Recursos – Ofertorio Domingo XV de Tiempo Ordinario

PRESENTACIÓN DE LA CONCHA BAUTISMAL

(Lo puede hacer el responsable mismo de la Comunidad o el/la encargado/a de los Bautismos)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, yo te traigo hoy la concha que ha vertido sobre la cabeza de muchos y muchas de los miembros de esta comunidad el agua del bautismo, y lo hago tan sólo para darte gracias por la elección de cada uno/a de nosotros y de nosotras para ser consagración tuya e hijos tuyos e hijas tuyas. Sólo tu generosidad es nuestro único mérito. Por ello, nuestra acción de gracias.

PRESENTACIÓN DE UN PUÑADO DE GRANOS DE TRIGO

(Un agricultor -si lo hubiere en la comunidad- coge del recipiente situado en la parte de atrás del lugar de la celebración un puñado de granos de trigo, que lleva con cuidado hasta depositarlo en otro nuevo recipiente que le ofrece el que preside)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Con las mismas manos con las que trabajo la tierra, te ofrezco hoy, Señor, este puñado de granos de trigo, como símbolo de la vida y de la siembra que tu Hijo ha realizado y sigue realizando en nosotros y en nosotras, para que vivamos desde tu proyecto de vida. Haz, Señor, que esa siembra encuentre en nosotros y en nosotras una tierra buena, capaz de producir los frutos que Tú quieres y deseas. Ayúdanos en esta tarea que se nos antoja complicada en nuestra vida.

PRESENTACIÓN DE UNA CARTA O ESCRITO DE ALGÚN MISONERO O MISIONERA

(Puede realizar la ofrenda algún miembro de la pastoral vocacional de la Comunidad)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor: como lo hemos escuchado hoy mismo en el Evangelio, tú mismo enviaste a tus discípulos a anunciar la Buena Nueva del Reino. Así, también, has llamado a otros hombres y mujeres, sin mirar sus cualidades o procedencia, para llevar adelante esa tarea. Hoy te presentamos la CARTA de este misionero (de esta misionera): con ello, en primer lugar, queremos darte gracias por tantas vidas entregadas a favor de los demás. Pero, además, queremos que les bendigas plenamente en su entrega y en su generosidad. A nosotros y a nosotras, haznos muy cercanos y cercanas con esos misioneros y misioneras, y solidarios con sus necesidades.

PRESENTACIÓN DEL FRASQUITO DEL CRISMA

(Lo puede hacer uno/a de los/las catequistas)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Yo te traigo, Señor, este frasquito de aceite con el que todos y todas hemos sido ungidos/as, para recibir de Ti la fuerza que precisamos en orden a testimoniar nuestra fe en medio del mundo. Acepta esta oración nuestra y danos tu fortaleza, que tanto precisamos, porque nuestro mundo y cultura necesitan de nuevos testigos vivos.

PRESENTACIÓN DE UN PARAGUAS

(Hace la ofrenda un adulto de la comunidad)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, yo te traigo hoy este paraguas. Es y ha sido muchas veces, en mi vida y en la de muchos de nosotros y de nosotras, el símbolo de nuestras actitudes evasivas ante los compromisos y las exigencias que Tú nos has transmitido a través de tu Palabra. Muchas veces, o hemos mirado hacia otro lado o hacia otras personas. Hoy, con esta ofrenda, te queremos pedir que nos cambies el corazón y nos lo hagas receptivo a tu Palabra y a sus exigencias.

PRESENTACIÓN DE UN VOLUNTARIO O UNA VOLUNTARIA DE LA COMUNIDAD

(Debiera hacer esta ofrenda uno de los más veteranos voluntarios o una de las más veteranas voluntarias de la comunidad, precisamente por su testimonio de continuidad en el compromiso)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Bien sabes, Señor, de mi compromiso continuado, durante años, como voluntario/a que sirve a los demás en tareas sencillas que les hacen más llevadera la existencia. Yo te traigo hoy, Señor, este compromiso mío, que no es fruto de mis fuerzas y mi capacidad, sino de tu gracia. En tus manos pongo tu misma gracia y mi acción de gracias. Espero que Tú sigas manteniendo mis escasas fuerzas. Y con este testimonio, que me ha costado hacerlo en voz alta, confío en que Tú nos hagas comprender a todos y a todas la necesidad que tenemos de responder con nuestro compromiso en medio del mundo y de la sociedad a tu Palabra, y que lo hagas de forma continuada, porque, sabemos, Señor, que Tú no esperas de nosotros y de nosotras nada espectacular, sino el trabajo sencillo, eficaz y permanente en favor de los demás.