Vísperas – Martes VIII de Tiempo Ordinario

VÍSPERAS

MARTES VIII TIEMPO ORDINARIO

INVOCACIÓN INICIAL

V/. Dios mío, ven en mi auxilio
R/. Señor, date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

HIMNO

Atardece, anochece, el alma cesa
de agitarse en el mundo
como una mariposa sacudida.

La sombra fugitiva ya se esconde.
Un temblor vagabundo
en la penumbra deja su fatiga.

Y rezamos, muy juntos,
hacia dentro de un gozo sostenido,
Señor, por tu profundo
ser insomne que existe y nos cimienta.

Señor, gracias, que es tuyo
el universo aún; y cada hombre
hijo es, aunque errabundo,
al final de la tarde, fatigado,
se marche hacia lo oscuro
de sí mismo; Señor, te damos gracias
por este ocaso último.

Por este rezo súbito. Amén.

SALMO 136: JUNTO A LOS CANALES DE BABILONIA

Ant. Si me olvido de ti, Jerusalén, que se me paralice la mano derecha.

Junto a los canales de Babilonia
nos sentamos a llorar con nostalgia de Sión;
en los cauces de sus orillas
colgábamos nuestras cítaras.

Allí los que nos deportaron
nos invitaban a cantar;
nuestros opresores, a divertirnos:
«Cantadnos un cantar de Sión.»

¡Cómo cantar un cántico del Señor
en tierra extranjera!
Si me olvido de ti, Jerusalén,
que se me paralice la mano derecha;

que se me pegue la lengua al paladar
si no me acuerdo de ti,
si no pongo a Jerusalén
en la cumbre de mis alegrías.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Si me olvido de ti, Jerusalén, que se me paralice la mano derecha.

SALMO 137: ACCIÓN DE GRACIAS

Ant. Te doy gracias, Señor, delante de los ángeles.

Te doy gracias, Señor, de todo corazón;
delante de los ángeles tañeré para ti,
me postraré hacia tu santuario,
daré gracias a tu nombre:

por tu misericordia y tu lealtad,
porque tu promesa supera a tu fama;
cuando te invoqué, me escuchaste,
acreciste el valor en mi alma.

Que te den gracias, Señor, los reyes de la tierra,
al escuchar el oráculo de tu boca;
canten los caminos del Señor,
porque la gloria del Señor es grande.

El Señor es sublime, se fija en el humilde,
y de lejos conoce al soberbio.

Cuando camino entre peligros,
me conservas la vida;
extiendes tu brazo contra la ira de mi enemigo,
y tu derecha me salva.

El Señor completará sus favores conmigo:
Señor, tu misericordia es eterna,
no abandones la obra de tus manos.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Te doy gracias, Señor, delante de los ángeles.

CÁNTICO del APOCALIPSIS: HIMNO DE LOS REDIMIDOS

Ant. Digno es el Cordero degollado de recibir el honor y la gloria.

Eres digno, Señor, Dios nuestro,
de recibir la gloria, el honor y el poder,
porque tú has creado el universo;
porque por tu voluntad lo que no existía fue creado.

Eres digno de tomar el libro y abrir sus sellos,
porque fuiste degollado
y con tu sangre compraste para Dios
hombres de toda raza, lengua, pueblo y nación;
y has hecho de ellos para nuestro Dios
un reino de sacerdotes,
y reinan sobre la tierra.

Digno es el Cordero degollado
de recibir el poder, la riqueza, la sabiduría,
la fuerza, el honor, la gloria, y la alabanza.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Digno es el Cordero degollado de recibir el honor y la gloria.

LECTURA: Col 3, 16

La palabra de Cristo habite entre vosotros en toda su riqueza; enseñaos unos a otros con toda sabiduría; corregíos mutuamente. Cantad a Dios, dadle gracias de corazón, con salmos, himnos y cánticos inspirados.

RESPONSORIO BREVE

R/ Me saciarás de gozo en tu presencia, Señor.
V/ Me saciarás de gozo en tu presencia, Señor.

R/ De alegría perpetua a tu derecha
V/ En tu presencia, Señor.

R/ Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
V/ Me saciarás de gozo en tu presencia, Señor.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Haz con nosotros, Señor, obras grandes, porque eres poderoso, y tu nombre es santo.

Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Haz con nosotros, Señor, obras grandes, porque eres poderoso, y tu nombre es santo.

PRECES

Invoquemos a Cristo, que da fuerza y poder a su pueblo, diciendo:

Señor, escúchanos.

Cristo, fortaleza nuestra, que nos has llamado a la luz de tu verdad,
— concede a todos tus fieles fidelidad y constancia.

Haz, Señor, que los que gobiernan el mundo lo hagan conforme a tu querer,
— y que sus decisiones vayan encaminadas a la consecución de la paz.

Tú que, con cinco panes, saciaste a la multitud,
— enséñanos a socorrer con nuestros bienes a los hambrientos.

Que los que tienen en su mano los destinos de los pueblos no cuiden sólo del bienestar de su nación,
— sino que piensen también en los otros pueblos.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Cuando vengas aquel día, para que en tu santos se manifieste tu gloria,
— da a nuestros hermanos difuntos la resurrección y la vida feliz.

Todos juntos, en familia, repitamos las palabras que nos enseñó Jesús y oremos al Padre, diciendo:
Padre nuestro…

ORACION

Puestos en oración ante ti, Señor, imploramos tu clemencia y te pedimos que los sentimientos de nuestro corazón concuerden siempre con las palabras de nuestra boca. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

Amén.

CONCLUSIÓN

V/. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R/. Amén.

Lectio Divina – Martes VIII de Tiempo Ordinario

1.- Oración introductoria.

Hoy, Señor, nos hablas en el evangelio, de recompensas generosas: hasta el ciento por uno. Pero yo sólo quiero una recompensa de Ti: que Tú seas mi recompensa. Todo lo que me puedas dar sin Ti es para mí una nadería. Contigo lo tengo todo. No necesito más. Dios Padre, al darnos a ti, contigo nos ha entregado ya todo. ¿Qué más queremos?

2.- Lectura reposada del texto bíblico. Marcos 10, 28-31

En aquel tiempo Pedro se puso a decirle a Jesús: Ya lo ves, nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido» Jesús dijo: Yo os aseguro: nadie que haya dejado casa, hermanos, hermanas, madre, padre, hijos o hacienda por mí y por el Evangelio, quedará sin recibir el ciento por uno: ahora al presente, casas, hermanos, hermanas, madres, hijos y hacienda, con persecuciones; y en el mundo venidero, vida eterna. Pero muchos primeros serán últimos y los últimos, primeros.

3.- Qué dice el texto.

Hay que mantener que el seguimiento a Jesús debe ser radical, sin evadir las persecuciones, es decir, la Cruz. Y aquel que de verdad sigue a Jesús, sólo debe seguirle a Él como Absoluto de la vida. Debe evitar todo apego terreno a las cosas, incluso a las personas. El acceso a Jesús sólo se puede mantener “desde un corazón libre”.  Y a Jesús hay que seguirlo sin segundas intenciones.  Las cosas y las personas nos pueden esclavizar hasta el punto de crear interferencias entre Jesús y nosotros. Pero puede ocurrir que ya en este mundo podamos recibir el ciento por uno. Es una experiencia de la naciente comunidad. Ha dejado una familia y se ha encontrado con otra nueva maravillosa.  Esta realidad es consecuencia de nuestra entrega a Jesús que no se deja ganar en generosidad. Por otra parte, el que usa de las cosas y no se deja esclavizar por ellas, las disfruta.  El que es esclavo de las cosas, no puede estar alegre (joven rico). Y el que ama a su familia con el amor de Jesús, pierde el afán de posesión de las personas, se realiza humanamente y goza de ese amor gratuito y, al mismo tiempo, gratificante. El auténtico amor no exige paga. Le basta con existir para estar pagado.

Palabra del Papa.

