Comentario – Martes IX de Tiempo Ordinario

(Mc 12, 13-17)

Las autoridades siguen buscando la manera de eliminar a Jesús, e intentan ponerlo en una encrucijada. Aquí le preguntan si hay que pagar o no el impuesto al emperador romano. Si contestaba que sí, lo acusaban de estar aliado con el poder extranjero que los oprimía, y así le ponían al pueblo en contra; pero si decía que no, lo acusaban de oponerse al emperador y los mismos romanos se encargarían de eliminarlo. Con su respuesta Jesús ponía en riesgo la continuidad de su ministerio, y no quería confundir a la gente. Debía quedar claro que la misión de Jesús iba más allá de los grupos políticos de aquel momento. Los mismos que aparentemente se oponían al poder romano, buscaban sus propios intereses y eran capaces de pactar con los romanos si eso era de su conveniencia.

Por eso la respuesta de Jesús se limita a decir que las monedas acuñadas por el emperador romano debían volver a él. De hecho los judíos rechazaban ese rostro que parecía invitar a la idolatría, a endiosar a un ser humano. Sin embargo, la respuesta de Jesús es algo ambigua; lo libera del problema que se le plantea pero no es una invitación a no pagar el tributo. ¿Por qué?

Jesús ha rechazado claramente todo dominio despótico (Mc 10, 42), pero está en la línea realista de los profetas del exilio, que invitaban a someterse momentáneamente porque una rebelión no podría lograr nada y traería males mayores para el pueblo. ¿Qué se podía hacer humanamente frente al tremendo poder del imperio romano? De hecho, la posterior rebelión de los zelotas provocó la tremenda crisis del incendio de Jerusalén y la dispersión de los judíos, una espantosa catástrofe para el pueblo. Jesús, para evitar males mayores a su pueblo, veía conveniente no motivar una rebelión, y si bien se oponía a los dominios despóticos, no quería promover una oposición irracional.

 

Oración:

«Te adoramos Señor Jesús, porque estuviste siempre junto a tu pueblo y no quisiste darle respuestas falsas ni promesas vanas. Concede a los que gobiernan nuestra patria que sepan descubrir y realizar lo que nuestro pueblo necesita en este momento».

 

VÍCTOR M. FERNÁNDEZ
El Evangelio de cada día