Meditación – Sábado XVIII de Tiempo Ordinario

Hoy es sábado XVIII de Tiempo Ordinario.

La lectura de hoy es del evangelio de Mateo (Mt 17, 14-20):

En aquel tiempo, se acercó a Jesús un hombre que, arrodillándose ante Él, le dijo: «Señor, ten piedad de mi hijo, porque es lunático y está mal; pues muchas veces cae en el fuego y muchas en el agua. Se lo he presentado a tus discípulos, pero ellos no han podido curarle». Jesús respondió: «¡Oh generación incrédula y perversa! ¿Hasta cuándo estaré con vosotros? ¿Hasta cuándo habré de soportaros? ¡Traédmelo acá!». Jesús le increpó y el demonio salió de él; y quedó sano el niño desde aquel momento.

Entonces los discípulos se acercaron a Jesús, en privado, y le dijeron: «¿Por qué nosotros no pudimos expulsarle?». Díceles: «Por vuestra poca fe. Porque yo os aseguro: si tenéis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: “Desplázate de aquí allá”, y se desplazará, y nada os será imposible».

Hoy resulta aleccionador volver a recorrer la historia de nuestra fe, fijando la mirada en Jesucristo. En Él, muerto y resucitado por nuestra salvación, se iluminan plenamente los ejemplos de fe que han marcado los últimos dos mil años de nuestra historia de salvación.

Por la fe, María acogió la palabra del Ángel y creyó en el anuncio, saboreó los frutos de la resurrección de Jesús y, guardando todos los recuerdos en su corazón, los transmitió a los Doce. Por la fe, los Apóstoles dejaron todo para seguir al Maestro y fueron por el mundo entero, siguiendo el mandato de llevar el Evangelio a toda criatura. Por la fe, los discípulos formaron la primera comunidad reunida en torno a la enseñanza de los Apóstoles. Por la fe, los mártires entregaron su vida como testimonio de la verdad del Evangelio…

—Por la fe, hombres y mujeres de toda edad, cuyos nombres están escritos en el libro de la vida, han confesado a lo largo de los siglos la belleza de seguir al Señor.

REDACCIÓN evangeli.net