“Para una sociedad rica, un nuevo obstáculo para un encuentro con el Dios vivo está en la sutil influencia del materialismo, que por desgracia puede centrar muy fácilmente la atención sobre el «cien veces más» prometido por Dios en esta vida, a cambio de la vida eterna que promete para el futuro. Las personas necesitan hoy ser llamadas de nuevo al objetivo último de su existencia. Necesitan reconocer que en su interior hay una profunda sed de Dios. Necesitan tener la oportunidad de enriquecerse del pozo de su amor infinito. Es fácil ser atraídas por las posibilidades casi ilimitadas que la ciencia y la técnica nos ofrecen; es fácil cometer el error de creer que se puede conseguir con nuestros propios esfuerzos saciar las necesidades más profundas. Ésta es una ilusión. Sin Dios, el cual nos da lo que nosotros por sí solos no podemos alcanzar, nuestras vidas están realmente vacías. Las personas necesitan ser llamadas continuamente a cultivar una relación con Cristo, que ha venido para que tuviéramos la vida en abundancia. Benedicto XVI, 16 de abril de 2008.

4.- Qué me dice hoy a mí este texto. Guardo silencio)

5.-Propósito: Me examino sobre la libertad en el amor. El amor a las personas, ¿Me libera o me esclaviza?

6.- Dios me ha hablado hoy a mí a través de su Palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración

Señor auméntame la fe, aumenta mi amor a Ti, porque cuando hay fe sincera y amor verdadero, nada ni nadie será más importante en mi vida que el cumplir tu voluntad. Permite que sea tu verdadero discípulo que, desde una experiencia personal contigo, pueda contagiar a otros tu amor, tu libertad, tu propia felicidad.

ORACIÓN EN TIEMPO DE LA PANDEMIA

Señor Resucitado: Mora en cada uno de nuestros corazones, en cada enfermo del hospital, en todo el personal médico, en los sacerdotes, religiosos y religiosas dedicados a la pastoral de la salud, en los gobernantes de las naciones y líderes cívicos, en la familia que está en casa, en nuestros abuelos, en la gente encarcelada, afligida, oprimida y maltratada, en personas que hoy no tienen un pan para comer, en aquellos que han perdido un ser querido a causa del coronavirus u otra enfermedad. Que Cristo Resucitado nos traiga esperanza, nos fortalezca la fe, nos llene de amor y unidad, y nos conceda su paz. Amén

La Vida de Jesús – Fco. Fernández-Carvajal

9.- LA LEVADURA

Mt 13, 33-35; Lc 13, 20-21

El Reino de Dios es semejante a la levadura que toma una mujer y mezcla con tres medidas de harina hasta que todo fermenta. Aquellas gentes que escuchaban las palabras del Señor conocían bien y estaban familiarizadas con este fenómeno, pues lo habían visto muchas veces en los hornos familiares. Un poco de aquella levadura guardada desde el día anterior podía transformar una buena masa de harina y convertirla en una gran hogaza de pan[1].

En esta semejanza enseña lo poco que es la levadura en relación a la masa que debe transformar. Siendo tan poca cosa, su poder es muy grande. Esto permitirá al discípulo ser audaz en la extensión del Reino, porque la fuerza del fermento cristiano no es simplemente humana: es la misma fuerza del Espíritu Santo que actúa en la Iglesia. También el Señor cuenta con nuestras poquedades y flaquezas.


[1] Así comentaba san José María esta parábola: «¿Acaso el fermento es naturalmente mejor que la masa? No. Pero la levadura es el medio para que la masa se elabore, convirtiéndose en alimento comestible y sano. »Pensad, aunque sea a grandes rasgos, en la acción eficaz del fermento, que sirve para confeccionar el pan, sustento base, sencillo, al alcance de todos. En tantos sitios – quizá lo habéis presenciado– la preparación de la hornada es una verdadera ceremonia, que obtiene un producto estupendo, sabroso, que entra por los ojos.

»Escogen harina buena; si pueden, de la mejor clase. Trabajan la masa en la artesa, para mezclarla con el fermento, en una larga y paciente labor. Después, un tiempo de reposo, imprescindible para que la levadura complete su misión, hinchando la pasta.

»Mientras tanto, arde el fuego del horno, animado por la leña que se consume. Y esa masa, metida al calor de la lumbre, proporciona ese pan tierno, esponjoso, de gran calidad. Un resultado imposible de alcanzar sin la intervención de la levadura –poca cantidad–, que se ha diluido, desapareciendo entre los demás elementos en una labor eficiente, que pasa inadvertida» (Amigos de Dios, n. 257). Sin ese poco de levadura, la masa se habría quedado en algo inútil, incomestible, inservible.

