Comentario – Solemnidad de Pentecostés

(Jn 15, 26-27; 16, 12-15)

Jesús sabe que los discípulos no pueden comprender todas sus palabras, pero les promete que cuando llegue el Espíritu Santo él los hará alcanzar la verdad completa (16, 13). En realidad este texto dice «los conducirá en la Verdad completa». Y como en el evangelio de Juan la «Verdad» es el mismo Jesús, esto significa que el Espíritu Santo nos conduce dentro del misterio de Jesús para que podamos comprenderlo plenamente.

No significa entonces que el Espíritu Santo nos da algo que Jesús no nos puede dar, o que nos enseña cosas que Jesús no nos enseñó, sino que nos recuerda las enseñanzas de Jesús y nos introduce dentro del misterio de Jesús para que podamos comprender mejor sus palabras y amarlo más.

El Espíritu Santo nos lleva a Jesús, nos acerca más a él, nos hace entrar en él. Y en cada momento de nuestra vida él nos recuerda las palabras de Jesús para que iluminen nuestra existencia y nos permitan seguir el buen camino. Por eso Jesús dice que el Espíritu Santo «no hablará por su cuenta» (16, 13).

Y en todo lo que el Espíritu Santo hace está dando gloria a Jesús, ya que lo que él comunica es lo que recibe de Jesús (v. 14), así como Jesús comparte todo con el Padre amado (v. 15).

En 15, 26-27 se nos indica que la presencia del Espíritu Santo en la propia vida, dando testimonio a favor de Jesús, impulsa al creyente a dar testimonio de Cristo, a reconocer su fe ante los demás, a jugarse públicamente por el Señor resucitado. De hecho, eso es precisamente lo que pudieron lograr los apóstoles cuando en Pentecostés recibieron el Espíritu Santo. Salieron por todas partes a anunciar con coraje que Jesús está vivo y que él es el salvador.

Oración:

«Condúceme, Espíritu Santo, dentro del misterio de Jesús, guíame en esa riqueza inabarcable de sus palabras, para que descubra en mi interior el sentido profundo de su enseñanza y no me avergüence de él ante los demás».

 

VÍCTOR M. FERNÁNDEZ
El Evangelio de cada día