no crea se condenará. A los que crean les acompañarán estos prodigios: en mi nombre echarán los demonios; hablarán lenguas nuevas; agarrarán las serpientes y, aunque beban veneno, no les hará daño; pondrán sus manos sobre los enfermos y los curarán». Jesús, el Señor, después de haber hablado con ellos, subió al cielo y se sentó a la diestra de Dios. Ellos se fueron a predicar por todas partes. El Señor cooperaba con ellos y confirmaba su doctrina con los prodigios que los acompañaban. 

Marcos 16, 15-20

COMENTARIO AL EVANGELIO

Lo último que dijo Jesús a los apóstoles antes de subir al cielo con Dios no deja ninguna duda: Id por todo el mundo y predicad el Evangelio a toda criatura. Dice claramente TODO el mundo. La fe cristiana no es para una parte del mundo, no hay un país, pueblo o continente en el que no se pueda llevar la Palabra de Dios. La Iglesia siempre está haciendo esfuerzos por llevar el Evangelio a todo el mundo. Los misioneros (sacerdotes, religiosos y laicos) son un ejemplo para todos nosotros.

Y también nos dice Jesús que el Evangelio es para TODOS. No hay nadie a quien no le venga bien conocer a Jesús. No es necesario ser de una manera concreta para ser creyente. Siempre que hagamos cosas desde nuestras parroquias, debemos tener claro siempre que lo que hacemos va dirigido a todo el mundo.

PARA HACER VIDA EL EVANGELIO

  • ¿Conoces alguna persona que se encuentra de misión en algún lugar del mundo? Si no la conoces, pregunta en tu parroquia.
  • ¿Por qué nos dice Jesús que anunciemos el Evangelio a TODOS y en TODO el mundo?
  • Piensa ahora en tu pueblo o barrio y piensa como podemos dar a conocer a Jesús a las personas que viven cerca de tu parroquia. Podrías comentar esto en tu grupo de la parroquia y ver lo que podéis hacer entre todos.

ORACIÓN

Haced discípulos míos, no maestros;
haced personas, no esclavos;
haced caminantes, no gente asentada,
hacer servidores, no jefes.
Haced hermanos.
Haced buscadores de verdad,
no amos de certezas,
haced poetas, no pragmáticos.
Haced personas arriesgadas, no espectadores.
Haced hermanas.
Haced discípulos míos;
dadles todo lo que os he dado
y sentíos hermanos y hermanas.

Haced hermanos

Haced discípulos míos, no maestros;
haced personas, no esclavos;
haced caminantes, no gente asentada,
hacer servidores, no jefes.
Haced hermanos.

Haced buscadores de verdad,
no amos de certezas,
haced poetas, no pragmáticos.
Haced personas arriesgadas,
no espectadores.
Haced hermanas.

Haced profetas, no cortesanos,
haced gente inquieta, no satisfecha;
haced personas libres, no leguleyas;
haced gente evangélica, no agorera.
Haced hermanas.

Haced artistas, no soldados,
haced testigos, no inquisidores.
Haced amigos de camino.
Haced hermanos.

Haced personas de encuentro,
con entrañas y ternura,
con promesas y esperanzas,
con presencia 
y paciencia,
con misión y envío.
Haced hermanas.

Haced discípulos míos;
dadles todo lo que os he dado

y sentíos hermanos y hermanas.

Florentino Ulibarri

Notas para fijarnos en el evangelio

• Jesús Resucitado pone en acción los discípulos (15), aquellos que ya habían actuado con Él.

* Les ofrece hacer lo mismo que Él hizo: proclamar el Evangelio “a toda la humanidad”, “toda la creación” (15), “por todas partes” (20).

* Puede ser bueno recordar cómo empieza este Evangelio de Marcos: “Comienza el evangelio de Jesucristo, el Mesías, Hijo de Dios” (Mc 1,1); y, sobre todo, como empieza la misión de Jesús: anunciando la buena nueva de Dios. Decía: “Se ha cumplido el tiempo y el Reino de Dios es cerca. Convertíos y creéis en la buena nueva” (Mc 1,14-15), y poniéndose en acción Él mismo (vale la pena si leemos el resto del capítulo primero, hasta el final).

* El anuncio del Reino de Dios –palabra y acción– es necesario para que nadie se quede sin la oportunidad de disfrutar de la felicidad que Dios ofrece a toda persona (16). Este es el sentido de la afirmación de Jesús sobre creer y bautizarse en oposición a no creer y condenarse. Jesús no condena a nadie. Él ofrece su vida de resucitado a todos, a bautizados y a no bautizados. Pero también ofrece la posibilidad de vivir, ya ahora, en este mundo, el sabor de la vida eterna en la comunidad eclesial, siguiéndole muy de cerca junto con los demás discípulos. El no-creer y la condena significan que, libremente, los hay que eligen el camino del desamor y la muerte.