Comentario – Martes VIII de Pascua

(Mc 10, 28-31)

Pedro ha escuchado la invitación de Jesús a dejarlo todo y a no depositar la confianza en las riquezas. Entonces pregunta a Jesús cuál será su recompensa. Jesús se adapta a la mentalidad interesada de Pedro indicando que su entrega no quedará sin recompensa.

La idea del ciento por uno evidentemente no puede tomarse al pie de la letra, como una cuestión matemática. Sólo quiere indicar que las necesidades del creyente quedarán satisfechas de un modo mucho más perfecto que si se apegara a las cosas del mundo alejándose de Dios.

Sin embargo, Jesús no deja de poner límites a esta visión interesada de Pedro, diciéndole en primer lugar que el premio es la vida eterna, y que el premio en esta vida no consiste en poder, gloria humana o posición social. Esto se expresa en el anuncio de las persecuciones y en la invitación a hacerse el último.

Sin embargo, aunque creamos que tenemos muchas obras buenas y sacrificios para ofrecerle a Dios, nunca podemos pensar que con nuestras obras compramos la amistad con Dios, que sólo puede ser un regalo gratuito, porque “esto no proviene de ustedes, sino que es don de Dios, y no es resultado de las obras, para que nadie se enorgullezca” (Ef 2, 8-9). Por la amistad que Dios nos regala gratuitamente y por la iniciativa de su gracia, nosotros podemos poner todo de nuestra parte para crecer y para agradar a Dios, y eso ciertamente produce efectos positivos en nuestra vida, y nos ayuda a vivir mejor, a ser más felices, a enfrentar mejor las dificultades de la existencia.

 

Oración:

“Señor, dame fuerzas y generosidad para entregarte mi vida, sabiendo que entregarla a ti no es perderla ni desperdiciarla, porque en tu amor sabes premiar con abundante bondad, con una vida mejor, aunque muchas veces no consista en lo que nosotros planeamos. Gracias Señor ” .

 

VÍCTOR M. FERNÁNDEZ
El Evangelio de cada día

Gaudium et Spes – Santísima Trinidad

CAPÍTULO IV

LA VIDA EN LA COMUNIDAD POLÍTICA

La vida pública en nuestros días

73. En nuestra época se advierten profundas transformaciones también en las estructuras y en las instituciones de los pueblos como consecuencia de la evolución cultural, económica y social de estos últimos. Estas transformaciones ejercen gran influjo en la vida de la comunidad política principalmente en lo que se refiere a los derechos y deberes de todos en el ejercicio de la libertad política y en el logro del bien común y en lo que toca a las relaciones de los ciudadanos entre sí y con la autoridad pública.

La conciencia más viva de la dignidad humana ha hecho que en diversas regiones del mundo surja el propósito de establecer un orden político-jurídico que proteja mejor en la vida pública los derechos de la persona, como son el derecho de libre reunión, de libre asociación, de expresar las propias opiniones y de profesar privada y públicamente la religión. Porque la garantía de los derechos de la persona es condición necesaria para que los ciudadanos, como individuos o como miembros de asociaciones, puedan participar activamente en la vida y en el gobierno de la cosa pública.

Con el desarrollo cultural, económico y social se consolida en la mayoría el deseo de participar más plenamente en la ordenación de la comunidad política. En la conciencia de muchos se intensifica el afán por respetar los derechos de las minorías, sin descuidar los deberes de éstas para con la comunidad política; además crece por días el respeto hacia los hombres que profesan opinión o religión distintas; al mismo tiempos e establece una mayor colaboración a fin de que todos los ciudadanos, y no solamente algunos privilegiados, puedan hacer uso efectivo de los derechos personales.

Se reprueban también todas las formas políticas, vigentes en ciertas regiones, que obstaculizan la libertad civil o religiosa, multiplican las víctimas de las pasiones y de los crímenes políticos y desvían el ejercicio de la autoridad en la prosecución del bien común, para ponerla al servicio de un grupo o de los propios gobernantes.

La mejor manera de llagar a una política auténticamente humana es fomentar el sentido interior de la justicia, de la benevolencia y del servicio al bien común y robustecer las convicciones fundamentales en lo que toca a la naturaleza verdadera de la comunidad política y al fin, recto ejercicio y límites de los poderes públicos.

