Notas para fijarnos en el Evangelio

• «Envió dos de sus discípulos» (13)… «prepararon la cena» (16). Los discípulos, es decir, la Iglesia, hacen posible la Eucaristía, la preparan. Ahora bien, después, dejan actuar al Señor (22-25). Es Él el autor de lo que acontece.

• El «Pan» (22) sugiere vida, todo lo que es necesario para vivir.

• «Cuerpo» (22): en el lenguaje bíblico es expresión de toda la persona. Se está diciendo, pues, que Jesús se entrega todo Él.

• «La sangre» (24) es dónde está el principio de vida de todo ser animado. En la Biblia la sangre es sagrada porque es Dios, el Creador, quien dio la vida.

• «Sangre de la alianza» (24) hace referencia al pacto de fidelidad que Dios hizo con el Pueblo en el desierto (Ex 24, 4-8). La Alianza del Sinaí entre Dios y el pueblo había sido sellada con la sangre de las víctimas ofrecidas en sacrificio (veáis también Za 9, 11). Ahora, sin embargo, no se trata de la sangre de un cordero: la sangre del mismo Jesús sellará la Nueva Alianza de Dios con la humanidad.

«Por todo el mundo» (24), literalmente «por muchos», es una fórmula semítica que equivale a «por toda la humanidad». En Jesús se realiza lo que Isaías había anunciado sobre el Siervo del Señor que da la vida para salvar a los pecadores (Is 53, 10-11) (véase también 1Tm 2, 5-6; 1Pe 2, 21-25). Jesús, con este gesto que manifiesta su amor universal, hace realidad el designio salvador de Dios.

• El «vino nuevo» (25) simboliza la novedad que trae Jesús: «el Reino de Dios». La Eucaristía, memorial de la Muerte y Resurrección del Señor, nos hace participar de esta novedad.

• «Cantar los salmos» (286) hace referencia a los salmos 115-118, que cantaban una vez acabada la cena pascual y que expresan las maravillas que Dios hace con su pueblo.

• La Eucaristía es el memorial de la Muerte y Resurrección del Señor. Expresa la fe de la Iglesia y actualiza la Alianza. Alianza por la cual Dios lo da todo —se da del todo— por su Pueblo, y nosotros, su Pueblo, también nos damos a los hermanos, prioritariamente a los más pobres —he aquí la comunión—.

• Adorar la Eucaristía —actitud tan propia de esta fiesta de Corpus— supone un compromiso de donación de la vida por el bien de los pobres.

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