* Como Jesús lo había hecho, los discípulos llevarán a término su misión, con palabras y actuando, combatiendo el mal (17-18).

* Las “señales o signos” (17) que Marcos dice que “acompañarán a los que crean” los encontramos en varias páginas del Nuevo Testamento como característicos del ministerio de Jesús o de los Apóstoles. En el ministerio de Jesús, sin movernos de Marcos, encontramos: Mc 1,25-26; 3,11-12.22; 7,32-33; 8,25. Y en los Hechos de los Apóstoles los encontramos atribuidos a los discípulos que han recibido el Espíritu Santo: Hch 2, 4-13; 3-7; 10, 46; 16, 16-18; 28, 3-6.8. De tal manera que podemos decir que aquellos que Cristo Resucitado envía manifiestan el poder que Él tenía sobre toda la Creación, el poder de amar y de pasar haciendo el bien (Hch 10,38).

* Por tanto, podemos decir también, que toda acción de los discípulos del Cristo por la justicia se convierte en signo de credibilidad del anuncio: el Reino está aquí (Mc 1,14).

* “Jesús fue llevado al cielo y se sentó a la derecha de Dios” (19): el hombre Jesús, el crucificado, es uno con el Padre: es Dios mismo que ha compartido nuestra vida y la lleva a plenitud. Siguiendo sus pasos también nosotros disfrutaremos de la vida del glorificado: en Jesús se unen la humanidad y la divinidad.

* Pese a su ausencia, Jesús es presente y acompaña el camino y la misión –palabra y acción– de los discípulos (20). La Ascensión de Jesús no supone una ausencia, un abandono del mundo. Desde el comienzo de la Iglesia, los discípulos de Jesús han tenido este convencimiento: “el Señor cooperaba y confirmaba” su palabra y acción. Esta ha sido siempre la fuerza de los mártires. Y es la fuerza de quienes se comprometen y se entregan en el servicio.

Comentario al evangelio – Jueves VI de Pascua

      El evangelio de hoy nos deja con unas palabras un poco misteriosas de Jesús: “Dentro de poco ya no me veréis y dentro de otro poco me volveréis a ver”. La primera parte parece que supondrá la tristeza para los discípulos pero el reencuentro les volverá a llevar a la alegría. 

      Diría que Jesús no está hablando de una lejanía física sino de una forma de ver. Jesús ciertamente va a desaparecer y eso va a llevar a los discípulos a sentir la tristeza que siempre supone la separación, la pérdida de alguien a quien se quiere. Pero lo más importante está en la segunda parte de la frase: me volveréis a ver. 

      Es que “ver” se puede de muchas maneras. Hay quien a pesar de tener abiertos los ojos no ve ni entiende nada. Y hay quien hasta con los ojos cerrados lo ve y lo entiende todo. También hay muchas formas de presencia además de la física y tangible. Para nosotros, cristianos, está la presencia de Jesús en la Eucaristía pero también, como el mismo dijo, su presencia allí donde hay dos o tres reunidos en su nombre. Y su presencia en los pobres, los necesitados, los marginados, los enfermos. 

      Hay personas que son capaces de ver más allá de lo que se puede tocar y que descubren signos de esperanza, de vida, de presencia de Dios, allí donde otros sólo son capaces de ver oscuridad y desesperanza. Más aún, hay personas que son capaces de crear espacios de luz, de vida y esperanza, allá donde no hay más que oscuridad y muerte. Son personas que tienen la luz, el amor de Dios, dentro de sus corazones y por eso ven lo que otros no vemos. Ellos son capaces de iluminar, de vivir en la alegría. Ven a Jesús recorriendo nuestros caminos, caminando con nosotros, sienten su presencia en los pobres, en los tristes, en los que viven en la desesperanza. Y su presencia y su forma de comportarse lleva luz y esperanza a todos. 

      Vamos a pedir a Jesús en este día que nos dé esa otra forma de ver, que nos ilumine por dentro para que descubramos su presencia cerca de nosotros, para que seamos capaces de alumbrar la esperanza en nuestros corazones y la comuniquemos a los que nos encontremos a lo largo del camino. No vemos a Jesús físicamente pero si abrimos los ojos, lo vamos a encontrar a nuestro lado, porque él no nos deja de su mano. Y la alegría que nos llenará se hará contagiosa. Y seremos luz para los que nos rodean. 

Fernando Torres, cmf