Misa de la familia

FIESTA DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD

SALUDO

Que la gracia y la paz de nuestro Dios, que es Padre, Hijo y Espiritu Santo, esté con todos nosotros.

ENTRADA

La celebración de la Eucaristía debe ser el espacio para compartir la fe y la esperanza, para llenarnos de alegría y volver fortalecidos a la misión que siempre nos espera, Estamos llamados a proclamar que Dios es una Comunidad de Personas, donde Padre. Hijo y Espíritu nos llaman a crear un mundo de hermanos; formamos parte de una comunidad formada por personas libres, herederos del mismo Dios Trinidad que por Amor -y sólo por Amor- nos ha crcado, y nos da la vida para que traba­jemos por un mundo nuevo. Y si nos parece una tarea difícil y complica­da, no importa; lo verdaderamente importante es que no estamos solos, porque Jesús nos dice: “Yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo”.

ACTO PENITENCIAL,

En este día de la Trinidad pedimos perdón por todo lo que nos dis­tancia de las personas y de Dios:       

 • Tú, que nos das tu amor sin límites para que seamos felices. SENOR, TEN PIEDAD.
• Tú, que nos envias al mundo para anunciar la Buena Noticia. CRIS­TO, TEN PIEDAD.
• Tú, que nos enseñas a ser comunidad, corno tú lo eres. SEÑOR, TEN PIEDAD.

Oración: Señor, danos tu perdón, como lo esperamos de tu amor. Por Jesucristo.

ORACIÓN COLECTA

Dios Padre, Hijo y Espíritu, que nos llamas a vivir creando comu­nidad entre las personas; acude en ayuda de esta familia y haznos capaces de ser limpios de corazón para descubrirte presente en medio de la historia y así vivir en verdad como hijos tuyos. Por nuestro Señor.

LECTURA NARRATIVA

Dios dialoga abiertamente con Moisés, con su Pueblo. para que, recordando cómo han sido salvados, reanuden la amistad con Dios, amis­tad que han roto por desviarse del camino de la Alianza. Así descubriran que no hay ningún dios como su Dios, un Dios que llama a guardar sus preceptos para alcanzar la felicidad.

LECTURA APOSTÓLICA

Decir que Dios es un Misterio, una Realidad que nos trasciende, no significa que no tratemos de descubrirle cada día, que la vida no sea una continua búsqueda del Dios de la vida; de Dios Trinidad hemos recibido la dignidad de ser sus hijos, hijos en el Hijo Jesús, que nos enseña a lla­mar a Dios “Padre”, pues tenemos en nosotros el Espíritu.

LECTURA EVANGÉLICA

Los discípulos serán quienes, con la luz de la Pascua y la fuerza de Pentecostés, lleven adelante la tarea de mostrar a las gentes el rostro de Dios. Se les envía a hacer discípulos y seguidores, testigos del amor de Dios. El anuncio de Dios Trinidad será siempre la tarea de quienes quie­ran seguir a Jesús.

ORACIÓN DE LOS FIELES

Presentemos ahora, con fe y confianza, nuestras plegarias por la Iglesia y por toda la humanidad. Oremos diciendo: PADRE, ESCÚCHANOS.

1.- Por la Iglesia, por sus pastores, por todos los que en el mundo entero creemos en Jesucristo. OREMOS:

2.- Por los monasterios de vida contemplativa, y por los monjes y monjas que son en nuestro mundo testimonio de fe y de oración. OREMOS.

3.- Por los cristianos y cristianas que viven en países donde no hay libertad religiosa y son perseguidos. OREMOS:

4.- Por todos los que sufren los efectos psicológicos, económicos y sociales que nos ha traído la pandemia. OREMOS.

5.- Por los que hoy nos hemos reunido en esta iglesia para celebrar la Eucaristía, y por toda nuestra parroquia. OREMOS.

Escucha, Padre, nuestra oración, y derrama sobre nosotros tu amor. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ORACION SOBRE LAS OFRENDAS

Hasta el altar traemos, Señor, el pan y el vino; Tú que eres un Dios Padre, Hijo y Espíritu haz que estos dones sean para nosotros alimento de vida cristiana, que nos ayuden en la tarea de trabajar por tu Reino. Por Jesucristo.

