Soy lo que me han hecho

Señor, son muchos los que han dejado huella en mí;
muchos los que me han ayudado a descubrirme,
a despertar, cambiar y enriquecerme.

He aquí una letanía de personas
que recuerdo con agradecimiento.

Aquel que, inesperado y oportuno,
supo escucharme comprensivo.

Aquel que, aun estando lejos,
experimenté cerca.

Aquel que, con su gran bondad,
me hizo ser sencillo.
Aquel que, corrigiéndome con cariño,
me hizo caminar.
Aquel que, experimentando su debilidad,
hizo que me sintiera pobres.

Aquel que, con su experiencia de gratuidad,
me abrió un mundo de relaciones fraternales.
Aquel que, con su vida incansable,

me invitó a luchar.

Soy lo que soy gracias a muchas personas
pequeñas y grandes, amigas y anónimas.
Aquel que siempre esperó de mí

la transparencia de mi yo.
Aquel que siempre me enseño
a ver lo positivo.
Aquel que me quiso como soy animándome a crecer.
Aquel que con su expresividad
me hizo más transparente.
Aquel que con su vida profunda
me hizo más libre.
Aquel que con su desacuerdo
me ayudó a descubrir la verdad.

Déjame darte gracias por quienes me han marcado,
para siempre, con su vida y frescura.

Aquel que libremente cambió su vida
creándome interrogantes.
Aquel que me ayudó a desvelar

mi riqueza ignorada.
Aquel fortuito que descubrí un día
y se quedó en mí.
Aquel que por necesitarme
hizo que yo me sintiera “único”.
Aquel que se atrevió a decirme

“te quiero mucho”.
Aquel que desde su duda profunda
alimenta mi felicidad.

Aquel que anunció en mí la buena noticia
de que Tú me quieres.

Déjame darte gracias, cantarte y alabarte
por todos ellos, hijos tuyos y hermanos míos.

Florentino Urribarri