Notas para fijarnos en el evangelio

• El domingo pasado veíamos a Jesús que no deja nunca de evangelizar (Mc 6,1-6). Hoy llama a sus amigos (7) para compartir con ellos lo que define su misión: comunicar la Buena Noticia. Jesús está en el origen de toda tarea evangelizadora.

• A ésos que envía ya los había llamado. Conviene tener presente para qué los llamaba: A doce los hizo sus compañeros, para enviarlos a predicar, con poder para expulsar demonios (Mc 3,14-15). En ese momento, Marcos nos dice que Jesús dijo su nombre, uno por uno (Mc 3,16-19). Por tanto, Jesús no sólo es quien origina la misión, enviando, sino que es aquel con quien han estado viviendo y conviviendo los que son enviados. Por tanto, no van a “predicar” unas ideas: van a ofrecer una Persona, una Vida, el Reino de Dios que se realiza en Jesucristo.

• Por ello es tan importante el estilo de vida, el testimonio, y no tanto lo que se pueda tener. Los medios deben estar de acuerdo con lo que se anuncia.

• “Los Doce” (7), llamados así, representan al conjunto de la Iglesia (no se trata de la suma de doce individuos). Es toda la Iglesia la que es enviada a llevar a cabo en la historia, en cada lugar y en cada época, la obra que Dios realiza en Jesús. Cada cristiano es corresponsable en esa misión del conjunto. Asumir la misión como propia -de hecho ya la hemos recibido en el Bautismo y la Confirmación- es lo que llamamos militancia cristiana.

• La “autoridad sobre los espíritus inmundos” (7) que Jesús les da es la misma que Él ha recibido del Padre, autoridad para atacar la raíz de los males que deshumanizan, males de los que sólo el amor de Dios, vivido, nos puede liberar. La Buena Noticia que presenta Jesús y presentarán sus enviados (12) es un mensaje motivador de la conversión (12) -así empezaba la misión de Jesús (Mc 1,14-25)-, conversión al amor de Dios.

• “De dos en dos” (7): la tarea evangelizadora no es cosa de solitarios sino de la comunidad. La Ley judía preveía, para que un testimonio fuese válido, que tenía que ser expuesto, al menos, por dos personas. Es en comunidad, en Iglesia, como se discierne el verdadero testimonio del Evangelio (nunca con inspiraciones individuales, por geniales que sean).

• El estilo de vida del apóstol, del militante, tiene que dar forma al propio mensaje que anuncia (8-9). Un estilo de sencillez, de humildad, de pobreza, que expresa confianza en que serán acogidos y en que Dios es quien los envía y actúa.

• Tampoco se trata, por tanto, de ser pobre por ser pobre sino de serlo al servicio del mensaje (8-9). Sin ese estilo de vida, el mensaje no se transmite.

• La permanencia en un lugar (11) sólo tiene sentido si los de dicho lugar están dispuestos a “recibir” el Reino de Dios y a “escuchar” al mismo Jesús (11). “Marchar” de un lugar (11) no es, por tanto, un fracaso. El éxito último de los militantes es seguir militando (12).

• “Sacudíos el polvo de los pies” (11) es un signo que expresa la ruptura con alguien.

• La acción de los Doce (12-13) -la acción de la Iglesia- hace presente el Reino que ya ha llegado en Jesucristo y tiene que seguir llegando.