PREFACIO

Verdaderamente es necesario para nuestra vida, Señor, reconocerte como el Dios bueno, presente en  todo momento, capaz de acoger, de levantar y de salvar. Si Dios significa tres Personas divinas en eterna comunicación, entonces tenemos que concluir que también nosotros, sus hijos estamos llamados a la comunión, pues somos imagen y semejan­za de la Trinidad. La soledad es el infierno. Nadie es una isla; estamos rodeados de personas, dando y recibiendo, construyendo juntos una con­vivencia rica, abierta, que respete la diferencia y beneficie a todos.

Permítenos unirnos a todas las personas buenas que hay en el mundo para glorificarte diciendo: Santo, Santo, Santo…

ORACION DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Dios Padre, Hijo y Espíritu, queremos vivir en Ti y de Ti recibir la fuerza necesaria para servir a los demás; haz que nuestra acción de gracias sea también el compromiso firme para hacer de la Iglesia la Comunidad de tus hijos, que seamos felices al vivir creando comu­nidad humana y cristiana. Por Jesucristo

BENDICIÓN FINAL

Que el Señor nos bendiga con toda clase de bendiciones y nos mantenga siempre fieles en su presencia; que derrame con abundancia su gra­cia, nos instruya con la palabra de la verdad y nos oriente con la Buena Nueva de la salvación, haciéndonos creadores de amor. Amén.

Y la bendición de Dios Trinidad, que es Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre nosotros y siempre nos acompañe. Amén.

Música – Santísima Trinidad

Entrada: Un solo Señor. CLN 708; Alabaré, alabaré  CLN-612; Ciudadanos del cielo de Deiss  CLN-709;
Aclama al Señor CLN 611. Alegre la mañana. (Cantos varios)
Introito: En latin: Benedicta sit (Canto Gregoriano)
Salmo y Aleluya: Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor (Propio)
 Ofertorio: Nada te turbe (Cantos varios)
 Santo: CLN-I 3
Comunión: Como brotes de olivo CLN 528; Acerquémonos todos al altar CLN 024, Donde hay caridad y amor :CLN 026;  Tú eres, Señor, el pan de vida CLN 041.
Final: El Señor es mi fuerza. CLN 717

Recursos – Ofertorio Santísima Trinidad

UN CORO DE NIÑOS Y NIÑAS CANTA EL «GLORIA AL PADRE…»

(Pueden ser todos los niños y niñas de la comunidad o tan sólo un grupo seleccionado. En ambos casos debe haber sido ensayado previamente. Finalizado el canto, uno o una hace la presentación de la ofrenda:)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Hoy estamos realmente contentos y contentas, Señor, y, por eso, hemos querido unir nuestras voces en este canto y alabarte en tu familia trinitaria. Ayúdanos, sin embargo, a poder vivir de esa manera y con ese intenso amor en nuestras familias, imagen de la que Tú eres por los siglos de los siglos.

PRESENTACIÓN DEL CARTEL QUE ANUNCIA EL DÍA “PRO ORANTIBUS”

(Puede hacer la ofrenda un joven de la comunidad, chico o chica. Después dice:)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, yo te traigo el cartel que anuncia, este año, el Día “Pro Orantibus”. Con él te traigo mis oraciones y las de toda la comunidad, en favor de los hombres y mujeres que, dejando cosas hermosas y buenas, te buscan en el retiro, el silencio y en la oración. Fortalécelos en todo momento y llena sus vidas del gozo anticipado que, un día, nos regalarás a todos y todas en tu Reino. Y haz que nosotros y nosotras, sobre todo los y las jóvenes actuales, no nos cerremos a tu llamada y nos mantengamos siempre a la escucha de tu voluntad sobre nuestras personas.

PRESENTACIÓN DE UNA CADENETA

(Esta ofrenda la puede hacer otro miembro adulto de la comunidad. Si la anterior la presentó un hombre, en esta ocasión puede hacerlo una mujer. Puede consistir en una cadeneta de pita o papel, incluso una cadena metálica)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Por mi parte, Señor, fe ofrezco esta cadena o cadeneta, con la que quiero expresar el compromiso de luchar porque la comunidad, de la que soy miembro, sea un reflejo de la que vivís la Santísima Trinidad: una Familia, amándoos desde lo más profundo de vosotros mismos. Que seamos capaces, Señor, de vivir el respeto de las diferencias en la riqueza del amor.

