Dos personas para Dios

Pedro, piedra sobre la que edificó el Señor
Pablo, altavoz por el que irrumpió el Señor
Pedro, piedra que se desgajó en tres negaciones
Pablo, piedra que se rompió camino de Damasco

Pedro, hombre primario, impetuoso y fiel
Pablo, hombre elocuente e inteligente
Pedro, pescador y hombre sencillo
Pablo, guerrero e incisivo

Pedro, arrepentido ante el Maestro
Pablo, convertido en un inolvidable camino
Pedro, enamorado de Cristo
Pablo, entusiasta de la expansión del Evangelio

Nunca, dos personas tan diferentes,
dieron tan afinado acorde a la vez: CRISTO
Por El, con El y en El sellaron sus vidas de idéntica manera
y en distinta forma: con el martirio
Por El, con El y en El depositaron sus esperanzas y sus esfuerzos
sus ilusiones y sus esperanzas
Por El, con EL y en El, estimaron todo basura comparado
con el secreto que habían descubierto

Nunca, dos personas tan diferentes,
se unieron con un mismo criterio y con un gran ideal: CRISTO
Desde entonces para los cristianos, Pedro y Pablo,
Son columnas de esa gran iglesia que, contra viento y marea,
sigue presentando al mundo lo que fue medular en ellos: CRISTO

Javier Leoz