PRESENTACIÓN DE UN RECIPIENTE DE SAL

(Lo debiera presentar alguna persona comprometida en la marcha de la comunidad y de cara a su acción social y de caritativa:)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, yo te traigo, y lo hago en nombre personal y de la propia comunidad, este recipiente lleno de sal, como símbolo de nuestra presencia evangelizadora y transformadora del mundo. Igual que Pablo evangelizó a todos los pueblos, nosotros y nosotras queremos ser presencia misionera en este mundo, a pesar de las dificultades con las que nos encontramos. Danos, sin embargo, tu gracia, porque sin ella nuestra sal se vuelve insípida.

PRESENTACIÓN DE UN MAPA MUNDI

(Puede hacer esta ofrenda otra miembro adulto, aunque, a ser posible, una persona comprometida en las tareas sociales, políticas o sindicales)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Mira, Señor, yo te traigo este mapa mundi, y todos y todas sabemos que es el reflejo de un mundo dividido, en el que la riqueza y la pobreza marcan las fronteras de unos países que viven en la abundancia y otros muchos, la mayoría, que viven en la extrema pobreza: el Primer y opulento mundo frente al Tercer y pobre mundo. Con este mapa te quiero ofrecer nuestros deseos y empeño de luchar por superar esas diferencias y esas fronteras. Los consagrados y las consagradas a Ti por el bautismo, no sólo hemos de ser conscientes de comprometernos a favor de la unidad en nuestra comunidad, sino también en medio del mundo.

PRESENTACIÓN DE UNA PLANTA

(Puede servir cualquiera de las plantas ornamentales de la comunidad o de una de las casas. Y la ofrenda la puede hacer cualquiera de los miembros de la comunidad, aunque, a ser posible, alguien que tenga por oficio una tarea relacionada con la naturaleza: en la agricultura, la jardinería, la ingeniería agrónoma… o que milite en un movimiento ecologista)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor y Padre nuestro: Tú fuiste el creador de todas las cosas al depositar las semillas de la vida en la nada. Tú lo soñaste y lo hiciste todo, como reflejo de tu belleza infinita. Y nos lo pusiste en nuestras manos, para que, a través de nuestra inteligencia y libertad, lo hiciéramos evolucionar, cada vez más, para nuestro servicio. Los hombres y las mujeres, sin embargo, hemos reducido nuestro beneficio a los intereses económicos y del bienestar, causando, de esta manera, un serio perjuicio a tu creación. Al ofrecerte hoy esta planta, queremos traerte nuestro compromiso de lucha en favor de una naturaleza, reflejo de tu belleza.

Oración de los fieles – Santísima Trinidad

Padre, por medio de tu Hijo Jesucristo y sostenidos con la fuerza del Espíritu Santo presentamos nuestras oraciones. Repetimos:

SEÑOR, QUE SEAMOS TU PUEBLO FIEL

1. – Santísima Trinidad, te pedimos por el Papa Francisco para que sea testigo fiel de tu Amor y guíe a la Iglesia iluminado por ese Amor. OREMOS

2. – Te pedimos también, por aquellos que andan alejados para que descubran que cumpliendo tus mandatos serán felices y multiplicarán sus días. OREMOS

3. – Para los enfermos, te pedimos la salud que sólo tu puedes darles. Recuerda, Padre, que ellos eran la predilección de tu Hijo. OREMOS

4. – Te pedimos, Trinidad Santa, que el Espíritu Santo sople en el corazón de los gobernantes y dirigentes, para que sean sus actos y decisiones a favor de la Paz y el respeto entre todos. OREMOS

5. – Te pedimos, Trinidad Santa, que Cristo vaya tras aquellas otras ovejas que se han separado de este redil, hoy que celebramos la unión perfecta de tres personas en un solo Dios, por ello reúne también en un solo rebaño a todos los que te siguen. OREMOS

6. – Santísima Trinidad, asiste y acompaña a todos los que hoy celebramos esta fiesta en tu honor y haz que siempre sintamos cercana tu presencia. OREMOS

Padre, envía tu Espíritu, para que nos ayude a asemejarnos cada vez más al único que es Camino, Verdad y Vida. Por el mismo Jesucristo nuestro Señor

Amen.


Señor, tus ojos están puestos en los que esperan tu misericordia, por eso ponemos nuestras peticiones ante Ti, confiando en la generosidad de tu corazón.

QUE TU MISERICORDIA VENGA SOBRE NOSOTROS

1.- Por la Iglesia; para que dé razones sólidas para creer y esperar, y para que nos ayude a poner nuestras vidas en las manos de Dios, con la certeza de que la Trinidad habita en cada uno de nosotros. OREMOS

2.- Por el Papa, los obispos, los sacerdotes; para que nos enseñen a creer en la Trinidad y arrodillarnos ante el misterio para experimentar: la vida, el amor y la plenitud de Dios. OREMOS

3.- Pedimos por todos los religiosos y religiosas de vida contemplativa, que viven con tanta plenitud la Trinidad de Dios; para que el Señor les dé fuerza y les ayude a seguir adelante, pues ellos son el alma y el cimiento de la Iglesia. OREMOS.

4.- Por las naciones, los pueblos, las familias, las personas que no encuentran la paz; para que el Señor ablande su corazón y los lleve: a aceptar, a perdonar, a compartir, llegando así a la concordia y la tranquilidad. OREMOS

5.- Por las familias; para que la Trinidad las marque con su sello, siendo creadoras de vida, portadoras de amor y constantes en comunicación. OREMOS

6.- Por los enfermos, los que sufren, los que están fuera de sus hogares; para que encuentren en la Iglesia una mano tendida que les ayude en sus necesidades y los anime a creer y a esperar. OREMOS

7.- Por todo este pueblo fiel que se reúne en este Día Santo en la celebración de esta Eucaristía para que la meditación frecuente en el Misterio de Santísima Trinidad, nos acerque a todos al gozo de la eternidad. OREMOS

Todo esto lo ponemos en manos de Dios en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, que vive y reina por los siglos de los siglos.

Amén.

Comentario al evangelio – Martes VIII de Tiempo Ordinario

Uno puede organizar su vida de dos formas: desde el tener, acumular y poseer bienes materiales y vivir para estas cosas, o desde los valores del Evangelio: el amor total a Dios y al prójimo practicando la solidaridad, el compartir, el poner lo que uno es y tiene al servicio de los demás. Algo claro en el Evangelio de Jesús es que la vida no se nos ha dado para hacer dinero, tener éxito o logar un bienestar personal sino para hacernos hermanos. De ahí que el compartir lo nuestro con los necesitados es la única fuerza de crecimiento, lo único que hace avanzar decisivamente a la humanidad hacia la salvación.

Cuando una persona descubre vivencialmente que el amor total a Dios y al prójimo es lo primero y fundamental en la vida, vive la relación con las cosas de este mundo de otra forma. Percibe que la familia, con lo importante que es, no es tan decisivo como el amor de Dios descubierto. Y es capaz de “abandonarla” (es decir, ponerla en segundo lugar) como dice hoy Marcos, porque ha encontrado una perla de mayor valor que da un nuevo sentido a su vida. Percibe que la persona humana se realiza plenamente cuando vive el amor de Dios compartiendo lo suyo con los demás. Y experimenta que “el que deja casa o hermanos o hermanas, o madre o padre o hijos o tierras por mí y por el Evangelio, recibirá ahora, en este mundo cien veces más… y la vida eterna”. No quiere decir que se “centuplique” lo dejado, sino que recibe otra riqueza mayor y más gratificante: la satisfacción humana que da el obedecer a Dios, la paz y la alegría interior, el sentirse libre de ataduras, y las bendiciones divinas “porque Dios bendice al que da con generosidad”.

Ese es el “cien veces más” del Evangelio. Así como el joven rico se entristeció al oír a Jesús que le pedía el desprendimiento de su riqueza, el que pone en práctica esa pobreza siente alegría, paz y liberación interior, porque la verdadera riqueza es cumplir las enseñanzas de Jesús. Se cumple así la palabra del mismo Señor: “hay más alegría en dar que en recibir”.